11 feb. 2008

Buscando en el baúl de los recuerdos

Cualquier tiempo pasado nos parece mejor, cuando, en realidad, cualquier tiempo pasado es peor. Al menos en la Historia. Al menos en la Historia de lo que se ha dado por llamar España. Es una evidencia, y no descubro nada, que cada día se vive mejor. Mejor dicho, que cada vez hay mejor nivel de vida. No sé si hoy hay mejor calidad de vida que hace cinco o diez años (con eso de que viene la crisis, también llamada desaceleración) pero sí es indudable que si cogemos plazos de 50 años, siempre se tiende a mejor. Hoy en España se vive mejor que hace cincuenta años, es indiscutible. Y mucho mejor que hace cien y tremendamente mejor que hace doscientos.

Es así de sencillo. Puede que haya más desigualdades, que el mundo esté más polarizado que nunca. Puede que con los recursos que existen se viva por debajo de lo que deberíamos vivir. Pero está claro que todos los ámbitos mejoran con los años. La sanidad, la educación, la economía (macro y micro), el civismo, e incluso, aunque muchos se empeñen en discutirlo, la educación y los valores. En realidad todo tiende hacia una coherencia y una mejora. Antes no se vivía mejor. Es así.

La prueba son nuestros padres y abuelos. Las oportunidades que tuvieron y, sobre todo, sus metas y ambiciones. La cosa era más o menos clara. Conseguir un buen trabajo, estable, a ser posible cerca de casa, y progresar para mantener una familia montada prematuramente. Hoy la cosa va más o menos así: conseguir un trabajo, después otro, después otro en otro país, después viajar, después hacer un máster, después ser hipy, después tocar la flauta travesera y después trabajar otra vez. Las posibilidades son mucho mayores. Hay base como para permitirse aspirar a otras cosas que no sean trabajo y dinero.

Esta reflexión patatera viene al caso de varias frasecitas escuchadas estos días a nuestros dichosos políticos. Varios de ellos fueron atacados por diversos asuntos y se defendieron diciendo que, el asunto en cuestión, aunque vaya mal, nunca fue tan bien. Y esta defensa es tan sorprendente como patética.

Hace un mes (aproximadamente) el PP atacó con dureza las reformas educativas del PSOE, en especial la asignatura ‘Educación para la Ciudadanía’ y la retirada de la asignatura Religión como obligatoria. El PP expuso sus respetables argumentos para hacer sangre del asunto y utilizó hábilmente los resultados del informe PISA, en los que se dejaba claro que los estudiantes españoles van a la cola de Europa. (Me permito mencionar a Buenafuente cuando se refirió a este informe y dijo: “yo no sé por qué España se sigue prestando a hacer informes internacionales de estos porque, sea el que sea, quedamos los últimos”). El caso es que la respuesta del PSOE a estos ataques vino de boca de Zapatero con una sencilla y, él debe pensar que contundente frase: “la educación nunca estuvo tan bien”. Qué carota. Qué geta. Pues claro que nunca estuvo tan bien. Y dentro de 50 años nunca habrá estado tan bien. Si comparamos lo que estudió mi padre y lo que estudié yo, los resultados son obvios. Menos mal, sino sería realmente preocupante. El argumento es lamentable. “Oiga la sanidad va mal”. “Mire usted, ya nadie muere de gripe y hemos exterminado la peste. Esto nunca había ocurrido”. Verdad. Verdad total.

El mismo argumento utilizan esta vez los dos partidos, PP y PSOE, para defender el modelo actual de Estado y no mostraste dubitativos, por ejemplo, ante la Monarquía o la reforma constitucional. Es increíble el miedo que hay a tocar estos elementos. Yo entiendo que debe existir una base más que sólida que garantice el funcionamiento coherente de todo el sistema. Pero en este país, quien plantea un cambio de modelo de Estado, o discute la Monarquía o la Constitución (en público, ojo) parece un hereje. Y la verdad es que es perfectamente válido hacerlo. Hasta el punto de que el argumento de quienes defienden el actual modelo se basa en la frágil defensa antes expuesta: “Mire usted (gran comienzo político) es que España nunca había estado mejor que con este modelo de Autonomías. Nunca había habido tanta estabilidad como con el Rey Juan Carlos I el Campechano”. No te jode (perdón). España está mejor que hace cien años. Albricias. No como Alemania, que en 1908 poseía un nivel de vida mucho mejor. O Rumanía, o Noruega. En cambio nosotros no. Nosotros con el Rey y las Autonomías nos salimos. Mejor que nunca. No hay que cambiarlo.

¿Si esto fuera un república federal, o una república parlamentaria, estaríamos peor que hace cincuenta años? El argumento expuesto para defender este modelo no sirve. Estamos mejor que nunca porque siempre vamos a estar mejor que nunca. Porque la educación, o España en general, siempre va a estar mejor que nunca. Y los políticos siguen utilizando esta alucinante tesis para torear ataques. Defender el mal funcionamiento de algo diciendo que nunca fue tan bueno, es como defender un coche que se estropea constantemente diciendo que nunca hubo coches tan buenos. Y eso es exactamente lo que hizo Zapatero con la educación y lo que hacen PSOE y PP con el modelo de Estado. Y no hay por dónde cogerlo. Si comparamos todos los problemas de hoy con los de hace cien años, no hay por qué preocuparse de nada entonces. Todo va de maravilla.

Esto se hace especialmente llamativo en el último caso, en el de modelo Estado. Es ejemplar cómo todo el espectro político cedió y puso de su parte para alcanzar una Constitución y un reparto territorial. Pero, ¿por qué sigue siendo intocable? En aquellos años supongo que el fantasma del franquismo seguía sobrevolando a todos, y el sistema implantado era una balsa a la que aferrarse para seguir nadando con Europa. Hoy, ya no hay fantasmas, más allá de los conspiranoicos, y dejan de ser intocables ciertas cosas. Ya sé, nunca fue tan bien, pero se trata de ir aún mejor, no de ‘Virgencita que me quede como estoy’.

No hay comentarios:

Publicar un comentario