11 nov. 2009

Drogas. Capítulo III. La cocaína.

La cocaína es la segunda droga ilegal más consumida en España, sólo por detrás del cannabis. Un 8% del total de la población la ha probado y un 3,1% lo ha hecho en el último año. Un reciente informe revela que España es el país líder de la UE en el consumo de esta sustancia y Sanidad admite que el número de consumidores es elevado. No existe una explicación que satisfaga al cien por cien el porqué de estos datos, aunque sí se pueden ofrecer algunas pistas.

La cocaína es, a día de hoy, una droga bien vista socialmente. O al menos, no demasiado mal vista en muchos círculos. Esta sustancia se asocia en muchos segmentos sociales al éxito, al triunfo. Se ha producido una evolución desde la marginalidad de la heroína en los años 80, al ‘glamour’ de la cocaína en la actualidad. Ante esto, el porqué de la adicción a cada una de estas dos sustancias y la lucha contra ellas es radicalmente distinta. Sin embargo, el Plan Antidroga del Estado sigue trazando las mismas líneas, basando la lucha contra la adicción a la cocaína en lo diseñado contra la heroína hace 30 años. Resultado: el antes expuesto, líderes en meternos cosas por la nariz.



En realidad la cocaína no es más que un reflejo de la sociedad en la que nos movemos. Una sociedad de prisas, donde todos estamos compitiendo. El sistema ha terminado por crear una carrera de obstáculos en la que lo importante es llegar a la meta. Desfases como los valores o la dignidad suponen un lastre en esta competición, ya que restan velocidad y no permiten empujar al de al lado. La misma publicidad nos invita a asociar el poseer más con el ser más. El aquí y ahora, el no pensárselo, el arriesgar, encaja perfectamente con la cocaína. La coca ayuda a proseguir esa carrera ya que es una sustancia cuyos efectos a corto plazo son la ausencia de fatiga y hambre y la exaltación. Es el impulso que necesitamos para que no nos engulla la competitividad. La coca está encajada en el modelo social que existe actualmente, y por ello es tan difícil de combatir. En España esto está acentuado (a los datos de líderes de consumo me remito una vez más) no porque sea un a sociedad especialmente competitiva, sino por tratarse de un país que llegó a machas forzadas a la primera línea de parrilla, llevándose por delante todo o casi todo. En un país de nuevos ricos donde el recordar lo que éramos ayer no es posible o no interesa, la cocaína campa a sus anchas. Es el símbolo del éxito, del triunfo.

No se trata de cambiar el sistema entero o el modelo social. Tal empresa se escapa del ámbito de la lucha contra las adicciones. Pero una cuestión de salud pública como esta, que afecta a miles de personas y, sobre todo, a miles de adolescentes, sí debería dar qué pensar. La educación sigue sin entrar en el top 10 de las preocupaciones de los españoles y ni políticos, ni agentes sociales ni demás instituciones terminan por comprometerse a realizar un pacto por la educación que determine puntos concretos con plazos concretos para intentar cambiar una sociedad tan mal educada como la que vivimos. No estaría de más, por ejemplo, intentar que los niños crecieran sin pensar que el éxito social debe ser el objetivo de su vida. Que crecieran sin la necesidad de tener más para ser más reconocidos o sin la obligación de competir sin piedad por lograr sus metas. Cambiar, aunque fuera en alguna medida, estos valores en los que crece el relevo generacional, sería una buena zancadilla a sustancias como la cocaína.

El otro problema que afecta al consumo problemático de cocaína es, como el de tantas sustancias, el desconocimiento. La cocaína es, en resumidas cuentas, ese polvo blanco que entra por la nariz y que permite seguir adelante. Poco más es lo que sabe un enorme porcentaje de los jóvenes y no tan jóvenes que la consumen. No estaría de más que supieran qué es y de dónde viene.

La cocaína es clorhidrato de cocaína. Se trata de una sal hidrosoluble que se obtiene de la hoja de coca tras un proceso químico en el que se emplean, entre otras sustancias, éter, ácido sulfúrico o gasolina. Las plantaciones de hoja de coca se encuentran, en su mayoría, en América Latina y la economía de algunos países como Colombia debe mucho a la exportación de esta planta, que es procesada por los cárteles y exportada a Occidente para consumo de los frenéticos ciudadanos del primer mundo. La sustancia se aisló por primera vez en el siglo XIX y se utilizaba para evitar dolor a los pacientes.

Las gotas de cocaína para los dolores dentales (1885) eran populares para administrar a los pequeños. No sólo acababan con el dolor, sino que también mejoraban el humor de los usuarios.

Una vez extraída de la hoja de coca, la cocaína llega a nosotros adulterada tras el proceso químico y su pureza oscila entre el 5% y el 50%. Se presenta como un polvo blanco cristalino y las dosis sueles estar distribuidas en pequeñas bolsas de plástico conocidas como papelinas. Se consume, casi siempre, esnifada, aunque también se puede inyectar y hasta comer. Si la cocaína está sin cortar (coca base), se conoce como crack, y su consumo no es esnifado, si no inhalando sus vapores. Esta presentación es muy habitual en Estados Unidos, pero poco frecuente en España. Los efectos a corto plazo de la cocaína (que recibe infinidad de nombres según la zona pero entre los que destacan farlopa, perico, faria, nieve, blanca….) son la sensación de euforia y la seguridad en uno mismo. Además, se logra la ausencia de fatiga y de hambre y se consigue una mayor resistencia física a base de una sensación de exaltación. Cuando termina este efecto a corto plazo sus efectos son de apatía o irritabilidad. ¿Por qué se producen estos efectos? Se trata de un complejo proceso químico en nuestro cerebro que se puede resumir en que la cocaína bloquea una enzima que se encarga de atacar a la dopamina. La dopamina es la sustancia que nuestro cerebro libera para producirnos bienestar cuando cumplimos alguna necesidad básica, como comer o tener relaciones sexuales. De esta manera, nuestro cerebro nos premia y nos hace entender que eso que hacemos es necesario y bueno para nosotros. Sin embargo, al bloquearse la enzima que regula la liberación de dopamina, la cocaína permite una excesiva sensación de bienestar y euforia no justificada que nos producirá una necesidad de volver a consumirla.

Es por ello que estos efectos conllevan unos riesgos, ya que estamos alterando el libre y normal funcionamiento de nuestro cerebro. El consumo problemático de cocaína hará que perdamos capacidad de concentración y disminución de memoria. También puede producirnos irritabilidad, alteración del sueño y cefaleas. En un consumo muy prolongado puede aparecer la conocida como psicosis cocaínica, que consiste en ideas paranoides. En el plano físico los riesgos son hemorragias nasales, problemas respiratorios, alteraciones cardiovasculares con aumento de riesgo de infarto de miocardio, trastornos nutricionales y apatía sexual.

Uno de los mayores problemas que entraña el consumo de cocaína es el enorme poder de adicción que tiene la sustancia. Es uno de los psicoactivos con mayor poder de adicción y también crea tolerancia, por lo que la dosis para conseguir el mismo efecto debe ser cada vez mayor. Su síndrome de abstinencia no es tan duro como otras sustancias, pero tiene un peligro añadido: el llamado ‘tirón’, que consiste en que una repentina necesidad de consumir en personas rehabilitadas desde hace meses. El promedio estima que los adictos a esta sustancia piden ayuda al sexto año. Un 1,6% de la población total ha llegado a este extremo en el último mes. Y sigue subiendo…

9 comentarios:

  1. Hola! Pues muy interesante el artículo la verdad. Desconocía tantos datos sobre la composición y efectos de la cocaína; nunca viene mal saberlo. Sobre la forma de "advertir" a las nuevas generaciones tú lo has dicho todo, pero... ¿cómo cambias la mentalidad de los críos de hoy? Si ellos ven a sus padres comprarse un coche más grande, una casa más grande, y comprarles a ellos todos y cada uno de sus caprichos... Está claro que el problema es educacional pero... tenemos como enemiga a la televisión, a los padres, a los compañeros de colegio y a la sociedad en que vivimos. Veo muy difícil el cambio...

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  2. Muy buena también esta tercera parte de las drogas, la verdad es que has explicado muy bien en qué consiste la cocaína y los efectos que produce, algunas cosas las desconocía.

    Al leer tu post me he acordado de una noche en la que vi a un chaval de 17-20 años aproximadamente, prepararse una raya de cocaína en una caseta de la feria de Málaga, no se cortó ni un pelo y eso que la caseta estaba llena de gente. No puede callarme y le pregunté directamente al chico: "¿por qué lo haces?, le dije entrerisas "a que te la tiro al suelo" (en verdad es que lo deseaba hacer para evitar que la esnifara). Se encogió de hombros y se rió. Me sentí impotente.

    María (www.lineainvisible.blogspot.com)

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  3. En esta serie de artículos el autor hila fino para aparentar una neutralidad y ecuanimidad que permita a su particular prohibicionismo calar mejor en el lector (y en sí mismo). Pero lo cierto es que el relato está planteado desde la óptica de los casos de abuso y de los efectos perjudiciales de los psicótropos. Pareciera incluso que ‘la Droja’ fuera un ente con conciencia propia. Se finge una aproximación racional y desapasionada al tema; parece incluso propugnarse una defensa de la autonomía de la voluntad; pero eso sí, no consumas, que ‘la Droga’ es mala. Neopuritanismo en vez de puritanismo, vaya. Y póngame otro cubata, camarero.

    Yo sólo quiero recordar que también hay alcohólicos, adictos a los psicofármacos, al sexo y a internet, a las videoconsolas o al trabajo, a la comida, a rezar, a las ideas y al conocimiento e, incluso, a todo tipo de emoción sin un objeto visible al que atribuir la responsabilidad de una conducta neurótica, compulsiva, pobre de espíritu o simplemente insensata (hay quien se acaba enganchando a su depresión, a los dramas de pareja, a pajearse mentalmente, a la culpabilidad que le produce no saber qué hacer con su vida, o al high de dopamina que le proporciona pisar el acelerador). Y sin embargo, a pesar de su historia de muerte, las ideologías, el vino o los coches no evocan lo mismo que ‘la Droga’ (al menos de momento, porque la orientación actual de las políticas públicas en relación con el alcohol, la comida rápida o los accidentes de tráfico, por ejemplo, da que pensar).

    Hay infinidad de consumidores más o menos regulares de psicótropos prohibidos con buenos trabajos, sanas relaciones familiares, de amistad y de pareja, paz espiritual y gran longevidad, en usos que van de lo lúdico a lo terapéutico y de lo privado a lo social, pasando por la búsqueda de autoconocimiento, de placer estético o de creatividad. De hecho, este perfil es el mayoritario en ciertas sustancias, como la marihuana. Y sería el mayoritario en el resto si existiera un mercado legal de sustancias de venta y calidad controlada, que no llevara al ciudadano responsable –el mismo que rechaza el alcohol de garrafón– a renunciar al contacto con las mismas por no tener que relacionarse con criminales para conseguir un montón de mierda a un precio desorbitado. Y es que el artículo tampoco señala que gran parte de los poderes maléficos y efectos disfuncionales que se le atribuyen a la Droga son consecuencia de su prohibición.

    Para rematar el artículo, no podía faltar la cantinela moralista, con sus sospechosos habituales, esto es, el sistema capitalista, y el redentor de siempre, o sea, el ‘estao’, que va a educarnos, a hacernos hombres nuevos y, en su caso, a salvarnos de nosotros mismos.

    No pude callarme y le pregunté directamente al chico: “¿por qué lo haces?” Me sentí impotente.

    Impotente me siento yo rodeado de tanto salvapatrias, tanto salvaplanetas, tanto salvadesamparados, de tanto jacobino y de tanto libertador del coño de la Bernarda.

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  4. No. No aparento neutralidad para que mi prohibicionismo cale. De hecho, la neutralidad me gusta aun menos que el prohibicionismo. Con todo el respeto, creo que has cometido un error de base o, también puede ser, me he explicado yo mal.

    Si has leído todos los posts sobre el tema, además de agradecértelo, deberías haber visto que no entro en el tema de la legalización o no. O al menos no en profundidad. Te vas del tema ya que no hay ni un ápice de moralidad ni mensaje entre líneas. Es más sencillo: existe una realidad actual de ciertas sustancias psicoactivas que están haciendo daño a bastante gente que abusa de ellas de manera ajena a su voluntad debido a diversas circunstancias. Algunas de estas circunstancias son personales y, como ves, ahí no entro. Pero otras circunstancias son sociales, y arrastran a mucha gente a un consumo no autónomo. En consecuencia aparece una vida infeliz o la muerte en algunos casos. A partir de esto existe una serie de posibles soluciones, entre ellas, una mayor responsabilidad del Estado (y no me vengas con intervencionismos soviético-comunistas, hablo de responsabilidad y civismo de los estados modernos).

    Mi post se centra en las políticas públicas de lucha contra la adiccción no voluntaria de psicoactivos (ni siquiera depresores). Podemos hablar también de cómo se enfocan temas como la adicción al juego, a la velocidad o al porno, pero no es el tema. Y eso que la raiz de falta de valores, modelo social y ausencia de programas educativos es la misma.

    Si eres un consumidor/a autónomo y voluntario, no sé por qué te molesta mi post o lo interpretas como moralista, porque yo hablo de circunstancias que arrastran a quien no decide por sí mismo, si no que lo empujan a ello, y cómo combatirlas. Si enciendes el debate por mi supuesta moralidad es que me he explicado realmente mal. Supongo que conduces y comes hamburguesas porque quieres y no te molestan las campañas contra el exceso de velocidad o la obesidad infantil. Pues eso.

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  5. Vana Equidistancia, me ha encantado tu respuesta.
    Sin embargo no creo que el post de Nacho sea sospechoso de "moralina"...
    Legalización conlleva "normalización" y legislación y etc. El que apande con eso en su fuero interno, allá él.
    La mayoría de las veces se asimila usuario de drogas con drogadictos. Parece que no se pueden usar las drogas, sólo hacerse yonqui sin vuelta atrás ni redención posible.
    Escohotado (tenía que salir) lleva años consumiendo heroína de modo controlado, al menos eso dice en sus libros. Que yo sepa no le falta ningún diente, tiene una vida rica e incluso... piensa y escribe libros!!
    No caigamos en la idiocia. La mayoría usamos drogas de vez en cuando, aunque solo se trate de codeína para calmar el dolor de cabeza (y ya es bastante jevi eso).
    Esto está muy manido, pero gran parte de la confusión la tienen los medios, como siempre, por su necesidad de "producir" noticias. Para mí, no se trata de que el estado tome las riendas en el caso de las drogas o separe a los niños obesos de sus padres o promueva los bollicaos de soja... es cuestión de tiempo, como casi todo.

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  6. Uno de los mayores problemas que entraña el consumo de cocaína es el enorme poder de adicción que tiene la sustancia. Es uno de los psicoactivos con mayor poder de adicción.

    Pues échale un vistazo a esta clasificación.

    Sinceramente, no sé qué tan fiable es la fuente. Pero tampoco tú has presentado los debidos créditos para sostener la afirmación contraria.

    De los fármacos ilegales sabemos más bien poco, sobre todo por la dificultad de efectuar ensayos serios con sustancias prohibidas, y dados el bajo perfil del consumidor residual y la, en general, pésima calidad de la sustancia, que a menudo sólo tiene de tal el nombre.

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  7. Mi fuente es la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). La tuya, un artículo de la Wikipedia que admite, antes de empezar siquiera, que "La exactitud de la información de este artículo o sección está discutida. Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada, como revistas especializadas, monografías, prensa diaria o páginas de Internet fidedignas".

    Pese a ello, la tercera droga más adictiva según tu lista es el crak (coca base) y a la cocaína, ilegales, sólo le ganan las anfetaminas y la heroína.

    A ver si es que a ti te gusta discutir por discutir....

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  8. Pues eso, la FAD, fundación destacada por su imparcialidad en el tema. Bastante menos que si yo digo que la Clínica Contra el Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM asegura que la nicotina, a diferencia de otras drogas, tiene características que la hacen altamente adictiva, incluso más que la cocaína y la heroína.

    En cualquier caso, me juego mano y media a que la FAD no ha realizado ningún estudio científico sobre el potencial adictivo de la cocaína. Es decir, un estudio comparativo basado, no en leyendas urbanas o en la vida de cuatro tiraos marginales, sino un tratado serio sobre la farmacotecnia, farmacocinética, toxicología y demás propiedades farmacológicas de las diversas sustancias en personas normales y en circunstancias de ensayo estandarizadas y controladas. Vamos, como se hace con los fármacos legales.

    Evidentemente, la cocaína tiene potencial adictivo. Pero esas aseveraciones tan categóricas de la FAD son, lisa y llanamente, creencias apocalípticas, demagógicas y pseudocientíficas. Me descorazona observar su difusión, pues no hacen más que alimentar la absurda, injusta y dañina guerra contra La Droga.

    PD: No pretendo discutir por discutir. Sólo reflexionaba en voz alta sobre un apunte que vi por casualidad días después y que me recordó a este artículo. No entiendo por qué te has puesto a la defensiva.

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  9. bonito debate.
    Dentro de mi desconfianza total y absoluta en las siempre interesadas intituciones (*1), defiendo la informacion (como la de Nacho y Vana) y educación, para que fuera de prohibiciones sepamos y podamos decidir por nosotros mismos. Que cada uno haga lo que le da la gana. Con sus pros y contras.
    Dentro del tema "cocaina o cafeina" en mi opinion hay otros muchas drogas más dañinas a la sociedad. Las que enumera Vana Equidistancia, el miedo del tamiflu, el odio hacia otras razas, la guerra de 3ªgeneración (*2), el consumismo voraz (*3), el seguir un modelo zombi de vida...etc
    cual es la realidad correcta? para mi, no lo es ni la mia.
    cual es el modelo social correcto? este sistema, no.

    -no veo editor html, asi que añado a continuación enlaces-
    (*1) http://www.migueljara.com/2010/01/08/el-negocio-del-miedo-segun-inaki-gabilondo/

    (*2) http://www.dailymotion.com/video/x7hlhi_enjambre-las-reglas-han-cambiado_news

    (*3) http://consomesoudevoras.info/index.php/consomes-ou-devoras-guia-de-consumo-responsabel

    salud y libertad
    -ramon-

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