8 may. 2014

Españoles, pero...


[...] existe un grupo social en España que reúne unas características concretas: jóvenes nacidos en España cuyos padres son inmigrantes de culturas diferentes a la española. Su identidad genera desconcierto para el espectador. Ellos son la punta de lanza que rompe con una idea, más o menos preconcebida (un mito), de lo que es ser español. O, para evitar controversias internas de identidad, de lo que es ser hispano. En una reducción burlesca, la figura del hispano en nuestro imaginario es la de un tipo moreno, más bien bajito, con costumbres no demasiado europeas y católico. Tal afirmación invita a un millón de réplicas (la primera por qué un tipo y no una tipa), pero se trata de hacer un dibujo esquemático que nos permita entender de qué estamos hablando.

Hagámoslo de otro modo: si van ustedes por la calle y entre la marea de gente ven a un chico negro, una señora con velo y un vendedor de ojos rasgados, probablemente asimilen sin maldad ni intención que no son españoles. No se fustiguen por ello. Hasta hace nada el paisaje en España era homogéneo. Sin embargo, tras casi veinte años de inmigración, puede que esas personas sí sean españolas. Y es en este punto donde se genera el desconcierto. Ojo, desconcierto no significa rechazo, significa novedad. Nadie (cuando digo nadie, me refiero a mí) está moviéndose en el ámbito de poner en duda que son tan españoles (o hispanos) como el que más. [...] 

Este fragmento pertenece a mi reportaje 'Españoles, pero...', publicado en la número 7 de la revista Jot Down. Puedes comprar la revista por 15 euros en estas librerías o a través de la web sin gastos de envío. 

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