14 sept. 2010

La invisibilidad del nuevo consumo problemático de drogas

Con la desaparición de los ‘yonquis’ que poblaban los núcleos urbanos en los 80, la sociedad española se convenció de que el problema de las drogas estaba encauzado. La realidad, sin embargo, es que el consumo de sustancias psicoactivas desde entonces ha crecido o se ha mantenido (incluido el de heroína), hasta tal punto que en el año 2007 se alcanzó el máximo histórico de consumo en España de sustancia ilegales.

¿Por qué percibió la sociedad que el problema del consumo adictivo de drogas se ha quedado atrás cuando es justamente lo contrario? Puede haber muchos factores. Para Javier Elzo, catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, en la actualidad existe “un hartazgo en la sociedad, cansancio, al respecto de este problema”. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver.


Este cansancio se debe, entre otras cosas, a la invisibilidad. El consumo problemático de drogas toca de cerca a menos personas que en los 80 o, mejor dicho, menos personas se enteran de que tienen el problema llamando a su puerta. ¿Por qué? La estampa de jóvenes con jeringuillas agonizando por las esquinas no existe ya, porque han sido controlados y hay medios para ayudarles. Esto no significa que el número de heroinómanos sea menor. Simplemente, no son tan visibles. La llegada de nuevas sustancias y nuevos perfiles de consumo también contribuye a que el problema del consumo problemático pase más desapercibido. Cocaína, éxtasis, alucinógenos… Los nuevos psicoactivos son integradores, ‘cool’ y se asocian al ocio, por lo que no suponen un problema social a primera vista. Además, sus consecuencias físicas no son tan evidentes como las de la heroína.

Otro motivo de la invisibilidad es que las actuales drogas no se asocian al delito. Antes, la heroína empujaba a algunos adictos que no estaban captados para la rehabilitación y tratamiento, a delitos contra la propiedad. Hoy, apenas hay un 1,4% de delitos que sean consecuencia del consumo de drogas ilegales. Ya no molestan. Por el contrario, casi el 20% de delitos contra personas tiene que ver, directa o indirectamente, con el alcohol, esa droga legal.

Toda esta invisibilidad explica, en parte, la pasividad social, contagiada desde las instituciones, cuyos presupuestos, ante la voz de alarma de las organizaciones de lucha contra la droga, no dejan de ser recortados. Es como si el problema ya no estuviera ahí, cuando está, más fuerte que nunca, pero pasa desapercibido.

Es por ello que expertos como Javier Elzo o Eusebio Megías, de la FAD, asocian, indisolublemente, consumo de sustancias con evolución de los valores. La crisis social de los 80 empujó a muchos jóvenes marginados a refugiarse en esa nueva sustancia llamada heroína. Hoy, el ritmo de vida y, sobre todo, la necesidad de bienestar de un país ‘nuevo rico’ como España, invitan al consumo de sustancias como la cocaína a quien quiera atajar en busca de esta vida o del éxtasis a quien quiere disfrutar al máximo de la cultura del ocio en la que basamos nuestro tiempo libre.

Por ello, y ante esta invisibilidad en la que se esconde el aumento real de consumo, se antoja fundamental cambios en las fórmulas de prevención. El Drogas No es historia y es necesario asumir que las drogas están ahí, que forman parte de la sociedad y que es preciso sacarlas a la luz para hablar de ellas. Es necesario comprenderlas e intentar minimizar los riesgos de quien decida consumirlas, así como prevenir el consumo problemático, no voluntario y prematuro. Después ya es cosa de cada uno. El problema es que la adicción crece a la misma velocidad a la que disminuye la conciencia institucional y social sobre las drogas.

2 comentarios:

  1. Me has censurado el enlace. Eso se llama honradez intelectual.

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  2. Verdades como punos. Que buenas reflexiones. Lo que cuentas da miedo.a mi lo que me gustaria saber es porque hay tanta gente que esta ahi metida..principales motivos...no puedo entender que haya gente tan reacia luego.no se ,yo hasta me genera rechazo lacgentexque lo hace.aldalur.

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