10 jun. 2009

Vergüenza campañil ¿europea?

“Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta” El aviso es de Leire Pajín, secretaria de organización del PSOE que tiene los dientes separados. Esta mujer (que cuando trabajaba en el Ministerio de Exteriores, en un reportaje de ‘Caiga Quien Caiga’, dijo que el presidente de Rusia era Putin y hacía cuatro meses que había llegado al cargo Medvedev) nos ponía en alerta planetaria por el siguiente acontecimiento histórico: “La coincidencia en breve de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico: Obama en EEUU y Zapatero en la UE”. Pajín, con su planetaria advertencia, no hizo más que poner la esquizofrénica guinda final a una campaña electoral de esperpento.

No es que yo haya visto demasiadas campañas, y si las viví, no lo hice con demasiada intensidad. Pero algunas ya recuerdo y jamás de los jamases había visto un circo semejante como el que hemos tenido que sufrir las últimas semanas. De hecho, cuando escuché la planetaria frase de Pajín, que tiene los dientes separados, le dije a un amigo: creo que es la campaña electoral más patética que ha vivido ¡España! desde que Paquito dejó el cargo. Y al día siguiente va El Mundo (el periódico, me refiero, no el mundo que va a ver lo de Obama y Zapatero) y hace una editorial titulada, ‘La peor campaña electoral de la democracia’. Pues va a ser verdad.
Recapitulemos lo que hemos tenido que aguantar. Para empezar, a dos candidatos insulsos. Uno con un nombre soporíferamente aburrido, Juan Fernando López Aguilar (nacido para ser político, llamándose así) y otro con un nombre que da risa en el cole: Jaime Mayor Oreja. A los dos parece que les tocó ser candidatos a las europeas en un sorteo con papelitos doblados. Ambos intentaron en un par de debates darle cierta seriedad al asunto y hasta habaron algo de Europa. Pero en realidad lo más interesante que dijeron fue cuando López Aguilar le recordó a Mayor Oreja que éste se negó a condenar el franquismo en una votación del Parlamento Europeo, y Oreja le respondió que él ya se jugaba la vida por la democracia en el País Vasco cuando Aguilar estaba aprendiendo a tocar la guitarra. Muy bueno, la verdad. Me reí. Sin embargo, esta desviación del debate puramente europeo (que era de lo que se trataba) sólo fue el comienzo. En seguida, todos los amiguitos de uno y de otro comenzaron a decir y a hacer gilipolleces que terminaron por aplastar por completo la verdadera causa de estas elecciones. Así, el miserable interés que demostramos por la UE, se vio definitivamente enterrado por el patetismo de nuestros políticos, que empezaron a argumentar cosas propias de una discusión de la cola del tobogán en lugar de hacer campaña.

Abrió fuego el aborto, ley nacional que no tiene qué ver con la UE. Ambos partidos se enzarzaron en el asunto mientras Bibiana Aído explicaba que un feto de 14 semanas es “un ser vivo pero no un ser humano”, ¿o al revés? En fin, yo qué sé. Lejos de enderezar el camino y decidir hablar de Europa, los dos ¿grandes? partidos de ¡España! se empezaron a tirar los trastos a la cabeza por los asuntos de corrupción. Primero Mayor Oreja gritó como no lo hacía desde que estaba en el coro parroquial que Francisco Camps era “el más honorable de todos los españoles”. Camps está imputado, como saben ustedes, en un asunto feo de soborno con trajes. No digo yo que sea culpable, pero para Oreja, enfervorecido en un mitin en Valencia como si estuviera en un concierto de ACDC, Camps es más honorable que usted y yo, que no estamos imputados en nada. Y después va Rajoy (yo creo que iban todos de cubatas) y le dice que “siempre estaré delante de ti, detrás o al lado”. Sin comentarios.

El PSOE, por supuesto, no se quedó atrás y optó por la misma técnica para defender a Manuel Chaves, acusado de trato de favor con dinero público a una empresa de su hija. José Antonio Griñán calificó a Chaves tras conocerse el turbio asunto como “el hombre más honesto que ha tenido Andalucía”. Ale, otra vez. En esta campaña no hay como ser sospechoso de algo para que te conviertan en el mejor tipo del universo.

Alejados ya definitivamente de la senda de la UE, PSOE y PP prosiguieron su esperpéntica pelea. Rajoy acusó a Zapatero de un tema de vital importancia para el futuro de la UE: la utilización del Falcon por parte del presidente para ir a los mítines del PSOE. El Falcon, perdón, es el avión del presidente, que sin llegar a ser el Air Force One, tiene un nombre así como molón. El PSOE se enfadó muchísimo, porque dicen que ZP es el presidente a todas horas, y que siempre va en Falcon. Manías del hombre. Pepiño Blanco quiso hacer una comparación en un mitin (definitivamente en los mítines se les va la pelota) para defender el uso del Falcon Crest y dijo que más caros eran los 50 escoltas de Aznar. Y el PP se enfadó también muchísimo, porque dijeron que era una irresponsabilidad decir cuántos escoltas tiene Aznar (aunque con 50 no sé qué le puede preocupar) y todos se pusieron a discutir como locos de los escoltas de Aznar y del Falcon de Zapatero, temas todos ellos vitales para el devenir de la UE.

Nadie en la maquinaria de márketing de ambos partidos pareció darse cuenta de que todo adquiría un tinte de discusión de delegados de clase. Y lejos de corregir la trayectoria, y cuando López Aguilar y su peinado, y Mayor Oreja y su barba, ya no pintaban nada, idearon algunos vídeos y eslóganes que completaron el absurdo. De entre todos ellos rescato el popular de ‘menos ceja y más Oreja’, en alusión a la ceja de ZP. Un derroche de métrica combinada con ingenio que no puedo dejar de mencionar. Propio de las más preparadas empresas de imagen y estrategia política.

Lo que tiene menos gracia es que, según cálculos de El Mundo, esta pantomima de campaña pudo haber llegado a costar 7,9 millones de euros. ¿Adivinan de quién? En efecto, de nosotros, que somos menos honorables que Camps y Chaves. El objeto de todo este dinero era concienciarnos de la importancia de involucrarnos en la política europea, como camino de futuro. Pero a cambio hemos recibido una lección de patetismo sólo superada por Berlusconi (pero es que éste es un profesional) en la que nadie ha echado el freno. Ni adrede hubieran promovido más el abstencionismo. Que la gente hubiera ido a votar en masa después de esta campaña sí que hubiera sido un acontecimiento planetario.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo. Me ha hecho mucha gracia el artículo, que curioso tratandose de un tema como las elecciones al parlamento europeo... es tremendo pero cierto!

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