6 feb. 2008

Neo-Orangismo

Hace tres meses, mis compañeros de piso y yo decidimos contratar los servicios de una empresa de telefonía para tener internet y teléfono en casa. Yo, como creo que la mayoría de gente, no tengo una relación de cariño con estas empresas. En general con ninguna empresa, pero con las de teléfono, menos. El año pasado tuve una experiencia con Ono que rozó la esquizofrenia. Me recordaba a la prueba de ‘Astérix y las Doce Pruebas’ en la que los dos galos tienen que ir a rellenar unos impresos a un edificio público. Obélix acaba loco, destruyendo columnas de piedra, y Astérix termina abofeteando a un funcionario. Yo acabé más o menos así con Ono. Loco y abofeteado. Averías, facturas erróneas, más averías, retrasos (mentales también)… desesperante. Por eso tenía un poco más, aunque sólo fuera un poco, de confianza en Orange.

Sí, Orange era mi nueva compañía. Atrás quedaban los impresentables de Ono. Orange son serios, puntuales, cumplidores… y estafadores. Lo peor de este tipo de empresas es la impotencia que te generan. Funcionan mal. Muy mal. Con Ono las averías eran constantes. Con Orange, de momento, no he tenido averías, pero Internet pierde velocidad, a veces se cuelga y hay que reiniciar el módem y otras se corta la línea mientras hablas por teléfono. Tan desgastado estoy, que para mí esto no son averías. Pero es que hay algo peor que el mal funcionamiento. Y es no poder quejarte a nadie. Estas grandes compañías no dan la cara. Ponen a chicos y chicas como teleoperadores que no tienen la culpa de nada. Nunca puedes llegar a quejarte a alguien que tenga ni la más mínima responsabilidad. Te enfadas, gritas al teléfono, y después comprendes que el que está al otro lado de la línea, además de no tener culpa de nada, está simplemente esperando a que termines tus quejas para colgarte. Es un abuso tan tremendo, que la sensación de impotencia que genera es desesperante. Si deseas poner una reclamación tienes que enviar un fax. ¡Un fax! Es, directamente, una tomadura de pelo. En la era de la tecnología en la que puedes hacer todo desde tu ordenador, las quejas se hacen por fax.

La guinda final la pone Orange. El comercial con el que hablé me explica hace dos meses y medio las condiciones. Treinta y tantos euros al mes, precio definitivo y alta de línea gratis. Insisto en preguntar: ¿eso es lo único que vamos a pagar? ¿No hay una cuota, un dinero de entrada? ¿Aumentará después de unos meses? No, no y no. Noes rotundos. ¿Pagáis vosotros el alta de línea? Sí. Este señor, directamente, me estaba engañando, a sabiendas de que lo hacía. Peor aún, la publicidad también lo hace. Fijaos. No es que sea publicidad engañosa. Es directamente un engaño. Dice que el alta de línea es gratis.

El proceso es el que sigue: Telefónica me da de alta la línea. Durante los dos primeros meses marcas un prefijo para que las llamadas pasen a Orange. Y, según explica claramente Orange, todo corre a cargo de ellos. Esas llamadas, y también la famosa alta de línea. Hace dos días llega a mi casa una factura de Telefónica: 115 euros. Los pagará Orange, claro, pero ¿por qué me llega a mí la factura? Muy sencillo, según me explica Don Nadie Ningunez por teléfono: porque la voy a pagar yo. “Es que el alta de línea al que nos referimos es nuestra alta”. ¿Cómo? ¿Se refiere a, pasados dos meses, desconectar el cable de la roseta y enchufarlo al módem? ¿Eso es lo que es gratis? ¿A eso se refiere la publicidad? ¿Y el alta de verdad? ¿La pago yo? ¿115 euros? Sí. Así de sencillo, sí. Pero me han engañado, gimoteo. “Sí, disculpe, el comercial le debe haber explicado mal”. En ese momento lo lógico es tirar el teléfono por la ventana y abofetear a mi compañero de piso que pasaba por ahí y no tiene nada que ver con el tema. Pero la realidad es que no puedes hacer absolutamente nada. Ni siquiera quejarte porque el teleoperador se limita a escucharte en silencio. “Páseme con reclamaciones”. No existe. No existe…. Hay que mandar un fax.

Sí, supongo que puedes denunciar, mandar ese fax, etcétera… pero no voy a conseguir nada. Es la impotencia frente a las grandes empresas es, en definitiva, la impotencia frente a la ley del mercado. Un más que amigo mío, liberal declarado, se irrita con las intromisiones del Estado al que dice temer. Yo le pido al Estado que me ayude. Que me ayude frente a estos depredadores que imponen su ley del mercado.

Supongo que el liberalismo podía valer cuando nació. Libre competencia y comercio (libre, pero libre hasta el extremo) para favorecer el desarrollo industrial. Ahí las afectadas fueron las clases obreras, que sufrieron tal explotación que crearon una conciencia social nueva. Ahora el liberalismo suena rancio, tramposo y ventajista. Hoy la clase social se llama consumidores. Y necesitamos defensa ante las bases de datos, la publicidad engañosa, la letra pequeña y las miles y miles de trampas a las que somos sometidos a diario. Unas trampas que, cuando surgió el liberalismo, no existían, ni siquiera nadie podías concebirlas. La libertad del liberalismo del siglo XIX se refería a horarios y condiciones. Hoy es muchísimo más. La libertad es entrometerse en nuestra intimidad, engañarnos, manipular, estafar, no da la cara… Cuando este liberalismo lo aplica quien necesita beneficio, se convierte en un abuso y un engaño. Libertad para hacer lo que les dé la gana para sacar cuanto más dinero mejor.

Quienes defienden el liberalismo empresarial defienden cualquier práctica empresarial con el argumento de que, finalmente, eres tú el que decides si confiar o no en la empresa. Si es un abuso, lo rechazas. Una libertad total que acaba autocompensándose, triunfando el que mejor producto ofrezca a la gente. Pero yo lo veo de otra manera. El liberalismo da poder ilimitado a quien sólo quiere beneficio, no bienestar. Y es por esto que ese poder ilimitado se empleará de la manera que haga falta con tal de conseguir el beneficio. Y si hay que engañar, se engaña. ¿Dónde queda mi libertad para elegir si me engañan? Yo puedo elegir entre dos zapaterías o dos panaderías, pero no entre dos complejas multinacionales que me marean a su gusto. Es una libertad de risa. Es un liberalismo de risa.

Por si este razonamiento no fuera suficiente, y alguien acudiera a la ética de las empresas, son ellas mismas las que se empeñan en demostrar día a día qué harán si se les da vía libre. Orange es el ejemplo. La manipulación va más allá de lo que siquiera podamos imaginar. La libertad de elegir es una falsedad si lo que tienes para elegir es lo mismo pintado de distintos colores. Es la gran mentira del liberalismo empresarial. Una gran mentira que se expone con multinacionales, grandes empresas que explotan Estados… pero que se aprecia mucho mejor en el día a día. En las pequeñas trampas que sufrimos todos día a día.

Se sustituyen Estados por multinacionales. Se sustituyen leyes estatales por leyes de mercado. Ahora, ellas quieren mandar. Con un fin: más dinero. Y después, más aún.

Yo les temo. Temo a la ley del mercado. Temo que ellos impongan su ley.

2 comentarios:

  1. Me crispo sólo con leer este comentario. Me recuerda a una experiencia muy similar que tuve con Jazztel, vaya listos, que "creyeron entender" que queríamos pasarnos a su compañía y nos tuvieron dos meses sin teléfono e internet para deshacer el malentendido. Dos meses! Es que en TODAS las casas pasó algo similar alguna vez, y siempre con las compañías telefónicas.
    El último timo de Vodafone es que se corta la llamada a los 2 minutos de conversación y tienes que volver a llamar. Y estoy seguro de que lo hace la propia compañía para que tengamos que llamar dos veces en vez de una. Estoy seguro porque no es a mi al único que me pasa. Es increíble.
    Pero lo más triste de todo es que tenga que expresar mis quejas en este blog, porque no tengo otro sitio en donde hacerlo. Vaya tela!

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  2. Estoy completamente de acuerdo con la miserabilidad de las compañias de telefonos e internet,de echo vuestros relatos me recuerdan un par de "roces" que tuve con alguna de ellas.
    El primero fue con una compañia muy seria,R,tan seria que tras tenernos dos putos meses esperando porque vinieran a instalar internet aparecieron,al fin,dos fulanos por casa,eran tan chapuzas que antes de que se marchasen les exigi una comprobacion de que internet quedaba bien instalado y funcionando,"esque hasta dentro de 2 horas la linea no va a estar operativa,pero tranquilo chaval,que no va a haber ningun problema";valientes hijos de puta,por supuesto a las 2 horas mi ordenata tenia las mismas posibilidades de acceder a internet que mi tostadora asi que llamé a la compañia para exigir una disculpa y sobre todo,que los fulanos acudiesen inmediatamente a reparar el desaguisado,cual fue mi sorpresa al comprobar que los fulanos no iban a poder acudir haeta FINALES DEL MES SIGUIENTE!!! es decir cuando internet comenzase a funcionar yo ya iba a llevar cuatro meses pagando,eso es un buen cliente y lo demas son hostias,solicite a la señorita q tramitase mi baja y entonces...sorpresa! de repente los fulanos podian ir a solucionar el problema esa misma tarde,vaya panda de cabrones.
    TELEFONICA no quiso quedarse atras asi q cuando quise cambierme de compañia,tras largos años de fidalidad y suculentas facturas me otorgaron la misma despedida que a un perro sarnoso,como no queria cambiar de movil solicite a movistar que lo liberase para poder introducir mi nueva tarjeta,era su obligacion puesto que mi movil tenia 4 años y no lo habia comprado con ningun tipo de oferta movistar,era mio y solo mio,
    movistar me dio la razon "lo liberaremos" me dijo la operadora,
    "gracias" respondí confiado,empezaba la fiesta,
    "ya he tramitado su solicitud,en 3 semanas mas o menos estara liberado"
    3 SEMANAS?? les pedi q liberasen el movil no que me fabricasen uno nuevo!
    Le dije q mi contrato expiraba a los 5 dias y q no podia estar 15 o 20 incomunicado,
    "normas de la empresa" respondio,en realidad quiso decir "jódete mastuerzo"
    enfurecido ante el choteo a que me estaba sometiendo la empresa a la q llevaba años pagando recrimine con dureza a la señorita,nada,no consegui q me pasase con nadie con minima responsabilidad o poder de decision,es mas,llegó a asegurarme que tenian esos plazos porque liberar un teledono en menos de 15 dias era fisicamente imposible.
    Al dia siguiente mi compañero de piso me libero el telefono(POR INTERNET!) en apenas 10 minutos.
    Es curioso,algo que pàra TIMOFONICA,una empresa que factura cientos de miles de millones de euros al año(con la disponibilidad de medios que eso conlleva) era "fisicamente imposible" para mi amigo solo requirio un ordenata y 5 minutos.
    TELEFONICA,R....hijos de puta!! Todos!!

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