15 dic. 2008

ETA (en mi opinión)

Parecía que iba a ser un día tranquilo, sin demasiados sobresaltos. Hasta que escuche a una compañera de la redacción: “Han disparado a un empresario en Azpeitia”. “ETA”, pensé. Y acerté. La tranquilidad del día fue aplastada con un golpe seco por el asesinato de Inaxio Uria, empresario vasco. Un disparo en el pecho y otro en la cara por participar, a través de la empresa que dirige, en la construcción del tren de alta velocidad vasco, al que ETA se opone. En seguida nos pusimos en marcha: restaurante Kiriru. Al empresario lo han matado en el aparcamiento de este lugar. Busco el teléfono, hay suerte. Llamo y, tras varios intentos, me responde una señora. Es la dueña del restaurante. Le pregunto con delicadeza, es una situación incómoda. Acaba de presenciar el asesinato hace apenas unos minutos. Su voz es la de una persona rota por el dolor. Gimotea las palabras, muchas de ellas en vasco que se me escapan. Me cuenta que era íntima amiga de Inaxio, que acudía todos los días al restaurante a jugar la partida de tute. Después me relata que hace un rato estaban en el bar cuando un amigo entró y les dijo a todos: “salid, salid, que a Inaxio le ha pasado algo”. Salieron y la señora con la que hablo me cuenta que se encuentró a su amigo en el suelo, y que llamó la policía. Lo conoce de toda la vida, del mismo barrio, y también conoce a su mujer y a sus hijos... y ahora le acaban de pegar dos tiros en su restaurante. Tras el desgarrado relato, le pregunto: “y cuando viste lo que había ocurrido, ¿pensaste que habían sido estos cabrones o que había sido otra cosa?”. “Sí bueno” –responde ella- “esa es tu manera de verlo”. Y me cuelga. Yo me sentí mal, al principio. ¿Por qué cojones dije cabrones? ¿Qué clase de periodista soy? En realidad sigo sin saber por qué lo dije. Ni siquiera lo dije enfadado, ni mucho menos iracundo. Ni siquiera pensaba en ETA, ni en el asesinato en sí. Simplemente me salió de una manera natural, como cuando un amigo te cuenta que le han robado la cartera y tú dices “qué cabrón” sin saber qué es lo que motivó al ladrón a hacerlo. Pese a ello, no tenía que haberlo dicho, por más que lo pensara.

A partir de esto, me fijo en la reacción de la señora: matan a su amigo a tiros y aún así me dice que llamarles cabrones a los que lo han hecho es mi manera de verlo. Efectivamente, lo es, pero esta reacción, a mí, me hace entender algunas cosas que, supongo, ya son muy conocidas en Euskadi.
El asesinato de Inaxio Uria define muy bien la situación de ETA, el panorama de Euskadi y pone sobre la mesa la enorme complejidad del asunto. Uria era abertzale, que en vasco significa nacionalista. Votaba a Eusko Alkartasuna (EA), partido independentista vasco. Este partido, junto a Aralar y otros movimientos independentistas, están intentando generar lo que se conoce como “el tercer espacio”, es decir, un polo soberanista que defiende la independencia de Euskal Herria a través de la vía política democrática y condenando con firmeza la violencia, separándose cristalinamente de ETA. La idea es crear un nuevo camino, limpio y legal, para luchar por la independencia de Euskal Herria, para debatir, porque no, el acercamiento de presos etarras a cárceles vascas o para poner los puntos finales de ETA. Todo ello con discrepancias, con debates y diferencias territoriales, históricas y lingüísticas, pero sin tiros en la nuca. En Cataluña ya existe (ERC, partido de izquierdas, defiende la independencia de los Paisos Catalàs sin que nadie, o casi nadie, les llame asesinos) y supone un buen modelo a seguir. En Euskadi, de momento, sigue entremezclado con sangre y balas. Lograr este tercer espacio es, para muchos, el principio del fin de ETA. Conseguir generar una vía política independentista supondría hacer que la banda caiga por su propio peso evidenciando sin paliativos que son un grupo de guerrilleros trasnochados dando tiros por la espalda. Y eso ETA lo sabe, por eso avisan matando a un votante de EA y por eso, hoy, los independentistas vascos contrarios públicamente a ETA están tan amenazados como los círculos no nacionalistas. El asesinato de Uria es la prueba, y tiene una lectura tan fría como clara: ETA no está dispuesta a que se genere ese espacio político con los mismos fines que los suyos. El único camino es la lucha armada contra el enemigo y contra quien piensa como ellos pero cree que el camino puede ser otro. Sembrar el miedo para que nadie alce la voz. Y el asesinato de un abertzale como un Uria es un (nuevo) aviso claro para quien se esté pensando que existe otro camino para pelear por la independencia de Euskal Herria.

En esta tesitura están los mencionados partidos y, según no pocos, cada vez más miembros y simpatizantes de ANV. En mi opinión, ellos tienen la clave para hacer que ETA caiga por su propio peso, para poner fin a todo esto. Son lo concejales de ANV de los pueblos de Euskadi los que tienen que dar el paso para desmarcarse de ETA y hacer valer la vía política. El problema es que es fácil decirlo, porque ellos saben, como todos los vascos, que están igual de amenazados que el resto si lo hacen. La señora que me colgó el teléfono, muy probablemente, no sea pro etarra. Simplemente tiene miedo. Tiene miedo de que yo sepa lo que piensa. Tiene miedo de decir que le gustaría que Euskal Herria sea una realidad pero no le gusta que maten a gente. Y si ella tiene miedo de decírmelo a mí por teléfono, qué decir de concejales, activistas, políticos, agrupaciones, etcétera que son independentistas. El paso de enfrentarse a la dictadura etarra es dificilísimo, pero tan doloroso como necesario. En mi opinión, que el grueso de independentistas vascos den un paso adelante y se desmarquen de ETA supondría, a medio o largo plazo, el fin de la banda que perdería su 'auto-sentido'. Además del mencionado tercer espacio, otros muchos ya lo están haciendo: la pancarta de los empresarios vascos en la concentración tras el asesinato de Uria lo decía bien claro. Literal: "somos abertzales y no necesitamos a ETA". Sólo falta el paso definitivo de ANV y ETA se quedará sola y se consumirá. Mi opinión, claro.

¿Y cómo se consigue que ANV o similares den este paso? Con inyecciones de cultura responsable. No es sólo una cuestión de valentía. No se trata de que la izquierda abertzale, sobre todo los jóvenes, muestren un valor incalculable y se desmarquen de ETA así por las buenas. Es un problema cultural. Los terroristas de ETA no deciden un repentino día ser terroristas. Tampoco su entorno decide un buen día simpatizar. Ni siquiera aquellos que están en contra pero en su cabeza no lo condenan con firmeza lo deciden un martes por la tarde. Ninguno de ellos toma ese camino como quien decide estudiar derecho. Simple y prácticamente, nacen así. Se mueven y reciben una educación en un entorno que les hace ver a los asesinos no del todo como asesinos ni a las víctimas no del todo como víctimas. Con esto enquistado en la cabeza es difícil que sean ellos, una vez convertidos en concejales, activistas o simplemente vecinos de un pueblo, los que den el paso de alejarse de ETA. Para que lo hagan se necesita una inyección de cultura responsable. Una educación que separe el concepto ‘matar’ del de ‘luchar por la independencia’. Y ahí entra el PNV, la otra pieza clave, en mi opinión, de este asunto. No se trata de cerrar las ikastolas, las casas del pueblo o los centros sociales. Se trata de responsabilizar la educación que en ellas se imparte. Una educación nacionalista es debatible, pero hecha con responsabilidad no genera asesinos, sino independentistas. Y ya separamos ambos conceptos. Atajar la violencia desde el origen es una cuestión cultural responsabilidad de quien gobierna en mayoría, los nacionalistas. Lograr que violencia e independentismo se separen desde la cuna, dejar claro que el que pega un tiro es, sencillamente, un asesino, y no un libertador de la patria, es algo en lo que deben centrarse todos los esfuerzos. Y esto se consigue con cultura responsable (que no no-nacionalista), y después con más cultura. Y el PNV, en este aspecto, ha evidenciado una grimosa falta de responsabilidad evitando mojarse, nadando a gusto en la confusión y posicionándose, según la ocasión, de cara al viento que mejor sople. Si ellos no se empeñan en este aspecto, nada se puede hacer.

En mi opinión, el camino de la lucha exclusivamente policial es una solución a corto plazo que evitará muertes, pero no es, ni mucho menos, el fin del problema, ya que ignora toda la raíz social del conflicto. La frase de Rubalcaba de que ETA pudo acabar como el IRA y acabará como el GRAPO, me parece absurda, en tanto en cuanto el GRAPO nada tiene que ver con ETA ni tiene la raíz social etarra. Aunque suene frío decirlo, se trata de extinguir definitivamente ETA, no de evitar un muerto más. En realidad, en mi opinión, hay que pensar en el siguiente muerto, no en el último. Que nada tiene que ver con olvidar. Aunque suene frío decirlo.

El caso es que hay quien jamás aceptará poner fin a ETA atajando el problema de la manera expuesta. Hay quien nunca separará ambos conceptos y no tolerará un fin de ETA dando paso a un espacio independentista masivo. Por otra parte, también hay quien creerá que el fin de ETA es el éxito de España y que, a través de los canales mediáticos y sociales, poco a poco, se consumirá el nacionalismo vasco haciendo que España gane la 'guerra' en silencio sin que los tiros de ETA lo impidan. Son, a mi juicio, ambas posturas las que impiden que toda la teoría anterior pueda tener efecto. Son dos posturas muy firmes y frontalmente enfrentadas. Con toda frialdad, y en el punto más lejano de la corrección política, creo firmemente que una víctima de ETA, por el hecho de serlo, no sabe mejor que quien no lo es cómo se acaba con ETA ni tiene el derecho a exponer sin ser replicada. Una cosa es la solidaridad infinita con quien lo ha padecido (que la siento), y otra cosa es adquirir (tal vez por, efectivamente, no padecerlo) una perspectiva más global, libre de sed de venganza, que exponga una teoría personal de cómo, tal vez, ETA terminaría, y no de cómo evitar el próximo muerto. Reprimir a ETA disminuirá los muertos, sí, pero no acabará con el conflicto porque seguirá habiendo chicos dispuestos, aunque sea una vez al año, a colarse en cualquier pueblo de Guipúzcoa cerca de la frontera para pegarle un tiro a alguien y así recordar a todo el mundo que siguen ahí. Y que mantengan el silencio.

Yo no vivo en Euskadi. No siento ese miedo pesado y axfisiante sobre mí. Por eso es fácil decir todo esto que expongo. Es fácil opinar cuando no se vive en un pueblo donde el vecino de enfrente es el asesino de un familiar tuyo o donde no puedes opinar en voz alta. No conozco en primera persona esta situación social tan brutal, sin parangón en Europa. Pero no porque sea fácil para mí o porque no lo padezca debo callarme. Opino precisamente porque puedo hacerlo. Digo lo que, supongo, otros muchos no pueden decir. Y precisamente por esto, porque yo sí puedo opinar y otros aún no, soy pesimista con respecto al fin de ETA. Algunos políticos repiten que es inminente. Yo no me lo creo y me parece irresponsable e ignorante decirlo mientras siga yo pudiendo opinar en este blog y otros que piensan como yo tengan que seguir en silencio o decirme, "bueno, esa es tu manera de verlo".

6 comentarios:

  1. Para mí está claro que es un problema de "cultura política". Supongo que lo que para la mayoría de nosotros es un atavismo (el asesinar a alguien con fines políticos) para cierto sector de la sociedad vasca no lo es. Ese concepto es todavía válido, todavía concebible para ETA y los que la apoyan. Eso es lo que debe ser extirpado, creo yo. ¿La forma de hacerlo? Ni idea. ¿El tiempo y la evolución? O quizá algún hecho repentino, no sé. A mi "El Bucle Melancólico" de Jon Juaristi me ayudó a entender el origen del nacionalismo vasco y su vertiente violenta. El asunto tiene millones de matices. Apertas.

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  2. Enhorabuena, la foto en blanco y negro es merecedora de estar seleccionada entre las mejores y expuesta en Lugaritz(Donosti), es una pena que me pille un poco lejos para ir a visitar esa exposición.
    Sigue dandola a conocer, merece la pena.

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  3. Te sigo siguiendo. Enhorabuena por lo de la foto; carambolas del destino, pasé uno de los mejores veranos de mi vida mientras hacia prácticas en Lugaritz.

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  4. ¿Porque no?
    Lo siento Nacho,yo sin embargo creo que te quedaste bastante corto....
    ¿Que respeto podemos tener a esta calaña,a gente que se cree con el derecho de destrozar la vida de otra mucha gente sólo porque piensa diferente?
    Que va niñito...!no te apartes de tí mismo,de lo q tu eres y piensas ni por el periodismo ni por ná...
    Un abrazo!!!

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  5. soy Amara Nacho....no entiendo pq sale ese Nick..jajajaja!!

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