8 ene. 2008

Remover el pasado

Yo no quería. No quería por manido, por obvio (desde mi punto de vista) y hasta por simple. Pero acabé involucrado.

Es que hace unos días estaba en una cena y salió el dichoso tema. El tema de la memoria histórica. Este tema es muy amplio, pero en España se reduce a una cosa: la guerra civil. El asunto es bastante sencillo. La izquierda quiere remover el pasado, la derecha no. Particularmente yo no entiendo esa resistencia a "remover" el pasado. Me huele mal. Y el olor siempre viene de la misma dirección. Creo que es lo contrario. Del pasado se aprende. Se aprende a comprender el presente (algo ausente en la gran mayoría de mi generación, es dramático) y supongo que se aprende a no cometer los mismos errores para construir el futuro. Pero si ni en el pasado nos ponemos de acuerdo, no sé qué se pretende conseguir de cara al futuro.

No soy quién (ni tengo ganas) de analizar la dichosa Ley de Memoria Histórica. Ni hasta qué punto es beneficiosa o perjudicial. Sobre todo porque no la conozco en profundidad y cualquier metedura de pata quedaría por escrito. Así que me centraré en la discusión que en aquella cena se mantuvo y que, contradiciendo mis costumbres, me situé bastante al margen y apenas intervine. Me limité a escuchar sabiendo que era buen material.

Se centró en lo de la retirada de estatuas del Generalísimo y los nombres de calles y plazas franquistas. De un lado, los que no quieren remover el pasado. Eso es historia, argumentan. Esos son los nombres de esas calles porque la historia lo ha querido así y no hay razón para cambiarlos. Lo mismo que las estautas. Ya puestos, dicen, quitemos otras de otras épocas.

De otro lado los que dicen que, efectivamente, es historia. Pero que la historia a un museo, y el honor y la gloria de que tu nombre bautice una calle o plaza, para el que se lo merezcan, no para fascistas. Por ende, las estatuas aún menos.

En mi opinión dar el nombre de alguien a una calle es un tremendo honor. En mi opinión es un honor que no se merecen los fascistas al igual que no se lo merecen los etarras que bautizan varias calles y plazas de Euskadi. Algo que, por cierto, no contempla la Ley de Memoria Histórica. Por lo tanto ni "ahora ya está", ni "la historia es así", ni nada de gilipolleces. La cordura pide a gritos que ningún asesino bautice una calle. Y menos uno de antes de ayer.

La historia está ahí, pero el homenaje es otra cosa. Yo entiendo que Llanos del Caudillo, un pueblo castellano, no cambie su nombre. De acuerdo, ese es su topónimo ahora. Porque eso sí que es historia. ¿Pero darle a Franco una calle? ¿Una plaza? ¿¿Una estatua??

Nadie borrará de la historia el franquismo, pero sí debemos dejar de ensalzarlo. Nadie quiere pasear por una calle en honor a un asesino. Ni siquiera, supongo, los que prefieren no remover el pasado. ¿O sí?

3 comentarios:

  1. El más pequeño de los Álvarez decidió abrir lo que nunca debía de haber abierto. Se encontró con cartas desgarradoras, relatos sangrientos... Salió a la calle, levantó la cabeza y leyó el nombre del asesino de su abuelo en una placa. Volvió a casa. Y el nombre seguía ahí. Su abuelo, no.

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  2. Impresionistas en Tahití9 de enero de 2008, 13:54

    no estoy de acuerdo con tu opinión. La historia es también historia de la historia. Dentro de cien años será historia el que hubiera esta división de opiniones sobre... la historia. Y no descubro nada nuevo pero yo creo que es cuestión de perspectiva. Vuelvo a lo de siempre: quién decide qué nombre se le da a una calle? Nunca creí en los comités de sabios... Dar nombres neutros en plan términos científicos latinos del reino vegetal me parecería seguir ensanchando el escudo idiota de la Correción Política (marca registrada).
    Propongo los siguientes nombres para la próxima expansión de Madrid, Lugo o Albacete:

    1. Calle del Cambio Climático
    2. Calle de la Memoria Histórica (tendencia 1)
    3. Calle de la Memoria Histórica (tendencia 24)
    4. Calle del Canon Digital
    5. Calle de la Gente de Color
    6. Calle Zen
    7. Avenida Starbucks
    8. Plaza del Buen Gestor de Políticas Públicas Rodolfo Peguijero

    No sé, son soluciones en favor de la comodidad mental, el color blanco, los alimentos insípidos, la leche desnatada y las camisetas sin cerquillo de sudor (en el Mundo Limpio -marca registrada- la gente no suda).
    Si una sociedad tomó un rumbo determinado (por terrorífico que fuera, el hombre es así) en una época haciéndose daño a sí misma coger la pala y echar un poco de arena blanca po encima no debe ser la solución. La memoria es eso... recuerdo de lo que pasó, de lo bien que se pasó de lo mal que se pasó. Otra cosa es que el puteado ciudadano medio tenga que pagar las luces del Valle de los Caídos determinado día y cosas así.
    Esto de momento. El 40 por ciento de mi réplica tiene que ver con tu post, un buen resultado en los Tiempos Que Corren (marca registrada)

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  3. "La memoria es eso... recuerdo de lo que pasó, de lo bien que se pasó de lo mal que se pasó."


    Precisamente el recuerdo de lo que pasó, bueno o malo, es el que no quieren remover la mayoría de los que aboga por no tocar los símbolos frnaquistas. Por una parte no a la Memoria Histórica porque lo pasado, pasado está. Pero por otra no destruir esta memoria quitando las placas y estatuas. Es contradictorio.

    Yo insisto en que retirar las figuras del franquismo de las calles no es borrar el franquismo de la memoria colectiva, y mucho menos de los libros de historia. Una cosa es la corrección política y otra es que, si se cometió un error, no se ensalce.

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