<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991</id><updated>2012-01-27T16:49:30.297+01:00</updated><category term='Tira cómica'/><category term='Opinión'/><category term='Relatos'/><category term='Novedades'/><category term='Relatos de ficción'/><category term='Artículos'/><category term='Monólogos'/><category term='Crónicas'/><title type='text'>Textos de Nacho Carretero</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>155</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-264220564038408957</id><published>2012-01-24T20:57:00.003+01:00</published><updated>2012-01-24T21:18:16.533+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Aquello que me sucedió en la India y que no debería contar</title><content type='html'>“¡Hasta siempre! ¡Adiós! ¡Gracias por todo!”. Con una estúpida sonrisa que evidenciaba lo ajeno que vivía a lo que se me venía encima, me despedía yo de la gente con la que había compartido inolvidables jornadas en mi viaje por la India. La que yo creía mi gran aventura había llegado a su final y comenzaba mi regreso, un pesado pero simple trámite de tres aviones: Calcuta-Delhi; Delhi-Londres; Londres-Madrid. O eso se creía yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 4 y media de la mañana del martes (doce de la noche del lunes en España, conviene que el lector se vaya quedando con estas referencias horarias para comprender plenamente el alcance de la desventura que se nos viene) golpeé levemente la ventanilla del taxi que me esperaba en la puerta de mi hotel. El taxista babeaba sobre el volante recorriendo las profundidades de sus sueños. Su cabeza se irguió violenta cuando me vio y, con las marcas del volante en la cara, pisó el acelerador y emprendimos el camino al aeropuerto de Calcuta. Es aquí, y no en los 15 días anteriores,&amp;nbsp; cuando dan comienzo mis verdaderas aventuras en la India. Paradójicamente el final fue el principio y todo lo anterior caería por el sumidero del olvido ante la secuencia de hechos que en mí se cebaron y que a continuación expongo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El runrún&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en cualquier crónica de sucesos sensacionalista que se precie, es necesario decir que nada parecía indicar que mi regreso a Madrid fuera a devenir en locura. De hecho, mi trayecto con el taxista con marcas de volante en la cara fue todo lo tranquilo que el tráfico de Calcuta permite que sea un trayecto con un taxista (con marcas de volante en la cara). Había amanecido con un buen margen de tiempo, hacía sol&amp;nbsp; y me dediqué a observar por la ventanilla mientras rodábamos por la caótica ciudad. A través del cristal, Calcuta se me definió en imágenes. Vi un ciclotaxi cuyo conductor apenas podía mantenerse en pie, con dos perros acaparadores de sarna tirados junto a él y el botones de un hotel de cinco estrellas observándolos con chistera; un puesto de globos al lado de una pequeña montaña de basura, un niño recubierto de mugre siguiéndome con la mirada con una valla de publicidad de perfume tras él, un altar en un cruce con tres hombres rezando, una cabra y un jabalí&amp;nbsp; comiendo en un vertedero junto a un taxista limpiando su taxi con un cubo de agua, coches que hacían sonar su claxon sin motivo, tres chavales indios de la mano, un cine anunciando la última de Bollywood, una bandada de cuervos posados en los cables del teléfono, una chica con bolso de Loewe hablando por un iPhone, un puesto de venta ambulante de gallinas amontonadas, un tipo saludándome insistentemente por la ventanilla, motocicletas adelantándonos a una velocidad incomprensible, dos mochileros europeos perdidos, un policía con un palo en la mano, una familia comiendo sobre la acera, otro vertedero en plena calle, una fogata junto a un semáforo, una vaca, una pareja de águilas planeando sobre una casa, un vendedor ambulante de gafas de sol, siete chabolas rodeadas de basura que desafiaban las leyes de la física manteniéndose en pie, un urinario al aire libre (y su olor), otro perro -éste durmiendo peligrosamente cerca de la carretera-, un grupo de hombres sentados en la calle viendo el tiempo pasar, tráfico, claxon, tráfico, motor, claxon, frenazo, claxon…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comenzó a torcerse al llegar al aeropuerto. El taxista no tiene cambio de 500 rupias. Tras dos cafeterías y una empanadilla que no pude comer consigo el cambio. Le pago. Entro en el aeropuerto. Ya voy algo acelerado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este punto mi mayor preocupación era lograr que me permitieran no facturar mi mochila. A mi llegada a Delhi debía cambiar de terminal para coger mi siguiente vuelo Delhi-Londres y tenía el tiempo algo justo, así que quería llevar conmigo el equipaje y no tener que esperar en la cinta. Se instaló desde este momento un runrún en mi interior, uno de esos runrunes que tiene todas las trazas de llegar a ser un magnífico agobio.&amp;nbsp; “No”. Esa fue la respuesta de la azafata de la aerolínea Kingfisher ante mi petición de subir la mochila al avión. Mi runrún sonó con fuerza todo el vuelo hasta Delhi. ¿Y si me pierden la mochila? ¿Cómo coño me voy a ir a Londres sin mochila? ¿Y si tarda en salir y no me da tiempo a llegar a la otra terminal? Nunca me alegré tanto de ver a alguien como cuando ella apareció por la cinta de equipajes. Me la colgué a los hombros y me vine arriba. Casi me sentí un héroe cuando me informaron de que no era necesario cambiar de terminal, mi vuelo salía ahí mismo. ¡Adiós runrún! ¡Hasta nunca! En estos casos quien dice hasta nunca quiere decir hasta ahora mismo, porque en apenas unos minutos, los que tardé en llegar a mi mostrador, mi runrún reapareció con tal fuerza, que metamorfoseó en agobio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El retraso&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vuelo a Londres tiene dos horas y media de retraso. De acuerdo, puede no parecer mucho, a no ser que tu enlace en Londres para coger el siguiente avión a Madrid sea de dos horas y tres cuartos. Es decir, me quedaba un margen de quince minutos para salir de mi avión, atravesar Heathrow, pasar los controles de seguridad y subir a mi último avión destino Madrid. Imposible. “No, no es imposible”, me dijo el azafato del mostrador de Virgin mientras facturaba mi equipaje. “Puedes conseguirlo, creo que finalmente saldréis un poco antes y el personal del aeropuerto te acompañará al enlace. Ya verás cómo lo logras. Además, esta mochila la recoges directamente en Madrid. Sólo tienes que correr con la de mano. Y eres joven, lo conseguirás”. Este tipo fue el primero de una serie de optimistas patológicos que me fui encontrando de aquí en adelante. Y que me arruinarían la vida. Por alguna razón le creí, me llené de energía. Creí con claridad que podía coger ese enlace en Londres. Tanto me animé, que decidí tirar la casa por la ventana y comprarle un vino indio a mi padre en el duty-free. Mi mochila de mano pesaba ahora mucho más. Me costaría más correr, pero qué demonios, lo conseguiré. Me lo dijo el azafato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el avión me abrocho el cinturón y me dispongo a un vuelo contrarreloj de nueve horas y media para lograr coger el enlace a Madrid. A mi lado va un tipo clavado a Mr. Bean, de una educación tan exquisitamente británica que me dan ganas de disculparme por llevar barba. Aunque el vuelo es nocturno, y contra pronóstico, no logro dormir. Me como tres películas consecutivas y en un descanso entre ellas paseo hasta el final del avión. Allí charlan tres azafatos. Les expongo mi situación. Les digo que mi vuelo a Madrid sale a esta hora y que nuestra llegada está prevista para apenas unos minutos antes, pero que un azafato me ha dicho que puedo lograrlo. Cuando termino de hablar se miran entre ellos, me miran, me invitan a sentarme y me sirven un vaso de vino. Qué sutiles. Asumo que perderé mi enlace, así que bebo con ellos. Maldito azafato optimista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrizamos a Londres. Mi ansia se ha calmado porque ya he asumido que he perdido el enlace. Pero ocurre de nuevo. Me cruzo con otro imbécil ciego de optimismo. En este caso, ciega. Una azafata de Virgin me dice (o eso le entiendo, ¿por qué los ingleses hacen todo lo posible porque no se les entienda?) que hay más pasajeros en mi situación y que nos están esperando. Me vengo arriba y emprendo una carrera hasta el control de seguridad impulsado por la felicidad de la que me ha abastecido la noticia. Maldita botella de vino. Pesa. Son las 7 de la tarde en Londres, doce y media de la noche en India. Llevo 16 horas de periplo. Alcanzo el control. Hay cola, que avanza lenta. Justo ahora que me había dejado de comer las uñas. En la cola del control intento contactar con algún que otro pasajero que esté en mi misma situación y así poder compartir mi agobio. Pero no hay nadie. ¿De verdad me estará esperando el avión? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cuando me toca pasar el control cuando soy consciente, plenamente, de que me hallo en Londres. Hasta ese momento, en lo que a mí respectaba, estaba en cualquier aeropuerto de cualquier ciudad. Pero comprobar, horrorizado, cómo dos señoras absolutamente inglesas abrían pausadamente cada maleta para registrarla, me hizo comprender, como un puñetazo en el estómago, que estaba en uno de esos países paranoico-coñazos.&amp;nbsp; Nada más atravesar el arco informo a la primera mujer: “Perdone, tengo mucha prisa, mi vuelo está esperando sólo por mí”. La señora abre sus ojos británicos, leales a la Corona, y adquiere expresión maternal. “Oh, sí, tranquilo, ahora mismo reviso tu bolsa”. Tras decir eso, la señora continúa con su labor, tan lentamente como lo estaba haciendo hasta ese momento y colocando mi mochila a la cola del resto de bolsas. Mi frase había tenido el mismo efecto sobre ella que hubiera podido tener sobre un pino piñonero. Los minutos pasaban como espesas gotas que no terminan de fluir. Ambas señoras registraban bolsa tras bolsa con parsimonia. Yo me miraba la muñeca muy ostensiblemente como si llevara reloj. Por fin me toca. La otra señora coge mi mochila. Me sonríe. Emanan educación. Igualito que en Barajas. Le repito que tengo muchísima prisa y su respuesta es idéntica a la de su compañera. También idéntica es su reacción, al comenzar a registrar mi mochila con desesperante lentitud. Saca cada objeto, lo mira, lo contempla. Uno tras otro… hasta que llega a la botella de vino indio. “Oh, vaya”, me dice melódicamente. “Esto no lo puedes pasar”. “Pero cómo que no, si lo compré en el duty-free, alma de dios”, le respondo, más o menos. Y me dice que no pueden dejar pasar productos de Asia aunque se compren en el aeropuerto. Se trata, sin duda, de una de esas normas que nadie conoce y que se aplican así, de pronto, justo cuando peor te viene. Tengo tanta prisa que le digo que no importa. Ella me mira y en ese momento comienza una situación un poco Monty Python (Londres, claro): la señora no parece comprender por qué no protesto, así que me empieza a decir de nuevo que lo siente mucho, pero que no puede dejar que me lleve la botella. Le repito que si es así, que qué le vamos a hacer. Ella me mira y empieza a proponer posibles soluciones, pero a mitad de cada una de ellas se da cuenta de que son inviables y vuelve a pedir perdón. Le digo que vale, que deje la botella. Se acerca la otra señora. Me repite que al ser de Asia que no puede ser y que… Ya. Le digo que lo sé y que no importa. La ley es la ley, llego a decir. Un tercer sujeto, un joven de seguridad, se une al grupo. Yo sólo pienso en el avión que me espera, sus cientos de pasajeros ya sentados insultando a toda mi familia: “¡Dónde está ese imbécil!”. Les digo a los tres que de verdad que no importa. El de seguridad me explica otra vez lo de Asia y me pide disculpas, lo lamentan muchísimo, pero no pueden. “Ojalá pudiéramos”, y todo eso. La situación es de un absurdo inenarrable. Su avalancha de educación británica está a punto de aplastarme, así que opto por una defensa sudeuropea: agarro mi mochila, les doy las gracias y me voy corriendo dejándoles con la palabra en la boca. Mientras me alejo escucho unos últimos gritos de “I am sorry sir!”. Increíble.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;A la carrera&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevo sprint. Ya estoy en distancias de carrera popular. Sin botella puedo volar. Lo siento papá, te quedaste sin vino. Diviso el mostrador de Virgin. Está sospechosamente solitario. Sin dejar de correr, me temo lo peor. Alcanzo el mostrador y le explico mi situación a la azafata. Ella destroza todas mis expectativas con la sencillez con la que Iniesta se lleva un balón dividido: “A ver si hay algún vuelo más a Madrid hoy”. Efectivamente. El mío se ha marchado. “Vaya, no hay más vuelos hoy. Te puedo dar uno a primera hora de mañana”. Magnífico. Mañana trabajo, necesito llegar hoy. “Imposible”. Por alguna razón, en ese momento de agobio, pienso en que volveré al control a por el vino. La mente humana es una maravilla del escapismo. Vuelo de Iberia a las 6:30 de la mañana. Ése es el mío. Tendré que ir a un hotel, dormir un rato, levantarme a las 4, regresar al aeropuerto, viajar, llegar a Madrid, pasar por casa a ducharme e irme a trabajar. Casi me vengo abajo, pero resisto. Por cierto, me olvidé de ir a por el vino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con mi nuevo billete en la mano atravieso de nuevo medio aeropuerto en busca de la puerta por donde pasará un autobús gratuito que me llevará a mi hotel. Todo corre por cuenta de la compañía. Es ahí donde me encuentro una pareja española que está en mi misma situación. Aprovechamos para quejarnos, despotricar, competir por quién está más cansado… y mientras hablamos nos damos cuenta de que llevamos una hora esperando el maldito autobús. Son las 22:30 en la noche londinense. Tres y media de la madrugada en la India. Llevo 19 horas y media de travesía. Por fin llega el autobús. Cuando llego al hotel me doy cuenta de lo cansado que estoy. No he dormido desde que me desperté en Calcuta. Ceno algo rápido y me subo a la habitación. Me ducho y comprendo que voy a dormir cuatro horas, algo es algo. A las 4:45 de la mañana me vendrá a recoger un autobús a la puerta del hotel para llevarme de vuelta al aeropuerto. Todo parecía solucionado…&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;El horror&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, mientras espero el susodicho autobús, intento que no se me caigan los ojos. Son casi las cinco y todavía no ha pasado. Empiezo a pensar que perder este nuevo avión sería ya demasiado, incluso para mí, así que decido actuar. Pregunto en recepción y me dicen que pasa cada diez minutos un autobús por dos libras que te lleva a la Terminal 3. Excelente. Decido tomar el siguiente. Virgin me debe dos libras. Me siento en primera fila y comprendo, alertado, que se me ha hecho definitivamente tarde: voy justo. Otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto si realmente no estaré en el Caribe. Como las señoras del control, el conductor hace gala de una desesperante tranquilidad. Dos paradas en otros tantos hoteles antes de llegar a la terminal y en cada una de ellas una parsimonia que me consume por dentro. Las 5:20. En una hora y diez minutos sale mi vuelo. Joder, no llego. Es increíble, incomprensible, pero voy a perder este avión también. En la India son las 11 de la mañana. Llevo 26 horas y media de viaje. Salgo como un ciclón del autobús y corro bajo la todavía noche de Londres buscando desesperadamente mi mostrador. No lo encuentro, mierda, esto es enorme. Alcanzo por fin mi objetivo, pregunto desesperado cuál es mi puerta. La azafata mira mi billete. Y no comprende que el tono de voz que emplea para decirme que mi vuelo sale desde otra terminal es inaceptablemente pausado. “¡¿Cómo?!”. Efectivamente, mi vuelo sale de la terminal 5, no de la 3, como me había dicho la azafata de Virgin de ayer, esa que no me envió el autobús a recogerme. Miro a mi informante y la mujer me dice que vaya al mostrador de British Airways, que opera el vuelo, a que me pasen al siguiente avión. No me lo puedo creer. En ese momento, otro loco. Otro optimista loco. El azafato de al lado mira el billete y me increpa: “¡Sí que llegas! Puedes coger el tren subterráneo Heathrow Express y llegas a la terminal 5 en unos minutos. ¡Corre!”. No había terminado de decírmelo y ya estaba corriendo. ¿Por qué estos desviados del optimismo me convencen tan rápido una y otra vez? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encuentro ante mi última oportunidad. Ni siquiera me molesta el bofetón de frío que recibo al salir a la calle. Corro como el viento atravesando una plaza (creo que he completado la media maratón) y cuando llego al centro me detengo. “¿A dónde estoy yendo?”. ¡Arranqué a correr sin saber a dónde! Me acerco a un autobús, le pregunto al conductor, que resulta ser un amable sij de turbante que me indica dónde está la boca de entrada al tren. Vuelta a correr hacia allí, mochila en ristre. Cuando ya estaba llegando, giro la cabeza sin dejar de correr y veo pasar la boca de entrada: ‘Heathrow Express’. ¡Por fin! Y sí, amigos míos, freno en seco para girar y, cuando lo hago, noto como mis suelas se deslizan irremediablemente. Mis piernas se elevan y llego a sentir cómo estoy en horizontal sobre el suelo. Caigo estrepitosamente sobre mi espalda contra el asfalto. La gente se gira, me mira, y yo me retuerzo del dolor. Cuando empiezan a acercarse algunas personas decido que se acabó. Que cogeré ese avión, le pese a quien le pese. De pronto todo aquello, bajo la húmeda y dolorosa oscuridad matutina de Londres, se convierte en un asunto personal en el más masculino de los sentidos. Desciendo a los infiernos de la virilidad: “Por mis cojones que no pierdo el avión”. Me levanto y, ante la atónita mirada de los presentes, comienzo a correr de nuevo, esta vez con mucha menos entereza. Mientras bajo las escaleras para alcanzar el tren noto dolores en todas partes, sobre todo en la mano y en el culo. Sí, me duele horrorosamente el trasero. En 50 minutos sale mi avión. Mi actitud, sin embargo, ha cambiado. Cuando ya estoy dentro del tren, con la mano palpitándome de dolor y el culo retorciéndose del golpe, aprieto los dientes y me repito. “Llego, llego”. Justo en el momento de mayor heroicidad por mi parte, noto que me entran unas absurdas ganas de llorar. Por suerte el tren llega. Abre las puertas y, cómo no, a correr. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Desenlace&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La que sigue es la imagen final de mi periplo, mi sprint en la recta de meta. Un enorme hall desierto, con el suelo brillante. En un extremo, el mostrador de British Airways. En el otro, yo. En el mostrador sólo ella, la azafata, seria, mirada imperturbable fija en mí. En mi lado, mi solitaria y penosa figura, vestido con la misma ropa con la que salí de Calcuta, corriendo como el último superviviente de un grupo de exploradores que han sido perseguidos por velociraptores. Imagino la escena desde su punto de vista: un tipo visiblemente cansado, desaliñado, cojo, con los pantalones llenos de mierda avanzando lastimosamente hacia el mostrador. Desde el mío: una impecable azafata, gesto serio, impasible, mirándome sin un atisbo de piedad. Nos encontramos.&amp;nbsp; Nos miramos. Sobran las palabras. Es sí o no. El mostrador ha cerrado o todavía puedo embarcar. No hay más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Llegas justo, iba a cerrar ahora mismo. Me pillas con el dedo sobre el botón”, añade jocosa. Resoplo todo el aire del universo. Lo logré. No me lo puedo creer, pero lo logré. Me entrega la tarjeta de embarque y me dice: “Corre”. Me limito a mirarla. “Si tú supieras…”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. Me negué a correr. Fui caminando hasta la puerta de embarque y, aunque llegué ajustado (ya estaban embarcando), llegué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. 2. Cuando aterricé en Madrid me comunicaron que me habían perdido la mochila. Fue como si la azafata que me lo dijo se hubiera convertido en una cocinera, yo en un pastel y ella me hubiera puesto una guinda en la cabeza. Me fui a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. 3. Cuando atravesé la puerta de mi humilde morada habían transcurrido 37 horas y media desde mi salida, la cual, por cierto, comenzó de una forma en la que nada hacía presagiar que mi regreso deviniera en locura. Me duché y me fui a trabajar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. 4. Mi culo bien. Gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-264220564038408957?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/264220564038408957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2012/01/aquello-que-me-sucedio-en-la-india-y.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/264220564038408957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/264220564038408957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2012/01/aquello-que-me-sucedio-en-la-india-y.html' title='Aquello que me sucedió en la India y que no debería contar'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-8071313343844327310</id><published>2012-01-09T12:55:00.000+01:00</published><updated>2012-01-09T12:55:43.825+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>Dime cómo te llamas y te diré si eres</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Este texto fue escrito para el &lt;a href="http://www.jotdown.es/2012/01/dime-como-te-llamas-y-te-dire-si-eres/" target="_blank"&gt;Magazine Cultural Jot Down&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;“La &lt;/span&gt;terminología es lo de menos”. Sin  anestesia hizo público este enunciado hace unos días la ministra de  Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, &lt;strong&gt;Ana Mato&lt;/strong&gt;. Quiso  con ello justificar el haberse referido, días atrás, al asesinato de una  mujer por parte de su marido como “violencia en el entorno familiar”,  en lugar de “violencia de género”. “Lo importante es que ha muerto otra  mujer”. Su intento algo populista de reducir la importancia del nombre  que reciben las cosas refleja una inconsciencia total por su parte de  que, como todos nosotros, la ministra es presa del nominalismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No tiene mucha ciencia el afirmar que  una misma cosa (o situación) puede llegar a convertirse en dos o más  cosas (o situaciones) distintas entre sí. Todo depende de quién sea el  observador. Pongamos el ejemplo de dos amigos que ven una corrida de  toros. El primero de ellos, gran aficionado al toreo, siente pasión y  admiración con la faena: observar con regocijo la dificultad de los  pases de pecho, el arte de las banderillas, el acierto del picador. Al  lado, su amigo, está tenso, incómodo: él sólo ve cómo se está  desangrando un animal, cómo lucha inútilmente por su supervivencia y  cómo finalmente muere. La pregunta es, ¿están viendo lo mismo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Obviamente la cuestión no es nueva. De  hecho, es una de las cuestiones filosóficas más antiguas que recuerda la  humanidad. ¿Qué están viendo esos dos tipos que ven la corrida? Si le  preguntamos a &lt;strong&gt;Platón&lt;/strong&gt; nos dirá que eso es una corrida de  toros. La idea abstracta de la corrida de toros existe más allá de la  realidad y lo que ven nuestros amigos es sólo su manifestación dentro  del espacio-tiempo que comprendemos. Es lo que se conoce —a grandísimos  rasgos— como el universalismo. Otro filósofo, &lt;strong&gt;Guillermo de Ockham,&lt;/strong&gt;  no puede estar más en desacuerdo. Él ve una tortura a un animal que,  sin embargo, se ha dado en llamar fiesta y tradición, de ahí que la  palabra, el concepto, haya cambiado nuestra percepción del asunto.  Guillermo es un representante de la corriente opuesta. El nominalismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Platón y Guillermo ponen el debate sobre  la mesa: ¿Las cosas son porque existen más allá de que las  comprendamos? ¿O las cosas comienzan a existir sólo cuando las  concebimos y les damos un nombre? Aunque la disputa no tiene ganador (ni  falta que hace) el mundo moderno se está empeñando en demostrarnos que,  efectivamente, las cosas comienzan a ser sólo cuando les damos un  nombre. Los hechos que llegan a nosotros sin etiqueta, sin concepto, son  costosamente comprendidos por nuestros conceptuales cerebros. No sólo  eso; muchas veces son invisibles. Hemos llegado a tal punto que aunque  sea evidente su existencia, si no tiene nombre no lo podemos ver.  Adaptándolo a la corrida de toros, &lt;strong&gt;Daniel Denett&lt;/strong&gt;,  filósofo estadounidense contemporáneo y de frondosa barba blanca,  sostiene que no hay algo que sea corrida de toros en el mundo real. La  única circunstancia que lo causa es que el cerebro reaccione&amp;nbsp; al  concepto ‘corrida de toros’. Es decir, si mañana desapareciese el  concepto ‘corrida de toros’, al ver una faena desde el tendido sombra  sólo veríamos una lucha entre un tipo vestido raro con una espada y un  toro con todas las de perder.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El nombre del hecho, pues, va a  determinar qué es y —atención— qué se puede hacer con este hecho, qué  derechos tiene y cuál será su futuro. Nos hemos convertido en esclavos  del nominalismo. De esta forma, no nos basta con ver un  grupo humano, necesitamos comprender si se trata de una nación, una  etnia, un pueblo, un estado… No nos llega con ver un acto de violencia,  precisamos del concepto para asimilarlo: ¿es terrorismo, resistencia,  defensa, intervención, guerra, genocidio? Cuando alguien nos da el  nombre, entonces sí, lo asimilamos. Y sobre todo, lo juzgamos y  valoramos, estableciendo si es admisible, bueno, repudiable, malo… He  aquí la llaga sobre la que se posa el dedo. ¿Quién da el nombre? No es  una pregunta menor, recordemos que el nombre determinará el futuro del  hecho. Es vital elegir el nombre adecuado. Pongamos algunos ejemplos  que, tal vez, nos den la respuesta o, al menos, una pista sobre quién da  nombres a las cosas y por qué es tan importante el hacerlo. Veamos,  pues, quién es el amo del nominalismo y, por lo tanto, de quién somos  esclavos:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estos días se debate si el genocidio  armenio fue tal o no. No se trata de discutir si existió una matanza,  que nadie lo niega, sino de darle un nombre a aquello que sucedió.  Turquía se niega a llamarlo genocidio ante la desesperación de Armenia,  que sabe que si logra unanimidad en que lo que allí pasó fue un  genocidio, habrá logrado un nombre que reporta consecuencias muy  importantes para su futuro geopolítico. Lo mismo le sucede a Turquía,  pero a la inversa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Del mismo modo, si Palestina logra que  Hamas no sea considerado un grupo terrorista, sino un grupo armado con  derecho a la resistencia, habrá dado un paso fundamental. Hasta se  pueden llegar a producir hilarantes situaciones: los milicianos afganos  escuchan cómo les llamamos terroristas con el mismo divertimento con el  que lo harían los madrileños que mataban soldados franceses aquel 2 de  mayo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegado  a este punto, ¿qué es el terrorismo? El terrorismo no era nada, no  existía, hasta que se le dio un nombre. Comenzó a tomar forma en la  Antigua Grecia y creció con &lt;strong&gt;Maquiavelo&lt;/strong&gt;, pero el primer  intento del nominalismo de traer el terrorismo con nosotros al  espacio-tiempo no surgió hasta 1937, en una cumbre de la por entonces  conocida como Sociedad de Naciones. Entonces se redujo el término a  “Cualquier acto criminal dirigido contra un estado y encaminado a o  calculado para crear un estado de terror en las mentes de personas  particulares, de un grupo de personas o del público en genera”. El  concepto fue reformulado en 1996 y retocado en 2004. El problema es que  no hay unanimidad a la hora de vincular el hecho violento con el  concepto “terrorismo”. Los llamados países alineados coinciden en  aceptar la definición del Alto Comisionado, pero Venezuela o Irán  proponen revisarla. También lo hacía &lt;strong&gt;Gadafi&lt;/strong&gt; hasta que  le animaron a cambiar de opinión, definitivamente. Se puede llegar al  extremo de decir que un acto violento siempre tiene una motivación, por  lo que el terrorismo no sería más que un concepto, y no una idea  abstracta que espera a ser etiquetada unánimemente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro ejemplo de la importancia del  nominalismo está en los grupos humanos (antes mencionados). Necesitamos  saber si estamos ante una tribu, un pueblo, una cultura, una nación, un  estado…Una vez nominalizado se pueden llevar a cabo las reclamaciones a  las que tiene derecho cualquier cosa material, de este mundo. Así el  “pueblo” judío reclamó un estado, los gitanos se dicen una ‘etnia’ y la  ‘nación’ catalana anhela una condición política. Si no tuviéramos  nombres con los que percibir estas realidades humanas, si sólo fueran  ideas, no tendrían derecho a reclamar nada. No estarían siendo sino  sombras fuera del espacio y del tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Qué decir de la crisis. “Los mercados”  han sido una etiqueta clave para entender lo incomprensible y también  para justificar lo inexplicable.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para terminar el asunto traigámoslo a  España (eso siempre genera que se calienten los ánimos). Aquí nadie  parecer negar el hecho de que los homosexuales tengan derecho a casarse,  pero no debe llamarse matrimonio porque “es otra cosa”. ¿Qué otra cosa  es? Nadie sabe responder. ¿Unión? Unión ya existe, necesitamos un  término distinto, único, que materialice este hecho. De otro modo no  existe ni es comprendido. No tiene derechos ni es tolerado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De la misma forma es necesario preservar  la memoria de las víctimas de ETA, clave no olvidarlas. Pero invocar la  memoria de otras víctimas, como las del franquismo, es remover el  pasado. Aquí es necesario olvidar. Se argumenta que son cosas distintas,  mediante cataratas de matices, pero en esencia es lo mismo: recordar  víctimas. El problema es que, esclavos del nominalismo, necesitamos  cambiar el concepto de esa misma idea.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y así, millones de ideas abstractas,  sombras, sensaciones… esperan a ser nominalizadas, a ser materializadas  por el hombre para poder existir. Hemos diseñado un mundo en el que el  concepto lo es todo, por encima del hecho: izquierdas, derechas,  liberal, socialista, terrorista, miliciano, dictador, demócrata,  mercados, nación, etnia, machismo, feminismo, dios, energía,  religión…Dime cómo te llamas y te diré qué eres y qué derechos tienes.  Explícame lo que eres, pero si no tienes nombre, no lo comprenderé. No  existirás.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/vcfKwK05oS4" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Visto lo visto la frase de la ministra  no puede ser más inapropiada. Mujeres golpeadas en silencio por sus  maridos han esperado durante siglos que su violencia fuera traída al  mundo real, fuera nominalizada. Ahora que lo han conseguido escuchan que  la terminología es lo menos importante. Lo que les hace visibles,  reales, lo que hace existir la violencia de género —su nombre— resulta  ser lo de menos. Cuando, efectivamente, es lo de más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-8071313343844327310?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/8071313343844327310/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2012/01/dime-como-te-llamas-y-te-dire-si-eres.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8071313343844327310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8071313343844327310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2012/01/dime-como-te-llamas-y-te-dire-si-eres.html' title='Dime cómo te llamas y te diré si eres'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/vcfKwK05oS4/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-195052671706979288</id><published>2011-12-27T15:31:00.004+01:00</published><updated>2012-01-23T17:53:03.349+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>Fuenlabrada: La policía del siglo XXI</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Este texto fue escrito para &lt;a href="http://geaphotowords.com/blog/?p=11431"&gt;GEA Photowords&lt;/a&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Este texto fue publicado por&lt;a href="http://rebelion.org/noticia.php?id=142042" target="_blank"&gt; Rebelion.org&lt;/a&gt;. &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;Fuenlabrada -ciudad de 200.000 habitantes situada a 22 kilómetros al sur de Madrid-&amp;nbsp; presume de policía local. No es la más efectiva del mundo, ni la más contundente, ni la que más temen los ‘malos’. Lo que convierte a la policía de Fuenlabrada en objeto de orgullo para sus vecinos es su forma de pensar. Su forma de concebir lo que debe ser un cuerpo de policía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;En el año 1999 la policía de esta localidad madrileña ya poseía un registro que contabilizaba los casos de violencia de género. Ni la Policía Nacional ni el Gobierno tenían por entonces un censo semejante y, a nivel estatal, las agresiones e incidencias con mujeres se contabilizaban junto a todas las demás, invisibilizando la gravedad del problema. Pocos años después, el Estado tomó nota de lo que se estaba haciendo en Fuenlabrada y lo convirtió en Ley. No sólo eso, sino que muchas de las medidas que ya implementaban los agentes fuenlabreños acabaron formando parte de la Ley Integral contra la Violencia de Género.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;Entonces fueron pioneros y hoy lo vuelven a ser. El caso se repite pero, en esta ocasión, en lugar de mujeres los protagonistas son los inmigrantes. La policía de Fuenlabrada, con su jefe José Francisco Cano de la Vega al frente, ha creado la Plataforma por la Gestión Policial de la Diversidad.  Esta plataforma, a la que se han unido varias ONG y otros cuerpos de policía como los Mossos d’Esquadra, defiende una serie de principios cuyo objetivo se resume en adaptar el comportamiento de la policía a la sociedad diversa que ya existe en España. “Se acabó la policía blanca e integrada por hombres que diferencia entre españoles y extranjeros. Necesitamos una policía que comprenda y sirva a las distintas culturas que hay en nuestro país de una manera justa e igualitaria”, expresa José Francisco. Todos los principios que defiende la plataforma ya los aplica la policía de Fuenlabrada desde hace meses. No así la  Policía Nacional ni el Ministerio, donde todavía no contabilizan las agresiones, delitos o incidentes relacionados con el odio, la xenofobia y el racismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;¿Qué medidas o principios lleva a cabo la policía de Fuenlabrada para relacionarse, proteger y servir a una sociedad diversa en lo cultural como la que contiene la ciudad?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;José Francisco Cano de la Vega: En primer lugar tenemos un registro en el que contabilizamos los incidentes motivados por el odio o la discriminación. Del mismo modo que se hace con la violencia de género, no registramos las agresiones xenófobas como una agresión sin más. Este registro debería ser nacional y existir desde hace años.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;Otro punto que aplicamos es el establecer protocolos de actuación. Es decir, no dejamos al albur de cada policía qué delito se ha cometido. Pongo un ejemplo. Si un agente encuentra a alguien haciendo una pintada que pone ‘moros de mierda’, no dejamos que sea el agente quien establezca si eso es una falta por manchar el mobiliario urbano o un acto de vandalismo. Establecemos que algo así es una incitación al odio y el racismo, y el agente lo debe calibrar así.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;En cuanto a lo de relacionarnos, en Fuenlabrada contamos con una comisión intercultural de seguridad ciudadana. Esta comisión es un instrumento para relacionarnos con las agrupaciones y asociaciones culturales de las diferentes realidades de la ciudad. Así, estamos en contacto permanente con las asociaciones islámicas, africanas, latinas, etcétera. Nos cuentan sus problemas, nosotros les explicamos cosas y nos han ayudado cuando ha habido problemas en comunidades cerradas. Eso deriva en que la mayoría de inmigrantes confía en nosotros, confía y cuenta con la policía, y no busca caminos alternativos que pueden acabar en mafias o autoridades paralelas a la oficial. No sólo eso. Nosotros también hemos aprendido a tener en cuenta sus necesidades y somos una policía que si corta una calle para una procesión en Semana Santa también pregunta en la mezquita si necesitan cortar alguna calle para rezar en Ramadán. Estamos para servir y atender a una sociedad diversa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;Con todos estos elementos la policía se convierte en un elemento integrador, no persuasor…&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;Efectivamente. Canalizamos la integración, les hacemos ver que pueden contar con nosotros y esto les iguala a los ciudadanos autóctonos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;¿Cree que deberían extender estas prácticas a la Policía Nacional?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;Sin ninguna duda. Y cuanto antes. Francamente, la Policía Nacional sigue siendo una figura que provoca desconfianza y miedo a la mayoría de inmigrantes. Y eso no puede ser, son ciudadanos como los demás. Deben confiar en la autoridad. Además, la mayoría de los inmigrantes provienen de países donde la policía es corrupta o violenta, y debemos hacerles ver que aquí no sucede eso. Pero, sinceramente, aún estamos lejos de eso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;¿Por qué no hay policías inmigrantes?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;Debería haberlos. Se acabó el estereotipo de policía blanca, masculina y católica. Nosotros, en Fuenlabrada, tenemos una academia gratuita para que mujeres e inmigrantes puedan optar a una plaza. El 2% de nuestra plantilla, que es poco pero es más que la media, es extranjera. Y nos resulta muy útil y enriquecedor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;¿Qué opina de las identificaciones masivas llevadas a cabo por la Policía Nacional?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 10pt;"&gt;Nosotros tenemos un protocolo para las identificaciones. Hacer identificaciones como las que está llevando a cabo la  Policía Nacional es inútil e ilegal. Pero eso te lo dice la propia policía. Hay que seguir procedimientos por los que la identificación no responda a criterios raciales y explicar al ciudadano por qué se le está identificando. Nosotros tenemos un boletín que le entregamos a cada ciudadano que identificamos en el que se explican cuáles son sus derechos y dónde puede acudir si siente que se han vulnerado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-195052671706979288?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/195052671706979288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/12/fuenlabrada-la-policia-del-siglo-xxi.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/195052671706979288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/195052671706979288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/12/fuenlabrada-la-policia-del-siglo-xxi.html' title='Fuenlabrada: La policía del siglo XXI'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-2436982463000776288</id><published>2011-12-08T14:02:00.000+01:00</published><updated>2011-12-08T14:02:26.743+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>Guía para hacer un reportaje en Palestina</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:TrackMoves/&gt;   &lt;w:TrackFormatting/&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:DoNotPromoteQF/&gt;   &lt;w:LidThemeOther&gt;ES&lt;/w:LidThemeOther&gt;   &lt;w:LidThemeAsian&gt;ZH-TW&lt;/w:LidThemeAsian&gt;   &lt;w:LidThemeComplexScript&gt;HE&lt;/w:LidThemeComplexScript&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;    &lt;w:SplitPgBreakAndParaMark/&gt;    &lt;w:DontVertAlignCellWithSp/&gt;    &lt;w:DontBreakConstrainedForcedTables/&gt;    &lt;w:DontVertAlignInTxbx/&gt;    &lt;w:Word11KerningPairs/&gt;    &lt;w:CachedColBalance/&gt;    &lt;w:UseFELayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;   &lt;m:mathPr&gt;    &lt;m:mathFont m:val="Cambria Math"/&gt;    &lt;m:brkBin m:val="before"/&gt;    &lt;m:brkBinSub m:val="&amp;#45;-"/&gt;    &lt;m:smallFrac m:val="off"/&gt;    &lt;m:dispDef/&gt;    &lt;m:lMargin m:val="0"/&gt;    &lt;m:rMargin m:val="0"/&gt;    &lt;m:defJc m:val="centerGroup"/&gt;    &lt;m:wrapIndent m:val="1440"/&gt;    &lt;m:intLim m:val="subSup"/&gt;    &lt;m:naryLim m:val="undOvr"/&gt;   &lt;/m:mathPr&gt;&lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" DefUnhideWhenUsed="true"  DefSemiHidden="true" DefQFormat="false" DefPriority="99"  LatentStyleCount="267"&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="0" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Normal"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="heading 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 7"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 8"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 9"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 7"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 8"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 9"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="35" QFormat="true" Name="caption"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="10" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Title"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="1" Name="Default Paragraph Font"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="11" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtitle"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="22" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Strong"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="20" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Emphasis"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="59" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Table Grid"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Placeholder Text"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="1" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="No Spacing"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Revision"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="34" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="List Paragraph"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="29" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Quote"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="30" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Quote"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="19" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Emphasis"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="21" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Emphasis"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="31" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Reference"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="32" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Reference"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="33" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Book Title"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="37" Name="Bibliography"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" QFormat="true" Name="TOC Heading"/&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:10.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:Arial; mso-bidi-theme-font:minor-bidi;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;b&gt;&lt;em&gt;Este texto fue escrito para el &lt;a href="http://www.jotdown.es/2011/11/guia-para-hacer-un-reportaje-en-palestina/"&gt;Magazine JotDown Spain&lt;/a&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt; [Palestina es un territorio no reconocido por la ONU formado por dos regiones: la Franja de Gaza y Cisjordania. La primera se encuentra al sur de Israel y está bloqueada por el ejército hebreo. La segunda se sitúa al Este y, aunque no está bloqueada, está separada de Israel por un muro que impide la libre circulación de un territorio a otro. Además, el suelo de Cisjordania está controlado, en su mayoría, por Israel, que ha construido más de 120 asentamientos judíos. El principal acceso a Cisjordania desde Israel está en Jerusalén, ciudad controlada a día de hoy por Israel y desde la que se puede entrar a Belén y Ramala a través de los controles militares.&amp;nbsp;Todos los nombres y lugares que aparecen en este texto son reales]&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;Esta es una guía dirigida a ese joven periodista que todavía cree que puede vivir haciendo reportajes por su cuenta, vendérselos a medios de comunicación que los quieran publicar y, con el dinero que le paguen por ello, llevar a cabo su siguiente viaje para el próximo reportaje. Y así.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Es a ti, joven periodista que crees en todo ello, a quien dedico este manual que, en unos pocos y sencillos pasos, te permitirá realizar un reportaje de óptima calidad en Tierra Santa. Lo sé, Palestina ‘no vende’. Está todo contado. Los editores, esas personas de mails monosílabos, ya conocen toda la problemática de arriba a abajo y la han publicado cientos de veces. “¿Reportaje de Palestina? Ya lo hemos contado”.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Por lo tanto, este viaje, joven periodista, tiene un único objetivo: entrenarte. Sentir que estás haciendo un reportaje aunque no vayas a colocarlo en ninguna parte. Es necesario foguearte para cuando te toque hacer uno de verdad y para ello ningún lugar mejor que Palestina y, más concretamente, Cisjordania. ¿Por qué? Muy fácil, joven periodista. Hacer un reportaje en Palestina es fácil. Extremadamente fácil. Sólo tienes que seguir las instrucciones de esta guía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;strong&gt;Los palestinos&amp;nbsp;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Lo primero que debes tener en cuenta es que los palestinos podrían hacer el reportaje por ti. Ya saben lo que quieres, a por lo que has ido, y te conducirán directamente a ello en cuanto les expliques que eres periodista. No sólo eso: pueden darte los titulares. Los palestinos dan un titular cada dos frases y además buenísimos, de los que encajan perfectamente con el estilo actual de periodismo: exagerados, indemostrables, no contrastados. De modo que no te hagas el héroe, ni siquiera el intrépido reportero, sólo déjate guiar por ellos. Han sido tantos y tantos los periodistas que han ido a entrenarse a Cisjordania antes que tú que los palestinos saben perfectamente lo que has ido a buscar. En ningún otro lugar te lo van dar tan masticado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;El ‘back office’ del reportaje lo vas a encontrar en el aeropuerto de Tel Aviv, a donde vas a llegar. Bien, esta parte, registros, interrogatorios, tensión, te servirá en un pub con alguien del género opuesto, pero no para el reportaje, así que vayámonos cuanto antes a Cisjordania.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;strong&gt;El muro&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;A tu llegada a Jerusalén, y mientras tratas de atravesar al lado palestino, no consumas demasiado tiempo en sorprenderte. Recuerda que todo está contado. No importa cuánto te impacte el muro de separación, con sus heladores bloques de hormigón de cinco metros de altura segregando dos pueblos y alimentado el desconocimiento entre ellos. Tampoco importa que veas cómo miles de vecinos de Belén y Ramala se agolpan en el control militar del muro a las 5 de la mañana para ir a trabajar a Jerusalén, con colas de hasta 3 horas. Cada día. Todo eso ya lo sabemos y, sobre todo, ya lo saben los editores: lo han visto cientos de veces. En fotos. Tampoco te dejes embaucar cuando, ya del lado palestino y después de pasar el control donde tras un cristal tintado sólo se oye la voz de un soldado israelí gritando en hebreo, contemples el muro: murales, grafittis, mensajes… Olvídalo, todo el mundo sabe que el muro, del lado palestino, es un auténtico museo al aire libre. Deja todas esas cosas atrás y dirígete a Belén, nuestro primer destino.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;strong&gt;Belén, la ocupación&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Atención, no te atrevas a proponer un reportaje sobre cómo se viven las navidades en esta ciudad, donde se supone que nació Jesucristo. ¡Lo sabemos de sobra! Lo que tienes que hacer, joven periodista, es ir a casa de &lt;strong&gt;Claire Anastas&lt;/strong&gt; sin perder tiempo. Es el lugar clave para cualquier reportero que quiera mostrar el drama del muro de separación. No te preocupes por cómo llegar. Sólo acércate a cualquier persona que veas por la calle en Belén y dile que eres periodista. Añade, si quieres, que estás haciendo un reportaje, aunque tampoco es estrictamente necesario. Él o ella te conducirán inmediatamente al hogar de la familia Anastas mientras te explica que se trata de una casa que está completamente rodeada por el muro. Al llegar, los Anastas saldrán y te explicarán que su casa fue circundada en redondo por el muro y los niños no pueden ir al colegio y están aislados. No es exactamente así, porque tienen salida por un lado, pero los Anastas no van a fastidiarte el reportaje. No lo han hecho nunca con ningún otro reportero. De todas formas, si ves que te quedas sin tiempo para ir hasta allí no importa, tienen web: &lt;em&gt;anastas-bethlehem.com&lt;/em&gt;.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;De allí debemos dirigirnos al límite municipal entre Jerusalén y Belén. Atención de nuevo, ni se te ocurra pensar en la posibilidad de plantear un artículo sobre cómo Israel ha ampliado los límites del ayuntamiento de Jerusalén. Esto ha provocado que muchos vecinos palestinos que antes pertenecían al ayuntamiento de Belén se encuentren ahora censados en Jerusalén, con lo que su permiso de residencia ha cambiado, ya que los palestinos de Jerusalén tienen uno diferente al resto de palestinos. También implica que muchos vecinos de Belén que antes acudían a su trabajo con normalidad, ahora no puedan hacerlo porque su lugar de trabajo ha quedado absorbido por los límites del ayuntamiento de Jerusalén, en donde no pueden entrar por el permiso. Pero eso no importa. Está muy visto. Y todos sabemos ya los diferentes tipos de permisos que tienen los palestinos. Lo que puede servir, como decíamos, es ir a la frontera entre ambos municipios a visitar la casa de la familia &lt;strong&gt;Hadweh&lt;/strong&gt;. Su casa ha quedado al otro lado de una valla metálica que separa ambos términos municipales. Cuando vayas, te hablarán desde el otro lado de la verja, diciendo que no tienen las llaves de la puerta que les separa de ti y que deben dar un gran rodeo cada vez que quieren salir o entrar. Esto, obviamente, es un atentado contra su libertad y un castigo diario. Impresiona escucharles. No importa que, mientras haces esta entrevista, y tal y como le sucedió al autor de esta guía, uno de los hijos de la familia aparezca de pronto, saque unas llaves, abra la puerta y entre sin inmutarse. Ahórrate este detalle. Los Hadweh te están haciendo un buen reportaje, no lo eches a perder ahora.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;strong&gt;Hebrón, los asentamientos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Bien. Vayámonos ahora a Hebrón, la única ciudad de Palestina que, como ya sabe absolutamente todo el mundo, tiene varias colonias judías en su casco antiguo, lo que obliga a la localidad a dividirse en dos partes —H1 y H2— separadas por una enorme valla de hierro y hormigón sobre la que vuelan piedras y basura. Las calles del casco viejo están cubiertas con redes para evitar que los objetos y desperdicios que arrojan los colonos caigan sobre los viandantes.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;De camino a Hebrón no compartas con nadie lo que vas a descubrir: que el territorio de Cisjordania está clasificado en tres zonas: A, B y C. Las zonas A suponen el 58% del suelo y pertenecen a Israel. Es en ellas donde están situadas la mayoría de colonias judías. Las zonas B están controladas militarmente por Israel y civilmente por Palestina. Las zonas C (apenas algunos núcleos urbanos) están bajo control exclusivo palestino. Las grandes extensiones de las zonas A están vigiladas por controles militares israelíes, llamados ‘check points’, de manera que para pasar por estas zonas (algo inevitable si quieres ir de un sitio a otro en Cisjordania) debes de atravesar ‘check points’ que no siempre están abiertos. Los colonos, sin embargo, pueden utilizar las grandes carreteras cerradas para los palestinos. En resumen, Cisjordania es un conjunto de núcleos urbanos aislados entre sí por grandes extensiones de tierra controladas por Israel, algo que condiciona absolutamente la vida de los palestinos y que les impide saber si podrán moverse de un sitio a otro, sea cual sea la importancia de su desplazamiento. Pero bueno, eso está contado, así que vayamos al grano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;En Hebrón repite la técnica de Belén. Intercepta al primero que te cruces y dile que eres periodista. Te conducirá sin perder un segundo a la casa de &lt;strong&gt;Nidal Farid&lt;/strong&gt;. Si te consideras un buen reportero tienes que conocer a Nidal: ha sido protagonista de cientos de reportajes. Su casa está, muro con muro, con la de los colonos judíos del asentamiento de Avraham Avniu, en el casco viejo. Le tiran basuras, piedras y hasta le quemaron con una granada parte de su casa, hiriendo a uno de sus hijos y provocándole un aborto a su mujer. No importa si no sabes muy bien qué preguntarle, él te lo contará todo. Su hijo, Said, tiene además un DVD que, por un módico precio, te entregará lleno de imágenes y fotografías. Ya tienes lista la parte gráfica del reportaje.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Si quieres completarlo puedes darte un paseo por el casco viejo, porque en pocos minutos te encontrarás a &lt;strong&gt;Abed Sider&lt;/strong&gt;. Tranquilo, él acudirá a ti. Si te suena su cara, no te extrañe. La suya es una historia todavía más dramática, testimonio perfecto para el relato. Su casa linda con el asentamiento de Beit Romano. A su mujer la ejecutaron en la azotea. A uno de sus hijos le tiraron ácido desde la colonia y su tienda fue cerrada por seguridad, ya que está demasiado cerca del asentamiento. Lleva diez años sin trabajo. Lo cuenta todo en un DVD que también te entregará.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Si antes de irte de Hebrón das un paseo por la Mezquita de Abraham (dividida en dos partes —musulmana y judía— y separada por un cristal antibalas desde que en 1994 el colono &lt;strong&gt;Baruch Goldstein&lt;/strong&gt; asesinara a 29 palestinos que estaban rezando), seguramente te toparás con &lt;strong&gt;Yamal Fahusi&lt;/strong&gt;. Su cara, salpicada por miles de pecas, le hace inconfundible. Está al acecho de periodistas. No hace falta ni que le digas nada: él se encarga de todo. Te llevará a su casa, te invitará a un té y te explicará cómo su vida está limitada por los soldados israelíes. Hay días en que no puede salir de su barrio, por ‘seguridad’. Que se sepa, no tiene DVD de momento.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Listo. Reportaje sobre Hebrón completado. Ahora sí, ya puedes irte. Podrías intentar entrar en la colonia y hablar con algún vecino judío. Pero, ¿para qué? Nunca quieren hablar y si lo consiguieses nadie comprendería el valor de lo que has logrado. No pierdas el tiempo. Lárgate de ahí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;De todas formas, y pensándolo bien, no es estrictamente necesario que vayas a Hebrón. Puedes informarte a través de la web &lt;em&gt;breakingthesilence.org&lt;/em&gt;. Se trata de una ONG que recoge testimonios de soldados y ex soldados israelíes que relatan su experiencia en Hebrón. Hebrón es algo así como Córcega para los legionarios romanos de Asterix, el peor lugar donde pueden enviar a un soldado. La tensión en la ciudad es terrible. Los militares explican cómo les ordenan realizar continuos registros nocturnos en casas palestinas, cómo pierden la noción del bien y el mal y, sobre todo, cómo son incapaces de contener la radicalidad de los colonos judíos que atacan constantemente a sus vecinos palestinos. La mayoría de estos colonos son de extrema derecha ligados al partido ilegalizado por Israel, Kach. El problema es que los colonos, como ciudadanos israelíes, se someten a las leyes civiles, por lo que los soldados no pueden hacer más que llamar a la policía cuando hay ataques o agresiones. Al fin y al cabo están ahí para proteger a los colonos, aunque por momentos sea una paradoja. Sus testimonios son los de personas que han visto el odio y no han podido ni les han dejado evitarlo. Es tan impresionante leer sobre el día a día de Hebrón que, si quieres, ni vayas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;strong&gt;Nablus, los campos de refugiados&amp;nbsp;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Lo que deberías hacer ahora, joven periodista, es reflejar la realidad de los campos de refugiados palestinos. Hay 19 en Cisjordania y en ellos viven cientos de miles personas, la mayoría de ellas desplazadas desde lo que hoy es Israel en 1948 (fundación del Estado) y en 1967 (guerra de los Seis Días). Ahí viven desde entonces; en campos que han ido edificando ellos mismos y donde se hacinan generación tras generación sin perspectiva de que vayan a poder regresar jamás a sus casas, en su mayoría destruidas por la guerra. Una realidad trillada y conocida de sobra por cualquier periodista o lector, por supuesto.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;¿Cómo entrar en uno de estos campos? Esta guía vuelve a tener la respuesta. Aunque en realidad no es difícil acceder a cualquiera de ellos, los palestinos saben cómo ponértelo fácil. De nuevo, no tienes por qué convertirte en un reportero aventurero, simplemente haz lo que ellos te vayan explicando.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Lo ideal es que acudas a Nablus. Esta localidad, al norte de Cisjordania, fue en su día la capital económica de Palestina. Hoy es una ciudad fuertemente vigilada por el ejército israelí y popular por su resistencia a la ocupación. Puedes pedirle a cualquier vecino que te conduzca al campo de refugiados de Balata. Una vez allí, ya no tienes que hacer nada más. Todo te será concedido para tu reportaje.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Saldrá a recibirte &lt;strong&gt;Muhamed Salid&lt;/strong&gt;, director del centro cultural de Yafa. La labor de este hombre merece un artículo en sí mismo: ha logrado introducir cientos de actividades culturales en el campo y canalizar los esfuerzos de resistencia por las vías del activismo y la protesta argumentada, con campañas, redes sociales y manifestaciones. Con ello ha reducido drásticamente el número de ‘mártires’, jóvenes del campo que han muerto en combate contra los soldados israelíes y cuyos retratos empapelan las paredes de Balata en forma de tributo. Lástima que se hayan hecho cientos de reportajes sobre esto y que esta historia se conozca perfectamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Por ello es mejor dejarnos guiar por Salid, que nos explicará que Balata es un campo de un kilómetro cuadrado donde viven 25 000 personas. Fue levantado tras la fundación del Estado de Israel y entonces acogía a 5 000 refugiados. Con el paso de los años, el crecimiento de su población ha obligado a los vecinos a añadir alturas a sus edificios. El resultado, después de varias generaciones, es un campo conformado por viviendas de cinco y seis pisos de distintos colores y materiales, levantados artificialmente, y que apenas distan un metro de un bloque a otro. La sensación al introducirte en este kilómetro cuadrado es claustrofóbica: enormes casas pegadas entre las que serpentean callejones que tocan tus hombros y que tapan casi completamente el cielo. Salid te dará una vuelta, te lo explicará todo en un inglés perfecto y hasta te dará los tiros de cámara pata finalmente ofrecerte ‘merchandising’ del campo, que está a la venta en la oficina del centro cultural. Como en Belén, si te quedases sin tiempo para acudir (o te da pereza) puedes emplear su web: &lt;em&gt;yafacult.ps.eng&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Si deseas completar la visión sobre los campos de refugiados, podrías acudir al campo de Yenin. Este lugar, cuna de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, contiene el Teatro de la Libetad. &lt;strong&gt;Juliano Mer Khamis&lt;/strong&gt; fundó esta iniciativa durante la segunda Intifada. Se trata de una escuela de teatro en la que los alumnos, chicos y chicas del campo, se preparan y sueñan con ser actores y, de paso, esquivan el camino de la lucha armada. Promueven la ‘Intifada cultural’ y sus esfuerzos están salvando la vida a cientos de jóvenes, que abrazan otra manera de combatir la ocupación ajena a la violencia. La iniciativa está teniendo tanto éxito que Juliano fue asesinado el pasado 4 de abril. Estaba desviando a los chicos de su verdadero objetivo: morir por Palestina.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;strong&gt;Jerusalén Este, los desalojos&amp;nbsp;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Llegamos al final del reportaje. El material recopilado es abundante y, aunque no vaya a servir de nada, el entrenamiento está siendo positivo. Tanto, que llega a su fin. Un buen remate sería acudir a Jerusalén Este para reflejar los continuos desalojos que padecen vecinos palestinos para que sus casas sean ocupadas por ciudadanos israelíes. En realidad estos desalojos tienen un entramado jurídico detrás elucubrado por Israel para que sean ‘legales’ que merecen un capítulo aparte: títulos de propiedad árabes invalidados, ley del ausente y un largo etcétera. Pero esto a ningún editor le va a interesar porque está más que contando. Así que encontremos lo que hemos venido a buscar: jaleo. Como Jerusalén Este es muy grande deberemos dejar, una vez más, que sean nuestros protagonistas quienes nos guíen y completen el reportaje. Es fundamental acudir el viernes. Ese día, desde hace tiempo, a las 14:00 de la tarde, se celebra una manifestación en los jardines de Sheikh Jarrah. Allí acuden activistas israelíes y árabes para denunciar, al ritmo de percusiones y silbatos, la ocupación israelí en Jerusalén Este. Cantan, gritan y muestran mensajes frente a la policía israelí, que observa impasible armada hasta los dientes. Junto a los activistas siempre hay unos cuantos periodistas entrenándose. Puedes saludar a alguno. Aprovecha también para entrevistar a alguno de los cabecillas de los manifestantes. Y con esto, es suficiente. Bueno, si al final no encuentras los jardines de Sheikh Jarrah, tienen web, cómo no: &lt;em&gt;justjlm.org&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Es hora de regresar, satisfecho por el trabajo realizado. Por supuesto, esta guía es absolutamente confidencial. Nadie debe saber que no te fue difícil lograr todos esos testimonios. Todo lo contrario, has de vender que te moviste por sitios impracticables en busca de la historia inédita que mejor refleja el conflicto. Cuando te canses de repetirlo, coge el reportaje, guárdalo en un cajón y ponte a buscar trabajo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-2436982463000776288?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/2436982463000776288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/12/guia-para-hacer-un-reportaje-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2436982463000776288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2436982463000776288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/12/guia-para-hacer-un-reportaje-en.html' title='Guía para hacer un reportaje en Palestina'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-3383954779675218670</id><published>2011-11-25T01:14:00.005+01:00</published><updated>2011-11-25T01:54:10.347+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Mis verdaderas aventuras en Vietnam</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;Digamos que todo comenzó en el vuelo a Moscú, donde hacíamos escala para alcanzar Hanoi desde Madrid. Adri y yo emprendíamos un viaje por Vietnam que nos ha dejado muchas enseñanzas (&lt;a href="http://www.sinanimodenada.com/2011/09/notas-sobre-vietnam-parte-i.html"&gt;éstas&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.sinanimodenada.com/2011/10/notas-sobre-vietnam-parte-ii-y-ultima.html"&gt;éstas&lt;/a&gt;) pero que, como siempre y por encima de todo, nos ha dejado aventuras. Cómo no.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Digamos, decía, que todo comenzó en el vuelo a Moscú. El avión era extrañamente pequeño para un vuelo a Moscú. Moscú está lejísimos (¿hay algo más lejos que Moscú?) y ese avión era igual o más pequeño que los que cojo cuando me voy a Coruña. En fin que, pese al tamaño, Adri y yo decidimos subirnos. Ya habíamos comprado los billetes, no podíamos quedarnos en Madrid. También era demasiado tarde cuando miramos las tarjetas de embarque: nos habían puesto separados. Por si fuera poco, a mí me tocó en última fila y a Adri, en un asiento central flanqueado por dos robustos rusos. Así viajó, con uno en cada lado, con sus anchas espaldas, sus caras con coloretes y su absoluto desconocimiento de cualquier idioma que no fuera ruso. “Nos entendimos muy bien pese a todo”, me explicaría Adri más tarde. No quise preguntar más.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La escala en Moscú fue una breve pausa de once horas en la que no pudimos salir del aeropuerto porque no teníamos un visado que costaba 75 euros, así que pudimos saborear la calidez y educación rusas sin movernos de la terminal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En el siguiente avión –el de Moscú a Hanoi-,cambio de cultura. Los aviones son como un acuario donde se puede observar a los pueblos y sus costumbres. En este caso, íbamos rodeados de vietnamitas. Y los vietnamitas, por alguna razón, quieren bajarse lo antes posible del avión. Por ello cuando aterrizamos, mejor dicho, cuando el avión posó sus ruedas en la pista a unos 350 kilómetros por hora, decenas de pasajeros vietnamitas se levantaron de sus asientos y comenzaron a bajar las maletas, mientras el avión rodaba desbocado por la pista. Me gustó todavía más a la vuelta cuando, unos segundos antes de tomar tierra en Frankfort, donde hacíamos escala, y con el avión a unos pocos metros sobre la pista, un vietnamita decidió levantarse, con gesto inmutable, e ir al baño. Justo en ese momento. No había otro.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y termino con los aviones. Pero es que no puedo dejar de contar el vuelo interno que cogimos desde Nah Trang hasta Hanoi. Cuando entramos, la aeronave estaba llena de humo. Salía humo de las rejillas del aire acondicionado como si no existiera el mañana. ¡Era como una niebla espesa! ¡Y a nadie parecía importarle un carajo! Adri y yo nos miramos algo extrañados, pero ¿qué hacer? Sólo confiar en el buen criterio vietnamita para la aeronáutica. Así que despegamos envueltos en humo. Al llegar le preguntamos a una azafata por el humo y nos dijo que no tenían ni idea, que al vernos a todos los pasajeros tan tranquilos pues decidieron despegar, porque no debería ser nada grave .¿Qué tal? Bueno, en realidad esto último, lo de preguntarle a la azafata y suponer esta respuesta, nos lo imaginamos. Pero buenas risas que derivaron de ello.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Bien, basta de aviones. A partir de ahora nuestros desplazamientos se reducirían a rueda y raíles. Una vez golpeados por Hanoi, su tráfico, sus motos y su humedad aplatanante, nos escapamos a la bahía de Halong. ¡Oh, qué maravilla de la naturaleza! Paisaje único, entorno inigualable, experiencia sin parangón, expresábamos Adri y yo a cada instante. No lo entendían así una pareja (¿o matrimonio?) de franceses, que ocupaban el otro camarote de los dos que tenía el barco en el que recorríamos la bahía. ¡Un alto llegados a este punto! Tengo que decir, antes de seguir, que Adri y yo luchamos contra nuestra homosexualidad todo el viaje. Bueno, no es que lucháramos exactamente contra nuestra homosexualidad, sino que luchábamos para que la gente no creyese que éramos homosexuales. En realidad, ¿qué nos importaba que algún vietnamita pudiese pensar que éramos gays? Es verdad, ¿qué importa? Bueno, pues sí. Sí te acaba importando. Mucho. Te acabas obsesionando. Comenzamos con pequeños comentarios para dejar clara nuestra heterosexualidad y acabamos sospechando, en cada acción, que los que nos rodeaban lo pensaban, pensaban que éramos gays. Acabamos locos con este tema. El asunto comenzó con Dong, nuestro guía en la Halong, que no se llamaba exactamente así pero su exquisita educación que ya quisiera para sí Europa le impedía corregirnos. Dong nos mostró en el barco nuestro camarote y nos dijo que eran camas separadas, como pidiendo disculpas. Adri y yo nos atropellamos en gritarle que mejor así. “No mejor, así mejor”, le respondimos ante su cara en un tono ridículamente alto y masculino. Al día siguiente, en la cabaña en la que nos alojamos en la isla de Cat Ba, en plena bahía, nos indicó que era cama matrimonial. Y sonrío. Sonrío, repito. Eso nos llenó de dudas sobre lo que creía, así que al día siguiente, cuando le pedí prestado su ordenador para mirar mi correo, le dije que iba a escribir a mi novia, recalcando la palabra y haciendo algún comentario más. Volvió a sonreír. Al fin le quedaba claro. Pero no. En nuestra última noche en la bahía las camas volvían a ser separadas y nos pidió disculpas por ello. Nos dimos por vencimos. Y de paso comprendimos que los vietnamitas sonríen siempre. Y si eres extranjero, más.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-J_HrQguzeB4/Ts7ZemQluLI/AAAAAAAAB3A/jPfL-_qEZBw/s1600/_MG_9414.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://3.bp.blogspot.com/-J_HrQguzeB4/Ts7ZemQluLI/AAAAAAAAB3A/jPfL-_qEZBw/s320/_MG_9414.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cabaña donde Dong sospechó de nuestra heterosexualidad&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;Decía que los franceses que nos acompañaban en el barco, ornamentados como clase alta-alta, estaba con el ánimo hundido en medio de aquel maravilloso paisaje. Qué demonios, para que comprendáis la belleza del entorno observad esta pequeña captura que recoge el verde de un rincón de la bahía de Halong y finaliza con un modelo de ropa interior lanzándose como un cisne al mar.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-3371db3b534697a3" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v4.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3D3371db3b534697a3%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329845515%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D77FD208E61F71D4C0596A5332F6AD8FEAE13CA5.3394BF512E3536E2D8DDD682BCFC9C86DEDC6802%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D3371db3b534697a3%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3Dw6vs9TsayMeu0ubtUtqQ4A3BTE8&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v4.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3D3371db3b534697a3%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329845515%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D77FD208E61F71D4C0596A5332F6AD8FEAE13CA5.3394BF512E3536E2D8DDD682BCFC9C86DEDC6802%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D3371db3b534697a3%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3Dw6vs9TsayMeu0ubtUtqQ4A3BTE8&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;i&gt;Perdón.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Bien, pues resulta que al novio de la pareja francesa le daba miedo el mar, por lo que se encontraba en estado de pánico en el barco. Esto nos lo contaba ella, ignorando cómo y cuánto golpeaba el orgullo de su macho ante dos machos rivales. Él, mientras tanto, perdía su mirada por la ventana del barco, volando sobre las aguas de Halong. Añadió ella que le daba asco la suciedad de Hanoi y no podía concebir la existencia humana cuando le dijimos que a nosotros nos había gustado mucho la ciudad. Se quejó un rato más de todo y luego se fueron al camarote. “Es cuestión de actitud”, dijo Adri. Adri suele tener siempre razón.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Antes de irnos de la bahía que atenazaba a nuestro amigo francés, Dong nos propuso hacer una excursión en Kayak. Fantástica idea. Adri y yo iríamos en un kayak y Dong -que se cambió los pantalones por un bañador y ya: en el kayak en camisa, zapatos y bañador- iría en otro. “Vamos a ir a la Dark Cave”, profirió entusiasmado. La Dark Cave es una cueva en la que no entra la luz y que comunica dos pequeñas bahías. Sólo se puede atravesar en raras ocasiones, cuando el nivel del mar está muy bajo y no la inunda por completo. Ésta era una de esas ocasiones.&amp;nbsp; Allá fuimos. Dong nos dejó una cosa que llamarle linterna sería ascenderla en la jerarquía de cosas. Entrar en la cueva me dio cierto agobio. Apenas un metro y medio separaba el mar sobre el que flotábamos del techo de roca. A los dos metros ya no se veía nada. Nada de nada. Oscuridad total, no veía ni a Adri que lo tenía exactamente delante en el kayak. La linterna se tornó en chiste y avanzábamos a ciegas, engullidos por la cueva. En un momento dado nos fuimos contra una roca y Adri se golpeó la mano contra ella al protegerse la cabeza. Yo elevé el remo y lo apoyé contra la pared, dándome impulso para propulsar el kayak hacia atrás y alejarnos. La embarcación comenzó, por suerte, a moverse hacia atrás y empezamos a remar para seguir avanzando hacia adelante. Pero por alguna razón, envuelto en aquella oscuridad completa, yo sentía que seguíamos yendo hacia atrás, así que comencé a remar más fuerte, enseguida remaba como un condenado, como un jodido loco, pero no había forma, seguíamos avanzando de espaldas.&amp;nbsp; “¡Algo nos está arrastrando!”. Sí, eso grité. Sólo escuché, como respuesta, la serena voz de Adri: “No”. Y era verdad: no. Estábamos avanzando hacia adelante y bastante rápido por cierto, debido a mis paladas de cagao. Pero yo había creído, desorientado y asustado como una vulgar oveja, que algo nos arrastraba hacia atrás. Mejor me callo las cosas que llegué a imaginar durante un segundo. Me daría vergüenza escribirlas (calamar gigante y de ahí en adelante).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;De regreso a Hanoi, en un microbús que compartimos con otros viajeros españoles (¿hay algo peor que encontrarte españoles en un viaje? Bueno sí, encontrarte españoles que echan de menos España y que te dicen necesitar una cerveza fría y un jamoncito. Muerte.). Decía que en el microbús tuvimos que soportar un pinchazo y, lo que es peor, las historietas de un imbécil con complejo de Willie Fog asegurando que ese pinchazo no era nada comparado con cuando descarriló en un tren en Sri Lanka. Golpe directo. Cuerpo inconsciente por la ventana. No, claro, pero me hubiera gustado.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;De vuelta en Hanoi nos cayó todo el monzón encima. Qué cantidad agua más asombrosa. Nos refugiamos de la lluvia en una tienda de de souvenirs junto a un grupo de turistas israelíes. Una anciana se salió del grupo, se me puso delante y me empezó a hablar en hebreo, hasta que llegó la que parecía su hija, también me miró y me preguntó si era judío. Le dije que no. Ella le dijo que no a la anciana. Y ambas se fueron. Dejó de llover. Quise decirle a la señora que tengo antepasados judíos, pero no lo hice. Salimos de la tienda. El aguacero que acababa de caer fue similar al que nos vapuleó días antes en la mencionada isla de Cat Ba:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-k942S8OCg18/Ts7cBMlhjDI/AAAAAAAAB3I/yK4wexBLkWM/s1600/_MG_9477.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://4.bp.blogspot.com/-k942S8OCg18/Ts7cBMlhjDI/AAAAAAAAB3I/yK4wexBLkWM/s320/_MG_9477.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;Dramatización del aguacero.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;En los siguientes días comprendimos dos cosas. Una, los vietnamitas desprecian la ironía. Con lo cual, cada broma es seguida de una contestación en serio por su parte y una rápida explicación de que era una broma por la nuestra. Podéis imaginar la de veces que me vi envuelto en esta situación, enredado a disculpas. Dos, la hostelería vietnamita es de una educación esquizofrénica. No me importaba cuando me colocaban con los dedos la pajita del batido que había pedido (sí, pedía batidos en Vietnam porque necesitaba fruta en el cuerpo, respetadme por ello). No me importaba. Sí me extrañó un poco más cuando Adri, comiendo en Hué, se manchó el brazo y el camarero, raudo y al más estilo madre, es decir, mojándose el pulgar &amp;nbsp;con saliva, le limpió. Excesivo y genial a partes iguales.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Rumbo al sur alcanzamos Nah Trang. Turistas, playas, tours organizados. Sucumbimos a la tentación y nos embarcamos en lo que se suponía era una excursión por las islas del entorno con paradas por la mañana para bucear. Bueno, paradas hubo una, pero me picó una medusa y me entraba agua en las ¿gafas? de bucear. Así que me refugié en el barco, junto a Adri, a observar a nuestros acompañantes. La mayoría parejas, cada una de un rincón del mundo: Japón, Australia, Canadá, Italia, Inglaterra… Ya por la tarde me volvieron las ganas de bañarme. “¿Podemos bucear otra vez luego?”, le preguntaba yo todo el tiempo al monitor-animador-guía vietnamita, un tipo de prominente frente y gesto inquietante. Me decía “luego, luego, ahora a comer” o “ahora a dar un paseo”. El cabrón no nos dejaba bucear así que intenté impulsar una revuelta a bordo diciéndole a los italianos y al japonés (éste último era un señor que estaba absolutamente trastornado) que si les parecía normal que no nos dejaran bucear. Uní después a los australianos, que se estaban quemando su absurdamente blanca piel con el sol de la cubierta. El chino me apoyó también. Metí toda la cizaña que pude, pero el guía-monitor lo tenía todo controlado. Ese cabrón. “No se puede bucear ahora, voy a cantar”. El maldito loco iba a cantar en aquel barco. Cogió un micrófono, nos puso a todos alrededor y empezamos a ver cómo cantaba. Quería que le viésemos cantar. Dios. Finalmente pudimos bañarnos. Me picó otra medusa.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Acabo mis verdaderas aventuras en Vietnam con nuestro periplo en Sapa. Sapa… ese lugar. Ese lugar al norte de Vietnam, montañoso, remoto, verde de arrozales y selva y refugio de tribus milenarias. Ese lugar al que nos prometimos llegar descansados para poder realizar maravillosas excursiones de senderismo entre búfalos y perros salvajes, estos últimos, tan pronto eran mascotas como cena. Pero algo falló. En realidad falló que teníamos previsto dormir en el trayecto de siete horas de tren nocturno que teníamos hasta Sapa. Pero no.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El tren estaba a punto de arrancar y sólo Adri y yo estábamos en el compartimento de seis camas incrustadas en la pared y que podían ser confundidas fácilmente con estanterías. Excelente, nadie perturbaría nuestro descanso de 7 horas para llegar frescos a Sapa. Hasta que entraron ellos: Tian y Aule. Dos vietnamitas que deberían tener nuestra edad, acompañados de sus respectivas novias. Ellas se subieron inmediatamente a las literas de más arriba, ellos pusieron sobre la mesa una cantidad importante de cervezas y frutos secos. No hablaban una sola palabra de inglés, pero aquello comenzó a tomar forma. Cerveza, tras cerveza , tras cerveza… con la maravillosa costumbre vietnamita por la que, cada vez que uno de los presentes va a beber un trago, debe brindar con los demás y todos tienen que acompañarle en el trago. Y así todo el tiempo. Durante toda la cerveza y todas las cervezas que tomes. Cuando se acabaron las que habían traído, Adri, en un gesto para corresponder su generosidad, fue en busca de un tipo que venía latas por el pasillo del tren. También se fue Aule al baño. Tien y yo nos quedamos hablando en inglés-vietnamita-español-gestos. Al poco llegó Adri con una bolsa de cervezas y, dos minutos después, Aule con otra. Genial. No habían entendido que íbamos a por más. A todo esto sus novias aguardaban disciplinadas en las camas de arriba. Sólo una bajó a hacernos una foto, cuando ya los tumbos no los dábamos sólo por el movimiento del tren.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-3omMhxtmXAc/Ts7c4J-qRcI/AAAAAAAAB3Q/uqOM26n4PDY/s1600/IMG_0254.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://1.bp.blogspot.com/-3omMhxtmXAc/Ts7c4J-qRcI/AAAAAAAAB3Q/uqOM26n4PDY/s320/IMG_0254.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;Sí.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Así pasaron las horas. Las 7. Llegamos a Sapa con una borrachera espantosa y yo, por si fuera poco, sin móvil: desapareció en aquel tren y nunca jamás lo volví a ver. En Sapa, un maravilloso valle para entrar en comunión con la naturaleza si estás sereno, estaríamos dos días, de modo que no podíamos desperdiciar uno durmiendo. Nada más llegar, a las 6 de la mañana, optamos por dormir dos horas e irnos a hacer senderismo. Sí, eso hicimos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Nuestro aspecto, después de ‘maldormir’ dos horas y mientras esperábamos al guía que nos llevaría a hacer la excursión, era penoso. Nos dolía la cabeza, teníamos la boca seca y, por si fuera poco, íbamos equipados como auténticos domingueros: &amp;nbsp;pantalones y botas de senderismo, forro polar, agua, mapa… Enfrente, Xan, el guía que por fin llegaba: pantalón corto, chanclas de goma y una manzana.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;“¿Cuántos kilómetros son?”, le pregunté. “Catorce”. Cuando habíamos recorrido 300 metros, y todavía no habíamos salido del pueblo, nos planteamos proponerle un descanso. Lo descartamos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Como en el deporte, se trataba de romper la barrera del cansancio. Al kilómetro estallamos a sudar y ya no sentimos ni padecimos nada más el resto de los 13 kilómetros. De hecho, disfrutamos como enanos de los paisajes, los indígenas, los arrozales… y de Xan, claro. Mientras nosotros dos, europeos torpes, descendíamos en máxima tensión la pendiente por la que estábamos bajando, luchando por no tropezar y notando como las rodillas comenzaban a fallar, Xan triscaba entre el barro y las rocas con sus estúpidas chanclas de goma mientras se pelaba una manzana y se iba comiendo los trozos. De vez en cuando se detenía, se giraba y nos esperaba observando cómo bajábamos sufridamente. “Va pelando una manzana”, repetía yo jadeando.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Esa noche dormimos como benditos y el siguiente día hicimos otra ruta más relajada guiados por una chica de la etnia Monhg que hablaba poco pero lo que decía resultaba muy interesante. Lo cierto es que, pese a todo, disfrutamos, y mucho, de Sapa.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;De Sapa regresamos a Hanoi y de ahí, vuelta a casa. Mis aventuras tocaban su fin, al menos las vietnamitas, porque lo que pasé a mi llegada en Madrid, sin móvil y descubriendo que tampoco tenía las llaves de mi casa, es digno de contar. Pero en otro capítulo. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-SPt1gDJwdyw/Ts7dTDiLMWI/AAAAAAAAB3c/lLdg90EGazg/s1600/_MG_9909.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://3.bp.blogspot.com/-SPt1gDJwdyw/Ts7dTDiLMWI/AAAAAAAAB3c/lLdg90EGazg/s320/_MG_9909.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;Adri, protagonista vital de este texto.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-3383954779675218670?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/3383954779675218670/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/11/mis-verdaderas-aventuras-en-vietnam.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/3383954779675218670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/3383954779675218670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/11/mis-verdaderas-aventuras-en-vietnam.html' title='Mis verdaderas aventuras en Vietnam'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-J_HrQguzeB4/Ts7ZemQluLI/AAAAAAAAB3A/jPfL-_qEZBw/s72-c/_MG_9414.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-1547369320913983551</id><published>2011-10-29T23:53:00.000+02:00</published><updated>2011-10-29T23:53:03.307+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos de ficción'/><title type='text'>El azar del autobús de Rennes</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:TrackMoves/&gt;   &lt;w:TrackFormatting/&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:DoNotPromoteQF/&gt;   &lt;w:LidThemeOther&gt;ES&lt;/w:LidThemeOther&gt;   &lt;w:LidThemeAsian&gt;ZH-TW&lt;/w:LidThemeAsian&gt;   &lt;w:LidThemeComplexScript&gt;HE&lt;/w:LidThemeComplexScript&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;    &lt;w:SplitPgBreakAndParaMark/&gt;    &lt;w:DontVertAlignCellWithSp/&gt;    &lt;w:DontBreakConstrainedForcedTables/&gt;    &lt;w:DontVertAlignInTxbx/&gt;    &lt;w:Word11KerningPairs/&gt;    &lt;w:CachedColBalance/&gt;    &lt;w:UseFELayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;   &lt;m:mathPr&gt;    &lt;m:mathFont m:val="Cambria Math"/&gt;    &lt;m:brkBin m:val="before"/&gt;    &lt;m:brkBinSub m:val="&amp;#45;-"/&gt;    &lt;m:smallFrac m:val="off"/&gt;    &lt;m:dispDef/&gt;    &lt;m:lMargin m:val="0"/&gt;    &lt;m:rMargin m:val="0"/&gt;    &lt;m:defJc m:val="centerGroup"/&gt;    &lt;m:wrapIndent m:val="1440"/&gt;    &lt;m:intLim m:val="subSup"/&gt;    &lt;m:naryLim m:val="undOvr"/&gt;   &lt;/m:mathPr&gt;&lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" DefUnhideWhenUsed="true"  DefSemiHidden="true" DefQFormat="false" DefPriority="99"  LatentStyleCount="267"&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="0" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Normal"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="heading 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 7"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 8"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 9"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 7"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 8"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 9"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="35" QFormat="true" Name="caption"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="10" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Title"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="1" Name="Default Paragraph Font"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="11" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtitle"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="22" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Strong"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="20" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Emphasis"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="59" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Table Grid"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Placeholder Text"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="1" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="No Spacing"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Revision"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="34" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="List Paragraph"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="29" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Quote"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="30" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Quote"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="19" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Emphasis"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="21" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Emphasis"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="31" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Reference"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="32" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Reference"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="33" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Book Title"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="37" Name="Bibliography"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" QFormat="true" Name="TOC Heading"/&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:10.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:Arial; mso-bidi-theme-font:minor-bidi;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;“Hay cosas que son fantasías, puras ganas de imaginar, pero en este caso no se trata de eso. Estamos hablando de algo serio, empírico. Demostrable. Estamos hablando de ciencia señores”. Quien así se expresaba, con voz modulada y timbre sereno, era Thomas H. Ferdonh, doctor en Coincidenciología y Ciencias del Azar de la Universidad Estatal de Las Cruces, en Nuevo México, Estados Unidos. Lo hacía en el IV Congreso Internacional de Azar y Causología celebrado el pasado año en Dortmund, Alemania, ante una abarrotada sala de oyentes, entre los que se encontraba la élite de los deterministas europeos, los epistemológicos estadounidenses y los boltzmannsiamos seguidores del caos. Ferdonh defendió aquella lluviosa tarde en Dortmund la famosa coincidencia conocida como ‘El azar del autobús de Rennes’, ocurrida tres años antes y sobre la que se han escrito kilómetros de tinta y debatido horas y horas de intensas discusiones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En mi opinión es una somera tontería”, sentencia el profesor Gimeno R. Cortyn, considerado el mayor experto del mundo en la interpretación de Copenhague y director del Instituto de Azar y Ciencia Natural Isaac Newton de Viena. “No se puede hablar de azar en este caso, ni siquiera se puede hablar de que haya ocurrido. Es indemostrable, por lo tanto se escapa del ámbito de la ciencia”. La entrevista con Cortyn apenas dura cinco minutos. No considera que este asunto tenga relevancia científica. Paga su café templado, mete primera en su silla de ruedas eléctrica y se va. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más atento se muestra Ferdinand W. Tamagnone, catedrático en Cálculo de Probabilidades por la Universidad de Southampton, Reino Unido, y biógrafo de Claude Shannon. “Es increíble dar la espalda a lo sucedido en Rennes. Sin ninguna duda estamos ante una de las mayores coincidencias que el azar ha concedido a la humanidad.  Cuando veo a colegas despreciar este hecho, me invade una profunda tristeza”, expresa mientras mesa su espesa y frondosa barba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿qué ocurrió en Rennes aquella mañana del 14 de mayo de 2008? El suplemento ‘Ups and Downs. The Chance’, editado quinquenalmente por la revista Sciencie, publicó en septiembre de 2009 un artículo firmado por el ensayista Paul Berstoven considerado el documento más fidedigno de lo sucedido en la localidad francesa aquel día de mayo. Según Berstoven, el autobús 131 de la línea que une Fougères con Rennes circulaba con normalidad. En su interior viajaban 23 pasajeros y el conductor, Antoine Tourenne, padre de tres hijos y a la postre testigo fundamental para verificar lo sucedido. Según Tourenne, a partir del testimonio recogido por el artículo de Sciencie, “eran las 13:07, lo recuerdo porque en ese momento miré la hora, cuando me detuve en una intersección cerca de Liffre, un tejo de Fortingall cojo estaba intentando cruzar la carretera y como tardaba bastante, apagué el motor”. En ese momento, y según el pasajero del asiento 14A, Jean-Louis Mayenne, de 53 años y a un año de la prejubilación, “se hizo un silencio absoluto. Nadie hablaba, el motor estaba apagado y la tranquilidad era completa. Recuerdo relajarme. Sí, eso recuerdo”. Marie Le Coure, una joven emprendedora de 34 años residente en Dinard, estaba en el asiento 4B: “El tejo de Fortingall iba muy lento, así que asumimos que tendríamos que estar ahí un buen rato”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El tejo de Fortingall –defiende con firmeza Tamagnone, convencido determinista- es el primero de los procesos del complejo sistema que desembocó en ‘el azar del autobús de Rennes’. ¿Por qué cruzó un tejo de Fortingall cojo la carretera en ese momento? Todo está determinado”, expresa. “Chorradas”, se atreve a aseverar Cortyn, ontológico hasta la médula. “Estamos ante uno de tantos procesos irreductiblemente espontáneos. Por favor. Estas cosas me ponen enfermo. Tamgnone debería estar vendiendo biblias en el metro”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el tejo de Fortingalll alcanzó el arcén, el conductor, Tourenne, fervoroso hincha del Rennes, intentó poner de nuevo el motor en marcha. “Algo debió pasar con la correa del ventilador, que es de una fábrica de Lorient, porque el motor no me respondía”.  Sebastianne Métairire, un estudiante de 18 años recostado en el asiento 5C afirmaría en una entrevista posterior a un periódico local, permitiéndose una licencia juvenil, que “por más que lo intentaba, no había forma de arrancar aquel maldito autobús. Recuerdo que aquello me enfadó y comenzó a picarme la nariz”. También Marie Le Coure y Jean-Louis Mayenne, de los asientos 14A y 4B, notaron aquel cosquilleo nasal. “Pensé que se trataba de alergia”, diría Mayenne a un amigo periodista que escribió una reseña sobre el asunto para una revista regional. “En esa época es muy común en toda la Bretaña”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Qué dice Cortyn de esto? –se pregunta Tamagnone- ¿Eh? ¿Qué dice? El motor no arrancaba y esto produjo un nerviosismo nasal en los pasajeros. La causalidad seguía en marcha”. En efecto, el resto de pasaje notó también un picor en la nariz que pronto se trasladó a los ojos. “Estaban al lado de un campo de cardos por el amor de Dios. ¡En época de alergias! ¿Por qué Tamagnone intenta confundir a la gente?”, responde Cortyn. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en el momento en que el conductor, Antoine Tourenne, giraba la cabeza para explicar que el autobús no arrancaba, cuando sucedió. El picor se hizo insoportable en la nariz y los ojos de Jean-Louis Mayenne, Marie Le Coure, Sebastianne Métairire y los demás pasajeros. Según el artículo de Sciencie, y en un hecho sin precedentes, los 23 pasajeros inspiraron aire con fuerza de manera simultánea y, exactamente en el mismo instante, todos al unísono, estornudaron. Los 23. Un ruido seco y profundo que retumbó dentro del autobús. “Fue maravilloso, coral”, recuerda Tourenne, el conductor. “Apenas me enteré de que el resto también había estornudado, porque el mío fue muy fuerte, pero enseguida comprendí que algo especial había ocurrido”, describiría meses después Le Coure. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dicen que algo parecido pasó en un carromato que rodaba cerca de Génova en el siglo XIII, pero, ¿cómo probarlo?”, dice sonriente Tamagnone. “La de Rennes es, sin duda, la mayor coincidencia de la historia de la Humanidad de la que tenemos pruebas”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hay demasiadas lagunas –insiste Cortyn-. La historia es muy bonita, sí, pero no puedo respaldarla como científico. No puedo…”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sucedido aquel 14 de mayo en la intersección de Liffre, cerca de Rennes, sigue suscitando todo tipo de opiniones, debates y discusiones en la comunidad científica de todo el planeta. Son muchos los que opinan que nunca se llegará a un acuerdo y que aquel hecho causal terminará por metamorfosear en leyenda con el paso de los años. “Puede que no se pongan de acuerdo –dice Mayenne- puede que nunca nos crean. Pero a nosotros, lo que vivimos aquel día, en aquel instante, con 23 personas estornudando al mismo tiempo, en el mismo instante, y sin previo aviso… a nosotros eso no nos lo quita nadie”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-1547369320913983551?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/1547369320913983551/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/10/el-azar-del-autobus-de-rennes.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/1547369320913983551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/1547369320913983551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/10/el-azar-del-autobus-de-rennes.html' title='El azar del autobús de Rennes'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-239977959051097093</id><published>2011-10-14T02:12:00.006+02:00</published><updated>2011-10-14T14:30:10.028+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Notas sobre Vietnam (Parte II y última)</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.sinanimodenada.com/2011/09/notas-sobre-vietnam-parte-i.html"&gt;&lt;i&gt;Pincha aquí para leer Notas sobre Vietnam Parte I. &lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Hue. Las bebidas vietnamitas. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Si vas ajustado de tiempo a Vietnam ahórrate Hue. Es una sugerencia estrictamente personal, habrá otras. Y no porque esta ciudad en sí tenga algo de malo, sino porque no es tan buena como otros lugares por los que sí merece la pena hacer el esfuerzo de llegar. Con todo Hue cuenta con un rincón especial: la azotea del mejor hotel de la ciudad, el Imperial Hotel, una torre que se eleva por encima del resto de la ciudad, de casas bajas, y que ofrece una espectacular panorámica. Hartos del calor, del tráfico y de las ratas que en esta ciudad se dejan ver con mayor facilidad, Adri, amigo, socio, compañero de fatigas y de sueños, y el encargado de soportarme en la aventura vietnamita, &amp;nbsp;y yo nos subimos a la azotea y comenzamos una degustación de cervezas vietnamitas. Empezamos por una ‘bia hoi’, que traducido sería una caña, cerveza fresca de barril. Excelente. Continuamos con una Tiger, la más popular del país, y la que más me gustó: cuerpo y sabor, con regusto dulzón. La Saigon Beer no está mal y La Rue es magnífica. Ya puestos, nos pedimos la cerveza local, la Hue Beer. Lo mejor, su etiqueta. Pronto adoptamos una magnífica costumbre que tienen los vietnamitas a la hora de beber: cada vez que uno de los comensales (bebensales en este caso) quiere dar un trago, debe bridar con todos los demás y todos deben beber. De este modo, cada vez que uno bebe, beben&amp;nbsp; todos. Excelente. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Antes de todo eso nos habíamos tomado un café, cuya forma de servirlo en el país es muy llamativa. Cada taza lleva su propio filtro encima y el café va goteando en tu vaso hasta llenarlo. Debajo, le espera leche condensada. Buenísimo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Para terminar, los licores. Poco parece importarles a los vietnamitas que la cobra esté en peligro de extinción, el vino de serpiente es un clásico y los licores, expuestos en tiendas y bares, te trasladan a un museo de los horrores: botellas con gigantescas serpientes que se enrollan para caber justas en el interior del recipiente, otras con decenas de escorpiones flotantes, todo tipo de lagartos y reptiles y finalmente, botellas de licor con todo lo anterior &amp;nbsp;mezclado. Diré más, había botellas de licor con cuervos, aves y hasta murciélagos. Qué fenómenos los vietnamitas bebiendo. La gradación no bajaba de 40 nunca. ¿Qué si los probé? Tomamos algún licor, pero nunca vimos de qué botella nos lo sirvieron. Mejor así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Hoi An. La comida vietnamita. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hoi An es un encantador pueblo al sur de Hue. Los turistas llenan sus calles, pero sus pequeñas casas amarillas, sus callejuelas llenas de árboles floreados y su mercado a orillas del río, mantienen la esencia. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En Hoi An, como en todo el viaje, disfrutamos de las delicias culinarias vietnamitas. En Vietnam se come muy bien. Nos enganchamos enseguida a los fideos, los rollitos, la verdura a la plancha y la carne de ternera –Pho- especialidad por excelencia. Después, para otras cosas, es necesario aventurarse. “En Vietnam comemos todo lo que se mueve”. Fue la respuesta de nuestro guía de la bahía de Ha Long, Duong, cuando le preguntamos si comía perro. Efectivamente, en Vietnam comen perro, pero también gato, paloma, insectos o gusanos. El perro lo comen una sola mitad del mes, cuando la luna decrece, sino, da mala suerte. Como la luna crecía en la época en la que estuve, no lo comí. Bueno, eso, y que no me apetecía hacerlo. Nada. Menos aún probar paloma, cuando la vi servida en la mesa de al lado y pude contemplar una suerte de esqueletos de pichón recubiertos de una fina capa de carne. Antes me como el perro, pero vivo. Mi único acto de valentía fue tomar anguila, ya ves tú, y para eso la dejé. “No está mal”, decía Adri. “Horrorosa”, respondía yo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Al comer se han de seguir algunas costumbres. La comida se trae en cuencos y cada comensal tiene otro más pequeño, donde se va sirviendo. Como se come con palillos, es de buena educación acerca lo más posible el cuenco a la boca a la hora de comer, por si se escurre el alimento. Acabamos hechos unos fenómenos en el manejo de los palillos. Yo siempre me había preguntado cómo podían comer arroz con semejante instrumento, pero es en la forma de cocinarlo donde está la respuesta: el arroz es compacto y se forman bolas que pueden ser agarradas con los palillos. Por cierto, éstos no pueden ser nunca puestos apuntando hacia abajo en el cuenco al terminar de comer, es una señal que se asocia a la muerte y es de extrema mala educación hacerlo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Bahía de Ha Long.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hay maravillas que son imposibles de captar. Lugares que extienden su majestuosidad hasta donde alcanza la vista envolviéndote en un paisaje sobrecogedor, infinito, imposible de condensar en una mirada. Es tal la belleza, que es necesario sentirla, sumergirse en ella. No basta con contemplarla. Así es la bahía de Ha Long. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Adri dejaba su cámara apoyada en un banquito de la cubierta del barco con el que atravesábamos la bahía y decía: “Nada de fotos, esto hay que disfrutarlo”. Y efectivamente. Había que disfrutarlo. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La bahía de Ha Long es un mar verde del que emergen imponentes islotes cubiertos de vegetación. Los islotes se extienden sobre la superficie hasta donde alcanzan la vista. Ahora uno redondeado, ahora otro vertical, ahora dos que parecen inclinarse uno hacia el otro… Pasábamos en barco entre ellos, los íbamos dejando atrás, a los lados, delante… Nos rodeaban por todas partes, serenos, enormes, y se multiplicaban hasta el horizonte, como una inmensa sopa de islotes que se extiende a tu alrededor. Parecía que estuviéramos en otro mundo. Un mar de islas majestuosas. “Nada de fotos, esto hay que disfrutarlo”. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La impresión aumenta cuando recorres algún punto de la bahía en kayak. La posición te reduce a lo minúsculo cuando te acercas a alguna de las islas, rocas cubiertas de espesura selvática, que se yerguen ante ti. Logramos llegar, a través de una cueva en la que no entraba un solo rayo de luz, a una pequeña bahía a la que sólo se puede acceder en contadas ocasiones, cuando el nivel del mar es tan bajo que permite el paso a través de la tenebrosa gruta. Cuando la alcanzamos, nos situamos en medio del inmenso círculo de agua verde, rodeados en redondo por las montañas. Metí una mano en el agua, cuya corriente me acariciaba con el movimiento del kayak, y cerré los ojos. Y sentí lo que se siente cuando estás en un lugar al que apenas llega gente, y el silencio parece elevarte. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La bahía de Ha Long tiene el título de una de las maravillas del mundo con total merecimiento.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Moneda. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No hay. En Vietnam no hay moneda, sólo billetes. Lo cierto es que sería una inutilidad, porque el valor del Dong, moneda vietnamita, es ínfimo en comparación con el euro o el dólar, moneda de la mayoría de los turistas. En concreto, un euro son 30.000 dongs,&amp;nbsp; con lo que nada vale un dong. Las cosas más básicas valen cientos o miles de dongs. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Además del bajo valor de su moneda, Vietnam es el sitio más barato que yo he conocido. Para hacerse una idea, comer (todo lo que desees, beber y tomar café) puede costarte unos 4 ó 5 euros. Dormir, en un hotel de lo más digno, cuesta unos 8 ó 9 euros la noche. Todo es así: taxis al aeropuerto 2 euros, una camiseta un euro y medio… Con todo, allí es deporte nacional regatear, y es muy divertido hacerlo, pero te sientes ridículo cuando, en plena enganchada, comprendes que estás intentando que te rebajen 15 céntimos la compra. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Eso sí, al principio te llevas sustos. Cuando preguntas, después de comer, cuánto es, y te dicen doscientos diez mil dongs, te incorporas atragantado. Luego haces la cuenta y comprendes que está tirado, pero nunca te acostumbras a manejar semejantes cifras. No es normal ir al cajero y comentarle a Adri, “¿Cuánto saco?”. Y que te diga, “no sé, 5 millones”. Y así todo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Nha Trang. Los niños vietnamitas.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La ciudad de Nha Trang es el Benidorm de Vietnam. Playa, fiesta, deportes náuticos… Y mucho turista. Demasiado. Por ello fue una gozada descubrir que, detrás de las primeras calles frente a la playa, la ciudad se convertía en lo mismo… pero para vietnamitas. Turistas de todo el país pasan sus vacaciones en esta ciudad costera, pero su ocio lo llevan a cabo unas calles más adentro que los europeos y norteamericanos. Allí tienen sus bares, sus discotecas, sus terrazas. Si caminas un poco hacia la playa desaparecen y son sustituidos por mochileros de piel castigada, guía Lonely Planet en mano a modo de oráculo y cientos de vendedores vietnamitas que unas calles más atrás ni te miraban y ahora te ofrecen hasta la extenuación todo tipo de productos y servicios. ‘No thank you’ es la frase que más dirás en Vietnam. Seguro. De entre todos ellos, encoge un poco el corazón ver a los niños.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Decenas de niños recorren las calles vendiendo suvenires. Son muchos los turistas que les compran, por lástima. Envenenada decisión, porque el dinero no es para ellos y en todo caso, sus ganancias perpetúan el problema. ¿Qué hacer? Obviamente nada puede hacer uno para solucionar algo así, más allá de no ser partícipe. Así que cuando aquella niña de ojos fulminantes se nos acercó ofreciéndonos abanicos, decidimos invitarla a jugar con nosotros al Conecta-4, juego muy popular, por alguna razón, en aquel tugurio de cócteles en el que habíamos caído. La niña dejó la pesada carga de abanicos que transportaba colgada de su pequeño cuello y me apalizó sin piedad al Conecta-4. De cinco partidas, sólo pude ganarle una. Al día siguiente, cuando me la volví a cruzar, me reconoció y sin contemplaciones me recordó con sus pequeños dedos el aplastante resultado de la noche anterior: 4-1. Y se fue riendo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Sapa. Las minorías étnicas.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sapa fue nuestra última etapa del viaje. Se trata del pueblo más importante del valle con el mismo nombre, situado en los Alpes Tonkynenses, al norte del país. Toda esta zona está habitada por decenas de etnias, que viven en pequeñas aldeas dispersas por las montañas. Recorrerlas, atravesando arrozales y viendo su modo de vida, es viajar en el tiempo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hicimos varias excursiones de senderismo por todo el área. Salimos de Sapa, donde estábamos alojados, y atravesamos el valle deteniéndonos a comer o descansar en las aldeas. Allí conversamos con los Hmong negro, una de las etnias de esta zona. Sus rasgos son diferentes a los vietnamitas, con las caras más redondeadas y coloreadas. Visten de negro, con divertidos gorros. Como todas las etnias del lugar, hablan su lengua, completamente distinta al vietnamita. De hecho, la mayoría de integrantes de las etnias no hablan vietnamita, especialmente los mayores, y se desenvuelven mucho mejor en inglés. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Dos chicas Hmong, Cou e Issi, &amp;nbsp;nos explicaron una tarde, en una inolvidable charla, que consideran a los vietnamitas otra etnia más del país y que, en ningún caso, ellas se sienten vietnamitas. De hecho, no les caen nada bien. Nos explicaron también que los Hmong eran la etnia con más dificultades para subsistir, a pesar de ser la más numerosa (casi el 50% del total de etnias) pero cuando Sapa explotó como destino turístico, sus comunidades comenzaron a vender artesanía y a mejorar. Ahora, son la etnia más próspera, el dinero ha entrado en sus vidas, cuando hasta hace no mucho no tenía utilidad. Pese a ello, mantienen sus costumbres e identidad intactas, incluso los más jóvenes definen las ciudades grandes como Hanoi, “como un caos”. Para estas chicas, las jóvenes de la capital, tapadas y ocultas del sol, “están locas”. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El contraste entre sus remotas aldeas, alejadas de todo, y su habilidad para desenvolverse y relacionarse con turistas en casi cualquier idioma, es asombrosa. Los Hmong Flor, con sus tocados de colores, o los Dzao Rojos, con sus telas rojas en la cabeza, son otras etnias con las que compartimos vivencias y charlas. Medicina tradicional, filosofías remotas, costumbres únicas… Toda una experiencia. Pueblos que mantienen sus modos de vida idénticos al de hace cientos de años. Pueblos para los que el progreso se entiende como el poder seguir viviendo en paz. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Yo siempre les insistía: “¿No os peleáis entre etnias? ¿No hay batallas por el territorio?”. Preguntas propias de un loco. “No fight, no fight”, respondían ellas. &lt;span lang="EN-US"&gt;“Fight with you if you don´t buy anything”, me llegaron a decir varias vendedoras de artesanía. &lt;/span&gt;Yo insistía en este aspecto y en una excursión en la que nos guiaba una chica Hmong llamada Shan, tuvimos que detenernos ante un río porque no podíamos cruzarlo. Comenzamos a construir una suerte de paso con piedras cuando de pronto, a lo lejos, tres mujeres Dzao Rojo empezaron a correr hacia nosotros para ayudarnos. Yo levanté la vista y dije. “¡Cuidado! ¡Son Dzao Rojo! ¡Hay que largarse cuanto antes!”. Nuestra guía me miró, y siguió amontonando piedras sin inmutarse. Las Dzao Rojo llegaron y nos ayudaron. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En realidad, ¿qué iba a decir? Los Hmong sólo hablan cuando es estrictamente necesario, hasta el punto que hay palabras que no existen en su idioma porque no aportan nada práctico a la conversación. Un ejemplo: horas después de nuestro encuentro con las Dzao Rojo nos cruzamos con una señora Hmong, la misma etnia que nuestra guía. Estaba trabajando junto a un árbol. Se intercambiaron unas palabras. Yo supuse que se habían dicho hola, como mucho, hola qué tal, así que le pregunté a nuestra guía cómo se decía hola. Ella me dijo que de ninguna manera. Que no existe la palabra hola en Hmong. “¿No existe?”. “No”, me dijo. Y me explicó que no aporta información útil, que no es una palabra necesaria. De modo que cuando se cruzan, los Hmomg se dicen a dónde van o qué están haciendo, en un rápido y cortés intercambio de información práctica, pero no pierden el tiempo en decir hola. Ellos así de pragmáticos y yo aquí, sin haber aprendido absolutamente nada, escribiendo todas estas inutilidades. Que los Hmong me perdonen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="https://picasaweb.google.com/Sinanimodenada/Vietnam#5659423149957135378"&gt;&lt;i&gt;Pincha aquí para ver mis fotos de Vietnam. &lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-239977959051097093?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/239977959051097093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/10/notas-sobre-vietnam-parte-ii-y-ultima.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/239977959051097093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/239977959051097093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/10/notas-sobre-vietnam-parte-ii-y-ultima.html' title='Notas sobre Vietnam (Parte II y última)'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-562270921582404667</id><published>2011-09-23T19:34:00.002+02:00</published><updated>2011-10-14T14:30:41.071+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Notas sobre Vietnam (Parte I)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="PT"&gt;Hanoi.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="PT"&gt;17 de agosto de 2011. &lt;/span&gt;Tras una breve escala de 11 horas en el aeropuerto de Moscú, donde la cordialidad y calidez de los rusos es tal cual nos la esperábamos, aterrizamos en Hanoi, capital de Vietnam. En el aeropuerto tomamos una suerte de furgoneta-autobús, que amagaba con despegar en cada bache, y nos trasladamos al barrio antiguo, donde vamos a establecer nuestro cuartel general.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hanoi tiene 3,5 millones de habitantes y fue la capital de Vietnam del Norte antes de su reunificación. Está en continuo y desordenado crecimiento. La ciudad, básicamente, es un caos sofocante en el que la humedad te hace comprender una cosa: mientras estés allí, jamás vas a dejar de sudar. La humedad en Hanoi es como una gruesa y espesa manta que te cubre pesadamente y con la que tienes que cargar. Y mientras lo haces, caminas entre un bullicio inexplicable de motos, vendedores, pitidos y carreras, esquivando todo tipo de obstáculos, como motos aparcadas, mesas, puestos ambulantes o montañas de basura. En definitiva, no es el sitio idóneo para relajarse. Hanoi es muy agobiante. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No todo es así, claro. Tiene algunos rincones en los que logras deslizarte fuera del bullicio y alcanzar cierta calma espiritual. Uno de ellos es el Templo de la Literatura, remanso de paz dedicado a escribas y humanistas indochinos. O el mausoleo a Ho Chi Min. O el lago Hoam Kiem, en el centro de la ciudad, con un islote que contiene un templo rodeado del reflejo de los árboles sobre el agua verde. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El conjunto es fascinante. El caos por lo diferente y asombroso del lugar (tal cual has imaginado una ciudad asiática siempre) y los rincones porque sientes que son cosas así las que te han traído a este lugar, en el otro lado del mundo. Sudor, ruido, motores, olores, vendedores, colores. Caos. Estoy en Hanoi.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;El tráfico. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El tráfico en Hanoi es tan espectacular que se ha convertido en un reclamo turístico por sí mismo. Hay cafeterías con vistas a rotondas o restaurantes con terrazas junto a cruces peligrosos. &amp;nbsp;Para empezar, cabe destacar que apenas hay coches, casi la totalidad de los que hay son taxis, que se completan con algún todoterreno, alguna camioneta y un autobús despistado. Lo demás, todo el espacio libre que rodea a estos vehículos, es ocupado, como el agua que se expande hasta ocupar la máxima superficie, por motos. Las motos. Un enjambre de ellas zumba por todos los rincones. En las calles estrechas se cuelan por cualquier rendija, esquivando a toda velocidad cualquier obstáculo –vivo o inerte-, y en las avenidas amplias avanzan como un bloque sin fisuras. Te rodean miles de motos, millones, que circulan por todas partes, en todas direcciones sin orden ni concierto. Prácticamente cada vietnamita posee una porque casi nadie puede adquirir un coche. Y las utilizan para todo: tan pronto te adelanta un tipo con tres cerdos vivos atados a la moto como una familia –padre, dos hijos pequeños y madre con bebé dormido en brazos- todos encima de una endeble motocicleta adelantando a toda velocidad. Nadie respeta nada, ni semáforos, ni direcciones, ni cruces… Es imposible vencerles, de modo que debes unirte a ellos: por las calles de Hanoi hay que caminar como si no existieran, paso firme y sin dudar; y comienzas a comprender que son ellas las que te esquivan. Hay que perder el miedo, especialmente para cruzar. Debes ponerte en el borde de la acera y dar un paso firme a la calzada. Avanzar, seguro de ti mismo, mientras ves como las motos se te echan encima y, como una manda de caballos, te van esquivando grácilmente hasta que llegas al otro lado sano y salvo. Si amagas o corres las confundes, y &amp;nbsp;estás perdido. Además, no te queda otro remedio que convivir con ellas: por Hanoi no se puede caminar por las aceras, están ocupadas por las motos aparcadas y los puestos ambulantes, así que tienes que avanzar por la carretera, codo con codo con las motos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El atuendo de los motoristas es digno de analizar. Especialmente el de ellas. Como ocurre en más países asiáticos, muchas mujeres vietnamitas (sobre todo las de las ciudades grandes) asocian la belleza a una tez pálida. Por eso se protegen constantemente del sol. Así, las motoristas llevan capucha, grandes gafas de sol, la boca tapada y una especie de chubasquero cuyas mangas se extienden más allá de la muñeca para tapar el anverso de la mano, pero no el reverso, que debe quedar libre para agarrar el manillar: son cazadoras especialmente diseñadas para esconder las manos de las motoristas vietnamitas del sol. En las piernas llevan mallas y en los pies calcetines bajo las chanclas o sandalias. Ni un centímetro de piel al aire. Contemplar esto bajo mi imparable sudada era desasosegante. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Además, casi la totalidad de motoristas -ellos y ellas- y personas que trabajan en la calle, portan una mascarilla. La polución en Hanoi es muy elevada y el paisaje de mascarillas parece ser el de una fuga nuclear (me quedó exagerado, vale, pero es llamativo). Otro atuendo muy extendido es el casco que, curiosamente, llevan casi la totalidad de adultos pero no los niños: no los hay de su talla, con lo que los bebés y niños que llevan en las motos van con la cabeza al aire, mientras sus padres llevan casco. Dicho esto cabe debatir sobre la utilidad de estos cascos, cuya fragilidad ya sospechaba (son pequeños quitamultas de plástico) y me fue confirmada cierta tarde en una calle cualquiera del barrio antiguo: un chico conversaba con otro mientras se subía a su moto. Al irse a poner el caso se le escurrió entre las manos y se le cayó al suelo. Se hizo pedazos. De fondo, mientras el muchacho recogía los trozos, miles de motoristas zumbaban a toda velocidad esquivándose unos a otros. Con casco. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La ¿autopista? es otro escenario infinito. Ya no sólo por el asfaltado que te permite descubrir que eres capaz de dormir rebotando contra el techo de una furgoneta cada 30 segundos, sino por el modo de entender la conducción de los vietnamitas. De entre las barbaridades que he visto en otros lugares del mundo me quedo con la especialidad vietnamita del adelantamiento quíntuple, que contemplé en un par de ocasiones: un camión adelanta a otro, y éste es rebasado a su vez por un coche y éste a su vez por… así hasta cinco filas de adelantamiento. La autopista, además, y como en otros tantos países, tiene casas a los lados, con lo que de vez en cuando algún vecino atraviesa sus seis carriles de una carrera. Tiene también arcenes por los que avanzan carros y motos sin orden ni concierto, ni mucho menos respeto al sentido del tráfico. Todo un espectáculo. Por supuesto, los conductores en ningún momento dejan de hacer sonar el claxon. Es constante, sirve para todo, aunque preferentemente significa: “Eh, estoy aquí, no voy a frenar, apártate o morirás”. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;¿Comunismo?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Vietnam, tras mi estancia allí y por tanto es una percepción opinable, no parece ser un país que padezca necesidad. Hay pobreza, sí, hay gente que lo pasa muy mal, sí, pero no es un país castigado por problemas de primera necesidad, como alimentación. Dicho esto, el país, una economía en desarrollo con un futuro prometedor, sufre carencias. Las hay en las infraestructuras, como las comunicaciones, muy lentas y enrevesadas, y las hay en higiene, algo con mucho margen de mejora. Pero sobre todo el país destaca por su falta de orden, orden en el sentido cívico de la palabra. Vietnam es un gran caos, una especie de jungla en la que no parece haber normas establecidas y donde cada uno compite por alcanzar sus metas. Estas metas son, en la mayoría de los casos, económicas. Los vietnamitas llevan grabado en el ADN su espíritu comerciante y en cualquier rincón se cierra una compraventa o se presencia un regateo. Una carrera de locos sin reglas aparentes, el sueño de un purista del liberalismo más esencial. Esto es algo que deja en pura teoría el gobierno que rige Vietnam: un sistema monopartidista comunista. Su aplicación real es nula en cuanto a la economía. Si bien los vietnamitas no pueden votar ni tienen libertad de prensa, el capitalismo más arrollador campa a sus anchas por el país. Los viejos líderes comunistas parecen haber claudicado y el país se ha volcado a hacer negocios. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El vacío de normas también se ve reflejado en la convivencia: el tráfico no se rige, hay fogatas en las calles, nadie usa las papeleras…Inconveniencias que dificultan la habitabilidad del país, especialmente al visitante. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Norte-Sur.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La palabra Vietnam, de primeras, nos traslada a la manida guerra de Vietnam. Apocalypsis Now, Platoon, El americano impasible… Es curioso descubrir que ésta es una herida cerrada casi por completo en Vietnam. Nadie habla de esta guerra, a nadie parece importarle y entre los jóvenes, directamente no existe. Ni saben nada sobre ella ni quieren saberlo. Los vietnamitas sólo miran hacia adelante. Sin ánimo de entrar a valorar esto, estoy seguro de que es una actitud con tantas ventajas como desventajas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La conocida guerra de Vietnam en la que participa EEUU comienza con la guerra por la independencia del país para liberarse de la colonización francesa. EEUU apoya a Francia ya que el principal foco nacionalista vietnamita es el Vietcong, es decir, los comunistas de Vietnam del Norte, liderados por Ho Chi Min (con cuyo nombre fue rebautizada Saigon tras el conflicto). EEUU se va introduciendo más y más en la contienda para evitar el triunfo del comunismo y en 1964 toma las riendas apoyando a Vietnam del Sur, que oficialmente combate al Norte (el Vietcong) pero cuyos habitantes, sobre todo en las zonas rurales, no dudan en unirse al ejército del Norte ante su mejor propaganda y rechazando al extranjero. La guerra se extendería hasta 1975 con la victoria final del Vietcong y la reunificación del país bajo la bandera del comunismo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El conflicto dejó unos 4 millones de muertos y secuelas en generaciones posteriores por culpa del Agente Naranja, un arma química cuyo rastro se ve aún en algunas zonas arboladas del país. Otra cicatriz es que apenas se ven ancianos en Vietnam, algo que llama mucho la atención, y las erigidas o conservadas en memoria del conflicto, como el museo de Hanoi o los túneles que aún se conservan en la zona desmilitarizada, antigua frontera entre el Norte y el Sur. Pero en el día a día no se percibe el rastro de la guerra. No se aprecia rencor, a pesar de que hubo vencedores (los comunistas del Norte) y vencidos (los aliados del Sur). Es mucho más fuerte el sentimiento de unión, el sentir nacionalista, que las heridas entre ellos. Este sentimiento deriva de una historia plagada de colonizaciones. La que más les preocupa no es, ni mucho menos, la francesa. Al fin y al cabo, y tal y como explican ellos, Francia y EEUU les ocuparon y combatieron durante apenas 50 años, para deshacerse finalmente de ellos. Sin embargo China les colonizó durante mil. El temor hacia el gigante chino sigue latente en Vietnam, más teniendo en cuenta que hay facciones del gobierno chino que consideran Vietnam, todavía hoy, como una provincia rebelde. Eso sí que les preocupa. De eso sí que hablan. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por ello los únicos rencores entre Norte y Sur son las diferencias, más humorísticas que otra cosa, que puede vivir cualquier país. Existen cientos de estereotipos y chistes entre los del Norte y los del Sur. Aunque su prudencia y educación les limita a la hora de expresárselos a un extranjero, pudimos descubrir que los del Norte tienen fama de tacaños y serios para los del Sur, mientras éstos son más vividores e irresponsables a ojos de los norteños. Estereotipos moldeados por las diferencias reales: Vietnam del Norte es lluvioso, por el soleado Sur. La dieta es diferente y sufren más dificultades, ya que tiene dos cosechas anuales de arroz por tres del Sur. Hasta el idioma vietnamita es diferente y cada parte tiene su dialecto. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Estereotipos.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es recurrente hablar del carácter de una población. Decir que los franceses, los chinos o los argentinos son así o asá es decir mucho, en mi opinión. A saber cómo es cada uno. Pero para eso están las maravillosas generalizaciones. Tan socorridas ellas, me permitieron descubrir una gente, los vietnamitas, con una elegancia y una educación que ya quisiéramos para nosotros. En ocasiones, excesiva para nuestra cultura. Los vietnamitas son serviciales y educados hasta el último detalle, y poseen una elegancia difícil de explicar. Especialmente ellas, siempre bellas hasta en las condiciones más adversas. Y no se trata de una belleza puramente estética: es lo que transmiten. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Un ejemplo es la sonrisa. Siempre sonríen. Si les miras, te sonríen. Y no es una sonrisa con mensaje, es simplemente un gesto agradable que crea una buena atmósfera. Les sale solo. Y define su carácter, más teniendo en cuenta que hay países, como Polonia o Rusia, donde sonreír a un desconocido puede ser considerado una ofensa. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Otro es que parecen no comprender el sarcasmo. O no entran en él, al menos con los extranjeros. Evitan malos entendidos. Duong, un chico que nos guió por la Bahía de Halong, nos esperaba para desayunar a las siete y media de la mañana, pero nos dormimos. Cuando aparecimos, a las nueve, nos disculpamos. Él nos dijo, sonriendo, “yo llevo aquí desde las siete y media”, algo que nos hizo disculparnos más, porque en nuestra estructura mental esa frase significa que te están echando en cara que llegas tarde. No en la suya, como descubrimos después. Era puramente informativo. No había reproche en su frase y su sonrisa era sincera. Simplemente nos estaba contando lo que había hecho mientras dormíamos. Las pequeñas y maravillosas cosas que descubres en otras culturas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;En pocos días, Notas sobre Vietnam (Parte II) y las fotos del viaje.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-562270921582404667?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/562270921582404667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/09/notas-sobre-vietnam-parte-i.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/562270921582404667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/562270921582404667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/09/notas-sobre-vietnam-parte-i.html' title='Notas sobre Vietnam (Parte I)'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-2157674333159483659</id><published>2011-09-15T12:32:00.007+02:00</published><updated>2012-01-23T17:54:22.228+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>Respuesta al vídeo de Israel sobre el conflicto en Cisjordania</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Este texto fue publicado por &lt;a href="http://rebelion.org/noticia.php?id=135743" target="_blank"&gt;Rebelion.org&lt;/a&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Israel (y gran parte de su población) siempre ha defendido que no existe una ocupación de Cisjordania, sino que se trata de un territorio en disputa tras una guerra que, además, no comenzaron ellos.&amp;nbsp; Estos días, su viceministro de Exteriores protagoniza un vídeo en el que resumen esta versión, basando su derecho a ocupar Cisjordania en que este territorio no tenía soberano legal cuando se fundó el Estado de Israel (1948) y que, por lo tanto, es un territorio en disputa contra los árabes, quienes, además,&amp;nbsp; les declararon la guerra con el propósito de destruirles.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Conviene ver el vídeo primero y después, quien lo desee, leer mis matizaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/XGYxLWUKwWo?rel=0" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, respeto esta versión, pero no estoy de acuerdo en algunas indicaciones que se hacen y que forman parte de la base de todo el conflicto siendo, por lo tanto, fundamentales.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Digo que la respeto porque tras muchos años de atención a esta problemática, he concluido que no se trata de una cuestión de blanco o negro, buenos o malos. Ojalá fuera tan sencillo. En mi opinión es un complejo, complejísimo problema que se sumerge en aguas más profundas que las que salpican al conflicto en sí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La complicación del conflicto comienza por la definición misma del pueblo judío y del pueblo palestino. ¿Qué son ambos, si es que son? Tan enrevesado es el asunto que nos son pocos los judíos que niegan la existencia del pueblo palestino como tal y no son pocos los palestinos que niegan que los judíos puedan llamarse a sí mismos pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El tema de la identidad judía está tratado en kilómetros y kilómetros de literatura sobre el asunto. De hecho, ni siquiera los propios judíos han llegado a una conclusión unánime sobre qué son. ¿Un pueblo? ¿Una etnia? ¿Una condición religiosa? ¿Una nación? ¿Una raza? Lo único claro parece ser que los judíos son algo, algo diferente, y que eso les vertebra en una estructura más o menos vinculada. Como no hay unos parámetros establecidos que especifiquen quién se puede definir como pueblo (laguna que han aprovechado y aprovechan no pocos Estados para someter y ridiculizar identidades internas) podría decirse que un pueblo es quien a sí mismo se considere. Un grupo humano con un idioma, una cultura, una religión y unas costumbres comunes podría decirse que es un pueblo. Así lo entienden los judíos. Así se consideran en su mayor parte.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, ¿esto otorga derecho a reclamar un Estado? Nada, de nuevo, lo establece, pero ocurre. Lo reclaman los kurdos, lo reclaman saharauis y lo reclaman los judíos. A pesar de que ninguna legalidad establezca que quien se considere un pueblo tiene derecho a reclamar un estado para sí, el mundo considera que es justo. Y que es lícito hacerlo. Pongamos que es una necesidad moral.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuesta entender entonces por qué son los propios judíos los que, en el vídeo, invalidan el derecho palestino de reclamar su territorio basándose en que, cuando ocuparon Cisjordania, allí no había una nación soberana. Arrebatar el derecho al pueblo palestino de reclamar la tierra en la que vive basándose en el hecho de que no estaban conformados como un Estado o nación, supone entonces que tampoco los judíos tienen o tuvieron derecho a reclamar un estado israelí, ya que tampoco cuando lo hicieron (a través del sionismo) eran una nación ni un Estado. Reclamaban como pueblo, como reclaman los palestinos. ¿Por qué ellos sí pudieron pero los palestinos no pueden? Basar el conflicto en una cuestión de nación o Estado es un boomerang contra Israel, porque todo su derecho parte de la base de una reclamación que hicieron como pueblo, no como Estado. De hecho, el vídeo dice claramente que el Mandato Británico (denominada así toda la zona antes de la fundación del Estado de Israel mientras era gestionada por Reino Unido) establece que ese territorio sea el país de los judíos. ¿Cómo es esto? ¿En base a qué establecen tal cosa los británicos? El vídeo no sólo no responde esta pregunta, sino que no la formula. Se pregunta por la base jurídica de las reclamaciones palestinas, pero no pone sobre la mesa la base jurídica de las que fueron sus reclamaciones para fundar un Estado. Obviar esto es adulterar el resto del debate. La base es establecer qué es cada aparte y con qué derechos reclaman o exigen. En mi opinión, humilde, con los mismos porque, legalmente, uno es lo que el otro fue ayer.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El vídeo habla a continuación de que la ONU resuelve una partición y que cuando se aprueba, Israel se funda aceptando las fronteras impuestas aunque para su entender histórico son injustas (ya que el Mandato Británico, no sé por qué ni en base a qué, les otorgaba también Transjordania). Tras ello –continúa el vídeo- y pese a ceder –dice- son atacados, por lo que se defienden y es ahí cuando disputan Cisjordania y la ganan. Pero de nuevo el vídeo se deja asuntos atrás. No habla de cosas muy importantes como que la partición se resuelve tras una ajustadísima votación (58% favorable) gracias abstenciones inesperada de países como El Salvador, Etiopía u Honduras que con los años explicaron, a través de uno u otro medio, las presiones que recibieron de EEUU. Esto hace opinar a no poca gente que Israel existe, básicamente, por intereses políticos y económicos, pero sin ninguna base jurídica que le ampare. La única es la resolución 181 que establece la partición, pero que ellos mismos asumen como invalidada (en el vídeo la tiran a la basura) tras la declaración de guerra por parte de los árabes. Invalidada o no, el vídeo, de nuevo, no menciona las más de cien resoluciones posteriores de la  ONU (cierto es que ninguna del Consejo de Seguridad y por tanto no vinculantes, pero sí resoluciones de la Asamblea, al fin y al cabo y por tanto, significativas y representativas) que condenan la ocupación. Y todo esto sin bucear más en la lógica que puede o no tener que un organismo supranacional dirigido por cinco países con derecho a veto decida sobre el futuro de un pueblo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Todo este enredo jurídico es lo que pretende el vídeo. Es en lo que Israel basa su conflicto y basa todas sus maniobras de ocupación, desalojos y controles militares en un entramado legal anestesiante. Siempre hay una ley o normativa que ampara todo lo que hacen, aunque sea inhumano. Pero hablar de recovecos legales es un tiovivo que gira e impide hablar de las injusticias manifiestas que todos conocemos en Palestina. Remontarnos a si es lícita o no la fundación de Israel no tiene sentido práctico si el objetivo es resolver el conflicto (algo que tampoco tengo claro que sean lo que quieran muchos países), del mismo modo que carece de sentido remontarnos a la soberanía o no de los palestinos en Cisjordania en 1949. Israel no puede negarle derechos al pueblo palestino como hace en el vídeo basándose en legalidades. Si Israel entra en este juego tiene las mismas opciones de perder que los palestinos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es necesario por tanto, hablar de cómo resolver el conflicto desde un punto de vista humano y lógico.&amp;nbsp; Las preguntas que no se hace el vídeo y que deberían poner encima de la mesa son las referidas a si es justo que haya millones de refugiados palestinos expulsados de sus hogares durante los conflictos (Israel dice que nunca se les obligó a irse, de nuevo legalmente claro, porque en esta vida hay mil maneras de obligar sin obligar expresamente). A si es justo que el establecimiento de asentamientos en Cisjordania implique un despliegue militar que margina, aísla, humilla y restringe la vida de los palestinos, obligados a pasar controles militares, limitar sus movimientos y someterse a la arbitrariedad de los soldados israelíes que, por el contrario, carecen de legalidad para tocar a un ciudadano. Las preguntas deberían referirse también a si es justo que millones de personas vivan en campos de refugiados. A si es justo, cómo no, que los ciudadanos israelíes tengan miedo a subirse a un autobús o tengan prohibido entrar en determinadas ciudades palestinas. A si es justo, vaya, que haya niños palestinos de 14 años que&amp;nbsp; jamás hayan podido salir de su ciudad. La respuesta es ‘no’ para quien desee la paz y ‘sí’ para quien quiera seguir viviendo en el conflicto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-2157674333159483659?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/2157674333159483659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/09/respuesta-al-video-de-israel-sobre-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2157674333159483659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2157674333159483659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/09/respuesta-al-video-de-israel-sobre-el.html' title='Respuesta al vídeo de Israel sobre el conflicto en Cisjordania'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/XGYxLWUKwWo/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-5035509403465885037</id><published>2011-08-01T11:32:00.003+02:00</published><updated>2011-08-01T11:34:22.580+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Sin papeles</title><content type='html'>&lt;em&gt;Ésta es la historia de los sinpapeles, aquellos que viven como delincuentes aunque no lo sean. El reportaje fue elaborado en Madrid en junio de 2011. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: grey;"&gt;&lt;/span&gt;Sentado en la mesa de una terraza de un parque de Madrid, Yoro no deja de mirar a un lado y a otro mientras habla. Tiene 21 años, negro, con los brazos fuertes y las manos expresivas. Sostiene la mirada unos segundos pero en seguida vuelve a desviarla. Vigilando. Como si fuera una presa a la que están acechando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yoro busca policías porque no tiene papeles. Y es incapaz de relajarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nunca dejo de vigilar. Al abrir la persiana de mi habitación por la mañana miro que no haya policías en las ventanas de enfrente. En la calle, antes de doblar cada esquina, me asomo. Nunca atravieso parques, ni camino demasiado tiempo en línea recta, hago zigzag. No cojo el metro y cambio de autobús para no ir demasiado tiempo en el mismo. No voy al centro, ni salgo por las noches. Vivo como un delincuente, aunque yo no he hecho nunca nada malo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Yoro llegó a España en cayuco. Alcanzó una playa de Fuerteventura el 14 de febrero de 2009. “El Día de los Enamorados”, dice incorporándose en la silla. “Por eso me enamoré nada más pisar España. Bajé del cayuco, caminé un poco por la playa pero me caí al suelo, agotado. Una chica española se acercó y me gritó: ‘¡Corre! ¡Que está la policía! ¡Corre!’. Yo la miré. Y me enamoré”. Se ríe. “Nunca más la volví a ver”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Tenía 15 años cuando decidió despedirse de sus padres y de sus hermanos y abandonar Gambia. “Me fui porque mi familia pasa hambre”. Su destino era España, pero lejos de la sospecha generalizada, los hombres y mujeres, los niños y niñas subsaharianos que se lanzan al mar en patera, no hacen sino encarar el último tramo de un viaje que comenzó años atrás. En el caso de Yoro, lo primero que hizo tras dejar su país fue instalarse en el vecino Senegal, donde estuvo trabajando un año. “Era pescador y ahí comencé a ahorrar dinero para el pasaje de la patera. Me costaba 900 euros”. Después trabajó tres meses en Guinea-Bissau y otros tantos en Guinea-Conakry, para acabar en Mauritania a donde llegó por su cuenta con su barquito de pesca y donde estuvo dos años más faenando en el mar. “Un día les dije a mis padres que no llamaba más, que tenía que ahorrar. Se enfadaron, pero después lo entendieron. Estuve cinco meses sin saber nada de ellos”. Los ojos de Yoro contrastan con la fuerza de su cuerpo: son pequeños y apagados. Si habla de su familia, brillan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Logró reunir el dinero tras dos años de trabajo. Lo citaron a las 2 de la mañana en una playa de Nuadibú, ciudad costera de Mauritania. Viajarían 78 personas, 25 bidones de gasolina y cuatro de agua en una embarcación de 7 metros de largo por 2 de ancho. “Recuerdo que estaba en la playa, oía el mar de fondo, sólo había oscuridad alrededor. Esperábamos para subir al cayuco y temblaba de emoción”. ¿Tenías miedo? “¿Miedo? Estaba feliz. Las cosas sólo podían salir bien: si llegaba a España, me ponía a trabajar y ayudaba a mi familia. Si se hundía el cayuco y me moría, se acababa sufrir. Sólo podía ocurrirme algo bueno”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La travesía duró cuatro días. En ningún momento del viaje pudo moverse. Estaban completamente encajados. “Todos vomitaban, yo estaba bien, porque me acostumbré pescando”. A diferencia de otros cientos de cayucos, el de Yoro sí alcanzó la costa canaria. Directo a comisaría y de ahí a un albergue para terminar en el Centro de Internamiento para Extranjeros de Fuerteventura, un CIE denunciado en repetidas ocasiones por casos de malos tratos. “Nos pegaban. Los policías nos pegaban todos los días. No había nadie más, sólo policías. Cada palabra que decían la decían con un golpe de la porra”. ¿A ti te pegaron? “Dos veces. Una muy fuerte con la porra. Otra me empujó un policía por las escaleras”. Yoro vuelve a girar la cabeza cuando menciona a la policía. Vigila. “Estuvimos ahí 35 días y el martes 24 de marzo –recuerda cada fecha sin dudarlo- nos llevaron a un avión. ‘Yoro, tomorrow Madrid’, me dijo un policía. Pero yo no le creía, pensaba que nos devolvían a África. Cuando estábamos llegando, miré por la ventana, vi el paisaje y dije: ¡Eh!, creo que esto no es África”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo unos días en un albergue de Cruz Roja de Madrid. Había transcurrido el límite de tiempo para privarle de libertad –actualmente en 60 días aunque la UE lo quiere ampliar hasta un año y medio- así que salió a la calle pendiente de ser deportado más adelante. “Yo pensaba que esto sería como África: llegas a un sitio, pides trabajo y te pones a hacer lo que sabes sin que nadie te pida papeles ni nada. Pero no”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Yoro vive con siete chicos más en casa de un cura que les ha acogido, en un barrio periférico de Madrid. En el salón, hilos de luz sobre los que bailan motas de polvo se cuelan por las rendijas de las persianas bajadas. En la televisión, un perro se revuelve contra un veterinario que intenta clavarle una aguja. Saleh, 24 años, cuerpo atlético, lo ve y sonríe. Es marroquí. Entró en España hace nueve años “en los bajos de un camión, agarrado. Al chico que iba a mi lado lo sacaron muerto”. En la tele la dueña del perro celebra que la operación ha salido bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yoro es muy lento cambiándose cuando vamos a ir a correr”, dice. Un grito desde la habitación. “No es verdad”, y aparece Yoro, pantalón corto, camiseta verde, zapatillas fosforitas. “Vamos”. Y se van a correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calentamiento en la calle. La negra y larga pierna de Yoro se estira imponente. Un niño se acerca. “¿Eres futbolista?”. Yoro hace una mueca que no llega a sonrisa. “Te vi en la tele”, dice el niño. “Me da mucha vergüenza cuando voy por la calle y un policía me pide los papeles. Me registran, me ponen contra una pared, y yo me siento muy avergonzado”. ¿Te pasa mucho? “Muchísimo. Y me llevan a comisaría. Yo entiendo que es el trabajo de la policía, pero a veces me tratan mal”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad es la propia policía quien pone en duda que éste sea su trabajo. Desde hace casi dos años se reproduce, sobre todo en Madrid, el fenómeno de las llamadas redadas. Grupos de agentes piden masivamente la identificación a ciudadanos extranjeros en bocas de metro o establecimientos como locutorios. El objetivo, en teoría, es identificar a extranjeros sin documentación para proceder a su expulsión. “La realidad –explica José María Benito, portavoz del Sindicato Unificado de la Policía (SUP)- es que estas redadas, desde un punto de vista policial, no sirven para nada. El año pasado se hicieron sólo en Madrid 400.000 identificaciones, pero sólo el 6% de los detenidos fueron expulsados. No sirven ni para prevenir delincuencia ni para controlar el flujo migratorio”. ¿Por qué se hacen entonces? “Estas redadas responden a la necesidad de las comisarías de presentar un número de detenciones elevado, a fin de que las estadísticas del Gobierno se alimenten. Como los números no distinguen de un asesino de un chico que va sin papeles, se hacen estos arrestos para aumentar el número de detenciones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;“La Policía llega, se pone en una boca de metro y comienzan a pedir identificación a todos los que son negros, o chinos, o latinos. Y se los llevan a comisaría. Arbitrariamente”. Hablan dos chicas integrantes del colectivo Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos que prefieren no identificarse. Se trata de un grupo de voluntarios que acuden a observar y documentar las redadas policiales a fin de elaborar informes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La secuencia –grosso modo- es como sigue: si la policía sorprende a un inmigrante sin identificación lo llevan a comisaría. Lo pueden retener en el calabozo hasta un día entero. Si encuentran que ha cometido algún delito lo trasladan a un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) para preparar su deportación. Eso ocurre en una pequeña parte de las ocasiones. Casi siempre salen de comisaría con una orden de expulsión, que les obliga a presentarse en un juicio en los siguientes meses. Si un chico tiene una orden de expulsión la policía no puede llevarlo a comisaría de nuevo, porque ya está ‘controlado’ y pendiente de juicio. La realidad es otra: Yoro ha estado 5 ó 6 veces en el calabozo pese a mostrar su orden de expulsión. “Yo ahora soy un delincuente, aunque no he hecho nada”, dice. “Sé que si me ve la policía me van a pedir los papeles y me llevan a comisaría”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tener papeles no es ningún delito. Es la paradoja del asunto. “Según la actual legislación –explica Eduardo Gómez Cuadrado, abogado de Red Jurídica- la ausencia de permiso de residencia o de trabajo es una infracción administrativa equiparable a saltarse un semáforo o a fumar en un bar. La sanción más leves es económica, de 500 euros, y las más grave la expulsión”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las redadas son ilegales. Es la guinda del asunto. “La policía puede pedir la documentación a ciudadanos nacionales o extranjeros con el fin de acreditar su identidad, pero no arbitrariamente”, explica José Luis Segovia, miembro de Inmigrapenal y profesor de Ética social y política de la Universidad Pontificia de Salamanca. “Para ser una actuación legal se requiere que la policía esté investigando un delito en la zona”. Eduardo Gómez añade: “Nuestra legislación no ampara las redadas masivas ni las identificaciones por rasgos étnicos. La diligencia de identificación viene impuesta por la ley sólo cuando estamos ante la presencia de algún delincuente, o nos encontramos en alguna zona donde se haya cometido algún delito”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero muchos policías se escudan en la interpretación subjetiva de la situación, ya que los agentes siempre pueden argumentar que sí están investigando un delito. “De hecho –afirma José María Benito, del SUP- ahora en las redadas se alternan identificaciones a extranjeros con españoles”. No pasa de ser una excusa: el Dictamen del Comité de Derechos Humanos de la ONU de 19 de diciembre de 2009 expresa que la selección de las personas a identificar por perfil étnico constituye una violación de los derechos humanos y de su principio de no discriminación. Lo curioso es que dicho dictamen se emitió a solicitud de una ciudadana española. De poco sirvió. Las redadas se siguen repitiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El problema, más allá de la ilegalidad, es que esto está afectando a la sociedad”, afirman una de las chicas de Brigadas. “La gente ya asocia, sin quererlo, inmigrante sin papeles con delincuente”. Para Eduardo Gómez “los ciudadanos ve en sus calles y en sus barrios que tras unos rotativos azules y una nube de policías se encuentra un guineano o un marroquí, e inmediatamente identifican eso con un germen de delincuencia”. Dos tipos de ciudadanos: los extranjeros y los españoles. Ellos y nosotros. “Se lanza un mensaje que refuerza el imaginario social del miedo al diferente y la hostilidad hacia el otro", expresa José Luis Segovia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Omar -de Mali, 35 años- parece un jugador de baloncesto. Alto, fuerte y negro, lleva una gorra verde a juego con su camiseta de los Boston Celtics y camina como si acabase de hacer un mate en una canasta del Bronx. Su expresión es tranquila. No levanta la voz, no gesticula en exceso. Omar es el sosiego. Al lado, su pareja. Silvia: madrileña, 31 años, blanca, pequeña, rebosante de energía. Pisa fuerte y habla claro. Lleva las riendas de su vida, de la de su hija pequeña de una relación anterior y de la de Omar. Silvia es la vitalidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silvia y Omar se complementan. Se quieren. Y no dejan de cruzarse miradas que desprenden una fuerza casi palpable. La fuerza de quien ha pasado una injusticia tras otra y ha seguido adelante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminan de la mano por Lavapiés, madrileño barrio coctelera de razas y culturas. El contraste les da una energía añadida: él, alto y oscuro. Ella, menuda y clara. “No nos gusta mucho venir a Lavapiés porque la policía aquí es agobiante”, dice Silvia. “Ahora ya no nos importa tanto, porque hoy hace un mes logramos por fin inscribirnos como pareja de hecho”. Y una sonrisa, que mezcla felicidad y alivio, inunda su cara. Y más arriba, la de Omar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconocen si son la primera pareja de España que se acoge a la nueva ley, pero si no lo son deben estar cerca. Desde hace pocos meses, en España es posible adquirir la tarjeta comunitaria conformándose como pareja de hecho, sin necesidad de casarse. Es una nueva normativa de la que no se habla. Que se esconde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Fue SOS Racismo –asociación española de lucha contra la xenofobia y el racismo- quienes nos hablaron de esta ley”, explica Silvia. “Yo no quería, porque quería conseguir los papeles por mi propio pié”, apunta Omar. Pero no podían más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche Omar se dirigía a casa de Silvia cuando vio que dos agentes de la policía le miraban. El corazón se acelera, golpea. “Me pidieron los papeles y me llevaron a comisaría”. En su casa, el teléfono de Silvia suena: “Era un policía. Me dijo que si Omar no estaba en casa a la mañana siguiente, es que lo habían deportado. No pude parar de llorar en toda la noche”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Omar se libró. Y en ese momento comenzó la pelea de ambos por lograr conformarse como pareja de hecho. “Nos hemos encontrado obstáculos de todo tipo”, relata Silvia. “Cuando fui a pedir los papeles para iniciar los trámites, los policías me pidieron mi DNI”, explica Omar. “Les dije que, obviamente, no tenía, que venía a por los papeles para lograrlo. Y entonces me respondieron que me tenían que detener”. Silvia sonríe escuchando a Omar, pero es una sonrisa de desesperación, como un suspiro. “Recogí mis papeles despacio, miré a los policías en silencio y me fui”. Silvia irrumpe. “Es un bucle infinito. Cada trámite en comisaría Omar me decía: ‘no voy ni loco’. Y cuando íbamos nos decían que la ley era falsa, que no existía y me pedían documentos que no eran necesarios”. Silvia se enfada. “¿Por qué hacen todo eso? ¿Qué le molesta a un funcionario que mi novio tenga papeles? En la comisaría de Leganés nos engañaron hasta con los horarios. Nos dijeron que cerraban a las dos y a la una y media ya no había nadie. Fue bochornoso”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proceso para Silvia y Omar fue una carrera de obstáculos. Cuando reunieron la documentación después de meses y lograron que llegase la de Omar desde Mali, les cambiaron los plazos, y los papeles de Omar caducaron. Hubo que pedirlos de nuevo a África y por poco le vuelven a caducar tras un nuevo retraso en la cita. “Mi abogado –dice Omar- me contaba que nunca había vivido algo así”. El día que, después de demasiado estrés, enfados, lloros e impotencia, lograron que les reconocieran oficialmente como pareja de hecho, el funcionario les vio tan contentos que le dijo a Omar: “Puedes besar a la novia”, y los amigos que les habían acompañado aplaudieron y echaron confeti ante la mirada del resto de personas que esperaban en el Registro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Omar llegó desde Mali a Francia en el año 2006. Desde allí cogió un tren y se presentó en Madrid, donde vive desde entonces. Hace dos años conoció a Silvia, que le ha ido a buscar siete veces a los calabozos. “Una noche estaba durmiendo y sonó el teléfono. Era un policía, me dijo que lo tenían en la comisaría de Aluche y colgó. Fui a Aluche y no me daban explicaciones, de nada. Y se reían. ‘Éste mañana está en su país’, decían. ¿Por qué se reían?”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Omar trabaja de noche. Vende comida en la puerta de un local. Cuando llega por la mañana a su casa, siempre telefonea a Silvia. “A veces tarda un poco en llamar y mi cabeza se dispara. Empiezo a imaginar que está en comisaría, o en el CIE… Me pongo muy nerviosa. Alguna vez se ha despistado o se ha quedado sin batería, y cuando por fin me llama yo estoy ya llorando de la desesperación. Y eso no es normal. No es normal que tengamos que vivir así. Él no ha hecho nada malo, no es un delincuente. Así no se puede vivir”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo ya tengo el miedo dentro”, dice Silvia. El miedo. “Voy por la calle sola y voy vigilando que no haya policías”. Omar pide algo de beber y agarra por la cintura a Silvia. El calor sofocante de la calle no entra en el bar. Se miran y no parece que lleven dos años viviendo en un estado permanente de tensión. Una llamada que no llega, un policía que les mira, una noche que tarda más de la cuenta en regresar… “En la calle nunca veo a Omar tranquilo, nunca. Y en casa, cada vez que suena el teléfono, me da un vuelvo al corazón”, explica Silvia. “Cuando está en casa conmigo pongo música y siento que Omar está protegido. Es el único momento en el que me relajo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;*&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;“¿Por qué tenemos leyes para los extranjeros? –se pregunta Eduardo Gómez. ¿Es que no nos sirven las que ya tenemos para el común de los seres humanos? Es como si la policía nos pidiese el DNI sólo por tener los ojos azules o pecas”. José María, del sindicato policial, se confiesa. “A mí lo que me duele es que estamos jodiendo la vida a personas para que a los políticos les salgan los números”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo es que soy muy llorona, pero sí. A veces te vuelves llorando de las redadas”, dice una de las chicas de las Brigadas Vecinales. “Ves a chicos vomitando de puro pánico porque piensan que los van a deportar. Y observas que alrededor la gente pasa de largo, mientras a otras personas les están partiendo la vida”, añade. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ni Yoro ni Omar se rinden y a ambos les sucede lo mismo: que sueñan todas las noches sin excepción con su familia y que todos los días sin excepción sueñan con su futuro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Queremos ser una familia”, dice Silvia. “Una familia normal”, añade Omar. Silvia, mirada gacha y con timidez infantil, susurra: “Con nuestra niña”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Qué voy a hacer cuando tenga papeles?”, dice Yoro. “Pues caminar recto. Eso voy a hacer. Voy a ponerme a caminar 30 kilómetros en línea recta sabiendo que nadie me puede decir nada”. Y asiente con la cabeza. Sin sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://geaphotowords.com/blog/?p=8883"&gt;Este reportaje está publicado también en GEA Photowords, con fotografías de Ángel López Soto.&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-5035509403465885037?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/5035509403465885037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/08/sin-papeles.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/5035509403465885037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/5035509403465885037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/08/sin-papeles.html' title='Sin papeles'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-7509381559082866150</id><published>2011-06-18T15:18:00.002+02:00</published><updated>2011-06-18T15:22:19.142+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>La República Turca del Norte de Chipre</title><content type='html'>&lt;i&gt;El suplemento de viajes Destinos me ha publicado un reportaje sobre la República Turca del Norte de Chipre. Quiero compartirlo con vosotros. Espero que os guste.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-E8WH4UVZTpw/TfylQDockeI/AAAAAAAABlk/gonAih-mWFg/s1600/Destinos+-++Chipre.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-E8WH4UVZTpw/TfylQDockeI/AAAAAAAABlk/gonAih-mWFg/s320/Destinos+-++Chipre.jpg" width="231" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-rRmazkz540w/TfylZ6fPunI/AAAAAAAABlo/-IStk1yb3QM/s1600/Destinos+-++Chipre2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-rRmazkz540w/TfylZ6fPunI/AAAAAAAABlo/-IStk1yb3QM/s320/Destinos+-++Chipre2.jpg" width="231" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Los idílicos paisajes que a veces vemos en postales o anuncios suelen disparar nuestra imaginación hasta rincones del mundo demasiado lejanos: el Caribe, Tailandia, islas perdidas del Índico… Lugares a menudo inaccesibles, geográfica y económicamente. No nos paramos a pensar que esos sitios de ensueño pueden estar mucho más cerca. La República Turca del Norte de Chipre es un ejemplo. Un invisible paraíso que ha logrado pasar desapercibido y que está al alcance de casi cualquier viajero. Una oportunidad única de llegar a esas idílicas postales sin sacrificar los ahorros de toda una vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt; &lt;br /&gt;La República Turca de Chipre (RTNC) es un país no reconocido por la ONU (excepto por Turquía) situado en el tercio norte de la isla de Chipre. Nace tras la guerra interna chipriota, que enfrentó a las dos comunidades que habitan la isla, griegos y turcos. A raíz de este conflicto, que tuvo lugar en 1974, la isla quedó dividida en dos partes: la República de Chipre, al sur, estado miembro de la UE y habitado por greco-chipriotas; y la RTNC, en el norte, país no reconocido, ocupado por el Ejército turco todavía hoy y poblado por la comunidad turco-chipriota. El sur es destino predilecto de turistas ingleses, alemanes y noruegos: playas bien acondicionadas de hoteles y hamacas, como Larnaca, Limassol o Pafos y animada vida nocturna. El norte es ese rincón soñado que casi nadie ha logrado descubrir.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3313213818634002991&amp;amp;postID=7509381559082866150" name="more"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nuestro destino es el Mediterráneo como era antes. Cuenta con asombrosos paisajes, playas majestuosas, ruinas romanas que parecen decorados y zocos árabes custodiados por mezquitas. Todo ello con la impagable ventaja de que el país apenas recibe turistas. El viajero puede disponer de playas que apenas ha soñado para él solo durante todo un día de agosto.&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Hay dos modos de llegar a la RTNC. El más práctico y económico es volar hasta uno de los dos aeropuertos internacionales del sur, Larnaca o Pafos, y desde ahí atravesar al norte. No existen vuelos directos desde España, pero se pueden encontrar sin dificultad ofertas que tan sólo exigen una escala. El otro modo es utilizar una aerolínea turca para aterrizar directamente en la RTC, pero es desaconsejable, porque es más caro y porque de este modo no podremos atravesar al sur. Una vez en suelo chipriota debemos trasladarnos a la capital, Nicosia, donde se encuentran los dos principales pasos fronterizos para el norte. Es recomendable ir en autobús ya que, si alquilamos un coche en esta parte, no podremos pasar con él a la otra. Antes de atravesar hacia el otro lado, Nicosia merece una visita. Se trata de la última capital del mundo dividida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Además de su coqueto casco histórico, rodeado de una imponente muralla y plagado de comercios que se han parado en el tiempo, es recomendable seguir a pie el recorrido de la muralla que divide la ciudad. De un lado, banderas chipriotas y griegas. Del otro -desafiantes y a pocos metros- banderas turcas y turcochipriotas. La muralla discurre entre comercios abandonados y garitas militares. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Para acceder al norte se necesita pasaporte y hay que pedir que nos sellen el visado en una papel aparte, si no, no podremos regresar al sur. Mientras se atraviesa la Línea Verde se pisa tierra de nadie, una franja de territorio que controla la ONU y donde los edificios se están convirtiendo en ruinas. Al final del recorrido un cartel nos recibe: ‘Bienvenidos a la República Turca del Norte de Chipre. Para siempre’. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;El contraste es inmediato. No sólo en las gentes, ahora turcos, sino que cambiamos las iglesias por mezquitas, el alfabeto griego por el turco y las musakas por los kebabs. Y todo en apenas una decena de metros.&amp;nbsp; Alquilar un coche ahora sí es aconsejable, ya que el norte está muy mal comunicado. Esta primera operación nos dará cuenta de cómo funciona este país: es muy barato –alquilar un coche cinco días no superará las 230 liras turcas (moneda oficial de la RTNC), es decir, unos 100 euros- pero complicado para lograr las cosas; la oficina de alquiler puede estar cerrada sin criterio y es necesario armarse de paciencia y esperar a que el dueño decida aparecer por allí a echar un rato. Muy importante: en Chipre se conduce por la izquierda (y el volante de los coches está a la derecha) y la RTNC no se rige por el Derecho de la UE, con lo que es preferible no meterse en líos legales. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Ya en ruta, y para aliviar el sofocante calor que castiga Chipre gran parte del año, nos dirigimos a las playas del norte. Si tenemos que elegir, sin duda debemos decantarnos por la península de Karpas. Esta lengua de tierra es la región más remota de la RTNC. En la punta de la península, incluso, no llega la luz eléctrica. Primera parada: castillos góticos de Kantara. Unas edificaciones sacadas de un cuento que no dan la bienvenida a la península de Karpas. Tras ellos alcanzaremos (paciencia con las retorcidas carreteras) el pueblo de Yenierenköy, única localidad donde griegos y turcos todavía conviven. Es una opción instalarse aquí y desde este lugar visitar las playas, pero quien de verdad desee fundirse con la paradisíaca naturaleza debe avanzar hasta&amp;nbsp; Dipkarpaz y, sobre todo, sus alrededores. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Apenas hay coches ya a esta altura del viaje. No hay hoteles ni bullicio y el silencio se va haciendo más y más presente a medida que nos adentramos en la península. El paisaje va tomando forma: estepas con árboles curtidos, sombras llenas de rebaños de ovejas y el fondo custodiado por colinas verdes. Entre colina y colina, playas de arena blanca y transparente… sin apenas bañistas. Un sueño hecho realidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;En medio de la naturaleza surgen, mimetizados con el entorno, pequeños bungalows o apartamentos. En cualquier de ellos podremos hospedarnos, la mayoría a pie de playa. Oasis at Afilon es el nombre de uno de estos&amp;nbsp; selectos y escasos rincones. Se trata de seis pequeños apartamentos rurales que miran directamente a una pequeña playa cristalina. Desde la cama del apartamento se puede ver el mar y por las noches dormirse con el sonido de las olas, que es lo único que rompe el relajante silencio de toda la zona. Masallah es el nombre del dueño. Un regordete y encantador turco que ofrece una exquisita comida, entre la que no se puede dejar pasar el&amp;nbsp; ‘hallumih’ -delicioso queso chipriota al horno con tomate- y con el que siempre se puede jugar una partida de ‘backgammon’ después de cenar. Antes de acostarnos, es obligatorio mirar al cielo libre de contaminación lumínica y contemplar el cielo plagado de estrellas. Un lujo por el que pagaremos 20 euros la noche. Desayuno chipriota incluido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Por el día es recomendable escaparse a cualquier de las innumerables calas, bucear en sus cristalinas aguas y disfrutar de la soledad sólo rota por algún amable pescador. Golden Beach es la joya de la corona, con sus blancas dunas y sus kilómetros de solitaria arena. Con un poco de suerte, y en la época adecuada, podremos ver alguna tortuga marina. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Despedirnos de Karpas no será fácil, pero necesitaremos tiempo para trasladarnos al otro lado del norte, la bahía de Kyrenia. Algo más visitada, Kyrenia no mantiene la atmósfera salvaje de Karpas, pero merece la pena visitar su imponente castillo bizantino, el fascinante pueblo de Bellapais (sin duda el más sugestivo de la isla) y recorrer el silencio la belleza de la carretera que recorre la costa entre Kyrenia y Kaplica.&lt;br /&gt;Satisfechos de la playa, la visita debe llevarnos ahora a recorrer las increíbles ruinas romanas de Salamina. La que fuera ciudad-estado (la más antigua de Chipre) alberga un complejo arqueológico romano que impresiona a cualquiera, le guste o no la arqueología.&amp;nbsp; Columnas en perfecto estado, mosaicos, villas, un teatro perfectamente conservado… y todo con el mar de fondo. Una imagen que el viajero se llevará consigo para siempre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Famagusta será nuestra última parada. La ciudad más auténticamente turca, contiene la espectacular mezquita de Lala Mustafa Pasa. Se trata de una imponente catedral gótica transformada en mezquita que se ubica en el centro del casco antiguo de la ciudad, que es abrazado por un inexpugnable muro de 15 metros de altura. El cóctel de estilos y culturas hace de Famagusta una ciudad única. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 5.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Toca volver al sur y despedirnos de la RTNC. Hacerlo, será como regresar de un viaje en el tiempo en el que pudimos reencontrarnos con el Mediterráneo más auténtico.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-7509381559082866150?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/7509381559082866150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/la-republica-turca-del-norte-de-chipre.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7509381559082866150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7509381559082866150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/la-republica-turca-del-norte-de-chipre.html' title='La República Turca del Norte de Chipre'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-E8WH4UVZTpw/TfylQDockeI/AAAAAAAABlk/gonAih-mWFg/s72-c/Destinos+-++Chipre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-5926627574062739981</id><published>2011-06-15T14:55:00.001+02:00</published><updated>2011-06-15T15:00:57.273+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>La revolución no molesta</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mientras la veían por televisión, los políticos jugaban a ser comprensivos, a ser empáticos con la indignación del 15-M. Jugaron a entenderla y hasta a darle la razón, adquiriendo rápidamente el papel de dirigente que, en parte asumía su culpa, en parte ejercía una actitud casi paternal con su pueblo. “Déjales que se expresen unos días, que sientan que están haciendo algo grande”. Era la revolución que no molestaba, y de la que, incluso, se podían sacar réditos políticos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La realidad es que nunca la entendieron. Los primeros días todos –todos, PSOE, PP, UPyD, IU…- quisieron alinearse con la protesta, pero en seguida se dieron de bruces y estuvieron un tiempo perdidos, sin saber cómo posicionarse, haciendo el ridículo en la mayoría de los casos. Después, más o menos, se dieron cuenta de que iba contra ellos, de que se trataba de un grito de hartazgo contra su ineptitud, sin colores, representantes ni partidismos; una estructura horizontal e igualitaria que todavía hoy no han comprendido, educados y formados en sectas-partidos como están. Y entonces lo dejaron correr. Adoptaron la postura de dejar que se desinflara, contando con su principal instrumento, la prensa, que fue reduciendo la atención hacia el movimiento. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El problema es que la revuelta, ni mucho menos, se ha extinguido. Por el sencillo hecho de que las cosas siguen igual, nada ha cambiado. Y no sólo eso, sino que ha saltado de la televisión a la calle, concretamente a las calles que pasan por delante de Parlamentos y casas de políticos. No seré yo, por supuesto y vaya por delante, quien justifique la violencia. Pero sí seré yo quien comprenda que la indignación, el hartazgo, la impotencia o la sensación de injusticia, no es inocua. Quien la padece, quien sufre esas sensaciones, reclama justicia y desagravio, reclama cosas. Y quien reclama cosas, se convierte en un ser molesto para el poder. De pronto las protestas ya no son románticas imágenes mayosesentayocheras por televisión. De pronto es real, está cerca, ahí enfrente, detrás del cordón policial. Entonces ya no hay comprensión, ya no hay autocrítica. De pronto la ciudadanía que lleva padeciendo a esta clase política y sus vergonzosas actuaciones ya no son indignados, ya no son ciudadanos hartos, sino que se han convertido en borrokas, violentos y antisistema. De pronto, la revolución, molesta. Y la maquinaria se pone en marcha. &amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-5926627574062739981?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/5926627574062739981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/la-revolucion-no-molesta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/5926627574062739981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/5926627574062739981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/la-revolucion-no-molesta.html' title='La revolución no molesta'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-6387799944410919558</id><published>2011-06-11T16:42:00.001+02:00</published><updated>2011-06-11T16:42:31.738+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Aventuras del sábado noche</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuando a las 3:00 de la mañana de un sábado –mientras la humanidad se divierte de bar en bar- estás en tu habitación escribiendo un reportaje que te han encargado, te planteas muchas cosas. Lo que nunca imaginas es que en pocos minutos vaya a haber un bombero junto a ti echando una cuerda al patio interior desde tu ventana.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por suerte hay días así.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Tecleaba absorto cuando unos ruidos/golpes en lo que me parece el piso de arriba me hacen levantar la vista. A continuación, lamentos. “Ay, ay, ay”. Creo que alguien se ha caído, pero son tantos los ruidos nocturnos en mi edificio, que no le presto demasiada atención. Gritos. A los dos minutos del ruido, alguien está gritando algo, como pidiendo ayuda. Me pongo en pie. Miro hacia el techo. “Puedo estar ante una aventura”, pienso. No quiero precipitarme. Vuelvo a sentarme. Llegados a este punto he de hacer una aclaración: este sábado, horas antes, al mediodía, ya había vivido otra aventura. Tuvo lugar cuando el pizzero llamó a mi puerta. En mi edificio, además de innumerables gritos nocturnos, tienen la insoportable costumbre de cerrar con llave el portal, por lo que si no está el portero hay que bajar a abrir. Esto incluye pizzeros.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mi maniobra fue lamentable: llaman abajo: “¡Pizza!”. “Tengo que bajar a abrirte”, le digo. “No, no. Ya me abren”, me responde. Ah bien, un vecino. El pizzero sube, llama a mi puerta. Atención a esto: giro la llave que está puesta en mi puerta para abrirle, cojo la pizza, le pago y tengo que bajar con él a abrirle el portal. En ese momento cometo el error fatal. Agarro otro juego de llaves y me voy con él, cerrando a mi espalda la puerta… ¡con la llave de antes metida! No me di cuenta, y bajé felizmente con el pizzero diciéndole que mis vecinos son idiotas por cerrar el portal. Ahí iba yo, en chanclas y pantalón de deporte, pobre infeliz, pensando en subir de nuevo a devorar mi pizza. Cuando llego de nuevo a casa, el horror. No puedo abrir. Y al tercer intento, comprendo: he dejado la otra llave metida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En ese momento no puedo creerlo. No puedo asumirlo. Estoy al otro lado de la puerta de mi propia casa. La frase ‘tan cerca y a la vez tan lejos’ me golpea. Estoy en chanclas, pantalón de deporte sin calzoncillo por debajo, una camiseta de 256 años de la Curva Marathona del Torino con dos agujeros y mi peinado hacia arriba. Doy asco. No tengo móvil, no tengo una mísera moneda y aunque la tuviera no me sé un solo teléfono de memoria. Mi compañero de piso no está. Se apaga la luz de de la escalera. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Soy un pobre hombre. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Bajo al portal. No sé muy bien a qué. Llamo al piso del portero. No está. Esto ya es claramente una aventura. Sale un vecino calvo con una especie de roncha asquerosa en el labio. Le explico la situación y le pido ayuda. ¡Me dice que se tiene que ir! ¡A dónde hjijoputa! De todas formas, menos mal, no hubiera podido parar de mirarle la roncha. Me voy a casa de un amigo que vive cerca, camino por la calle en chanclas, pantalón de deporte sin calzoncillos debajo. Camiseta con agujeros. Pelo hacia arriba. No hace tanto calor para ir así. No hay nadie en casa de mi amigo. Vuelvo. Me planteo llorar. Por alguna razón en lo que más pienso es en que se me están enfriando las pizzas. Llamo a la puerta del vecino. Noto como me observa por la mirilla. Le digo que soy el vecino. Pasa de mí. Los peores vecinos del universo. Llamo a otra puerta. Al fin abre. Matrimonio joven, les explico. El tipo y yo intentamos abrir la puerta con un clip. Pobres ilusos. Hay que llamar al cerrajero.&amp;nbsp; 35 minutos de espera en mi portal. Por fin viene. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;“¿Eres el cerrajero?”. “Sí”. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sigo expectante la operación mediante la que intenta abrir mi puerta con dos palitos. Él de cuclillas, yo observándole de pie, a su lado. Me fascina. Qué capacidad, qué fenómeno. Le miro con mis pelos hacia arriba y quiero preguntarle de todo, quiero irme con él el resto del día y contemplar cómo abre puertas. ¡Quiero expresar mi admiración! “¿Tú puedes abrir cualquier cosa eh?”, digo por fin.&amp;nbsp; Joder, qué basura, eso se lo debe decir todo el mundo. “Eso me dice todo el mundo”, responde sin mirarme. Noto con mayor claridad lo agujeros de mi camiseta y mi lamentable peinado. “Jejeje, supongo…”, lo estoy perdiendo. “Pero yo siempre digo que estoy del otro lado”, añade. Ah bueno, un poco de juego, se gusta un poco, admite con disimulo mi admiración. Me vengo un poco arriba. Me obsesiono con quedar bien con él. Tengo miles de preguntas, necesito seleccionar mentalmente una mientras él recoge las herramientas, ajeno a mi tensión. Él no puede sospechar que NECESITO hacerle preguntas “¿Hay alguna puerta imposible de abrir?”. ¿Pero qué? ¿Por qué acabo de preguntar eso? ¡Con un bulldozer se puede abrir cualquiera! Me mira. “Lo que se compra es tiempo”, me dice. ¡Joder! ¡Es absolutamente interesante! “Cuanto mejor es la puerta, más tiempo necesita alguien para abrirla”. Amo a este cerrajero y a todos los cerrajeros del mundo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Me hace la factura. Es tanto dinero que tengo que ir al cajero y ya bajo sin cambiarme ni peinarme. Para qué, ya le cogí el gusto a caminar así por la calle. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Le pago. Le odio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Bien, hecha la aclaración, puedo continuar con la que fue la segunda y más intensa aventura de este sábado. Han pasado unos minutos después del golpe y los lamentos. Y los gritos siguen. Cada medio minuto, más o menos, se escucha una desgarrada voz que gime algo así como “¡madre!”, o “¡abre!”, o “¡Alber!”. Desesperadamente. Como pidiendo ayuda. “Mierda, no sé el qué, pero hay que hacer algo”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Voy a la habitación de mi compañero de piso, Ramiro, confiando en que no esté masturbándose. Son las 3 de la mañana, ¿qué otra cosa podría estar haciendo? Pero no, él también escucha los gritos. “¿Qué hacemos?”. “Siempre escucho gritos -me dice Ramiro- seguro que no es nada”. Pero los gemidos nos impiden ‘autoconvencernos’, nos impiden pasar del tema y entregarnos al habitual egoísmo humano. Es imposible. “Alguien está pidiendo ayuda”, le digo. “Sí, eso parece”. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Comando de compañeros de piso a las 3 de la mañana y, nuevamente, en chanclas, pantalón de deportes y todo lo demás. Salimos despacio de casa. “Pero a dónde vamos…”, me pregunto en silencio. Mi escalera es un largo y estrecho pasillo. Un muy largo y muy estrecho pasillo. A esta hora, además, oscuro. El escenario perfecto para investigar unos desgarradores gritos. Avanzamos sigilosos en medio del silencio absoluto y de pronto, otro grito. Pero éste mucho más claro y cercano. “¡Madreeee!”, implora alguien. Me entra un escalofrío. Subimos al piso de arriba, pero una vez allí comprobamos que nos estamos alejando del grito. “Seguro que es en otro edificio y se oye a través del patio”, comenta Ramiro. De nuevo nos intentamos ‘autoconvencer’. No es fácil intentar localizar de madrugada, en un edificio inmenso y oscuro, de dónde vienen unos desgarradores gritos. Que sí, que estamos cagados. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Probamos a bajar al piso inferior. Entonces sí. Nos asomamos al pasillo, caminamos un poco en medio de la tensa calma esperando el próximo grito y, al instante, la desesperada voz rompe el silencio en nuestras caras. “¡Madreeeeee!”. El grito nos hiela, por dentro y por fuera. Nos quedamos paralizados, en medio del siniestro pasillo. “Es ahí, en esa puerta”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;“Vamos a llamar, a ver qué pasa”, propongo con la esperanza de que Ramiro me diga que no es buena idea. “No es buena idea. No sabemos qué está pasando ahí dentro”, me dice. Otra vez el grito, que nos atraviesa. Está ahí enfrente. Al otro lado de esa puerta. Es en ese momento cuando la imaginación se dispara y deja a la lógica atrás, muy atrás, clavada en la línea de salida. “¡Madreeee!”. Siguen los gritos. Mi imaginación ya ha tomado las riendas. Mil imágenes, cada cual más terrible, asaltan mi mente.   &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;“Vale, vamos a llamar al 112”. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Subimos como flechas a casa y llamamos. Me da vergüenza notarme nervioso mientras le digo al tipo del otro lado del teléfono que hay unos gritos en el piso de abajo pidiendo ayuda. “Ahora enviamos a alguien”. ¡Qué emocionante joder! ¡Es claramente una aventura! Salimos de nuevo disparados al portal, para ver quién llega. Por primera vez compruebo que los sillones de mi portal sí tienen utilidad. Desde uno de ellos esperamos la llegada de lo que yo suponía serían un par de policías municipales despistados. Pero no. Ojos abiertos de par en par, veo cómo llegan a mi portal un camión de bomberos, tres coches de la policía nacional, una ambulancia y un coche de la policía municipal. “Más vale que sea algo de verdad”, pienso.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Embriagados de emoción, Ramiro y yo subimos con los bomberos por las escaleras. Detrás, policías y sanitarios. Llegamos a la puerta y la golpean. “¡Oiga!”. En ese momento los gritos del interior se multiplican. Por primera vez percibo con claridad que se trata de una señora mayor. La presencia de los bomberos derrumba toda la secuencia de peliculeras imágenes que se habían conformado en mi mente y lo reducen todo a una anciana que necesita ayuda. La mujer comienza a gritar incoherencias, sin parar, suplicando ayuda. “Tranquila señora, ¿qué le ocurre?”, le dice un bombero. Pero no responde, sólo grita sin parar. El bombero se gira y me mira. “¿Quién vive ahí?”, me pregunta. “Ni idea”. Los bomberos comienzan a pensar. Se me ocurre decirles que abajo vive el portero y uno de ellos va para allá. El resto se quedan discurriendo y preparando aparejos, mientras los policías, al lado, charlan a gritos. ¡Están hablando de fútbol! Uno de ellos nota mi acento y me dice riendo, “¿tú casi no eres gallego no?”. ¡Pero si hay una señora ahí gritando! ¡Para mí es una espectacular aventura y este tipo riéndose con mi acento! “Qué putada lo del Dépor”, me dice. “Ya. Eso sí”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Llega el portero. Cara hinchada por el sueño. Gesto de preocupación y andares veloces pero entorpecidos por tratarse de los primeros pasos que da después de salir de la cama. Se pega a la puerta. “¡Señora Ángela!”, grita. Al tipo lo acaban de arrancar de las profundidades de su sueño, no creo que sepa bien ni dónde está. Aún así explica que en esa casa vive una anciana con su hija, también mayor. “¿Pero están bien de la cabeza?”, pregunta el policía que hablaba de fútbol. El hombre con menos tacto del mundo. “Llevaban un tiempo que sí”, dice el portero. Enorme respuesta. Los del Samur esperan sentados en las escaleras, hablando. Una creo que está durmiendo. Los policías municipales se mantienen en segundo plano, también hablando de otras cosas. Yo en medio de todos, pantalón corto, chanclas, etcétera. Los nacionales ya han hecho un corro y hablan ahora de una iglesia de no sé dónde. No hacen ni el más mínimo caso a la situación. “¡Señora Ángela!”, dice otra vez el portero. Cada vez que dice ‘señora Ángela’ yo retrocedo 50 años en el tiempo. Al final se va con los bomberos al patio interior. Le pregunto a una chica del Samur si han llamado más vecinos, dada la cantidad de gente que ha venido. Levanta la cabeza que tenía apoyada en una mano y me mira extrañada, como si yo fuera un extraterrestre que la acaba de despertar. “No”. Reparo en ese momento que ni un solo vecino ha salido de su casa. Allí está la señora gritando, los bomberos respondiendo y aporreando la puerta, los policías charlando como si estuvieran en un bar, los ‘walkie-talkies’ sonando, pisadas, movimiento… y nadie ha asomado la cabeza. El follón es tal que para hablar hay que gritar, pero aun así ni un vecino se preocupa.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los bomberos han decidido que lo que harán es subir desde el patio interior hasta la ventana de la señora. Uno de ellos tiene que subir a nuestra casa, ¡nuestra casa!, para tirar cuerda desde ahí. Concretamente, ¡lo hace desde mi habitación! La figura de un bombero inclinado en la ventana entre mi mesilla y mi cubo de la ropa sucia me fascina. Ramiro se nombra ayudante del bombero y es el encargado de sujetarle el caso. Afortunado. Yo sigo la operación desde la otra ventana. En la escalera se sigue oyendo las risas de los policías. En el patio, dos bomberos colocando la escalera, el portero y la vecina del primero que les ha abierto la puerta. Uno de los bomberos comienza a ascender por la escalera y alcanza la ventana. Comienza a desmontarla y, en ese momento, alguien aparece del otro lado de la ventana. “¿Quién es usted?”, le pregunta una voz de señora. Es la hija. “Los bomberos señora, que está su madre gritando”, dice el bombero notablemente enfadado. “Ah sí”, responde la tipa con una frialdad tremenda, “es mi madre, que se cayó. Pero, ¿quién les ha llamado?”. Acojonante. Mira tú lo que le preocupa. “Los vecinos señora”, grita el portero como diciendo, ¿qué coño importa eso? “Ya, ¿pero quién?”, insiste. Yo alucino, pero mi alucine no es nada comparado con el que siento cuando interviene la vecina del primero, desde el patio interior: “¡Yo no eh!”. ¡Se justifica! Dios la libre de haber llamado a los bomberos después de escuchar a una señora gritar desgarrada que necesita ayuda. Eso nunca. Los códigos de este edificio son otros. Son los códigos de las grandes ciudades: si escuchas problemas, aléjate. Y se combinan con códigos que de nuevo me llevan hacia atrás en el tiempo: lo que pase en cada casa, es problema de cada casa.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por fin la señora olvida su búsqueda del culpable, que por cierto soy yo, y abre la puerta. Entran todos: bomberos, policías, sanitarios… Todo para dentro y los que no caben asoman la cabeza. La señora está en el suelo, la levantan y parece que está bien. Un policía riñe un poco a la hija. “¿No oía los gritos?”. “Es que no tenía el sonotone”, dice. Intento creer esta versión, aunque me mosquea que no escuchase unos gritos tan espectaculares dentro de la casa y sí oyese el ruido del bombero al desmontar la ventana. El policía futbolero sale y con un dedo en la sien dice, “a esa señora le faltan tres carretes”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es la conclusión de toda la operación. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los bomberos recogen. Los municipales se largan. Es hora de retirarse. Son la 4 de la mañana, la aventura concluye. &amp;nbsp;Vuelvo a casa y me meto en la cama. Pienso, “joder, esto tengo que escribirlo”. Después cambio de opinión. “Mejor no. Seguro que lo exagero todo”. &amp;nbsp;Y me duermo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-6387799944410919558?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/6387799944410919558/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/aventuras-del-sabado-noche.html#comment-form' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/6387799944410919558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/6387799944410919558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/aventuras-del-sabado-noche.html' title='Aventuras del sábado noche'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-883960027448108271</id><published>2011-06-04T21:15:00.004+02:00</published><updated>2011-06-04T22:04:09.724+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos de ficción'/><title type='text'>'El rifle'</title><content type='html'>Notó como una gota de sudor resbalaba por su espalda. La sintió claramente, como si fuera un animalillo que correteara desde su nuca hasta perderse entre sus nalgas. Por el rabillo del ojo pudo ver la forma difusa de las cortinas moviéndose por el viento. La ventana de su habitación estaba abierta y él sentado en la mesa, a oscuras. Fuera llovía, pero ni con eso se enfriaba el sofocante calor. No le gustaba su trabajo. No le gustaba su casa, ni su barrio, ni siquiera su ciudad. No le gustaba su mujer.&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En realidad, no estaba seguro de casi nada.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;Hacía un par de semanas que se preguntaba si el rifle corto de doble cañón herencia de su abuelo le cabría en la boca. Es curioso, pero cada vez que pensaba en dispararse en el cráneo lo que más le preocupaba era si el doble cañón del rifle de su abuelo le cabría en la boca. También se imaginaba el gusto del metal en su lengua. Frío y amargo. Y casi podía escuchar la respiración acelerada con el rifle ahogándole. Y su dedo, tembloroso, acariciando el gatillo. Se imaginaba todo eso y sentía el impulso de dispararse. Y sólo entonces notaba cómo el alivio le invadía, le acariciaba por dentro vaciando su cuerpo de la pesada carga que portaba. Bum. Un disparo, un sonriente disparo, y solucionado. Todo solucionado.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuando levantó la mano que tenía apoyada en la mesa pudo ver cómo el contorno de sudor se quedaba fijado en el cristal. Se quedó mirándolo, pensando en cómo iba desapareciendo poco a poco. En ese preciso instante su cerebro al completo estaba ocupado en eso. Es curioso cómo cuando uno lleva su mente al límite ésta intenta huir desesperadamente por cualquier rendija.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pero Antoine no dejó escapar sus pensamientos demasiado tiempo. Apenas unos segundos. Los agarró con virulencia y los lanzó directamente al armario del cuarto de invitados. Hacia allí voló su mente, como un ave que atraviesa el viento en picado, dejando atrás la puerta, el armario y atravesando todas las cosas que se acumulaban en su interior hasta alcanzar el último y oscuro rincón del polvoriento armario. Allí estaba, reposando desde hacía siglos, el viejo rifle, ahora tenuemente iluminado por la mente de Antoine. En silencio, inmóvil. Estaba esperando. Con su doble cañón metálico. Frío y amargo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Antoine resopló como si quisiera coger todo el aire que había en la habitación. Como si esa última bocanada fuese la que le levantara de la silla para caminar hacia el armario. Cuando dio sus primeros pasos ya no sabía exactamente qué estaba haciendo. Parecía estar en un sueño.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No puede asegurarlo, pero supone que fue esa llamada la que le salvó la vida. Al principio no iba a cogerlo, porque aquel paseo hasta el rifle no podía tener retorno. Pero frenó y respondió. De nuevo su mente luchando desesperada por sobrevivir. “¿Antoine?”, dijo una voz que no era la de su mujer. “¿Michelle?”. La mente de Antoine rebotó como una goma elástica desde el rifle y deshizo su camino a la misma velocidad que lo había hecho. Dejó&amp;nbsp; el armario atrás, salió disparado de la habitación de invitados y después de atravesar como un misil la casa, impactó de nuevo en el cerebro de Antoine. “Cuánto tiempo. ¿Cómo te va todo?”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En ese momento el rifle, sin moverse, volvió a sumirse en la oscuridad. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-883960027448108271?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/883960027448108271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/el-rifle.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/883960027448108271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/883960027448108271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/el-rifle.html' title='&apos;El rifle&apos;'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-7303529942660010316</id><published>2011-06-01T01:43:00.008+02:00</published><updated>2011-06-01T01:57:51.026+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>¿Debe desmontarse Sol? Un recorrido por dentro de la acampada</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;Se debate estos días sobre la conveniencia o no de mantener la acampada de Sol. Unas voces dicen que ha llegado la hora de presentar de manera definitiva las conclusiones y peticiones, dejar que las asambleas se instalen en los barrios y desmontar el chiringo. Otros mantienen que hay que resistir hasta que haya cambios tangibles.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ambas opiniones me parecen válidas. No hay nada que demuestre que los políticos se han enterado de que les hemos gritado a la cara nuestro hartazgo y es respetable que la gente de la acampada, en representación de muchos, se niegue a moverse hasta que palpe las reacciones de los políticos.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, este tipo de movimientos no deben mirarse con prisma cortoplacista. Esta clase de protestas surgen con fuerza para después lograr cambios lentos y dolorosos. Es una explosión de indignación que, se quiera o no, ya ha quedado incrustada en el inconsciente de toda la sociedad y clase política española. Ya les hemos gritado a la cara lo que queremos y pensado. Ya saben que, si no hay cambios reales, estamos ahí. Ya no somos idiotas. Ya sabemos indignarnos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por eso en mi (personal y humilde) opinión, es hora de desmontar la acampada para trasladarla a los barrios y, sobre todo, a internet. Es la hora de deshacer el campamento por cuestiones cívicas y sociales (ha desaparecido la pluralidad social para ir ganando terreno un tipo específico de personas) y mantener el grito, como una espada de Damocles, pendiendo sobre la clase política. Entramos en la etapa de vigilarlos con lupa. Y si nada cambia, volveremos. Con más fuerza. Y con menos paciencia.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Dicho esto, he visitado la acampada casi a diario y simplemente alucino con su organización y estructura. Hay que decirlo, es ejemplar. Todos deberíamos verla al menos una vez. Ni un problema, ni un disturbio. La educación y el respeto por encima de todo. La organización maravillosa, con contendores para reciclar con los chicos de limpieza coordinados con los servicios municipales. Los encargados de respeto organizando los espacios y hablando con los comercios para no afectarles. Ni un rastro de suciedad, alcohol, drogas… El campamento es un hábitat perfectamente autogestionado, respetuoso y abierto a todo el que quiera formar parte de él. Es un ejemplo. Un ejemplo que debe perdurar en la memoria. Que debe servir para cambiar las cosas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Mi humilde homenaje en forma de vídeo a la acampada. Un recorrido por su interior para que todos los que estáis lejos de Madrid podáis sentiros un poco más cerca. &amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;iframe frameborder="0" height="300" src="http://player.vimeo.com/video/24489135?title=0&amp;amp;byline=0&amp;amp;portrait=0" width="400"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Y también os dejo unas fotografías que he hecho:&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://picasaweb.google.com/Sinanimodenada/AcampadaSolMovimiento15M#5613014035958540498" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://1.bp.blogspot.com/-A7Nwll_M5-U/TeVzzbXPGpI/AAAAAAAABjY/6PGDoOWXxHc/s320/Sol6.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-7303529942660010316?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/7303529942660010316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/debe-desmontarse-sol-un-recorrido-por.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7303529942660010316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7303529942660010316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/06/debe-desmontarse-sol-un-recorrido-por.html' title='¿Debe desmontarse Sol? Un recorrido por dentro de la acampada'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-A7Nwll_M5-U/TeVzzbXPGpI/AAAAAAAABjY/6PGDoOWXxHc/s72-c/Sol6.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-4949345346997279635</id><published>2011-05-20T02:08:00.002+02:00</published><updated>2011-05-20T02:17:55.122+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>¿Y por qué protestan exactamente? A propósito de la acampada en Sol y el movimiento 15M</title><content type='html'>&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;No seré yo quien demonice el sistema que nos rige. En medio de esta oleada de indignación y de hartazgo conviene recordar que vivimos bajo una estructura de convivencia bastante cercana a lo que podríamos desear. Dijo Churchill que “&lt;span style="color: black;"&gt;la democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los demás”. &lt;/span&gt;Basta darse una vuelta por el mundo para sentirse un pelín más a gusto en casa. No todo es tan horrible.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;La paradoja es que precisamente por las bondades de un sistema que nos permite leer, estudiar e informarnos, vemos sus maldades. Y comprendemos que es mejorable. Es el propio sistema el que nos empuja a querer perfeccionarlo. Que se viva peor ahí fuera no significa que no queramos vivir todavía mejor aquí dentro. Y todos sin excepción estamos de acuerdo en que el funcionamiento del sistema es mejorable.&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;El sistema que nos rige en Occidente tiene unos principios y unos valores claros y loables. Enarbola las banderas de libertad, paz, justicia, derecho, ayudas y oportunidades. Es un sistema sobre el que, teóricamente, no hay razones para quejarse. Ése es, precisamente, su anestesiante poder: es difícil definir por qué falla, quién o qué es el responsable de los fallos. Vemos y palpamos las injusticias, las desigualdades: existe gente en la cuneta y bancos que se enriquecen mientras piden nuestro dinero, existen dirigentes corruptos que siguen vomitando basura sin inmutarse, existe una clase política que consideramos un problema, existen hipotecas imposibles, justicia voluble, medios que barren hacia uno u otro lado haciendo negocio en lugar de periodismo y gobernantes que nos hacen idiotas constantemente. Existen grietas, elementos podridos que han hartado a la gente… Pero, ¿a quién culpamos? La volatilidad del sistema actual, la nebulosa en la que pervive, es su mejor defensa. No hay un objetivo claro, un punto concreto que derribar. Ser borroso es la mejor garantía del engranaje, y este paisaje nublado, que impide ver el objetivo, puede lograr desinflar ese puño de protesta que estos días se lanza desde la Plaza de Sol y otras plazas de España. Un puño que no termina de encontrar un puching, si no que bracea al aire, como alguien enfurecido pero contra nadie concreto. Los golpes atraviesan la niebla. Túnez, Egipto, sabían a por quién iban y contra qué. Y no pararon hasta lograrlo. ¿Aquí? ¿Cuándo paramos? ¿Cuándo logremos qué? ¿Cambiar la ley electoral? ¿Y eso cambiará la actitud de los políticos? ¿Qué&amp;nbsp; necesitamos? Sí, el ideario de Democracia Real Ya –plataforma impulsora de las protestas- es tangible, pero no concreto. No hay nombres, no hay empresas, no hay objetivos visibles. Sólo nebulosa. El sistema es borroso y esa es su mejor defensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;¿Por qué? Porque el sistema está regido en última estancia por los mercados, por las empresas, por un solo valor: el dinero. Y eso choca casi de frente contra ciudadanos que quieren ayudarse, que mantienen valores. El sistema es volátil, borroso, porque quien de verdad manda, quien de verdad provoca las injusticias y el mal funcionamiento de un sistema que en teoría podría ser bueno, está escondido. No se le ve. No tiene cara, ni nombre, ni apellidos. Está ahí detrás. El mercado no es malo de por sí. Ocurre que se ha convertido en un señor de chistera y puro en un despacho secreto y oscuro cuyo único fin es el beneficio económico a cualquier precio, incluido el bienestar de todos. Y esto ha subyugado a los políticos que se han convertido en títeres y hace que den la espalda a los ciudadanos. Conforman así una suerte de élite que se olvida de la sociedad. Y la sociedad, un día, comprende que algo falla, y sin saber por qué ni por quién &amp;nbsp;ya que el señor de chistera está escondido en su despacho, decide que ya basta. Que se acabó. Que los responsables, los políticos a los que han votado, deben volver a girarse hacia la calle y recuperar su responsabilidad. Que no importa que no haya una cara o un nombre propio a quien culpar. Simplemente que las cosas están funcionando de manera injusta y nos están haciendo daño. Que se les ha dado la espalda. Y eso, la gente, no va a tolerarlo. Esa es la esencia del movimiento 15 M.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Esta protesta no tiene por qué tener un objetivo concreto como la tunecina o la egipcia. Esta protesta es nada menos que pura energía que despierta de la anestesia, puro hartazgo expulsado por una generación harta de que los políticos se rían de ellos. ¿Alguien esperaba que la generación mejor preparada se quedase de brazos cruzados ante cómo están funcionando las cosas? Los jóvenes, como siempre, son los que han dicho que no, que ya basta. Porque aunque se dice que hay personas de todas las edades (que las hay), en esta suerte de revuelta, como en todas, la iniciativa la llevan los jóvenes. Y ellos están gritando su hartazgo, su hastío, su ya basta. Este grito, aunque no tiene un destinatario concreto, tiene todos. Todos los que son responsables de que el sistema funcione mal tienen que tomar nota: los ciudadanos, la gente por y para la que gobiernan, están hartos. Y están hartos de todos y de todo: de que los dirigentes critiquen la corrupción del otro y no la suya, de que los partidos sean sectas donde no caben voces discordantes, de que la política exterior sea un mercadeo, de que los movimientos de los políticos sólo lleguen&amp;nbsp; por intereses electorales, de que se gobierne para ganar las siguientes elecciones, de que mande el dinero, de que generemos mucho y ganemos una miseria, de que se formen élites anónimas y privilegiadas, de que roben y no pase nada, de que los poderes se toquen entre sí, de que no gane quien más votos tiene, de que…&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Esto es un grito para expresar no estamos contentos y de que queremos que las cosas cambien. Ni más ni menos. Y Sol, como el resto de plazas, es un lugar común al que te puedes acercar y alzar tu pancarta que explica por qué estás harto. Y allí van jóvenes, mayores, niños, mujeres, blancos, negros, punkys, modernos, encorbatados, niñas maquilladas y gafapastas. Todos a decir: “Estamos hartos. Esto no funciona. Cámbienlo. Y cámbienlo ustedes, que son los responsables. Faltaba más”. &lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;La respuesta lógica sería ver a políticos preocupados tomando nota de lo que ocurre y preocupados por ver que su ciudadanía les grita que ser avergüenza. A cambio les tenemos, psicópatas de poder, estudiando cómo sacar votos de esto. No han entendido nada. De momento… &amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-4949345346997279635?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/4949345346997279635/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/05/y-por-que-protestan-exactamente.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/4949345346997279635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/4949345346997279635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/05/y-por-que-protestan-exactamente.html' title='¿Y por qué protestan exactamente? A propósito de la acampada en Sol y el movimiento 15M'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-7720295022683706565</id><published>2011-05-05T02:50:00.003+02:00</published><updated>2011-05-05T02:57:01.795+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>Sobre la justicia y la venganza. Sobre Bin Laden. Sobre el mundo, en fin.</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Cuando pasen los años todos recordaremos dónde estábamos y qué estábamos haciendo cuando mataron a Osama Bin Laden. Es de esos capítulos de la Historia que todos recuerdan: el día que desapareció del mundo un fanático religioso, déspota, asesino y terrorista. El día que la humanidad se deshizo de un ser que sobra. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Algunos también recordaremos lo que ocurrió después, las confusas sensaciones que llenaron el ambiente las horas posteriores: En televisión apareció Obama, Nobel de la Paz, y afirmó que con el asesinato de Bin Laden (que él mismo ordenó, sin consultar al Congreso) se había hecho justicia. Después un miembro de las Fuerzas de Seguridad de EEUU confirmó que el objetivo era matar a Bin Laden, no detenerlo y para terminar se vieron imágenes de estadounidenses celebrando con júbilo el asesinato. Es después de todo esto cuando, tras el alivio global por la desaparición de Bin Laden, algunos dieron un paso atrás y sintieron algo raro en el cuerpo, cierto agobio, por llamarlo de alguna manera. Recibí un mail de una persona tan cercana como buena apenas unas horas después de conocerse la noticia. Me decía algo así como: “¿El mundo no hay quien lo entienda o es que yo tengo la cabeza al revés? Porque festejar la muerte de alguien, aunque sea Bin Laden, es algo que no entiendo. Matan a un tío y todos a decir que se ha hecho justicia, ¿pero esto es normal?’.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;La persona que me escribía no había sido educada para festejar un asesinato. Por eso no comprendía qué estaba pasando. La concepción que nos llegaba de lo que es justicia para un gran número de personas (no todas) del otro del Atlántico, no era la misma que para la mayoría de personas de este lado del charco. Casi todos los conocidos y desconocidos que me rodeaba no lamentaban en absoluto la muerte de Bin Laden, pero tampoco comprendían qué tipo de justicia era asesinarlo ni mucho menos el hecho de celebrarlo. Justicia, dijo Obama. Venganza, vimos muchos. El mundo está funcionando de una manera. La conciencia de cada uno, de otra.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;EEUU ha mimetizado el sentido de justicia con el de venganza (aplican la pena de muerte, para ellos es justa). El mundo (o sus dirigentes) parece que también, o al menos le dan la razón cuando mezclan ambos valores. Esto puede deberse a que EEUU, y detrás el resto del mundo, ya está metido desde hace demasiado tiempo en ese engranaje infinito de venganzas. De hecho, la humanidad entera está metida en esta sucesión de ajustes de cuentas. Desde los tiempos de griegos, romanos, juedocristianos. Tú pegas yo devuelvo. Habría que remontarse demasiado tiempo atrás para comprender quién empezó. Cabe pensar que va en la naturaleza humana misma: me pegas, te pego.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Metidos de lleno en esa dinámica es muy complicado frenar. Tan complicado, que nadie lo intenta. Sí, se han hecho cosas para tranquilizar las conciencias de los dirigentes y de la humanidad, como los derechos humanos y la legislación internacional, pero son sólo ardides para intentar demostrarnos que somos el futuro, que ya no somos medievales. La realidad es que son una inutilidad, un bálsamo para distinguirnos de quien consideramos incivilizado, y que nadie intenta frenar esta cadencia de me pego y la devuelvo. Por el simple hecho de que no se puede. El funcionamiento mundial se basa en hechos consumados, y vienen de tan atrás, que no se puede hacer frente. ¿Detener a Osama Bin Laden y juzgarlo? ¿Y dónde lo llevamos? ¿Cómo lo vigilamos? Se tirarían todos los terroristas a por él. Sería impensable mantenerlo vivo. Y muy costoso. De modo que, efectivamente, no queda otro remedio: hay que matarlo. Un peldaño más en la inevitable escalada de venganzas. Ahora vuelve a tocarles a ‘ellos’, a los que decimos terroristas. Y cuando nos la devuelvan, nos vuelve a tocar a ‘nosotros’. Y será justo ordenar una ejecución haciendo caso omiso de los derechos humanos porque nos toca y porque no queda otro remedio. Nos toca golpear. Y si golpeamos bien, se celebra.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Llegados a este punto me pregunto qué es lo que nos distingue a nosotros de ellos. A los que vivimos bajo el amparo del Derecho de los que viven bajo el amparo de los señores de la guerra. Qué distingue llegados al extremo de confrontación a la justicia de EEUU de los terroristas de Al Qaeda. Quiero pensar que mucho, pero no logro ver cómo. Sólo veo un intercambio de venganzas. Y de fondo, como un grito sordo, la conciencia de la humanidad agitando los derechos humanos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;El intercambio de golpes ya es tan fluido que quien se sale de la dinámica es rápidamente ridiculizado. ¡Utópico, idealista, comeflores! No hay margen para pararse a pensar e intentar frenar esta sucesión de ajustes de cuentas. Esto es la guerra, y en la guerra se muere o se mata. Ellos o nosotros. Así va el asunto. Y el problema es que, que el asunto vaya así, tiene su beneficio. En la edad contemporánea nada se hace si no reporta beneficio. De la guerra vivimos. La primera industria de EEUU es el armamento. Para que su economía se sostenga y por tanto la nuestra, necesitamos un mundo en conflicto. Así pues, no van a ser nuestros dirigentes quienes detengan la maquinaria de venganzas, porque vivimos de ella. La reflexión, los derechos humanos, las leyes internacionales., la paz, los ideales... eso queda para escribir textos como este, hablar con los amigos o formar asociaciones o colectivos marginales. Pero no tiene cabida en el mundo real. El mundo real es un enfrentamiento constante que sostiene la economía y el modo de vivir que conocemos. Y no hay nada que ponga límites a este enfrentamiento.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Es imposible perseguir valores como la paz y la justicia mientras se gestiona la violencia. Violencia lleva a violencia. Es un tópico indiscutible y permanentemente actual. O nos plantamos todos, o esto no hay quien lo pare. Eso sí, sabiendo que si se para, habrá que aprender a vivir de otra manera. Y a eso, ya no está dispuesta tanta gente.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Admitido esto, lo que molesta más que el lamentable funcionamiento del mundo es la patética e infantil hipocresía de los dirigentes. Ya que hemos comprendido que el negocio funciona así, al menos que no nos hagan tontos. Que no hablen de acabar con el terrorismo mientras ejecutan a un tipo. Que no incumplan derechos humanos mientras se enorgullecen de ellos. Que no gestionen la guerra mientras hablan de paz. Que no se feliciten por un asesinato mientras exigen a otros condenar todo tipo de violencia. Que no hablen de justicia cuando llevan a cabo una venganza. Que no se sigan riendo de nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;¿Os imagináis qué clase de persona sería vuestro hijo si fuera educado, a lo largo de su vida, sólo y exclusivamente a través de los mensajes y acciones que llevan a cabo los políticos? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-7720295022683706565?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/7720295022683706565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/05/sobre-la-justicia-y-la-venganza-sobre.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7720295022683706565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7720295022683706565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/05/sobre-la-justicia-y-la-venganza-sobre.html' title='Sobre la justicia y la venganza. Sobre Bin Laden. Sobre el mundo, en fin.'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-6619277896031730733</id><published>2011-04-16T17:02:00.002+02:00</published><updated>2011-04-17T01:40:00.514+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>Por qué la inmigración se percibe como algo malo</title><content type='html'>La inmigración es una de esas cosas que, siendo buenas, se ve como algo malo. Uno de esos asuntos en los que los datos dicen y demuestran una cosa, pero la sociedad cree que sucede la contraria. Al menos en Europa. ¿Cómo puede ser esto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra clave es percepción. La inmigración es un tema que se valora, se trata y se discute desde la percepción, no desde la realidad estadística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar la percepción del concepto en sí. Hemos asimilado la inmigración -o nos la han hecho asimilar- como un fenómeno, esto es, algo pasajero, que terminará algún día y que mientras dure supone un problema. Es una visión 'cortoplacista', claro. La realidad es que estamos ante una dinámica humana que lleva teniendo lugar desde el comienzo de las civilizaciones. La migración es algo que ha ocurrido, ocurre y seguirá ocurriendo. No es algo, desde luego, que tiene lugar ahora y que se ‘solucionará’ con medidas políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar la percepción personal e individual. La inmigración es un cambio en la comunidad que la recibe. Un cambio brusco, que transforma el paisaje de tu barrio, calle o pueblo y que lo convierte en diferente. Lo diferente es extraño y lo extraño, como primera reacción, da miedo. Al menos temor. Una calle que se llena de negros, moros o latinos es una calle diferente a hace 20 años. Esta percepción asusta. Es una reacción humana. Si la situación, además, es complicada de por sí, como es el caso de vivir una crisis, los mecanismos de miedo y de defensa se activan con mayor virulencia ante el extraño que añade competencia (y encima desleal por no ser de aquí). Aparece la xenofobia,&amp;nbsp; reacción&amp;nbsp; humana extrema ante lo extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y en tercer lugar la percepción como nación o comunidad. De nuevo una reacción de miedo, de temor, ante el cambio. En esta ocasión no es un miedo individual, sino un miedo colectivo a la pérdida de identidad. Una sociedad puede ver la venida de extranjeros como una amenaza a sus elementos vertebradores, como costumbres, cultura o religión, en lugar interpretarlo como una posibilidad de enriquecimiento en todos los órdenes. Esto hace que muchas personas establezcan niveles de derechos o privilegios basándose en haber nacido en el terruño o fuera de él. De manera que primero van los nacionales, y después, si acaso, los extranjeros. Aprovechando este miedo algunos políticos exigen a los extranjeros a comprometerse por escrito a obligaciones más allá de la ley, como son la de respetar unas costumbres y una cultura, aunque no sean las suyas. Compromiso que no debe firmar ningún nacional, aunque no tenga las costumbres y culturas españolas. A estos les basta 'sólo' con respetar la ley. Es una forma de asimilación que disfrazan llamando integración. El último ejemplo está en Francia y su prohibición del burka. París veta expresamente esta prenda con un transfondo de miedo ante su llegada, interpretado como la venida de mujeres sometidas y sumisas. La norma, sin embargo, además de penalizar a la que se supone es la víctima (mujeres cosificadas y anuladas) y obligar a las mujeres que llevan burka a quedarse en casa (porque no se lo van a quitar, eso desde luego), la norma, decía, se solapa con las leyes ya existentes: en Francia no se puede ir a un lugar público con el rostro cubierto y está penado cualquier tipo de maltrato y abuso sobre una mujer. Pero se especifica con el burka. Se lanza un mensaje: la ley no es suficiente para vosotros, inmigrantes, necesitáis mimetizaros y comprometeros a algo más. Necesitáis asimilaros. El multiculturalismo sigue siendo un exótico y divertido término a años luz de entenderse como una forma de vida necesaria, globalizada e inevitable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Por qué se producen estas percepciones?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez las percepciones más primarias, como son la de la visión de la migración como un fenómeno pasajero y caduco (ante la imposibilidad de tener una visión global de toda la Historia) y la del miedo básico y no malicioso a lo diferente cuando el paisaje del barrio cambia, son percepciones inherentes al ser humano. Estas percepciones no tendrían por qué derivar en rechazo hacia el vecino extranjero. Bastaría con explicar, educar, visibilizar las realidades e integrar. Pero no es ése el camino que se ha escogido, sino que los políticos han tomado estos miedos primarios e individuales y los han explotado en beneficio propio, a cambio de votos. En lugar de decir, "ese miedo que tienes es infundado, observa que no está pasando nada grave", han dicho: "tienes toda la razón para tener miedo ante este problema y yo voy a solucionártelo". Esto ha hecho que el temor individual se haya transformado en un miedo colectivo que ha convertido definitivamente la inmigración en un problema. Y ya no importa lo que digan los datos o las estadísticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los políticos no van casa por casa hablando, sino que lo hacen a través de los medios de comunicación. Así pues, la responsabilidad de que la inmigración sea hoy un asunto irremediablemente negativo para la mayoría, no es sólo de los dirigentes. También de quienes les prestan la voz.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La responsabilidad de los medios en las percepciones&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días, la Fundación Bertelsmann organizó una Mesa Redonda sobre el tratamiento de la inmigración en los medios. Tuve el placer de ser invitado y las reflexiones que allí se hicieron pretendían demostrar la gran parte de responsabilidad que tiene la prensa en la alimentación de las antes mencionadas percepciones sobre la inmigración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema fundamental, tal y como expuso en la Mesa Redonda Gonzalo Castillero, director del periódico 'Sí, se puede', es que la mayoría de medios de comunicación se ha doblegado al discurso político, de manera que informan al compás de la agenda de sus líderes. En la mayoría de casos no se trata la información migratoria más allá de la visión política: un compartimento estanco puntual, ajeno al día a día y del que se informa cuando hay una fuga (delincuencia). Esto hace que la percepción que reciben los ciudadanos es la de un problema que ojalá termine pronto, porque sólo da disgustos. En realidad, el periodismo aborda este asunto del mismo modo que el resto de temas a tratar: intentado captar la atención brusca y rápidamente. Lectores, audiencia, datos... un negocio-show que se basa en atrapar seguidores al precio que sea. Es por ello que las pateras son noticia como verdaderas avalanchas, pero no es noticia un licenciado en telecomunicaciones ecuatoriano que llegó sin nada. ¿Qué es más importante? Eso no importa, la pregunta es, como en todos los tratamientos periodísticos de hoy, ¿qué tema capta más lectores/espectadores/consumidores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esta filosofía no es de extrañar que el espacio y el tiempo que los medios dedican a hablar de sucesos se hayan disparado llamativamente. Algunos de ellos, por qué no, son protagonizados por inmigrantes. ¿La mayoría? Las estadísticas dicen que ni mucho menos, la percepción ciudadana cree que sí. Mencionar la nacionalidad de los protagonistas de un suceso, aunque nada aporte a la información, es una de las explicaciones de por qué a veces se asocia inmigración a delincuencia. Un chico apuñalaba varias personas en un supermercado hace unos días. Una importante página web adelantaba el suceso en dos líneas. Especificaba que era un joven, que había atacado a varios clientes del establecimiento, que había huido y que cuando la policía le detuvo en la calle, se autolesionó. Añadía, al final, que era magrebí. ¿Importa algo en la noticia? Informativamente nada, pero sí ayuda a alimentar la percepción, la idea, de que hay un problema con los extranjeros. Y ahí están los políticos para solucionarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta dinámica del periodismo triunfan también las anécdotas. Se convierte en noticia hechos aislados, sin importancia, pero llamativos. Por ejemplo, hace unos meses un padre musulmán que se quejó porque un profesor de su hijo hablaba de jamón. Es tan ridículo como cualquiera de las cientos de estúpidas quejas que reciben los profesores cada día. Pero se convirtió en noticia, como si tuviera importancia real, y logró que, de nuevo, ‘tuviéramos que soportar las ancestrales costumbres que nos invaden’. &amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, en el tratamiento que se hace de la inmigración en los medios se estereotipa al migrante, de manera que pasa a ser un objeto sujeto a análisis, no un ser humano. Y no es una exageración. Cuando un inmigrante aparece en un medio, casi siempre es por su condición de inmigrante, no porque tenga otra historia que contar.&amp;nbsp;Si un periodista busca entrevistar a un ecuatoriano, no es para saber qué opina como ciudadano del servicio de recogidas de basura o de los niveles de paro. Es para ver cómo afecta esto a los inmigrantes. Así, se genera un paisaje definido como 'ellos y nosotros'. Se trata la inmigración como algo ajeno a la realidad de los oriundos y que sólo ha de tocarse cuando nos afecte. Es decir, se transmite el modelo de una sociedad con dos clases de ciudadanos y que, una de estas dos clases, está por debajo, al servicio, de la primera. Ni rastro de una sociedad multicultural y pluriétnica, mejor y más enriquecida. A pesar de ser la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo eso, si no que los inmigrantes en los medios son antes inmigrantes que personas. De hecho, hay tres niveles: inmigrante, extranjero y persona. Si encontrásemos el siguiente titular: 'Tres personas caen al mar tras naufragar su embarcación', no entenderíamos de qué se trata. Es necesario leer, 'Tres inmigrantes caen al mar tras naufragar su cayuco'. El siguiente peldaño es extranjero. Se utiliza para referirnos a un blanco, británico, francés tal vez. Inmigrante sí, pero blanco y parecido a nosotros. Y finalmente el escalafón final: persona, reservado para los españoles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inmigración, un asunto beneficioso que percibimos como negativo. Lo paradójico es que quienes alimentan estas percepciones son los mismos que tienen en su mano revertirlas, convertir la migración en algo enriquecedor, integrador y positivo y hacer que la sociedad funcione y se comporte de un modo un poquito mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://geaphotowords.com/blog/?p=7180"&gt;&lt;i&gt;Este artículo también ha sido publicado en GEA Photowords.&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-6619277896031730733?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/6619277896031730733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/04/por-que-la-inmigracion-se-percibe-como.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/6619277896031730733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/6619277896031730733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/04/por-que-la-inmigracion-se-percibe-como.html' title='Por qué la inmigración se percibe como algo malo'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-4194639746881882114</id><published>2011-04-05T03:18:00.003+02:00</published><updated>2011-04-05T18:30:22.824+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>Juliano Mer Khamis o el hombre que era más grande que la vida</title><content type='html'>El de Juliano Mer Khamis era un sueño. No se trata de que fuera un sueño imposible, irrealizable o inocente. Se trata de que era un sueño y Juliano no se dio cuenta de que el mundo ya no acepta sueños. Qué estúpido Juliano. Si lo hubiera hecho tal vez hoy estuviera vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suele pasar con los perseguidores de sueños. Que no quiso comprenderlo y siguió adelante, hablando de cosas como paz, cultura, educación... hasta que un balazo acabó con sus utopías. Todo su titánico esfuerzo fue arrancado de raíz con un simple gesto de un dedo en un gatillo y las cosas se volvieron a poner en su sitio. El sitio en el que no caben los sueños. Un bueno menos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juliano fue asesinado a tiros ayer. Era el director del Teatro de la Libertad, en el campo de refugiados de Yenín, en Palestina. Su muerte es un bofetón a mano abierta en la cara misma de la esperanza. Apenas pude conocerle, pero este asesinato me llena de rabia y tristeza de una manera que no sospechaba. La primera vez que visité el Teatro de la Libertad charlé menos de cinco minutos con él. Fuerte, robusto, era como una armadura que esconde una esencia valiosa, delicada. Sonreía, hablaba despacio y gesticulaba mucho. "Me tengo que ir que no sé si van a cerrar el check point", me dijo. Y se fue. Ese fue todo mi contacto con él. La segunda vez que acudí al Teatro de la Libertad ni siquiera estaba. Pasé todo el día allí, hablé con profesores, alumnos, técnicos, vi una obra de teatro... y cuando regresaba ya por la noche, me daba la impresión de haber estado hablando con él todo el día. "Juliano es más grande que la vida", dijo ayer el director de cine y amigo Amos Gitai tras conocer la noticia de su asesinato. Comprendí mi sensación de aquella noche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Juliano Mer Khamis nació en Nazaret (Israel) hijo de una luchadora judía llamada Arna y de un padre árabe-israelí cristiano. Su madre, activista pro palestina, abrió un teatro en el campo de refugiados de Yenín que fue destruído durante la segunda intifada. Juliano decidió dejar su carrera como actor internacional en 2006 y reabrir el teatro. Le llamó el Teatro de la Libertad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el único teatro en un campo de refugiados palestino y es, por supuesto, mucho más que eso. Es una oportunidad, un salvavidas, un mano amiga para todos los chicos y chicas del campo de refugiados de Yenín. En este campo se impone la ley de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa y fueron ellos quien hicieron frente al Ejército israelí en la que fue la mayor ofensiva judía contra un campo, en la segunda intifada, y donde 23 días de bombardeos dejaron un saldo de muertos que pendula, según a quién se pregunte, entre los 100 y los 1.000 cadáveres palestinos y 23 israelíes. Dejaron también una herencia de odio y de miedo: 3.000 niños de este campo padecen trastornos psicológicos como fobias, problemas de conducta, sociales o de relación. Son los hijos del miedo, de la sangre y de la violencia. Son los llamados a ser mártires. Es difícil encontrar un niño en el campo de refugiados de Yenín que no quiera ser mártir, es decir, morir por la causa palestina para que después empapelen las paredes de su barrio con sus fotografías, armado y tocado con un pañuelo miliciano. Decenas de niños me pedían en el campo que les fotografiara junto a estos retratos de mirada furiosa y miedosa. Eran sus hermanos o primos mayores. Sus ídolos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Teatro de la Libertad estaba ahí para mostrarles a todos esos niños que había otros caminos. Que podía haber futuro. Que podía, incluso, no ser necesario morir por Palestina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los alumnos con los que tuve el placer de conversar en mis visitas admitían haber estado dispuestos a luchar e incluso morir por Palestina. Algunos ya tenían hermanos o padres que lo habían hecho. Pero ya no. El Teatro de Juliano les había hecho querer algo. En este caso ser actores, pero eso era lo de menos. Ser algo, querer vivir. La intifada cultural que soñaba Juliano. Eso era. Niños, niñas, chicos, chicas dispuestos a aprender, a alcanzar un futuro, a ser mejores y luchar por ellos mismos. Dispuestos a quererse, a valorarse, a crecer. La cultura como elemento fundamental para la paz. Niños rescatados de entre los escombros, infestados de violencia, de miedo, de odio, y cuidados para que volvieran sonreir. Y después, cuando todos ellos hubieran logrado sonreir, cuando todos estuvieran convencidos de que llegarían a ser grandes actores, ayudar a Palestina. Juliano les estaba salvando, al fin y al cabo, la vida. A ellos y a las sucesivas generaciones. Estaba mostrándole el verdadero camino a Palestina.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Quiero una intifada cultural. Quiero teatros, música, revistas, radio... Quiero una resistencia a través de la cultura". Juliano quería y soñaba. Y no comprendía que el mundo no quiere sueños. Así que ayer, un palestino encapuchado, títere de otros que se quejaban de que Juliano estaba distrayendo a los chicos de su deber de morir por Palestina, se paró delante de su coche y le vació un cargador en la cabeza. Así de fácil. De raiz, el mundo volvió a poner las cosas en su sitio. Los niños deben querer morir por Palestina. En es el único camino. Qué estúpido Juliano. Se tuvo que haber dado cuenta antes. Entonces estaría vivo hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menos mal que ni el encapuchado ni quienes le dieron la orden sabían que Juliano es más grande que la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descanse en Paz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/OaSvnkRFRic" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.sinanimodenada.com/2011/02/el-teatro-de-la-libertad-de-yenin.html"&gt;Pincha aquí para ver el reportaje sobre el Teatro de los Sueños de Yenín que realicé junto a Íñigo Rodríguez hace poco más de un mes &lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-4194639746881882114?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/4194639746881882114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/04/juliano-mer-khamis-o-el-hombre-que-era.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/4194639746881882114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/4194639746881882114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/04/juliano-mer-khamis-o-el-hombre-que-era.html' title='Juliano Mer Khamis o el hombre que era más grande que la vida'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/OaSvnkRFRic/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-4069452520276325846</id><published>2011-03-22T01:43:00.000+01:00</published><updated>2011-03-22T01:43:24.099+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>El gran circo mundial</title><content type='html'>Debo ser yo que no entiendo suficientemente bien cómo funciona la ONU, la OTAN, la UE y la llamada Comunidad Internacional. Y lo digo sin ápice de retranca. De verdad que debo ser yo que no entiendo en profundidad los recovecos de los organismos supranacionales. Tal vez, comprendiéndolos en toda su extensión, podría responderme a mí mismo las preguntas que me asaltan cuando contemplo cosas como la de Libia. Pero como no tengo esa capacidad, me quedo en los superficial, en la básica observación de un comportamiento -el de Occidente- ante un problema -el de Libia- y me veo sorprendido por actitudes, comportamientos y reacciones inexplicables, tontas y, lo que es peor, hipócritas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad todo esto no debería sorprenderme, lo sé. Sí, ya lo sé, políticos, intereses, dinero... De qué me extraño a estas alturas. Pero es que se empeñan en hacernos reflexionar en voz alta por enésima vez. Es como si Occidente se hubiera quitado definitivamente la careta y ya no tratase de disimular su hipocresía. Es como si el mundo se hubiera rendido ante su estúpido y demagogo funcionamiento y conviviera con ello sin despeinarse. Total, ya se sabe, políticos, intereses, dinero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un pueblo, el libio, se echa a la calle. Su dictador, un tipo que llevaba años oprimiéndoles pero que aun así contaba con el trato de favor, la colaboración y la simpatía de los gobiernos occidentales, les reprime de una manera salvaje: los bombardea. De acuerdo, que cada país se las arregle, que las injerencias sean las mínimas, pero si algún sentido final tienen estas estructuras globales, es frenar genocidios o matanzas. Y ésta lo era. Pero los intereses sujetan a los Aliados, que no intervienen. Y estalla una guerra civil. El mundo clama porque intervengan, pero lo tienen que discutir. Ahí me pregunto yo si no tienen ya prediseñados protocolos y resoluciones para este tipo de casos y así poder actuar al instante. Porque una bomba cae muy rápido, y cuanto antes se pare, mejor para los que están debajo esperando ayuda. Pero no. La ayuda no llega y cuando la guerra civil está a punto de terminar, entonces la ONU sí actúa. Pero no todos, sólo algunos aliados. Y atacan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, menos mal. Intervienen. Tarde y mal, pero allá van. Pero, ¿con qué fin? La idea era cerrar el espacio aéreo libio para que Gadafi no pueda bombardear a su pueblo. Pero resulta que no está tan claro. Y me ocurre una cosa curiosísima, que nunca me había pasado. A medida que leo y trato la información para mi medio, empiezo a no comprender cuál es el objetivo&amp;nbsp; de la ofensiva. Y busco, y leo, y releo... pero no por curiosidad (que también), si no porque debo dar un enfoque al tema y no sé, nadie lo explica, cuál es el objetivo de la operación. ¿Lograr un espacio de exclusión aéreo o eliminar a Gadafi? ¿Proteger a los civiles o ayudar a los rebeldes? Ni una respuesta. Las webs y periódicos se limitan a informar de los hechos, pero no reparan tampoco en por qué están teniendo lugar estos hechos. Y a medida que pasa la tarde, empiezo a ver que la gente que sigue el conflicto se hace la misma pregunta (probablemente la pensaron antes que yo, pero cada uno dudaba en soledad). Y no sólo eso, si no que, y permitidme las exclamaciones ¡los propios países que han decidido atacar, tampoco saben qué están haciendo exactamente! Y la cosa comienza a tornarse ridícula. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reino Unido dice a las 13:00 horas que el objetivo es eliminar a Gadafi. Tampoco tenían que decirlo, el domingo habían bombardeado su residencia en Trípoli. Pero EEUU responde casi a la vez y dice que es "insensato" pensar que ése es el objetivo. De ninguna manera. El fin de esta ofensiva, dice EEUU, es proteger a los civiles. Sobra recordar que ambos están aliados y colaboran en esta ofensiva. Francia dice que la OTAN tomará el mando pronto, pero la OTAN ni se menea, porque Alemania, China y Rusia no apoyan esta intervención e incluso Putin la tilda de "cruzada medieval". La cosa sigue enredándose: Noruega dice que sí, que envía los aviones, pero que no dará orden de que ataquen hasta que se especifique cuál es objetivo de la operación. Ahí siguen en el hangar esperando. E Italia se harta, y dice que o entra la OTAN a aclarar esto, o retira sus bases y ordena a sus aviones que no disparen. A Obama esta patata caliente le empieza a quemar y dice que "en pocos días" pasará el liderazgo de la ofensiva a otros países. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ridículo a estas alturas es mayúsculo, pero no pasa nada. Los aliados siguen a lo suyo, atacando, aunque sin saber muy bien el qué. Los palestinos, a todo esto, alucinan, porque ven cómo aplican un severo correctivo a Gadafi por incumplir resoluciones de la ONU, mientras a Israel se lo perdonan. Es entonces cuando al ridículo se le une lo hipócrita,&amp;nbsp; los intereses de Occidente por deshacerse de Gadafi ya apestan a kilómetros. Bombardean sin poder explicar por qué lo hacen.&amp;nbsp; Y a lo ridículo y a lo hipócrita, se une lo trágico, porque en Libia sigue muriendo gente, siguen estallando las bombas y siguen volando las balas. Es muy fácil hablar, escribir o discutir aquí, pero allí hay gente que cuenta cada minuto, porque el siguiente puede ser el útimo.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pactos, coaliciones, organismos, comunidades, alianzas... Papel mojado. ONU, OTAN, Aliados, Comunidad Internacional... Palabras. No hay nada decidido ni pactado entre las naciones, no hay reglas escritas, no hay jurisdicción, no hay protocolos, resoluciones ni leyes internacionales. Nadie dice cómo debe funcionar el mundo pero tampoco nadie dice que si debe funcionar al libre albedrío entonces deben desaparecer organismos supranacionales. Nadie dice nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo esperan y especulan hasta que aparece un conflicto y sólo entonces actúan improvisando, sin leyes que les respalden o con leyes que se puede moldear a cada caso según convenga. A nadie le interesa que el mundo funcione mejor. Es todo una gran farsa, una gran mentira inútil y demagoga que si no fuera por el dolor y la inusticia que causa, sería hasta cómica. Libia es el último ejemplo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, ya sé, no debería sorprenderme.&amp;nbsp;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-4069452520276325846?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/4069452520276325846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/03/el-gran-circo-mundial.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/4069452520276325846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/4069452520276325846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/03/el-gran-circo-mundial.html' title='El gran circo mundial'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-2839784781615847213</id><published>2011-02-24T12:53:00.001+01:00</published><updated>2011-03-28T19:49:25.352+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>El Teatro de la Libertad de Yenín</title><content type='html'>&lt;i&gt;Por Nacho Carretero e Íñigo Rodríguez&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un día se me acercó un alumno y me dijo: Nabil, ya no quiero morir por Palestina; ahora quiero ser actor. Es por cosas así por las que existe el Teatro de la Libertad”. Nabil Al-Raee, director de interpretación del Teatro de la Libertad, es uno de los integrantes de un proyecto que ha devuelto el futuro y las ganas de vivir a muchos niños y jóvenes del campo de refugiados de&amp;nbsp; Yenín, adyacente a la ciudad del mismo nombre. Sin duda, un lugar difícil para vivir. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Este campo, de unos 12.000 habitantes, pasa por ser uno de los más hostiles con la ocupación israelí de toda Cisjordania. Por ello, la ofensiva que el ejército de Israel lanzó entre el 1 de marzo y el 7 de mayo de 2002, fue la más larga y cruenta de cuantas se produjeron contra campos de refugiados palestinos durante la segunda Intifada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Tanques y soldados hebreos atacaron el campo con el objetivo de desmantelar las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, brazo armado de Al Fatah. El resultado de la ofensiva se conoce entre los palestinos como ‘La masacre de Yenín’, ya que aseguran que los muertos alcanzaron el millar. No opina lo mismo Israel, quien establece en 52 el número de víctimas palestinas, todos combatientes. Según un informe de Naciones Unidas, en aquel ataque murieron 497 palestinos y 23 soldados judíos. Si dejamos los números a un lado, las consecuencias son menos discutibles. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El combate provocó que el odio y el miedo se apoderaran de toda una generación cuyo objetivo se hizo claro: ser mártires. “Sin duda, moriría por Palestina en cualquier momento”, admite Samir Farhat, de 22 años, en el salón de su casa. “Y yo”, le sigue Madmood, su hermano pequeño, de 14. Nadia, la madre de ambos, les mira con ojos desesperados. Mohamed era el mayor y él sí cumplió su deseo en el año 2002: ahora su foto armado con una Kalashnikov y una cinta islámica en la frente preside el salón. “No me hagáis esto”, suplica Nadia. “Con uno basta…”. Se estima que más de 3.000 niños del campo padecen algún tipo de fobia social o problema comunicativo como consecuencia de aquellos combates. Viven en casas hacinadas y superpobladas y apenas pueden salir de la ciudad, rodeada de puestos de control del ejército israelí. Es complicado encontrar a algún vecino que no haya padecido la muerte de alguien cercano y el recuerdo sigue presente con&amp;nbsp; las enormes fotos que empapelan el campo y que ensalzan la memoria de aquellos que murieron en combate, “los mártires”. Están por todas partes. Ese es el paisaje de Yenín. Pero entre tanto miedo y dolor, asoma la esperanza. Se llama Teatro de la Libertad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Este centro, escuela de teatro para chicos y chicas del campo, fue destruido durante la ofensiva. Lo había fundado antes de la batalla Anna, una ciudadana israelí casada con un palestino. Anna murió años después y su hijo Juliano Mer Khamis decidió abandonar su carrera de actor, regresar a Yenín y reabrir el teatro en el año 2006. Desde entonces, cientos de niños y no tan niños han pasado por sus aulas y escenarios. Han aprendido a interpretar, sí, pero sobre todo, han recobrado la esperanza en un futuro que parecía vacío. “Desde pequeño tengo muchos amigos y familiares –explica Hiad Mohadma, un alumno del teatro de 21 años- que quieren morir por Palestina. Lo único que hacen es estar en la calle fumando y hablando de morir por la causa. Los que se fueron a Israel a intentarlo murieron. Ese es el futuro si eliges ser mártir: nada. Pero con el teatro, con la cultura, tienes una nueva vida, un nuevo futuro, tenemos otro mundo. He aprendido que existen otras maneras de resistir”. Mariam Kahled tiene 18 años y también es alumna del teatro. Gesticula sin parar y agita un botellín de agua mientras habla. “Éste es el lugar para luchar contra la violencia porque la violencia empieza de niños, y aquí se intenta cambiar”, dice. Su imaginación corre más que sus palabras. “Yo quiero ir a Hollywood, triunfar como actriz, y regresar para ayudar a mi país. Así es como se ayuda a Palestina, con la cultura”, afirma convencida. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Doce profesores de diversos países europeos componen el cuerpo docente del teatro. “Nos traen ideas nuevas –explica Momen Swytati, de 21 años- y con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta de que nosotros, los alumnos y miembros del teatro, somos otro modo de resistencia”. “¿Y quién defenderá nuestras tierras cuando nos ataquen y vosotros estéis haciendo teatro?”, le recrimina un niño que escucha sobre una vieja bicicleta. “Hay otras maneras de resistir”, le responde Momen. “La tercera Intifada será la Intifada Cultural”, añade ya sin mirarle. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Adnan Naghnaghiye, director de escenografía, dice que “la ocupación está dentro de cada uno. La ocupación anula a cada una de las personas, las limita. Lo que queremos hacer es romper esos límites, liberarnos a través de la cultura y enfrentarnos así a los que nos oprimen”. Egad Hurani, un alumno oculto bajo una gorra negra, interviene: “Lo que queremos aquí es mantener la cultura. Si la gente pierde la cultura, no podremos hacer una revolución. Sin cultura no hay nada”. Egad habla pausado. Su hermano, Yousef, también se interesó por el teatro años atrás. “Pero las cosas empeoraron y tomó la decisión de que sería mejor ser mártir que actor”. Yousef murió durante la ofensiva. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La alternativa cultural que el campo de refugiados de Yenín intenta sacar adelante no se limita al teatro. Mamoun Kanaan, de 22 años, y Muna Staiti, de la misma edad, lideran el ambicioso proyecto de devolver a la vida el Cinema Jenin. Este cine fue destruido durante la primera Intifada y gracias a un programa financiado por Alemania está a punto de volver a funcionar. “Queremos ofrecer cultura a la ciudad”, explica Mamoun. “No es simplemente un cine, es un símbolo. Nadie creía que un campo de refugiados pudiera tener un cine, pero lo hicimos para demostrarnos que podemos desarrollarnos y cambiar nuestras vidas. Es una fórmula para que las cabezas de la gente comiencen a funcionar y construir un nuevo futuro”. Muna añade: “No tenía sentido seguir luchando con las armas. Lo único que logramos fue perder gente y tiempo. Los refugiados han visto que esto es una nueva alternativa de lucha”. Todos los voluntarios que acuden a ayudar con el proyecto del Cinema Jenin se alojan en la Guest House de Randa Sinam, el único hostal juvenil que existe en Palestina. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;De vuelta al Teatro de la Libertad encontramos que una obra de teatro con actores profesionales va a dar comienzo. Las luces se apagan. Todos los alumnos están entre el público. Uno de ellos, Hiad, debe susurrar su última reflexión. “Perdimos cuando hicimos las intifadas. Perdimos amigos, casas, trabajos, familiares… Perdimos. Nuestro gobierno tampoco hace nada y los israelíes lo controlan todo. Así que la mejor forma de ganar es hacer que nuestro mensaje llegue al mundo. Y ese mensaje se traslada mejor a través de la música, del teatro. Ésa es la forma de que llegue la verdad y eso es lo que nos hará ganar. Ahora no queremos luchar con las armas. Queremos la paz”. La función comienza.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Este reportaje ha sido publicado en el suplemento V del grupo Vocento y ha sido elaborado junto al periodista Íñigo Rodríguez..&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-TkCghnl79nQ/TWZGY43LwTI/AAAAAAAABgM/y9bUrgPM1kg/s1600/Teatro+de+la+Libertad.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="221" src="http://2.bp.blogspot.com/-TkCghnl79nQ/TWZGY43LwTI/AAAAAAAABgM/y9bUrgPM1kg/s320/Teatro+de+la+Libertad.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-2839784781615847213?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/2839784781615847213/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/02/el-teatro-de-la-libertad-de-yenin.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2839784781615847213'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2839784781615847213'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/02/el-teatro-de-la-libertad-de-yenin.html' title='El Teatro de la Libertad de Yenín'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-TkCghnl79nQ/TWZGY43LwTI/AAAAAAAABgM/y9bUrgPM1kg/s72-c/Teatro+de+la+Libertad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-8795815074638657757</id><published>2011-02-01T01:42:00.002+01:00</published><updated>2011-02-01T01:43:20.984+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>El ensordecedor silencio de Europa</title><content type='html'>Lo que ocurre estos días en Egipto, réplica del pistoletazo de salida que dio Túnez, es Historia. De esa Historia con mayúsculas y que acaba en los libros de texto. Y además, de la buena, de la feliz, de la positiva. Básicamente el pueblo, la ciudadanía, la gente, se ha hartado del dictador que los mantenía en condiciones desesperadas y se ha alzado contra él. Lo ha hecho de modo pacífico (dentro de los márgenes que el término pacífico concede en una revolución social) y ha logrado su objetivo: democratizar el país. Lo ha logrado Túnez y lo va a lograr Egipto. Quién sabe si detrás irán Marruecos, Yemen, Jordania, Sudán o Argelia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace muchos años que los países árabes viven bajo un yugo asfixiante. El problema es que poco se sabía de este yugo en Europa. Como bien me explicaba hace unos días Haizan Amirah Fernández, investigador principal del Mediterráneo y el Mundo Árabe del Instituto Elcano, "los datos para quien quiera saber en qué condiciones de desesperación vive el mundo árabe están ahí, al alcance de cualquiera, otra cosa es que se les haya dado difusión a gran escala". Tal vez porque, efectivamente, no se le dio difusión a este sufrimiento, no son pocos los que a día de hoy no son demasiado conscientes de la importancia de lo que está acaeciendo. Lo que está ocurriendo es que el pueblo puede derrotar a la tiranía. En un siglo donde a los ideales se les llama utopías y a los idealistas, románticos trasnochados, los árabes han dado todo un puñetazo encima de la mesa. Y no parece que vaya a parar. "La ciudadanía se ha levantado para lograr un estado de derecho. Y eso no se puede frenar", explica Haizan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El&amp;nbsp; efecto es en cadena. "Las condiciones por las que Túnez y Egipto se han levantado, se repiten en todos los países árabes", dice Haizan. Es decir, esta revolución es posible y factible en los demás países de la región. De hecho, Argelia y Marruecos ya viven manifestaciones, Yemen y Sudán revueltas y otros dictadores ven claramente la que se les viene encima y toman medidas. El periodista y amigo Víctor M. Osorio, una máquina de rastrear y encontrar información para después convertirla en noticia, me contaba ayer mismo que el gobierno de Argelia, con su presidente Abdelaziz Bouteflika a la cabeza, ha abaratado los precios de algunos alimentos básicos. La misma medida se ha tomado en Jordania, donde también se ha subido del sueldo de los funcionarios públicos. Libia, donde las protestas todavía no han prendido, ha abolido los impuestos sobre el arroz, el azúcar o las papillas, mientras que Marruecos garantizará la estabilidad de los precios de los productos básicos. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en medio de todo este ejemplar e histórico proceso, encontramos a los deningrantes líderes políticos, títeres de un sistema cada día más vergonzoso.&amp;nbsp; Por un lado la puesta en escena de la UE y de EEUU, y por el otro la de China e Irán. De los segundos nada nuevo bajo el sol. China censura la palabra Egipto de sus servidores (no vaya a ser que la mecha se siga extendiendo hasta Asia central) e Irán a lo suyo, metiendo cizaña, como siempre, y vomitando basura como que ésta es la revolución del Islam. Algo de miedo le deben haber metido a Israel que se ha apresurado a decir, por medio de Netanyahu, que la UE y EEUU deben rebajar sus críticas contra el dictador egipcio Mubarak (me pregunto qué críticas, pero ahora hablaremos de eso). Israel tiene un tratado de paz con El Cairo desde 1978, un cambio de régimen dejaría un nuevo escenario en las relaciones entre ambos países, algo que a Israel no le gusta. Lo mismo le pasa con Jordania o Arabia Saudí. Da cierta pena ver cómo un país que no cesa de alardear que es la única democracia de la zona (un argumento utilizado hasta la saciedad por Israel) pide no criticar al dictador que un pueblo intenta derrocar en pos de esta cacareada democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más patético resulta todavía el lamentable e indignante papel de la UE, donde un espeso y chirriante silencio acompaña a todo este ejemplar proceso de revolución social. Europa se llena la boca de democráticos mensajes, se compromete a luchar por la democracia en su reluciente Tratado de Lisboa y alecciona allén de los mares sobre cómo se gobierna en el siglo XXI, pero se calla sumisa y vergonzosamente cuando un pueblo pone en práctica el camino a ese sistema. De pronto, los mensajes se cambian por el silencio ante un cambio de status quo. De pronto, valen más los tratados de pesca, de petróleo, de comercio, de grandes premios de F1, de jeques en Marbella y de aliados y alianzas, que la democracia. Nadie se atreve a criticar al régimen autoritario ni a apoyar a una población que se juega la vida por un estado de derecho (no a interferir, a apoyar). Todo es un grimoso silencio subyugado por los intereses económicos. Como siempre. Como todo en este hipócrita mundo donde hablar es gratis, pero hacer sale caro. Hasta tal punto, que tenemos que aguantar sin sonrojarnos que nuestra ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, diga que en Marruecos no puede pasar lo que está pasando en Egipto "por las reformas sociales que ha aplicado Rabat". ¿De qué reformas habla esta señora? No lo sabe ni ella, me temo. Y lo que en realidad hace cuando balbucea semejantes cosas, es nada menos que un llamamiento a la continuidad de la dictadura, a que nadie toque la tiranía marroquí... y se queda tan ancha. Más le valía seguir el ejemplo de sus vecinos europeos y seguir callada, por lo mejos así parecía tonta, y no lo confirmaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-8795815074638657757?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/8795815074638657757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/02/el-ensordecedor-silencio-de-europa.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8795815074638657757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8795815074638657757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/02/el-ensordecedor-silencio-de-europa.html' title='El ensordecedor silencio de Europa'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-8124576752028545025</id><published>2011-01-27T13:13:00.006+01:00</published><updated>2012-01-27T16:49:30.309+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>La historia de Meir Eldar. (O cómo sobrevivir a un gueto, 5 campos de exterminio, una marcha de 200 kilómetros a pie y una guerra)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Este reportaje, recortado por razones de espacio, ha sido publicado en el suplemento V de Vocento:&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TUFgehuYITI/AAAAAAAABgE/q9T8FfBJu00/s1600/Meir+Eldar+en+V.jpg" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="221" src="http://4.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TUFgehuYITI/AAAAAAAABgE/q9T8FfBJu00/s320/Meir+Eldar+en+V.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cree que tiene 80 años, aunque no está seguro. También cree que cuando los nazis lo metieron en el gueto de Cracovia tendría 13 ó 14. Por momentos eleva la estimación hasta los 16. Las ideas se amontonan y brotan enredadas de la memoria de Meir Eldar. Agacha levemente la cabeza, entreabre la boca cansado de recordar, pierde la mirada y narra algún episodio de su vida. Cuando concluye el capítulo, vuelve a levantar la vista y sonríe. Siempre sonríe cuando termina de hablar. Aunque hable sobre el Holocausto nazi al que sobrevivió. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;Meir Eldar nació en el pequeño pueblo polaco de Biala-Bielsko, cerca de Cracovia, en los años 30. Un mal momento y un mal lugar para venir al mundo si eres judío. Apenas unos años después ya estaba en el campo de concentración de Plaszow. "Intenté escapar una vez de Plaszow -relata Meir- con mi padre. Pero nos cogieron, y los soldados nos enviaron a los calabozos. Allí nos ayudaron los judíos que formaban la policía del campo. Los nazis les dijeron que si eran policías y ayudaban, les salvarían y les mandarían de vuelta a sus casas. Uno de ellos recibió una carta cuando nos sacaron de Plaszow. La carta decía que podía regresar a casa, que le dejarían pasar en la frontera de Hungría y que le agradecían los servicios prestados. Cuando llegó a la frontera entregó la carta a un soldado nazi, éste la abrió y le mató de un disparo". &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;Es difícil arrancarle detalles a Meir. Rehúsa dibujar con sangre sus recuerdos y remite, una y otra vez, a su libro, 'The Voyage of the Olim of the Biria', donde relata su llegada a Israel en el año 1946 a bordo del barco ilegal Biria. Es un anciano menudo, tiene el pelo fino y blanco y las cejas pobladas. Lleva un jersey de lana y tiene una herida en la nariz. "Vamos a la biblioteca", propone al instante, tras estrechar su mano. Y vamos a la biblioteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Se refiere a la biblioteca de Yad Vashem, el Museo del Holocausto de Jerusalén, donde hemos concertado la cita con él. "Quien quiera saber cosas que lea mi libro. Yo no pregunto cosas a otros supervivientes, leo lo que han escrito. Mis hijos y mis nietos no me preguntan, saben que tienen el libro". Meir anotó en su libro, que por fin muestra satisfecho, el nombre y fecha de nacimiento de los 1.086 pasajeros judíos que, junto a él, partieron el 2 de julio de 1946 del puerto francés de Sete, cerca de Marsella, rumbo al inminente estado de Israel. Relata el viaje y las historias de algunos de sus compañeros de travesía. Pero antes de esto, antes de navegar rumbo al que hoy es su hogar a bordo del Biria, Meir, que por fin se olvida de su libro una vez visto, pasó por muchos lugares. Por demasiados lugares.&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;"Estuve en cinco campos nazis: Plaszow, Auschwitz, Bobrek, Buchenwald y Spainchingen". Mientras habla, su pequeño cuerpo recorre cada rincón de Yad Vashem con una antigua bolsa de deportes colgada al hombro. Es su territorio. Atraviesa firme el Paseo de los Justos, donde cada árbol rinde tributo a un ciudadano que arriesgó su vida por ayudar a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, recorre la plaza dedicada al gueto de Varsovia y contempla el vagón de un tren de mercancías destinado al transporte de judíos que descansa en un parque. No se deja ayudar cuando el camino de tierra se empina demasiado. Además de los cinco campos, Meir estuvo en un gueto, en una 'marcha de la muerte' de 200  kilómetros a pie, en una emigración ilegal a Israel y en una guerra contra los árabes. No va a detenerle una pequeña pendiente. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;De su pueblo al gueto de Cracovia. Comienza la odisea.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;"En mi pueblo, los soldados alemanes nos sacaron de las casas y nos enviaron al gueto de Cracovia. Tiraban la puerta abajo y decían, ¡Alemania ya está aquí!", relata Meir. Es el principio de su relato y tuvo lugar en 1943, o al menos así lo dice la Historia, porque Meir no acierta a recordar el año concreto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;"En el gueto estuvimos poco tiempo. Recuerdo el hambre, siempre tenía hambre. No teníamos nada que comer. Un día robé una gallina a unos polacos y la llevé a la casa donde vivíamos en el gueto. Se llenó de felicidad", ríe. 15.000 judíos fueron hacinados en las penas 30 calles del gueto de Cracovia desde el año 1941 hasta 1943. Fueron los días 13 y 14 de mayo de ese año cuando los nazis decidieron poner fin al invento. Enviaron a los que podían trabajar al campo de concentración de Plaszow y al resto los ejecutaron allí mismo. 2.000 personas fueron asesinadas en las calles del gueto esos dos días. Algunos lograron escapar por las alcantarillas. Podría decirse que Meir tuvo suerte: "Antes de que mataran a todo el mundo en el gueto, a mí y a mi padre nos enviaron al campo de Plaszow. A mi madre nunca la volví a ver. Recuerdo que siempre me decía que tenía que escaparme del gueto. No entendía por qué me decía eso. Creía que era porque quería separarse de mí, y me echaba a llorar. Ahora lo entiendo. Mi madre era una mujer muy fuerte". Los ojos de Meir son pequeños, imposibles de penetrar: encierran todo el dolor que se acumuló aquellos años e impiden que salga.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó al campo de Plaszow, al sur de Cracovia y muy cercano a la célebre fábrica de Oskar Schindler, a Meir le permitieron ducharse. "Hacía meses que no me lavaba. A mí y a otro chico nos dieron jabón y cuando nos miramos al espejo vimos que estábamos negros. El otro chico comenzó a gritar y a llorar. Se volvió loco. Al verse así se volvió loco". Aquel chico contempló horrores inimaginables, pero fue su propia suciedad la que le hizo perder la cabeza. "Yo terminé de lavarme". &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Plaszow y su verdugo&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El comandante nazi que dirigía el campo de Plaszow era Amon Goethe, conocido como el verdugo de Plaszow. Este 'hombre', de 1,92 metros y 120 kilos de peso, interpretado por Ralph Fiennes en película La Lista de Schindler, era conocido por su atrocidad. Ejecutaba sin explicaciones a prisioneros y disparaba con su rifle aleatoriamente. "Estaba siempre borracho... ¿Horrible? No, horrible no es una palabra suficiente para definirle".&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;"Bebía, paseaba por el campo con su rifle y disparaba a cualquiera- relata Meir-. Después mataba a la familia del que había asesinado, porque no quería trabajadores insatisfechos, decía. Y además tenía una amante en el campo, aunque estaba casado y con una hija", subraya Meir, equiparando los hechos. Goeth fue ahorcado por los soviéticos en el propio campo, en septiembre de 1946. Su engañada mujer, de la que Meir se apiadaba, se suicidó al enterarse de las atrocidades que había cometido su marido en Plaszow.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;A principio de 1944, 2.000 prisioneros de Plaszow son seleccionados para ir a trabajar a Asuchwitz. Uno de ellos es Meir. "Nos cogieron a muchos, hombres, mujeres y niños, y nos metieron en un tren de mercancías. Íbamos en los vagones de pie, muy apretados", y Meir encoge los hombros mímicamente bajo su jersey. Cuando llegaron al más conocido de los campos de exterminio, Meir y sus 2.000 compañeros de viaje no tuvieron que pasar la selección. Fue algo excepcional porque todos los judíos que mandaban a Auschwitz la pasaban: descendían del tren y varios médicos y soldados seleccionaban los aptos para trabajar, que formaban una fila y se dirigían a los barracones como prisioneros, y los no aptos, que formaban otra fila y pasaban directamente, desde el tren, a las cámaras de gas. Meir era un crío cuando llegó a Auschwitz. Si hubiera pasado por la selección no habría sido elegido para trabajar debido a su edad. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;"En Auschwitz trabajaba en el hormigón, en una fábrica que había cerca. Todos los días salíamos del bloque 6, trabajábamos todo el día y regresábamos. Era durísimo, y a veces teníamos que traer los cuerpo de compañeros que no lo aguantaban...". La fábrica para que la Meir trabajaba en régimen de esclavitud era Siemens, que creó un subcampo en Auschwitz. El gigante de la electrónica indemnizó hace años a 2.203 judíos supervivientes, aunque dice no asumir ninguna responsabilidad moral. "Yo no recibí ningún dinero", se sorprende Meir levantando la vista. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;Sobrevivió a Auschwitz un año. Su recuerdo más visible es la cicatriz que tiene en el brazo. "Me corté el número que nos tatuaron. A cada prisionero nos tatuaban uno", y Meir recorre su cicatriz en el brazo con el dedo, imitando a un cuchillo. "Lo arranqué y luego me cosí", explica. Su recuerdo más doloroso tiene que ver con las mujeres jóvenes del campo. "Horrible -murmura- Nadie lo cree cuando explico lo que le hacían a las chicas judías en Auschwitz". "¿Qué les hacían?". Meir dice que no con la cabeza. Por qué y para qué insistir. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;Del bloque 6 Meir pasó al subcampo de Bobrek, pegado a Auschwitz. En el invierno de 1945 los soviéticos ya estaban demasiado cerca, así que los alemanes comenzaron a desmantelar las instalaciones. El 18 de enero, Meir y otros 60.000 prisioneros fueron evacuados por los soldados nazis, que los empezaron a trasladar hacia otros campos situados en Alemania, ante el imparable avance ruso. Algunos fueron hacinados en trenes de carga. No fue el caso de Meir. A él le tocó una de las 'marchas de la muerte'. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La marcha de la muerte&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;“Hacía frío, llevábamos esa ropa que nos dieron, como un pijama, y los zuecos, y estaba todo nevado. Caminábamos muchos judíos con pocos soldados, y nos decían que nos iban a matar a todos. Recorrimos así 200 kilómetros. A pie". Meir formó parte de una de las conocidas como 'marchas de la muerte', evacuaciones a pie desde los campos de Europa del Este hacia campos alemanes, alejándose del Ejército Rojo. Se estima que unas 200.000 personas fueron evacuadas de este modo de los campos polacos. Unas 80.000 no soportaron las condiciones. "En nuestra marcha éramos 400 y los soldados unos 30. Yo creo que por eso no nos mataron", recuerda Meir. "Unos años después hice ese mismo camino en coche, y fui haciendo fotos", y se enreda explicando las fotos que hizo y quién se las pidió... La primera parada de la 'marcha de la muerte' de Meir fue Buchenwald, un campo situado en Alemania, a bastantes más kilómetros de los 200 que Meir asegura haber recorrido. Llegaron a pie. En pijama. En zuecos. En enero.&lt;br /&gt;En la cafetería del museo, Meir insiste en preguntar si tenemos sed. "¿Seguro? ¿No queréis beber nada? ¿Soda?". Escribe algunos nombres y lugares que son difíciles de comprender. Primero lo hace en hebreo, con su menuda y envejecida mano. Después repasa la palabra con el bolígrafo, susurrando, como acariciando cada letra, y la escribe a continuación con caracteres latinos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;"Los soldados americanos se acercaron, así que volvimos a irnos a los pocos meses de llegar", continúa. Esta vez rumbo al campo de Spainchingen, en Francia, último campo nazi en el que estará Meir. Los prisioneros volvieron a calzarse los zuecos y emprender una nueva marcha de cientos de kilómetros. Los alemanes sabían que la guerra estaba perdida. Los prisioneros sabían que tenían que aguantar. Un último esfuerzo. Y esperar que por el camino no les ejecutaran. Algunas de las 'marchas de la muerte' desaparecieron literalmente por el camino, ya que los soldados alemanes ejecutaron a todos los prisioneros antes de huir del enemigo. No fue el caso de la marcha de Meir, aunque muchos no resistieron el agotamiento y el frío y se quedaron por el camino, por este último camino. Meir logró llegar a Spainchingen.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;"A los pocos días de llegar, los soldados alemanes se fueron, nos dejaron abandonados. Los americanos aparecieron y nos dieron café y comida. Luego nos dijeron: no digáis que sois judíos, no habléis polaco, sólo inglés". No hubo tregua, ni siquiera tras la liberación, para Meir y los demás judíos rescatados. Aun sin los nazis, no debían hacer pública su condición de judíos. "No nos querían en ningún lado". Palestina se presentaba como la solución.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Rumbo a Palestina&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;"Yo me quería ir a Israel porque ya no tenía casa en Polonia. Los americanos nos llevaron al sur de Francia, para coger un barco". En verano de 1945 Meir, junto con otros mil judíos, embarca en el Biria, pero los británicos, que controlan Palestina, les impiden la entrada, pese a que Meir y los demás supervivientes han adquirido pasaportes falsos. Ni el barco ni sus ocupantes tienen permiso para entrar en el Mandato Británico de Palestina. Su lucha no parece tener final.&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TUFgehuYITI/AAAAAAAABgE/q9T8FfBJu00/s1600/Meir+Eldar+en+V.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Meir se desvía de la historia, se atasca, se distrae. A veces se queda enganchado en una palabra que tarda siglos en salir. Revivir su historia es agotador y su voz parece cada vez más apagada. Pero sigue. Porque llega a la parte que más le gusta. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;"Cuando por fin llegué a Jerusalén mentí sobre mi edad para poder alistarme con el Ejército". Un gueto, cinco campos de concentración y una marcha a pie de 200  kilómetros después, Meir decide alistarse en el Ejército israelí para combatir contra los árabes. En el año 1946 ingresó en el Palmach, la fuerza militar previa a la creación del Estado de Israel. Cuando en el 48 estalla la guerra, combate en los alrededores de Jerusalén. Es uno de los soldados que logra abrir un corredor para hacer llegar comida y armas a los judíos aislados en el barrio hebreo del Casco Antiguo. La guerra termina, Israel vence. Han pasado cinco años. Meir está vivo. &lt;br /&gt;Comienza la despedida. Apenas queda gente en la cafetería de Yad Vashem. Meir Eldar se coloca su pequeña e inseparable bolsa de deportes en el hombro y nos invita a un próximo encuentro, tal vez en su casa. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;"Una última pregunta". Meir se gira, ya se estaba marchando.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;"¿Por qué no hicisteis nada contra los nazis?". Apenas duda: "Porque sabíamos que nos iban a matar. Pero no sabíamos cómo". Son las 5 de la tarde. Una voz anuncia en hebreo que Yad Vashed va a cerrar. Ya es de noche en Jerusalén.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-8124576752028545025?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/8124576752028545025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/01/la-historia-de-meir-eldar-o-como.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8124576752028545025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8124576752028545025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/01/la-historia-de-meir-eldar-o-como.html' title='La historia de Meir Eldar. (O cómo sobrevivir a un gueto, 5 campos de exterminio, una marcha de 200 kilómetros a pie y una guerra)'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TUFgehuYITI/AAAAAAAABgE/q9T8FfBJu00/s72-c/Meir+Eldar+en+V.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-5727790876787032853</id><published>2011-01-06T19:29:00.000+01:00</published><updated>2011-01-06T19:29:08.193+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>Charla con Manuel Mandianes: descubriendo si los jóvenes de hoy son tan malos como los pintan</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:TrackMoves/&gt;   &lt;w:TrackFormatting/&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:DoNotPromoteQF/&gt;   &lt;w:LidThemeOther&gt;ES&lt;/w:LidThemeOther&gt;   &lt;w:LidThemeAsian&gt;ZH-TW&lt;/w:LidThemeAsian&gt;   &lt;w:LidThemeComplexScript&gt;HE&lt;/w:LidThemeComplexScript&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;    &lt;w:SplitPgBreakAndParaMark/&gt;    &lt;w:DontVertAlignCellWithSp/&gt;    &lt;w:DontBreakConstrainedForcedTables/&gt;    &lt;w:DontVertAlignInTxbx/&gt;    &lt;w:Word11KerningPairs/&gt;    &lt;w:CachedColBalance/&gt;    &lt;w:UseFELayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;m:mathPr&gt;    &lt;m:mathFont m:val="Cambria Math"/&gt;    &lt;m:brkBin m:val="before"/&gt;    &lt;m:brkBinSub m:val="&amp;#45;-"/&gt;    &lt;m:smallFrac m:val="off"/&gt;    &lt;m:dispDef/&gt;    &lt;m:lMargin m:val="0"/&gt;    &lt;m:rMargin m:val="0"/&gt;    &lt;m:defJc m:val="centerGroup"/&gt;    &lt;m:wrapIndent m:val="1440"/&gt;    &lt;m:intLim m:val="subSup"/&gt;    &lt;m:naryLim m:val="undOvr"/&gt;   &lt;/m:mathPr&gt;&lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" DefUnhideWhenUsed="true"  DefSemiHidden="true" DefQFormat="false" DefPriority="99"  LatentStyleCount="267"&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="0" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Normal"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="heading 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 7"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 8"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 9"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 7"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 8"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 9"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="35" QFormat="true" Name="caption"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="10" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Title"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="1" Name="Default Paragraph Font"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="11" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtitle"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="22" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Strong"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="20" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Emphasis"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="59" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Table Grid"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Placeholder Text"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="1" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="No Spacing"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Revision"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="34" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="List Paragraph"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="29" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Quote"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="30" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Quote"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 1"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 2"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 3"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 4"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 5"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 6"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="19" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Emphasis"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="21" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Emphasis"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="31" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Reference"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="32" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Reference"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="33" SemiHidden="false"   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Book Title"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="37" Name="Bibliography"/&gt;   &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" QFormat="true" Name="TOC Heading"/&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:10.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:Arial; mso-bidi-theme-font:minor-bidi;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Le conocí por casualidad. Leí un artículo suyo en un periódico y me pareció muy interesante. Siempre tuve especial fascinación por la antropología. Después me enteré de que era gallego; cuando comenzamos a mantener agradables charlas por teléfono. Nos queda pendiente conocer nuestras caras. Sin embargo, lo hablado hasta ahora merece una reflexión.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No le he preguntado la edad, pero en las cosas que dice Manuel Mandianes -antropólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;se nota el imprescindible paso de los años. “Carretero –me explica- no es que los jóvenes de hoy sean malos o peores que la generación de sus padres. Ocurre que son los adultos quienes los pintan”. Es un buen comienzo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es el eterno bucle, la interminable cuestión. ‘Es que los jóvenes de hoy…’. No hay generación que no se lamente de lo nefasta que es la que le sigue, de los valores y formas que se han perdido. Nuestros abuelos se lamentaban de nuestros padres y ellos lo hacen ahora con&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;nosotros como lo haremos en más o menos tiempo con nuestros hijos. Nada nuevo bajo el sol. Las brechas generacionales nunca pierden actualidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;“La juventud –explica Manuel- siempre ha sido la abanderada de los valores y representa el camino que toma la sociedad, aunque son los adultos los que verbalizan&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;los conceptos y los jóvenes no logran dar forma a estos valores que persiguen”. Respondo que hoy se acusa a los jóvenes de perseguir valores materiales como el éxito, el triunfo o el dinero. “Aunque lo parezca, esto no es nuevo”, me replica. Y Manuel se me enreda un poco en la historia metafísica de Occidente. “Nuestra sociedad siempre se ha basado en valores metafísicos. Descartes decía ‘pienso luego existo’. Pero cuando nos acercamos a la modernidad, pensadores como Nietzsche dicen que Dios ha muerto. Con ello, no matan al dios religioso, matan los valores occidentales metafísicos, que van siendo poco a poco suplidos por los valores materiales que nos trae la revolución industrial. De la burguesía que se contempla a sí misma pasamos a la posibilidad de que cualquiera puede triunfar, emprender un negocio o una empresa y llegar al reconocimiento mediante el dinero y el éxito. Estos son los nuevos valores”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;¿Se pierden entonces los antiguos? Si esto es así, ¿vivimos en una sociedad más superficial? “Es verdad que los jóvenes de hoy son más nihilistas, están preocupados por vivir y se basan en el carpe diem. Quieren dinero para gastarlo. La escala de valores es más material que antes”. “Sin embargo –agradecí escuchar este sin embargo, aún hay esperanza para los jóvenes- no puede decirse que la juventud haya renunciado a valores profundos”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;“Los valores tradicionales –prosigue Manuel- han caído. Los jóvenes buscan ahora la materialización de unos nuevos valores que de momento son como nubes, difusos, y hay que darles forma. Las fiestas tradicionales, la religión o los encuentros familiares, están siendo sustituidos por el ocio, el botellón o el fútbol”. Comienzo a comprender que el problema de que la sociedad actual sea más materialista que nunca no es una cuestión de los nuevos valores que traen los jóvenes, sino más bien un asunto de toda la sociedad en general. “Correcto”. “No sólo eso, sino que si hoy percibimos a los jóvenes como materialistas o superficiales, es porque son los adultos, a través de la publicidad y los medios de comunicación, quienes trazan un dibujo de lo que son los jóvenes. Pero a ellos nadie les pregunta, nadie les deja hablar. No pueden explicarse ni definirse”. Tal vez, pienso, porque tampoco ellos saben bien quiénes son o qué quieren. “Exacto. Los grupos antisistema son reducidos, pero son un síntoma, la punta del iceberg de un movimiento de la juventud. La mayoría de jóvenes no se siente implicado ni representado por los políticos ni por el sistema, pero esto no significa que no les interese. La mayoría no se sienten relacionados con Dios, lo cual no significa que sean ateos. Antes estas ausencias buscan nuevas referencias y los adultos les sirven en bandeja aquellas que representan el dinero y la fama, como futbolistas o personajes de televisión, pero que son ídolos huecos. &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Son estos ídolos los que están ocupando el espacio que han dejado otras referencias metafísicas”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;De acuerdo. Los jóvenes están siendo definidos por los adultos, o al menos por la publicidad y los medios de comunicación que manejan los adultos. Se les ofrecen ídolos y valores materiales para después acusarles de materialistas. “En la sociedad prevalecen los valores materiales porque son los adultos los que damos forma a los valores sociales. Los jóvenes que triunfan son aquellos que asumen los mismos valores que los adultos, por ello estos los consideran triunfadores y se establece esta condición en toda la sociedad. En realidad, quien establece quién tiene éxito o no son los adultos con sus valores. Pero los jóvenes tienen otros en su interior, y la mayoría de ellos no son materiales, no miden el éxito o el triunfo”. Manuel alza la bandera de la juventud y la ondea. “Los jóvenes no son idiotas, ni malos. Los medios y la publicidad hacen hincapié en los valores materiales. Los jóvenes apenas tienen voz. La sociedad habla de lo que echa de menos, no de los valores que los jóvenes buscan. Hay una crisis de valores porque se habla de valores del pasado, no de los que se están buscando”. E insiste: “ No son tan malos como los pintan, lo que pasa que los adultos los ven diferentes, ven que no siguen los valores que a ellos sí les funcionaron y esto les asusta, les pierde y les genera un caos, dando como resultado una crítica hacia los jóvenes que no es veraz”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Manuel le da forma a estas últimas afirmaciones poniendo algunos ejemplos: “La Iglesia dice que hay menos solidaridad. No. Hay más solidaridad que nunca, hay más voluntarios que nunca, los voluntarios que han suplido a los misioneros”. Esto representa, pienso, lo que Manuel trata de decirme: no es que los valores de hoy sean peores, si no que han cambiado de forma. El problema es que nadie (nadie cuya voz sea escuchada) está haciendo esta lectura. Simplemente se está cayendo en el inevitable ciclo histórico de ver lo diferente que llega, como peor.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Me lanzo en la charla: No es que los jóvenes rechacen algunos valores muy instaurados en los adultos, es que prescinden de ellos. Son indiferentes a los valores porque no tienen los mismos objetivos, la misma lucha, y por eso muchos de estos valores les traen sin cuidado. Por ejemplo, se preocupan por la política, pero no creen en los políticos. La juventud rechaza la corrupción. “Buena lectura”, me dice. Y me siento satisfecho, claro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;“Se dice –prosigue Manuel tomando de nuevo el mano de la charla- que a los jóvenes de hoy les faltan inquietudes. A lo mejor es que los adultos no están sabiendo leer en qué están implicados los jóvenes hoy. La comunicación, por ejemplo, ya no es un púlpito o ni siquiera un libro. Ahora es internet. ¿Qué los jóvenes no leen? Sí leen, pero en internet. Hoy la alfabetización es digital. Un chico puede no saber redactar una carta, pero sabe twittear una información”. Definitivamente, comprendo que a los adultos les (nos) cueste comprender y asimilar este tipo de cambios. Son difíciles y bruscos. Aunque inevitables.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Intento llegar a conclusiones: si bien vivimos en una sociedad más materialista fruto de la persecución del éxito y del dinero, los valores profundos siguen vigentes en la mayoría de los jóvenes. El problema es que tiene otras formas, otros cauces, que no son comprendidos o analizados por los adultos. Es por ello que los adultos, a través de los medios y de la publicidad, hacen un retrato decadente de la juventud y, a la vez, la hacen partícipe de una sociedad más superficial, creando ídolos vacíos, figuras de culto absurdas. “Lo que los adultos les dicen a los jóvenes de hoy, lo escuchaban ellos cuando eran jóvenes”. Comienzo a ver a los adolescentes más como víctimas que como culpables de una sociedad más superficial.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Se antoja necesario, le digo a Manuel, intentar comprender a los jóvenes, destacar sus valores y las formas que estos tienen, para comprender la sociedad que nos espera. “Absolutamente. Si seguimos ignorando la búsqueda que los jóvenes están llevando a cabo, criminalizándolos sin más, llegaremos a un apogeo de los valores materiales: éxito, dinero, abundancia. Y eso conlleva frustración, porque la mayoría de las personas no van a lograr todo esto. Los adultos necesitan hacer autocrítica porque los valores que están transmitiendo y en los que están haciendo hincapié son los valores superficiales y materiales. Y esos valores se los transmitimos a los jóvenes, no los alcanzan y se frustran”.&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La charla se extiende, se retuerce, gira y las ideas se esconden y vuelven a la salir a la luz. “Bueno, seguiremos otro día, que podríamos estar horas”. Y horas estamos pero, efectivamente, seguiremos otro día. Todos los días que me regale un rato tan delicioso como son sus charlas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-5727790876787032853?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/5727790876787032853/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/01/charla-con-manuel-mandianes.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/5727790876787032853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/5727790876787032853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2011/01/charla-con-manuel-mandianes.html' title='Charla con Manuel Mandianes: descubriendo si los jóvenes de hoy son tan malos como los pintan'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-3807028239800799642</id><published>2010-12-23T23:21:00.000+01:00</published><updated>2010-12-23T23:21:30.991+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>Presos palestinos: ¿héroes o delincuentes?</title><content type='html'>Hay 7.ooo presos palestinos en 22 cárceles israelíes. 300 de ellos  son menores y 43, mujeres. 128 de ellos llevan más de 20 años en la  cárcel. 1.500 están enfermos, muchos de ellos crónicos. 650 son  preventivos. “Son presos políticos. Todos”, dice Issa Qaraqa, ministro  de Presos de Palestina. “Son detenciones legales basadas en garantizar  la seguridad pública”, dice el Estado de Israel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión de los presos palestinos en cárceles israelíes no está en  la agenda del gobierno hebreo ni tampoco en las noticias de los grandes  medios cuando se habla de las negociaciones de paz. Pero sí está muy  presente en Palestina, que incluso tiene un ministerio para tratar el  asunto. Issa Qaraqa es su portavoz y dirigente. “2010 ha sido uno de los  peores año en lo que a detenciones de palestinos por parte del Ejército  de Israel se refiere. Estimamos que se han producido unos 1.400  encarcelamientos en lo que va de año. Y cada vez más son de niños”,  explica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“Palestina, como cualquier país –explica Mohamed Odeh, miembro de la  Autoridad Nacional Palestina- tiene sus cárceles donde están los  delincuentes comunes. Ninguno de ellos es un preso político”. &amp;nbsp;A mayores  de estos presos comunes encarcelados en territorios palestinos, Israel  tiene encerrados a unos 7.000 ciudadanos palestinos por atentar contra  la seguridad del Estado israelí. Son cárceles destinadas exclusivamente a  ello y donde no hay presos israelíes. “La mayoría de ellos están en la  cárcel por tirar piedras, cócteles molotov o atacar el muro”, revela  Qaraqa, “pero eso es resistencia y no es un crimen resistir la ocupación  que padecemos”, protesta. “Son los propio presos –dice Odeh- los que  reconocen lo que han hecho, pero no son delitos, son actos de resitencia  a la que tenemos derecho si nos ocupan”. Palestina no considera un  delito estas agresiones a Israel, lo considera un derecho, y por ello no  sólo no las castiga, si no que el gobierno palestino pide la libertad  de estos 7.000 presos. La mayoría de ellos son héroes, ejemplos e  incluso &amp;nbsp;firmes candidatos a presidir la Autoridad Nacional Palestina,  como Marwan Barguti. El propio ministro de Presos estuvo encarcelado  durante diez años. “La primera vez que me encerraron fue por arrojar un  cóctel molotov a unos soldados”, relata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo ve así Israel, que expone que estas detenciones cuentan con  cobertura legal de acuerdo a una ley militar de 1970 que permite al  Ejército israelí practicar arrestos en Cisjornia. El Estado israelí se  basa en la necesidad de garantizar la seguridad pública, a pesar de que  no existe una definición legal del término ‘seguridad pública’. En todo  caso, la ley que enmarca estos actos es militar, los juicios que se  celebran contra los detenidos son militares y los jueces que deciden son  miembros del Ejército israelí. En 2009, todos los palestinos que fueron  juzgados por estos tribunales terminaron condenados, aunque fuera con  la pena mínima. Ninguno de ellos fue encontrado incocente y absuelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menos justificación encuetra Israel cuando se suceden las revelacione  sobre abusos a estos presos. Se han denunciado hasta agresiones  sexuales. El Estado de Israel se limita a negar los hechos. 1.200 presos  están incomunicados. Ni familiares ni abogados pueden ponerse en  contacto con ellos, lo que vulnera los derechos básicos de los  encarcelados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La detención administrativa es un añadido en todo es asunto. Este  procedimiento, basado en la Ley de Emergencia del Mandato Británico del  año 1945, permite a las fuerzas armadas israelíes mantener a un  palestino preso tres meses sin acusarlo ante la justicia, con un periodo  de arresto prorrogable por otros tres meses. En estos momentos, y según  estimaciones de la ANP, hay 650 presos administrativos en cárceles  israelíes. “Sin ninguna razón –habla Qaraqa- un palestino puede estar  encarcelado e incomunicado seis meses”. La razón la encuentra Israel en  la Orden Militar 1.226 (1988), que faculta a los comandantes del  Ejército israelí para detener a los residentes palestinos de  Cisjordania, hasta un máximo de seis meses, “si tienen motivos  razonables para suponer que la seguridad de la zona o la seguridad  pública requieren la detención”. De nuevo la seguridad. El libro de la  ONG israelí ‘Breaking the silence’, agrupación de ex soldados que están  revelando los abusos cometidos contra palestinos durante su servicio  militar, sintetiza la filosofía del Ejército israelí en los Territorios  Ocupados. “La prevención del terrorismo -dice Breaking the Silence- se  traduce en que todos los palestinos, hombres y mujeres, son sospechosos y  constituyen una amenaza; la intimidación reduce las posibilidades de  que se enfrenten a las fuerzas de seguridad y, por tanto, previene el  terrorismo”.&lt;br /&gt;Los niños son el otro añadido en todo este asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente, las autoridades palestinas calculan que hay unos 300  niños palestinos encarcelados por Israel, a pesar de que Israel figura  entre los 191 firmantes de la Convención de los Derechos de la Infancia,  vigente desde 1990 y que señala que “la detención, encarcelamiento o  prisión de un niño se llevará a cabo de conformidad con la ley y se  utilizará tan sólo como medida de último recurso y durante el período  más breve que proceda”. Las órdenes militares 378 y 1.591 del Estado de  Israel sí permiten el encarcelamiento de menores palestinos provocando  una contradicción con lo firmado en 1990 y haciendo que lo incumplan. El  primero de los decretos castrenses prevé una pena máxima de 20 años  contra los menores que se defiendan arrojando piedras a los soldados  israelíes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Comité de la ONU asegura estar preocupado cuando expone que “más  de 2.000 niños, entre ellos algunos de 12 años, han sido acusados de  infracciones contra la seguridad entre 2005 y 2009, detenidos sin cargos  por un periodo superior a 8 días y llevados ante tribunales militares”.  La ONG Defensa de Niñas y Niños Internacional (DNI) alertó en 2008 de  que en los interrogatorios a los niños no se les permite llamar a un  abogado o que les acompañe algún familiar. Según DNI, los menores “son  sometidos a técnicas prohibidas, como el uso excesivo de vendas y  esposas, bofetadas, patadas, posiciones dolorosas por tiempo prolongado,  confinamiento solitario, privación de sueño y combinaciones de amenazas  físicas y psicológicas”. A esto hay que agregrar que en 2009 Palestina  presentó a la ONU la denuncia de que más de 100 niños recibieron  maltratos y abusos sexuales mientras estuvieron detenidos en 2009 por el  Ejército israelí. En tanto, la organización israelí de derechos humanos  B’Tselem explica que para el confinamiento de los niños se utilizan  celdas de castigo de proporciones mínimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No humanas”. Así califica la Autoridad Nacional Palestina (ANP) las  condiciones de los presos palestinos en Israel. Quiere llevar toda esta  cuestión a la Corte Internacional. “Vamos a presentar una denuncia en la  Asamblea de la ONU –dice Odeh- para que Israel cumpla los acuerdos de  Ginebra y otorgue sus derechos a los presos”. Es un primer paso. “Lo que  queremos es que sean liberados, ya que son presos políticos acusados de  resistencia, que es un derecho si nos ocupan. No firmaremos nada con  ellos mientras haya un solo preso palestino”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo ve así Israel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://geaphotowords.com/blog/?p=5559"&gt;Este artículo también ha sido publicado en GEA Photowords.&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-3807028239800799642?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/3807028239800799642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/12/presos-palestinos-heroes-o-delincuentes.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/3807028239800799642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/3807028239800799642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/12/presos-palestinos-heroes-o-delincuentes.html' title='Presos palestinos: ¿héroes o delincuentes?'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-1912329764207591846</id><published>2010-11-26T18:54:00.002+01:00</published><updated>2010-12-10T13:12:41.078+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>La (tremenda) irresponsabilidad de usar la inmigración como arma electoral</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;En una conferencia, comentaba el otro día Fernando Martínez Santamaría, director del Observatorio de Inmigración-Centro de Estudios, que la inmigración no es un fenómeno, ya que un fenómeno es algo esporádico, imprevisto y pasajero. Muchas personas de nuestra generación, decía, ven la inmigración desde un punto de vista esporádico: ‘cuando el mercado los necesitaba eran mano de obra. Ahora que ya no los necesitamos, deben marcharse’. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Días después de asistir a aquella interesante conferencia llegó a mis manos una&amp;nbsp; encuesta publicada en los medios de comunicación y elaborada por la Fundación Bertelsmann, en la que se revela que, según los resultados de este sondeo, el 31% de los españoles está a favor de expulsar a los inmigrantes (sin diferenciación entre regularizados y sin papeles) que se queden en paro durante un determinado tiempo. La pregunta viene a cuento de una propuesta del PP de Cataluña, que quiere convertir esta promesa electoral en ley si gana las elecciones catalanas.&amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Pintan negros nubarrones para los casi dos millones de persona extranjeras que hay en paro a día de hoy en España si gana el PP. El paro se ceba con los inmigrantes desde que empezó la crisis y una ley como la que proponen los populares permitiría una oportuna y eficaz ‘limpia’. Pero precisamente el dato de inmigrantes en paro refleja a qué vienen aquí estas personas: somos el décimo país en número de inmigrantes pero el primero en número de trabajadores extranjeros, lo que da buena cuenta de que aquí llegan para trabajar. Además, cuando no había crisis, en 2007, entraron en España 993.000 extranjeros por los apenas 105.000 que lo hicieron el pasado año. Si no hay trabajo, no vienen o viene menos. &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El problema es que llegaron los últimos y por ello dispusieron de los empleos más precarios (muy por debajo de su cualificación: el 59% de los inmigrantes han acabado los estudios de secundaria y un 20% tiene titulación superior, datos parejos al nivel de la población española). Estos puestos precarios fueron los primeros en destruirse al llegar la crisis y, por lo tanto, los extranjeros fueron los que, mayoritariamente, se fueron al paro. La tasa de paro actualmente entre los inmigrantes roza el 30%. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y ahora que estos ciudadanos están en paro, sobran, cuando antes hacían falta. Y así lo dice el PP sin medias tintas ni rodeos, circundando un discurso xenófobo. Pero no es tan fácil. Primero porque contraviene leyes y derechos y segundo porque, además de inmoral y antiético, no es razonable.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Las personas extranjeras en paro provienen de sectores destruidos como la construcción y ahora pugnan por hacerse un hueco en un mercado laboral más reducido. Pero sus derechos y deberes ya están adquiridos y el hecho de haber nacido en otro pedazo de tierra que no es éste, no es justificación ni explicación alguna para que una sociedad que dice situarse en el siglo XXI se los quiera quitar de encima. Ahora ya forman parte de nuestra sociedad (globalizada) y tienen el mismo derecho a competir por el escaso trabajo que hay con los que gozan de DNI español (y eso a pesar de que en España, según el catedrático en Sociología de la Universidad Complutense, David Reher, apenas hay sectores en los que los inmigrantes compitan con los autóctonos). Con su propuesta, el PP genera dos tipos de ciudadanos: unos que por el hecho de no haber nacido en este suelo están con la espada de Damocles sobre la cabeza: si se quedan en paro, los echan de su casa, y otros que, aunque sea una persona improductiva, vaga o corrupta, ha tenido la fortuna de nacer aquí y puede tomárselo con más calma: nadie le va a echar de la sociedad si no produce. De manera que a la primera clase de ciudadano se le dibuja ante sí un panorama orwelliano: si te quedas en paro, si no produces para esta sociedad, estás expulsado. El baremo para decidir quién se somete a este irracional criterio está en el pasaporte y en el color de la piel. Esto se llama xenofobia. Y el 31% lo apoya. ¿Por qué?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Me niego a pensar que el 31% de la población española es xenófoba, simplemente tiene miedo. Está insegura. Y la crisis acentúa estos miedos. El problema es que &lt;a href="http://sinanimodenada.blogspot.com/2008/10/tpicos.html"&gt;estos miedos nacen de percepciones, no de realidades estadísticas&lt;/a&gt;. Cuando una persona ve cambiar el paisaje urbano de su barrio se asusta ante lo distinto, forma parte de la naturaleza humana, y este susto proviene de su percepción, aunque los datos digan que nada ha cambiado a peor. Si los encargados de transmitir estos datos fueran responsables, muchas de estas percepciones desaparecerían (o se atenuarían), pero parece que detrás hay demasiados intereses en forma de votos, de manera que, lejos de intentar contrarrestar &lt;a href="http://sinanimodenada.blogspot.com/2008/10/tpicos-20-mi-lucha-sigue.html"&gt;estas alarmas sociales&lt;/a&gt;, los políticos y los medios a su servicio se empeñan en alimentarlas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;De aquí nacen medidas como las que propone el PP de Cataluña. ¿Alguien se cree que no están perfectamente estudiadas las medidas que exponen? Saben de sobra que no es verdad lo que dicen, que no sobran los inmigrantes, que no hay tales alarmas de inseguridad, pero se empeñan en confundir, asustar, y prometer soluciones a problemas que ellos inventan. Y eso da votos, pero es una irresponsabilidad de proporciones espectaculares, hasta el punto que pone en peligro la cohesión social y forma, como antes dije, dos clases de ciudadanos, ahondando en el ‘ellos y nosotros’. Me llama la atención poderosamente que este discurso nacionalista, donde prima el pasaporte, viene de quien tantas veces ha atacado el nacionalismo, según ellos, reduccionista, de Cataluña, País Vasco o Galicia, exponiendo que van hacia atrás en el tiempo por cerrarse a un mundo cada vez más abierto y globalizado. ¿Por qué entonces hacen ellos lo mismo a otra escala? ¿No estamos abiertos al mundo globalizado? &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Que nadie confunda, dicho esto, el tener que controlar la inmigración y entrada de personas, con el recortar derechos a ciudadanos que viven en España pero que han nacido en otro lugar. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por si fuera poco, la mayoría de medios se empeñan en alimentar estos discursos. El botón que me sirve de muestra lo encontré el otro día en el diario El Mundo. Hicieron una encuesta en la que lo asombroso no eran los resultados, sino las preguntas. Una de ellas decía, ¿qué prefiere, vivir al lado de una discoteca o de una mezquita? Pero, ¿qué ocurre por vivir al lado de una mezquita? ¿A qué viene esta pregunta? ¿Por qué mezquita ya es una palabra que da miedo? Otra pregunta decía, ¿cree que debe empadronarse a los inmigrantes ilegales? ¿Cree? ¿Cómo que cree? Pero, ¿cómo se puede confundir tanto a la gente? El empadronamiento no es una elección, es un deber, una ley, una medida para contabilizar a los ciudadanos y que garantiza a todas las personas las asistencias básicas de atención humana. Otra cosa es regularizar su estancia, pero estar en contra de empadronar a alguien es apoyar que se le abandone a su suerte y se le niegue sanidad, alimento o educación por el hecho de no tener papeles. Y estoy seguro de que la mayoría de gente que apoya no empadronar a los ‘ilegales’ no sabe que está apoyando tales consecuencias. De nuevo, en mi opinión, una gran irresponsabilidad, esta vez de un medio de comunicación.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Todo esto alimenta las percepciones, mencionadas al principio. Los datos y realidades se silencian, pero las percepciones inundan la sociedad con sus altavoces mediáticos. Así te encuentras pueblos como Tarrés (Lleida) en el que el Ayuntamiento &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/pueblo/inmigrantes/debate/prohibir/burka/elpepisoc/20100617elpepisoc_5/Tes"&gt;debate prohibir el burka cuando no hay un solo inmigrante en la localidad. &lt;/a&gt;O te encuentras con mujeres que usan burka, y que por el hecho de que lo hayan prohibido siguen usándolo pero ya no pueden salir de su casa. O propuestas como el contrato de integración, para adaptar a los inmigrantes a las costumbres españolas, aunque nadie haya definido aún tales costumbres o pese a que la cuarta nacionalidad en número de inmigrantes en España es la británica (¿alguien se atreve a hacerle un examen a un inglés para que se adapte a las costumbres españolas?).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Percepciones alimentadas para lograr votos. Suma y sigue la irresponsabilidad. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-1912329764207591846?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/1912329764207591846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/11/la-tremenda-irresponsabilidad-de-usar.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/1912329764207591846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/1912329764207591846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/11/la-tremenda-irresponsabilidad-de-usar.html' title='La (tremenda) irresponsabilidad de usar la inmigración como arma electoral'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-2430507929805026673</id><published>2010-11-10T23:08:00.006+01:00</published><updated>2010-12-10T13:13:29.303+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>España, país subdesarrollado socialmente en Europa (II)</title><content type='html'>&lt;h6&gt;&lt;/h6&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://geaphotowords.com/blog/?p=4386"&gt;Este artículo también ha sido publicado en GEA Photowords.&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticias/espana/2010/11/espana-pais-subdesarrollado-socialmente-en-europa-117146"&gt;Este artículo también ha sido publicado en Rebelion.org&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segunda y última parte del artículo “España, país subdesarrollado socialmente en Europa” en la que se repasan más sectores y áreas de nuestra economía social. Mediante datos y estadísticas, y no mediante percepciones utilizadas por políticos y dirigentes, esta segunda parte pretende demostrar que España se sitúa a la cola de la UE en la mayoría de aspectos sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Esperanza de vida &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La esperanza de vida de los españoles es superior a la media europea. Es un buen dato, y más si tenemos en cuenta que en esta serie de artículos estamos repasando los malos datos que padecemos (y que a todos nos gustaría corregir y mejorar). En España, la esperanza de vida se sitúa, según el estudio ‘&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Indicadores de salud 2009’ del Ministerio de Sanidad, en los 81,1 años, mientras que la esperanza de vida media de la UE roza los 79 años. Sin embargo, esta información nuevamente refleja una cosa y esconde otra. Hasta en esto España peca de ‘lucir’ un dato y no ahondar en lo que el mismo esconde. De igual manera que nuestros gobernantes ‘fardaron’ de bajo déficit presupuestario en la época de supuesta bonanza, pero olvidaron comentar que la pobreza y la desigualdad entre los ciudadanos persistía, el dato que mide lo que vivimos con salud se hunde en España. El promedio de vida con buena salud de los españoles es de 55,3 años, una edad muy inferior a los 62,6 años de la media europea, lo que refleja, una vez más, un subdesarrollo social en el país.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Hay que plantearse otra cosa: ¿Qué es la esperanza de vida? La respuesta a esta pregunta permite ver que el dato no refleja que vivimos más, sino que tenemos menos mortalidad. Se entiende bien a través de un ejemplo expuesto por diversos autores: supongamos que un país tiene sólo dos ciudadanos. Uno, María, de 80 años, y otro, José, que muere al cabo de dos días. La esperanza de vida en ese país con una mujer de 80 años y un bebé fallecido a los dos días sería de 40 años, ya que el promedio de vida se calcula sumando las edades y dividiendo entre la población, en este caso, 80 + 0 dividido entre 2. Supongamos ahora que José muere a los 20 años. El promedio de vida se dispararía hasta los 50 años (80 + 20 dividido entre 2). La esperanza de vida en ese país ha crecido 10 años y, sin embargo, María sigue viviendo los mismos 80 años que antes. Tal y como explica el politólogo y economista Viçenc Navarro, el espectacular crecimiento de la esperanza de vida en España y en Europa se debe al marcado descenso de la mortalidad entre niños y jóvenes, con lo cual hay mucha más gente que llega a ser anciana aunque, una vez ancianos, los años de vida de estos han aumentado muy poco. Sería bueno recordar esto ahora que oímos tanto la necesidad de retrasar la edad de jubilación “porque vivimos mucho más”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Vejez&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Siguiendo en la línea de jubilaciones nos encontramos, en el trato a nuestros mayores, otro capítulo que sirve para ejemplificar el subdesarrollo social que padece España. El gasto en prestaciones para la vejez en España es el 8,3% del PIB, el más bajo de la UE después de Luxemburgo e Irlanda, según datos el doctor en Economía de la Universidad de Málaga, Juan Torres López. El promedio de la UE es del 11%. Se ha intentado utilizar el pretexto de que España tiene menos población anciana que otros países europeos, cuando los datos señalan que el 17,3% de la población residente en España tiene más de 65 años, un porcentaje incluso superior a la media europea, que es el 17,2%. Los servicios domiciliarios también padecen un gran retraso. Sólo un 3% de la población mayor de 65 años recibe algún tipo de atención domiciliaria, uno de los porcentajes más bajos de la UE. España no sólo gasta poco en garantizar el bienestar de su población mayor, sino que, en comparación con la UE, cada vez gasta menos. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Infancia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Los bebés tampoco se libran. Sólo un 8% de los niños españoles de 0 a 3 años asisten a escuelas públicas de infancia, comparado con el 40% de los que lo hacen en Suecia (donde estas escuelas abren de 8 de la mañana a 8 de la tarde, para facilitar la conciliación) o el 44% de Dinamarca. También países como Francia, sin tradición socialdemócrata como los nórdicos, tiene un porcentaje de niños en escuelas de infancia muy superior al español, el 23%. Portugal, un país al que consideramos menos desarrollado, también gana, con el 11% de sus niños en escuelas de infancia. En realidad, el porcentaje de niños entre 0 y 3 años que asisten a escuelas públicas de infancia en España es el más bajo de Europa, lo que repercute no sólo en el desarrollo educativo del niño, sino en la integración de la madre en el mercado laboral y en consecuencia, en toda la economía familiar y, finalmente, social. Por no hablar de la natalidad.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Los niños víctimas de violencia en casa también parecen haber sido olvidados por el Estado. De los 800.000 niños en España que se estima padecen o presencian violencia en casa, sólo el 4% recibe atención especializada, según datos de Save the Children. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Mercado de trabajo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;El mercado de trabajo en España es otro ejemplo clarificador del método ‘lo que nos dicen que es – lo que en realidad es’ en cuanto a desarrollo social en el país. Una de las percepciones más generalizadas en la política y los medios es que España fue muy exitosa a la hora de crear empleo en la época en la que gobernó el Partido Popular. Según datos de la OCDE, durante el año 2001 la producción de empleo en España fue la más alta de la UE, con un 3,7% de promedio frente al 1,3% de Europa. Sin embargo, y como suele pasar con nuestros dirigentes políticos, no se hablaba de que, en esa misma época, el porcentaje de población adulta que trabajaba era muy bajo, el 59,5% frente al 64,3% de la UE (un porcentaje que, de hecho, sigue siendo hoy en día muy bajo con un 60,7%). Es por ello que el crecimiento de la población empleada en España fue mucho mayor que el de países con una tasa de población empleada más consolidada. Había (y hay) mucho más margen de crecimiento. Es innegable que el crecimiento del empleo en aquella época fue meritorio y válido, pero la realidad completa del desarrollo social en España se entiende explicando todo y no limitándonos a la propaganda política de uno u otro lado ni a los mensajes políticos y económicos tan manidos por los medios de comunicación. De hecho, tampoco los gobernantes se refirieron en aquella época a la calidad del empleo que creaban, se limitaban a hablar de la cantidad. Tal vez fuese porque España tenía (y tiene) uno de los mercados laborales más deteriorados de Europa, con la tasa de precariedad más elevada de la UE, según datos de la OCDE. El 34% de las mujeres y el 30% de los hombres tenían en 2001 (año hasta el que hay datos de esta entidad) contratos precarios, comparado con el 12,2% y el 10,5% de hombres y mujeres de países desarrollados de la OCDE. El porcentaje de contratos precarios en España entre la gente joven es para echarse a llorar: 67%. La realidad hoy en día es el doble de ingrata; seguimos teniendo uno de los mercados laborales más precarios de Europa y, por si fuera poco, ahora destruimos empleo. Es decir, el empleo que hay en España es poco y malo. Sin lugar a dudas, si tenemos que elegir un aspecto que defina el subdesarrollo social español, ese podría ser hoy en día y sin problemas el del empleo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Conciliación&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Para terminar con el mercado de trabajo es necesario hablar de racionalización de horarios. Hace días se celebraba en Madrid el Congreso Nacional de la materia, del que se pueden rescatar significativos datos. Uno de ellos es que, a diferencia de los europeos, la mayoría de españoles trabajan en turno partido. En concreto, y según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 42,1% trabaja con este turno, lo que supone la tasa más alta de Europa junto a la de Letonia. Además del obvio problema que este turno presenta de cara a tener hijos, el turno partido provoca la llamada cultura del ‘presentismo’, muy típica de España. Es decir, alargamos la jornada de trabajo con demasiada frecuencia. Según datos de Eurostat, los españoles dedican 38,2 horas a la semana a su ocupación laboral, lo que supone 232 más al año que la media europea. ¿Significa esto que los españoles son más trabajadores? No, ya que España tiene una de las productividades más bajas de Europa. Para muchos expertos el problema está en la racionalización de horarios, todavía en pañales en España, y en la excesiva cultura del ‘presentismo’, por la que muchos jefes todavía valoran más las horas que el empleado está en la oficina que su productividad real. El presidente de &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;la Comisión Nacional&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt; para &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;la Racionalización&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt; de los Horarios Españoles, Ignacio Buqueras y Bach, califica la situación en España de “tercermundista”. La población española es la que más horas dedica a su trabajo y una de las que menos producen. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Por si fuera poco, en España tampoco hay flexibilidad horaria en el trabajo. Junto con Grecia, estamos a la cola de &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;la UE&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt; en este ámbito, según datos de &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;la Comisión&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt; Europea. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Sólo el 15% de los trabajadores españoles tienen flexibilidad en sus horarios, por el 55% de Alemania o Noruega. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt; El mismo informe indica que España, Portugal y Lituania son los países con menos trabajadores que puedan desarrollar su labor desde casa. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Economía sumergida&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;España es uno de los países europeos con mayor economía sumergida. Según la ex presidenta del INE, Carmen Alcaide, ésta equivale a entre el 20% y el 25% del PIB español, cuando la media de la UE se sitúa en el 10%. En opinión de Alcaide, “el nivel de economía sumergida en España demuestra un fracaso político, social, económico y ético”. Si lo traducimos a números absolutos, casi uno de cada cuatro euros que circulan en España es en negro, es decir, no es declarado. No son pocos los economistas que advierten que es necesario ponerle freno a esta actividad sumergida (que ha aumentado con la crisis) como paso ineludible para modernizar la economía de España. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hace años la construcción acaparaba casi todo el mercado negro. Con su hundimiento, los servicios han tomado el relevo, sobre todo hostelería y turismo. También ha crecido la economía sumergida en el transporte irregular de mercancías y personas y en las obras caseras y actividades de rehabilitación. En cuanto al fraude, España también lidera las clasificaciones europeas. Según datos de Gestha, España es el segundo país de la UE con mayor fraude fiscal. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Necesidades básicas&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;Para acabar, un dato más básico, más alejado de los aspectos analizados hasta ahora y, tal vez, más clarificador del desarrollo social que tiene (o más bien padece) España en comparación con Europa. Hace dos semanas la UE anunció su plan de reparto de alimentos entre los países miembros para que estos llegaran a la población más desfavorecida. Bruselas decidió destinar a España 74,7 millones de euros para alimentos gratuitos. La cantidad más elevada de la UE.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;a href="http://sinanimodenada.blogspot.com/2010/11/espana-pais-subdesarrollado-en-europa-i.html"&gt;&lt;i&gt;Lee la primera parte del artículo.&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;h6&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: grey;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: grey;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-2430507929805026673?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/2430507929805026673/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/11/espana-pais-subdesarrollado-socialmente.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2430507929805026673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2430507929805026673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/11/espana-pais-subdesarrollado-socialmente.html' title='España, país subdesarrollado socialmente en Europa (II)'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-7441125288652620759</id><published>2010-11-09T12:51:00.001+01:00</published><updated>2010-12-10T13:14:18.379+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Novedades'/><title type='text'>Premio Reina Sofía</title><content type='html'>Si me permitís un poco de autopromoción os cuento que este lunes he recibido de manos de la Reina el Premio Reina Sofía por una serie de reportajes sobre las drogas. Quería compartir el momento con vosotros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TNkxQ7u6tUI/AAAAAAAABOM/JrRJH5z2X7w/s1600/Reina+y+Nacho.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="220" src="http://4.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TNkxQ7u6tUI/AAAAAAAABOM/JrRJH5z2X7w/s320/Reina+y+Nacho.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TNkx1OY4rLI/AAAAAAAABOQ/rL_8Ow4WB-A/s1600/Reina+y+Nacho+II.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="227" src="http://4.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TNkx1OY4rLI/AAAAAAAABOQ/rL_8Ow4WB-A/s320/Reina+y+Nacho+II.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TNkzXDN394I/AAAAAAAABOU/EJhQxKgXn5U/s1600/PREMIO+REINA+SOF%25C3%258DA+09+nov+2010+general+copia.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TNkzXDN394I/AAAAAAAABOU/EJhQxKgXn5U/s320/PREMIO+REINA+SOF%25C3%258DA+09+nov+2010+general+copia.jpg" width="226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;...y dejaros aquí los reportajes premiados, que fueron publicados el año pasado en el Diario Qué!: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://edicion-impresa.que.es/pdfs/madrid/170609mad.pdf"&gt;· Reportaje sobre el éxtasis y drogas sintéticas.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://edicion-impresa.que.es/pdfs/madrid/250609mad.pdf"&gt;· Reportaje sobre cocaína.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://edicion-impresa.que.es/pdfs/madrid/140909mad.pdf"&gt;· Reportaje sobre prevención. &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://edicion-impresa.que.es/pdfs/madrid/060709mad.pdf"&gt;· Reportaje sobre cannabis.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://edicion-impresa.que.es/pdfs/madrid/240709mad.pdf"&gt;· Reportaje sobre la heroína.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;· &lt;a href="http://edicion-impresa.que.es/pdfs/madrid/250909mad.pdf"&gt;Reportaje sobre el LSD. &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://edicion-impresa.que.es/pdfs/madrid/250210mad.pdf"&gt;· Reportaje sobre la ketamina.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias por vuestro apoyo y vuestras felicitaciones. Son, sin duda, lo mejor de este premio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-7441125288652620759?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/7441125288652620759/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/11/premio-reina-sofia.html#comment-form' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7441125288652620759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7441125288652620759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/11/premio-reina-sofia.html' title='Premio Reina Sofía'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/TNkxQ7u6tUI/AAAAAAAABOM/JrRJH5z2X7w/s72-c/Reina+y+Nacho.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-2658338153620757978</id><published>2010-11-03T00:19:00.005+01:00</published><updated>2010-12-10T13:14:43.470+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>España, país subdesarrollado en Europa (I)</title><content type='html'>&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticias/espana/2010/11/espana-pais-subdesarrollado-socialmente-en-europa-117146"&gt;&lt;i&gt;Este artículo también ha sido publicado en Rebelion.org&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede sonar duro, excesivo o alarmista. Pero es real: España es un país subdesarrollado socialmente en el contexto de Europa. Somos un país atrasado en cuanto a capacidad económica de los ciudadanos, sanidad, condiciones laborales, esperanza de vida, educación, violencia doméstica, ayudas a las familias y hasta en necesidades básicas como la alimentación. Estamos por debajo de la media europea en todos estos aspectos y en más. No es una percepción, es una realidad.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;La evaluación del desarrollo económico que se ha realizado en España en las últimas décadas (al menos desde el púlpito político) no se ha hecho midiendo su impacto en el bienestar social y en la calidad de vida de la ciudadanía, sino que se ha medido mediante el déficit presupuestario (que llegó a ser el más bajo de la UE en la época de Aznar). Sin embargo, este ‘modelo español’ del que tan orgulloso se mostraba el entonces presidente y que tan cacareado fue por muchos y añorado no por menos hoy, nunca se refirió públicamente a cómo vivía la ciudadanía realmente. Tal vez porque los datos muestran que en todos los capítulos del Estado del bienestar, el déficit social de España con la UE aumentaba (y sigue aumentando) en lugar de disminuir. De hecho, y según un estudio de la Fundación BBVA, el último período de crecimiento económico sostenido que ha vivido España (1995-2007) no ha reducido ni la pobreza ni la desigualdad. España (muy propio de su cultura de ‘de repente, somos los mejores’) alardeó de ‘modelo español’ y contó con el patrocinio y propaganda de casi todos los medios de comunicación. Zapatero no se quedó atrás cuando llego su turno y llegó a presumir de adelantar a Italia y colocarnos como la novena potencia económica del mundo. Pero nuestros gobernantes no se pararon a analizar que el Estado se estaba dejando a sus ciudadanos atrás, que los ciudadanos seguían y siguen siendo igual o más pobres y que nuestra sociedad, comparada con las sociedades europeas que nos rodean (incluidas las de Europa del Este), es una sociedad menos desarrollada.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;Umbral de pobreza&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;A día de hoy, en la UE, sólo Letonia tiene un porcentaje mayor que España de población que vive por debajo del umbral de la pobreza relativa. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 20,8% de la población residente en España vive por debajo del umbral de la pobreza. Esto es, un 2,7% más que el año pasado, a pesar de tener que oír que “estamos empezando a salir de la crisis”. La media europea es del 17%. En estos momentos, y según datos del mismo informe, cuatro de cada diez hogares (que se dice pronto) no pueden afrontar un gasto imprevisto. Es decir, tienen lo justo para llegar a final de mes. Y gracias. El porcentaje de los hogares que admiten “cierta dificultad” para llegar a final de mes se dispara hasta el 70%.&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;El INE también señala que el ingreso medio anual de cada español es de 9.672 euros (un 2,4% menos que el año pasado). Es decir, si repartimos el dinero que generamos toca a esa cantidad por cabeza (incluyendo a la población no trabajadora). Si lo repartimos entre los trabajadores, en cada hogar español entra 25.732 euros al mes, un 3% menos que en 2009. Si ahondamos en estos datos, nos damos cuenta de que cuatro de cada diez familias no pueden irse de vacaciones. Éstas se han convertido en un lujo para casi la mitad de la población. Un 6% de los españoles afirma que no puede salir a tomar algo ni una vez al mes. &lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;b&gt;Sanidad&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Un ejemplo de la divergencia ‘lo que nos creemos-lo que es en realidad’, la encontramos en la Sanidad española. Siempre hemos escuchado que es una de las mejores y los políticos (y sus medios de comunicación) alardean de ella. Es cierto que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), tenemos una de las mejores plantillas de profesionales sanitarios del mundo y, sin embargo, el 76% de los españoles está descontento con la atención primaria, por el 47% de la media europea. Ello se debe, entre otras cosas, a la cantidad de ciudadanos que cada médico tienen asignado, a que nos toca una cama por cada seis pacientes y a que nuestros hospitales son obsoletos por falta de inversión. Según datos del Ministerio de Sanidad y Consumo, el porcentaje en gasto público en Sanidad ronda el 1,4%, el más bajo de Europa. Podría explicarse así que España tenga una de las incidencias más elevadas de tuberculosis, legionella, sífilis, intoxicaciones alimentarias, accidentes laborales y víctimas de tráfico, problemas todos ellos, no superlativamente difíciles de solucionar. Mientras la competencia del personal del sistema sanitario español y su calidad tecnológica son elevadas, la satisfacción del usuario con el confort, la disponibilidad, la accesibilidad al servicio y los recursos son bajos.&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;b&gt;Educación&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;La educación es otro de los puntos ‘calientes’ del subdesarrollo español. España tiene uno de los niveles educativos más bajos de la UE: el 60% de la población tiene un nivel educativo equivalente o menor a la educación primaria. Y es que tenemos un gasto público en educación muy inferior al de nuestros vecinos europeos: España invierte el 4,4% del PIB en el ámbito educativo por el 5,6% de Polonia o el 5,9% de Lituania. Las horas lectivas por año y alumno en España en la escuela secundaria son 559, cuando el promedio de la UE son 678 horas. El estudiante español de secundaria, cuando termina su formación, ha tenido un año menos de educación que el estudiante medio de la UE y hasta dos menos que un estudiante de Alemania o Bélgica. Según el autor Pedro Fernández, el conocimiento de matemáticas, lenguas y compresión de los jóvenes en España es equivalente a los de un estudiante europeo de un año menos. Según datos de los Estudios Sociales de la Fundación La Caixa, el nivel de formación escolar de un alumno español está 17 puntos por debajo de la media europea. Datos de la propia Fundación Social de La Caixa exponen que tres de cada diez alumnos en España abandona los estudios en edad escolar, un promedio que es el doble del europeo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Pero el bajo nivel educativo no sólo se explica con números. El sistema educativo pide a gritos una reforma. Mariano Fernández, catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca, señala que el elevado fracaso escolar de España viene dado por el absentismo, que comienza por lo que él denomina ‘absentismo interior’: “Los chicos se aburren en clase, sienten que pierden el tiempo. El abandono o fracaso escolar no tiene que ver con el mal comportamiento (sólo un 18% de los alumnos que fracasan presentan mal comportamiento) sino con el aburrimiento. La escuela no les llena ni les realiza y buscan su liberación, su salto a la edad adulta, poniéndose a trabajar desde muy jóvenes”.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;A pesar de todo ello, la juventud española parece querer abrirse paso, y el porcentaje de universitarios (14%) es mayor que la media Europa (10%). Y con eso y con todo, la inversión del Estado en educación universitaria es menor que la media de la UE. Y no sólo eso. España es el país de la Unión Europea con mayor pérdida de jóvenes investigadores, dada “la escasa inversión en desarrollo científico”, según la Federación de Jóvenes Investigadores-Precarios (FJI). La FJI se hace eco de una nota de las conclusiones del último informe del External Advisory Group (EAG) -un comité de expertos de la Unión Europea creado para la evaluación de políticas de I+D- que indica que España sólo recupera 1 de cada 1.188 investigadores fugados en busca de “un mejor desarrollo de su carrera investigadora”. Otro ejemplo de que, de puertas adentro, nuestra realidad económica es muy diferente a lo que vendimos y venderemos tras la crisis.&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;b&gt;Familia&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Las familias son otro ejemplo. Considerada como el elemento más importante de la sociedad por casi el 80% de los españoles, el apoyo a la familia desde el Estado es particularmente escaso en España, donde la mujer tiene uno de los accesos al mercado laboral más bajo de Europa, donde la media de emancipación de los jóvenes ya ha superado los 30 años por falta de recursos (en Suecia esta edad media está en los 18 años) y donde, tras Italia, tenemos la tasa de fecundidad más baja de Europa. Según datos del economista y politólogo Viçenc Navarro, tenemos la menor tasa de Europa en cuanto a adultos que trabajan, y esto se debe a la escasa integración de mujeres en el mercado laboral (46% frente al 56% de media de la UE). Si en España se diera el porcentaje de integración de la mujer al mercado laboral de, por ejemplo, Suecia (76%), el país tendría 6 millones más de trabajadoras (pagando impuestos y cotizando). En su lugar, el escaso apoyo a las familias obstaculiza la incorporación de la mujer al mercado laboral. Una vez más, este subdesarrollo social referido a la mujer y las familias no se limita a una lectura política; también es cultural. La herencia discriminatoria y machista de la Iglesia, que vivió en primerísimo primer plano durante el franquismo, es clave para entender la desigualdad hombre-mujer de países como España, Portugal y Grecia, que padecieron dictaduras nacional-católicas. Como el documento de El Vaticano ‘The Family in the XX Century’ indica, “no hay que confundir igualdad con negación de las diferencias entre sexos deseadas por el mismo Dios, negando el rol tan especial de la mujer en el centro de la familia y la sociedad”. La herencia discriminatoria se aprecia en estudios televisivos que indican que el 72% del tiempo que una mujer aparece en televisión en España lo hace con una visión estereotipada de lo femenino.&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Pensiones, ayudas a niños y ancianos, esperanza de vida, mercado laboral e incluso alimentación son otros de los temas a tratar en el próximo artículo y que reflejan el subdesarrollo social de España en comparación con Europa. &amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-2658338153620757978?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/2658338153620757978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/11/espana-pais-subdesarrollado-en-europa-i.html#comment-form' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2658338153620757978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2658338153620757978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/11/espana-pais-subdesarrollado-en-europa-i.html' title='España, país subdesarrollado en Europa (I)'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-8432338166830342392</id><published>2010-10-25T03:18:00.005+02:00</published><updated>2010-12-10T13:15:05.512+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Mis vacaciones en República Dominicana.</title><content type='html'>&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Mi llegada a Santo Domingo fue de noche. Error. Mi buen amigo Jacobo me estaba esperando en el aeropuerto, nos abrazamos, cogimos el coche y entonces comprendí todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Antes ya me habían hecho alguna idea aproximada de cómo eran los dominicanos, sin ni siquiera haber salido de España. Buscaba yo mi asiento que tan insistentemente pedí que fuera ventanilla, cuando encontré un jovenzuelo dominicano ocupando mi butaca. “Hola amigo, creo que ése es mi asiento”. El tipo, de unos 16 ó 17 años mal llevados, me mira. “No, es el mío”. “18C, tengo yo”, le respondo. Él me enseña su tarjeta de embarque. 18D. Efectivamente, está en mi sitio. “¿Ves? 18C, es el mío”, y subo la mochila esperando que se quite. Pero no, no se quita, y cuando bajo la mirada tras dejar mi mochila compruebo que sigue ahí, en mi 18C. “Amigo-insisto- estás en mi sitio”. De nuevo el muchacho guarda silencio y, tras ello, se rasca la cabeza al más puro estilo película muda en el que el gesto ha de transmitir lo que el personaje piensa. “Es que me mareo si voy en el pasillo”, me dice con un profundo acento dominicano. “Te mareas. Ya…”. En ese momento pude decirle muchas cosas, pero no le dije nada. En realidad, ¿qué podía decirle? ¿Jódete? Tenía que estar las próximas 11 horas con él. Así que me senté. Y ahí comenzaron mis discrepancias sobre el estilo dominicano.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;En realidad, algo de la forma de ser dominicana conocía ya. Hace tiempo trabajé como camarero en un VIPS y en otro restaurante de esos de cadena americana y compartí labor con alguno. Me sorprendió su capacidad para trabajar lo mínimo sin que se notara pero, sobre todo, su dote para no inmutarse por nada, por más que se lo digas a la cara, parece que todo asunto espinoso no va con ellos. Pasar olímpicamente es una expresión que debieron crear los dominicanos. Es generalizar, claro, pero permítanme la folclórica y cariñosa licencia en este relato de mis vacaciones en la República Dominicana.&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Como decía, llegué de noche. Nada de resorts, Punta Cana o similares. Alquiler de coche y a recorrer lo que nos diera tiempo de isla. El primer problema es que nos llevó un rato a mí y a mi amigo y compañero de andanzas, Jacobo, encontrar el coche. Bueno, ninguno de los dos somos lo que se puede decir muy atentos para este tipo de cosas. Cuando por fin lo encontramos, yo hundido por el aplastante calor húmedo que se empeñaba en derretirme contra el suelo, nos encaminamos al centro de la ciudad. Tras años viajando he comprobado que la conducción es un excelente barómetro social de un país. En el caso dominicano el barómetro podría explotar. Lo resumiré en un mar de luces largas deslumbrándonos en una carretera sin pintar, con cinco, seis o siete carriles por lo que nos adelantaban motos que no veías hasta que las tenías a medio metro y camiones sin luces. Aferrado al asiento me pregunté si nadie ponía las cortas para no deslumbrar. Al rato comprendí que era el menor de los problemas. Sin luces o con luces aquello eran los Autos Locos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Santo Domingo, la capital, es una ciudad muy grande, muy caótica y bastante peligrosa, especialmente, y como suele ocurrir, si tu piel luce europeamente blanca. Por ello, en una isla tan maravillosa como esta, no merece la pena (en mi opinión) desperdiciar demasiado tiempo en la capital. Así que nos lanzamos a la carretera nada más despuntar el día. ¡Ahí te quedas Santo Domingo, nos vamos a la península de Samaná!, reímos sin saber aún que Santo Domingo ríe el último. La península de Samaná es una zona en el norte de la isla repleta de playas paradisíacas, selva y pueblecitos pesqueros típicamente caribeños. Si alguien quiere ir, que lo haga ya. A esta península le quedan pocos años para convertirse en Punta Cana II. Así nos los explicaba Aníbal en Playa Rincón. Aníbal es un bilbaíno que lleva 25 años en la República Dominicana. De vez en cuando, entre su acento dominicano, se le escapa un inconfundible latigazo vizcaíno. Nunca nos llegó a concretar a qué se dedicaba. Sólo nos dijo que casi todo el terreno de esa zona estaba ya comprado y que su precio se había triplicado. Él mismo, sonrió, tenía terreno comprado ya. “Todo esto que veis aquí detrás de la playa ya está comprado; por Barceló”, dijo. Y después mandó a un hijo suyo al Jeep a por la nevera, de la que salió todo tipo de bebida imaginable, incluido champán, que nos ofreció mientras degustaba un puro. Además de estar todo proyectado por las cadenas hoteleras, las carreteras de Samaná están todas en obras y se acaba de inaugurar un aeropuerto internacional. Las intenciones son claras. Cuando esto ocurra será beneficioso para la economía de la zona (supongo) pero adiós paraíso.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Ahora mismo Samaná es una concatenación de pequeños pueblos sin asfaltar, donde los habitantes viven con tranquilidad y buen pescado. Entre los pueblecitos discurren playas de película, auténticos paraísos de arena blanca sobre la que se inclinan las palmeras y agua turquesa en los que apenas hay nadie. Sólo el silencio interrumpido por los cocos que caen a la arena. Es el paraíso, pero para ti solo. El pequeño pueblo de Las Galeras, en el extremo norte de la península (al que tardamos seis horas en llegar desde que nos despedimos riendo de Santo Domingo) sería nuestro cuartel general. Nuestro hogar iba a ser el bungalow de Roland. Roland, gran personaje. El tipo es belga, lleva veintitantos años en Las Galeras pero no habla español. Tiene 50 y pico años, barriga y rastas cortas. Jacobo y yo imaginábamos el día que decidió abandonar Bruselas y trasladarse a este pueblo dominicano perdido: Vio que su ordenador, de su multinacional en el centro de Bruselas dedicada a la comprobación de datos bancarios, se había vuelto a colgar. Así que se levantó, empujó al jefe de sección (más joven que él) que había dicho, ‘eh Roland, ¿a dónde vas?’ y se dirigió al aeropuerto sin nada y en silencio, mientras se quitaba esa estúpida corbata que le regalaron en el último y también estúpido Amigo Invisible de empresa. Se apoyó en el mostrador de salidas y le dijo a la azafata: “Déme un billete para el próximo vuelo”. “Es a Santo Domingo, señor”, le respondió la amable señorita. “Perfecto”, respondió Roland. Ahora tiene dos hijas (esto ya es verdad, no imaginado) y dos bungalows en medio de la selva que rodea Las Galeras. En uno de ellos nos instalamos Jacobo y yo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;El lugar es de ensueño. Estábamos en medio de la espesura vegetal dominicana y a 200 metros de una playa de postal. Entre tantas buenas noticias había una mala: los insectos. Estaban amaestrados para matar. Un solo segundo sin repelente para mosquitos al atardecer puedes pagarlo muy caro en Las Galeras. Por lo demás, y dado que nuestro bungalow estaba sellado con mosquiteras, la cama también y teníamos en la habitación un lagarto para comerse al mosquito que lograse entrar, me gustaba despertarme, salir a la selva y ver cómo un lagarto naranja corría sobre mis pies, varios pavos reales comían delante de mí y una mariposa del tamaño de una avioneta se alejaba.&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;El primer día tras nuestra llegada fuimos a Playa Rincón donde, además del nombrado Aníbal, conocimos a unos catalanes y a Andrea, un italiano que tenía un quad sin luz con en el que paseábamos por el pueblo. En realidad, ya no había más gente en la kilométrica y fascinante playa, donde una señora nos hacía piñas coladas. El segundo día fuimos a Playa Frontón, donde nos contaron que se grababa el programa de televisión de los supervivientes de Colombia. Esta playa era más salvaje, aislada e impresionante. En esta sí que estábamos verdaderamente solos. Es un sitio que llega a sobrecoger por el enorme acantilado que preside la playa y sobre el que planean los buitres. A ambas playas llegamos en lancha. Era la mejor manera, por no decir la única si querías evitar un trayecto tortuoso de caminos. Decenas de lancheros nos esperaban cada mañana en la playa de Las Galeras para ofrecernos llevarnos hasta allí. Nos hicimos amigos de Prieto, agobiado, según nos contaba, porque ya era mayor y no tenía hijos todavía. Tenía 19 años. Manuel, otro lanchero, de 18 sí tenía. Y Conejo, otro más, creía que también.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Por las noches solíamos cenar en el pueblo con Andrea y los catalanes (Dani, Laura, Cesc y Montse). Otras veces, Jacobo y yo nos íbamos al bar que estaba en la playa y allí tomábamos langosta (tan inferior en calidad a la gallega como en precio) pero langosta al fin y al cabo. Comíamos y bebíamos frente a la puesta de sol mientras, en la playa, los lancheros recogían los aparejos. Inexplicable la sensación de paz. En una de esas cenas volví a toparme con la fea costumbre dominicana del gorroneo. Tras mi experiencia en el avión fui viviendo detalles que constataban lo que Jacobo me había ido contando, pero en aquella cena lo viví claramente. Las camareras (para quien lo piense, nada de despampanantes dominicanas, sino señoras muy entradas en kilos) nos pedían si podían tomar una cerveza con nosotros. ¡Cómo no! Y a beber. Como locas. Y pagado todo por nosotros, claro. “Ya no tengo más dinero, pedid vosotras si queréis”, dije en un momento para frenar la sangría. Fue entonces cuando dijeron, “bueno, nos tenemos que ir”. Se levantaron y se fueron. Sin inmutarse. Es la ‘cara b’del país. La mayoría de la gente que me encontré seguía la máxima de ‘el que no corre vuela’, por la que intentan sacarte el máximo, exprimirte y, cuando ven que no sacan más de ti, desecharte. Resulta incómodo, porque llega un momento que sientes que, cada vez que hablas con uno de ellos, es porque quieren algo de ti y, en mayor o menor medida, acaban sacándotelo.&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Esa cultura alcanza su máxima expresión en su ansia por salir del país. Nunca había comprendido lo triste que es la canción ‘Buscando visa para un sueño’ de Juan Luis Guerra, hasta que estuve allí. Están dispuestos a todo por lograr el visado y salir de ahí. Tienen absolutamente demonizado su propio país e idealizado el exterior, como salvación.&amp;nbsp; Por ello, muchas mujeres están dispuestas a todo con cualquier blanco para que las saque de allí y la mayoría de los chicos, también. Y si eso no puede ser, por lo menos sacarte todo lo que puedan. Para ser justos la vida en República Dominicana es dura. Para un turista es el paraíso, para un viajero un lugar muy bonito lleno de dificultades y para un dominicano un infierno. Todo va lento, nada funciona bien, a nadie parece importarle demasiado lo que ocurre y nadie parece estar dispuesto a sacrificar un ápice por nada ni nadie. En realidad, se dibuja un panorama (ojalá me equivoque) en el que resulta difícil imaginar cómo ese país puede avanzar. &amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;El último día en Samaná fuimos a la cascada de El Limón, una impresionante caída de agua de 50 metros en la que, por primera vez, pude bañarme por detrás de una catarata y ver el manto de agua desde el otro lado, con su ensordecedor ruido. Una maravillosa experiencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;La última noche, de regreso al bungalow, Jacobo y yo fuimos atacados brutalmente por un murciélago del tamaño de un perro volador. Tal vez no fuimos atacados, sólo pasó por encima de nosotros, pero la imagen de un murciélago de medio metro de envergadura, emitiendo sonidos como los dinosaurios voladores de los dibujos, nos hizo entrar en pánico, agarrarnos como señoras mayores cuando ven cerca de un grupo de jóvenes correr o gritar y salir a toda velocidad, corriendo torpemente en chanclas y gritando entre risas hasta llegar al bungalow. Por las noches, ya en la cama, oíamos una colección de sonidos animales que provenían de fuera que era para grabar. O mejor no…&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ecxmsonormal"&gt;Gracias a la invitación de Laura a su casa de Puerto Príncipe (Haití) nuestra estancia en Samaná se acortó, y emprendimos el regreso a Santo Domingo que, ávido de venganza, nos recibió con una inexplicable tromba de agua que, en pleno día, hizo la noche y convirtió las carreteras en ríos. En plena alucinación por la cantidad de lluvia, pude ver a los dominicanos tranquilos, sin inmutarse, esperando con calma y sin camisetas a que amainara e incluso a un lavando su coche bajo el manto de agua. Como le escuché decir a uno de ellos con el que compartí una charla: “Si mañana se acaba el mundo, todos tranquilos. Los dominicanos lo arreglamos pasado”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-8432338166830342392?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/8432338166830342392/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/10/mis-vacaciones-en-republica-dominicana.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8432338166830342392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8432338166830342392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/10/mis-vacaciones-en-republica-dominicana.html' title='Mis vacaciones en República Dominicana.'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-8838359713773074922</id><published>2010-09-29T00:58:00.003+02:00</published><updated>2010-12-10T13:15:24.214+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>29-S. La huelga más razonable va a fracasar</title><content type='html'>El Gobierno aprobó hace meses una agresiva reforma laboral que afecta a la mayoría de gente, es decir, a los trabajadores. Lo mires por donde lo mires, se recortan derechos laborales. Hay quien defiende que es la única manera de salir adelante y otros, incluso, van más allá y lo ven necesario en general, para que todo vaya mejor. Muchos otros, en cambio, creemos que, ante todo, se está perjudicando al ciudadano medio y se le están recortando derechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;Por ello estoy en desacuerdo con la reforma laboral. Sin embargo, cada vez me convenzo más de que es probable que no quedara más remedio. Cada día estoy más convencido de que &amp;nbsp;el sistema económico global no permite maniobras locales. Quienes dictan el paso del funcionamiento económico internacional lo hacen desde un sistema inamovible. Por ello, los países que primero se plieguen al sistema, primero salen de la crisis. Los que se resisten a pasar por el aro tardan más (los países más afectados por la crisis en Europa son socialistas) y los que se niegan a tragar, son convenientemente marginados (por los medios de comunicación propiedad de los que marcan el ritmo económico y por las agencias de calificación, que ponen nota a nuestra economía pero no avisaron de la crisis que se vino encima, y que, por cierto, también pertenecen a los del ritmo ese económico mundial). &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En fin, que para lograr salir del ahogo hay que plegarse y plegarse es reformar la economía acorde al sistema implementado (capitalismo liberal).El problema es que al plegarse nos hacen daño. Hacen daño a nuestros derechos y por lo tanto, llamamos a protestar. Llamamos a la huelga. En este caso, el 29-S, tal vez la huelga más justificada de la historia de la democracia en España. Ante lo evidente de la necesidad de una huelga como medio de protesta sólo queda un camino para evitarla: desprestigiar a quien la convoca. De acuerdo, los sindicatos españoles son ampliamente criticables pero, ¿prima castigarles sin secundar la huelga (que es nuestra protesta personal, nuestro grito de disconformidad con lo que hace el Gobierno) por encima de luchar por nuestros derechos? En realidad la pregunta tiene dos respuestas respetables, pero es que la pregunta misma es la base del fracaso de la huelga, y los interesados en este fracaso han logrado poner encima de la mesa esta cuestión. Con éxito. La huelga será un fracaso y con ello habremos dicho al Gobierno que aceptamos la reforma laboral. Y todo por decirles a los sindicatos que lo han hecho mal. Muy mal. Y que ya no creemos en ellos. Probablemente porque, a este paso, ya ni los vamos a necesitar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os recomiemdo:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=290"&gt; A la huelga general&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://tiempos-interesantes.blogspot.com/2010/09/acontecimientos-la-huelga-resumen-de.html"&gt;La huelga, resumen de batalla&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-8838359713773074922?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/8838359713773074922/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/09/29-s-la-huelga-mas-razonable-va.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8838359713773074922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8838359713773074922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/09/29-s-la-huelga-mas-razonable-va.html' title='29-S. La huelga más razonable va a fracasar'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-2663734815439312370</id><published>2010-09-21T01:30:00.002+02:00</published><updated>2010-12-10T13:15:45.391+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión'/><title type='text'>Sarkozy o la decadencia de Europa</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;La expulsión de ciudadanos rumanos y búlgaros de etnia gitana de Francia por parte del Gobierno de Sarkozy es, tal vez, la última (que no la definitiva) prueba de la decadencia a la que parece aproximarse Europa. Y dentro de Europa, la representación máxima es el país galo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;La decadencia que experimenta el viejo continente tiene forma de miedo, de inseguridades, de vértigo. Y fruto de estas fobias, los gobiernos toman medidas rápidas, efectivas a corto plazo -es decir, que llenan los bolsillos de votos- pero que se antojan desastrosas con el paso del tiempo. Uno de los miedos más palpables es la pérdida de identidad. Europa no deja de cantar las alabanzas de la globalización, del futuro, de la multiculturalidad, del modernismo y de no sé cuántas palabras bonitas más. Sin embargo, es incapaz de llevar todos estos términos a la práctica, es incapaz de dar un sentido pragmático a la inevitable globalización social y cultural que ya está aquí. En lugar de abrirse, Europa se cierra, muerta de miedo ante la llegada de otras culturas, etnias y religiones. En lugar de redefinirse, Europa se sujeta agonizante a los viejos valores y rechaza los ajenos. En lugar de aprender y aprehender los nuevos pueblos que llegan, los vigila y los observa con lupa, haciéndoles pasar un examen para que sean como nosotros. En lugar de mezclarnos para enriquecernos, les obligamos a imitarnos para perdurar en nuestra endogamia europeista. &lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Europa se ahoga en sí misma. Ya no sabe quién es ni qué quiere. Habla del futuro y de la alianza de los pueblos, pero se cierra ante ellos. Habla de nuevas sociedades, pero hace pasar exámenes y expulsa al distinto. Habla de solidaridad, pero cierra fronteras, levanta muros mientras ahoga los lugares de origen. Habla de integración, pero sólo aplica normas que no permiten respiro. Europa tiene miedo porque ya no sirve lo que antes era y no sabe ni qué es, ni mucho menos qué será. Europa tiene pánico. Europa sufre una auténtica crisis de identidad.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más negro y oscuro de todos esos males se llama Islam. La hipocresía que nos inunda lo llama inmigración, pero cuando decimos inmigrante queremos decir musulmán, islamista. Cuando hablamos de las costumbres de los inmigrantes pensamos en las costumbres islamistas. Cuando hablamos de derechos y culturas de los inmigrantes aún lo reducimos más, y en lugar de musulmanes, directamente pensamos en árabes. Esto es así, lo demás es hipocresía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo han conseguido. No sé quiénes ni con que objeto, pero han conseguido ese mundo bipolar tan necesario para mantenernos en alerta, para que justifiquemos guerras y abusos, para que nos parezca mal que se construya una mezquita en nuestro barrio, para que la guerra perdure, las armas sigan en circulación y la economía se sostenga. Ya somos dos partes: 'ellos', el Islam, y 'nosotros', Occidente. Apenas costó trabajo. Un poco de mezcla por allí llamando islamistas sólo a los árabes, un poco de ignorancia por allá llamándoles incultos, otro poco de confusión por aquí tildándolos a todos de terroristas y un poco de generalización hablando de burkas. Listo, tenemos el plato servido: miedo. Y con el miedo todo vale, incluso explicarnos que es malo perder lo que siempre hemos sido, que es peligroso redefinirnos y buscar una Europa multicultural, y que, por lo tanto, vale cerrar fronteras, vale hacer exámenes, vale restar derechos y vale expulsar por el solo hecho de ser distinto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son ellos o nosotros. Ya nos han convencido de que ellos vienen aquí y que nos quieren cambiar. Ya nos han convencido de que hay que tomar medidas contra esta amenaza. Y por lo tanto ya son lícitos todo tipo de atropellos. Tamaña irresponsabilidad alcanza cotas totalitaristas con medidas como la expulsión de ciudadanos de la UE de Francia, por el hecho de ser gitanos. No sólo se han saltado todos los Tratados de la UE y el derecho internacional que impide expulsiones colectivas, sino que ningún líder de la UE se ha atrevido a condenarlo, porque lo que ha hecho Sarkozy no ha sido otra cosa que defender la identidad de Francia y, al fin y al cabo, la identidad de Europa, ante la amenaza del distinto, del peligroso. Aquí en España no ha sido una excepción, y tanto Zapatero como Rajoy han pedido "respeto" para la decisión de Sarkozy, no vaya a ser que mañana tengan que hacerlo ellos. Hasta tal punto que cuando el líder francés es criticado, responde de una manera infantil y casi estúpida: “Si tanto te gustan los gitanos, llévatelos a Luxemburgo”, le dijo a la comisaria de la UE, Reding. Como si los gitanos fueran subpersonas que ni nos escuchan y que hay que colocar en algún lado y el que acepte tenerlos es tan idiota que merece las burlas: “Eh tú, amiguita de los gitanos, ¿qué tal ahora que te los llevaste?”. &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y ahora llega septiembre y con él la vendimia. Miles de gitanos rumanos vendrán, como cada año, a España y Francia a recoger la uva. Deberán esta temporada tener cuidado, ya hay precedente: pesa más ser gitano que rumano y el color de su piel invalida su pasaporte. Si a los políticos se les vuelve a antojar serán expulsados.&amp;nbsp;Con el beneplácito de muchos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco o nada sabemos de discursos políticos que hablen de integración, de nuevos conceptos para Europa, de una nueva identidad y visión de los pueblos. Poco o nada sabemos de un continente multicultural, pluriteista, multiétnico, donde todo quepa y donde la mezcla nos haga más ricos. Poco o nada, en realidad, sabemos de los otros. Sólo eso, que son los otros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-2663734815439312370?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/2663734815439312370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/09/sarkozy-o-la-decadencia-de-europa.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2663734815439312370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/2663734815439312370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/09/sarkozy-o-la-decadencia-de-europa.html' title='Sarkozy o la decadencia de Europa'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-7614463634708583221</id><published>2010-09-14T00:39:00.001+02:00</published><updated>2010-12-10T13:16:08.201+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>La invisibilidad del nuevo consumo problemático de drogas</title><content type='html'>Con la desaparición de los ‘yonquis’ que poblaban los núcleos urbanos en los 80, la sociedad española se convenció de que el problema de las drogas estaba encauzado. La realidad, sin embargo, es que el consumo de sustancias psicoactivas desde entonces ha crecido o se ha mantenido (incluido el de heroína), hasta tal punto que en el año 2007 se alcanzó el máximo histórico de consumo en España de sustancia ilegales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué percibió la sociedad que el problema del consumo adictivo de drogas se ha quedado atrás cuando es justamente lo contrario? Puede haber muchos factores. Para Javier Elzo, catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, en la actualidad existe “un hartazgo en la sociedad, cansancio, al respecto de este problema”. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Este cansancio se debe, entre otras cosas, a la invisibilidad. El consumo problemático de drogas toca de cerca a menos personas que en los 80 o, mejor dicho, menos personas se enteran de que tienen el problema llamando a su puerta. ¿Por qué? La estampa de jóvenes con jeringuillas agonizando por las esquinas no existe ya, porque han sido controlados y hay medios para ayudarles. Esto no significa que el número de heroinómanos sea menor. Simplemente, no son tan visibles. La llegada de nuevas sustancias y nuevos perfiles de consumo también contribuye a que el problema del consumo problemático pase más desapercibido. Cocaína, éxtasis, alucinógenos… Los nuevos psicoactivos son integradores, ‘cool’ y se asocian al ocio, por lo que no suponen un problema social a primera vista. Además, sus consecuencias físicas no son tan evidentes como las de la heroína.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro motivo de la invisibilidad es que las actuales drogas no se asocian al delito. Antes, la heroína empujaba a algunos adictos que no estaban captados para la rehabilitación y tratamiento, a delitos contra la propiedad. Hoy, apenas hay un 1,4% de delitos que sean consecuencia del consumo de drogas ilegales. Ya no molestan. Por el contrario, casi el 20% de delitos contra personas tiene que ver, directa o indirectamente, con el alcohol, esa droga legal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda esta invisibilidad explica, en parte, la pasividad social, contagiada desde las instituciones, cuyos presupuestos, ante la voz de alarma de las organizaciones de lucha contra la droga, no dejan de ser recortados. Es como si el problema ya no estuviera ahí, cuando está, más fuerte que nunca, pero pasa desapercibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por ello que expertos como Javier Elzo o Eusebio Megías, de la FAD, asocian, indisolublemente, consumo de sustancias con evolución de los valores. La crisis social de los 80 empujó a muchos jóvenes marginados a refugiarse en esa nueva sustancia llamada heroína. Hoy, el ritmo de vida y, sobre todo, la necesidad de bienestar de un país ‘nuevo rico’ como España, invitan al consumo de sustancias como la cocaína a quien quiera atajar en busca de esta vida o del éxtasis a quien quiere disfrutar al máximo de la cultura del ocio en la que basamos nuestro tiempo libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, y ante esta invisibilidad en la que se esconde el aumento real de consumo, se antoja fundamental cambios en las fórmulas de prevención. El Drogas No es historia y es necesario asumir que las drogas están ahí, que forman parte de la sociedad y que es preciso sacarlas a la luz para hablar de ellas. Es necesario comprenderlas e intentar minimizar los riesgos de quien decida consumirlas, así como prevenir el consumo problemático, no voluntario y prematuro. Después ya es cosa de cada uno. El problema es que la adicción crece a la misma velocidad a la que disminuye la conciencia institucional y social sobre las drogas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-7614463634708583221?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/7614463634708583221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/09/la-invisibilidad-del-nuevo-consumo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7614463634708583221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/7614463634708583221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/09/la-invisibilidad-del-nuevo-consumo.html' title='La invisibilidad del nuevo consumo problemático de drogas'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-8308162701108093307</id><published>2010-09-10T01:04:00.005+02:00</published><updated>2010-12-10T13:16:28.232+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Haití. Y aquello, ¿ya está reconstruido?</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=112966"&gt;Esta crónica ha sido también publicada en la web Rebelion.org&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues no. No está reconstruido. Ni mucho menos. No sólo no está reconstruido, sino que todavía no se han retirado los escombros. El problema de Haití, donde he estado este verano, es el de tantos lugares: dejó de estar de moda. Moda morbosa, sí, debido al terremoto, pero moda mediática al fin y al cabo. Se dejó de hablar de ello y cuando se deja de hablar de algún problema o desastre, en el imaginario colectivo occidental toma forma la idea de que se solucionó. Pero no. No está reconstruido. Ni mucho menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estuve demasiado tiempo en Haití, ese país que ocupa el tercio izquierdo de la isla de La Española, en el Caribe, (los otros dos tercios son República Dominicana). Al menos no estuve tanto tiempo como para profundizar en un análisis sobre lo que allí ocurre. Por ello mi texto tiene como objeto trasladar al lector lo que allí vi. Simplemente eso. Lo que allí vi y viví.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi llegada a Haití fue por tierra. El autobús Santo Domingo – Puerto Príncipe tarda, según la amable señora que me vendió los billetes, 7 horas. Sufrí un ligero retraso de 3 horas debido al tráfico de Puerto Príncipe (el tráfico en esta ciudad necesitaría un libro aparte). Llegar por carretera a Haití te permite ir adentrándote poco a poco en el país. Lo primero que llama la atención cuando sales de República Dominicana y entras en Haití es el brusco cambio de paisaje. Pese a ser la misma isla y tener el mismo clima, la verde espesura dominicana que te acompaña todo el viaje desaparece repentinamente cuando recoges tu pasaporte en la frontera y reinicias el camino ya en suelo haitiano. Entonces, desde la ventanilla, contemplas otro mundo: un paisaje árido, seco, sin árboles. Sólo praderas marrones que remueven polvo seco al paso del autobús. La ausencia de lugares protegidos y la deforestación incontrolada, son las causas de este tremendo contraste. Es la primera bienvenida que te da Haití.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puesto de control de la frontera es una franja de tierra castigada por el sol donde se agolpan camiones de la ONU y de EEUU con ayuda humanitaria, mercadillos, cascos azules, niños que te quieren limpiar los zapatos, cooperantes acalorados y curiosos como yo, libreta y cámara en mano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la frontera hasta Puerto Príncipe apenas hay 45 kilómetros, pero en mi caso el trayecto se prolongó durante 4 horas. Desde la ventanilla del autobús vas entrando, poco a poco, en Puerto Príncipe. Contemplas, como si fueras un espía, el estado de la ciudad un día cualquiera. La capital se comporta con naturalidad, como un animal salvaje al que no sabe que están grabando. La primera impresión que se recibe es la de una ciudad muy grande y muy pobre. Una ciudad muy grande y muy pobre en obras. Es como si la ciudad entera estuviera sumida en una gigantesca obra. Y en cierto modo, así es. Mires donde mires puedes ver casas y edificios derruidos, montañas de escombros, hombres con carretillas, sacos de cemento., bloques de hormigón a la espera de ser colocados… Pero, a diferencia de las obras de otro país, aquí la obra se antoja larga, muy larga, y la vida se abre paso a través de ella. Entre los escombros hay mercados, al lado del hormigón hay tiendas y sobre las piedras y maderas pasan los coches y las motos. Puerto Príncipe se abre camino entre sus propias ruinas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrés, un fotógrafo de la agencia Efe que vive en Puerto Príncipe desde el día del terremoto, lo resume en una frase: “La ciudad no ha recobrado la normalidad, sino que vivir entre escombros se ha normalizado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llegada al centro de la ciudad cambia la fisonomía de la misma. Las calles son algo más amplias y los edificios más grandes. Pero las ruinas y los escombros siguen reinando. Por todos lados hay edificios destruidos y montañas de piedra, vigas y madera. El paisaje se completa con el caos. El tráfico es un embotellamiento perpetuo donde las motos se cuelan por todas partes y los peatones desafían a los coches. No existen los taxis y los destartalados mini buses compiten por pasar con los todoterrenos de los cooperantes, que inundan la ciudad. En las aceras se vende todo en sábanas extendidas en el suelo y mesitas llenas de ropa. No hay respiro: en los espacios de esparcimiento como parques y plazas ya no hay un centímetro libre, ahora son campamentos; mares de tiendas de campaña donde viven aquellos que se quedaron sin casa tras el seísmo. De ahí sale más tráfico, más vida, sin que la ciudad tenga capacidad de albergarla. Todo junto forma el cóctel Puerto Príncipe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sigue habiendo cadáveres entre los escombros”, me cuenta Andrés. Después me lo confirmaría cualquier haitiano al que preguntase. Yo mismo estuve ante una casa completamente derruida en la que, se supone, siguen los cadáveres de los siete miembros de la familia. La reconstrucción no ha comenzado porque la gente no puede reconstruir con las manos. Tal vez en pueblos y barriadas sí, porque las casas son pequeñas y bajas, es allí donde ves carretillas y vecinos levantando hogares. Pero en la ciudad no. En la ciudad se limitan a desescombrar con las manos las toneladas de piedra que todavía hay en las calles. Y se hace a mano porque no hay maquinaria pesada. Y no hay maquinaria porque no hay dinero y porque la gente teme borrar los límites de su propiedad. Temen que, si entra una excavadora, borre la huella de su casa. Por ello los límites entre los pedruscos están claros y no son pocas las familias que viven en tiendas de campaña junto a los escombros de lo que un día fue su hogar. Para vigilar… Desescombrar a mano también tiene la ventaja de que se puede aprovecha el metal y el cobre para revenderlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terremoto de Haití tuvo lugar el pasado 12 de enero y se calcula que debido al temblor murieron más de 230.000  personas, sin contar las que todavía yacen bajo los escombros. El seísmo tuvo su epicentro a 15 kilómetros de Puerto Príncipe y una magnitud de 7,0 en la escala de Ritcher. Contó con 44 réplicas. Son los números de aquel día. Los relatos de quienes lo vivieron son menos científicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Caminaba por la calle -explica Alex Ademus, un chico joven de Puerto Príncipe- y de pronto noté un rugido que no sabía de dónde venía. Acto seguido el suelo se elevó como una ola y salí disparado de cabeza. Caí a la acera y desde el ahí vi a todo el mundo corriendo, gritando y el rugido del terremoto sobre todos nosotros”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernel, otro joven habitante de la capital, estaba en la calle con sus amigos. Notó un temblor fortísimo y sintió que perdía el equilibrio. Le quedó grabado cómo su moto salía disparada por el temblor y se ríe cuando recuerda que, en ese momento, fue lo que más le preocupó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los que estamos vivos tenemos suerte amigo”, dice Polanco, un dominicano de madre haitiana que vive en Puerto Príncipe. “Todos aquí conocemos a alguien que ha muerto”. &lt;br /&gt;Para muchos de los supervivientes ese día comenzó el calvario. Tras el gran seísmo llegaron, en los días posteriores, 44 réplicas, una de ellas de enorme intensidad. Pilar Palomino, jefa de Operaciones de Cruz Roja España en Haití, recuerda que el día siguiente al temblor la ciudad “era un caos y la gente estaba inundada por el pánico”. Sin embargo, y al contrario de la imagen que nos llegó a Europa, “la gente de la ciudad comenzó a organizarse y a colaborar –explica Pilar- lo cierto es que la gente de Puerto Príncipe se autogestionó de una manera increíble. La solidaridad y la ayuda eran los sentimientos principales”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos aquellos que se quedaron sin hogar recibieron una tienda de campaña o unos toldos de las ONG. Así, se formaron los populares campamentos. Todo parque o plaza de la ciudad ha dejado de existir y se han convertido en campamentos. Se calcula que, a día de hoy, más de un millón de personas viven en estos campamentos en todo Haití.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el paso de los meses estos campamentos se han convertido en auténticos barrios de chabolas por derecho propio. Han ingeniado unas precarias infraestructuras (aunque no tienen luz ni agua) y se autogestionan en comités formados por propios vecinos del campamento que ejercen como autoridad en cada uno de ellos. El comité de Voyeur Place me invitó a conocer su campamento, donde viven en tiendas de campaña unas 1.500 personas, todas ellas se quedaron sin hogar el día del temblor. Llegué en el momento en que un camión repartía agua. Lo hace una vez al día y toca, más o menos, a un cubo por persona, que les tiene que servir para lavarse, cocinar y beber. No tiene luz. De noche, los campamentos, apenas se ven, sumidos en la más absoluta oscuridad. Dentro de las tiendas, como en la de Rasilia Silvany, viven familias enteras. La tienda de Rasilia apenas llega a los dos metros de largo por dos de ancho y en ella viven siete personas. La de Pierre Denize es más amplia, en ella duermen 18 personas. El suelo es de barro. Cuando llueve las tiendas se inundan y los toldos tienen enormes bolsas de agua que atraen a los mosquitos y sus consecuencias para la salud. Por la mañana, el sol castiga sin piedad el interior de las tiendas convirtiéndolas en invernaderos. Así cada día. Esa es su casa. Esa es su vida. Y, de momento, sin cambios en el horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algunos campamentos más organizados, como el que está enfrente del palacio presidencial (todavía semiderruído) en lo que conforma una perfecta imagen metafórica de lo que es el país. En este campamento tienen dos ordenadores y una peluquería. Aquí, mientras charlaba con sus vecinos, unos niños acariciaban mis blancas piernas asombrados por su color y textura. Otros, todavía más pequeños, se quedaban con su enorme mirada clavada en mí al ver un ser blanco caminando por su territorio.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros campamentos, sin embargo, son terribles, como el de Saint Marie Vincent, en el barrio de Citie du Solei, una de las zonas más peligrosas de Puerto Príncipe. Aquí hay tantas armas como refugiados y la policía hace, de vez en cuando, operativos en los que no siempre salen ganando. Además, las violaciones a mujeres son constantes y demasiado habituales.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobreza y peligrosidad son dos conceptos vinculados inevitablemente a Haití. El primero es innegable. Haití es extremadamente pobre y la ayuda humanitaria de comida se suspendió en marzo para revitalizar el comercio local, que se estaba arruinando. La peligrosidad es cierta, pero deformada tras el terremoto. Las imágenes que nos contaban, en las que pandillas merodeaban por la ciudad con machetes y cabezas cortadas no es cierta. “Hubo casos en barrios como Citie du Solei y aunque es innegable que Puerto Príncipe es una ciudad peligrosa, no lo es más ahora que antes del terremoto”, explica Pilar, de Cruz Roja. Con todo, la ciudad es complicada y hay que estar listo. No conviene pasear por ella sin compañía y menos aún sin saber dónde estás o a dónde vas. Hay barrios en los que no debes entrar. Pude ver uno de estos barrios gracias a que lo atravesé en moto, con un chico haitiano que me transportaba por la ciudad. El recorrido, aunque breve, nunca podrá borrarse de mi cabeza. Casas despedazadas, vertederos con cabras pastando al lado de niños pequeños, balsas de agua podrida, partidos de fútbol entre los escombros, niños bebiendo de charcos, barro, tierra, suciedad…   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo paradójico es que Puerto Príncipe es caro. Muy caro. La masiva llegada de cooperantes, políticos, emisarios de la ONU y otros especímenes ha hecho que la demanda sea enorme pero la oferta muy escasa. De ese modo, los dos o tres hoteles que hay en la ciudad cuestan más que un hotel en España, los alquileres de los apartamentos están a la altura de Madrid o Barcelona y productos como la leche supera los 2 dólares el litro.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En noviembre hay elecciones. El clima se vuelve más tenso todavía en la ciudad, con enfrentamientos entre partidarios de uno y otro candidato. Uno de los favoritos a alcanzar la presidencia es el rapero Wyclef Jean. Sin embargo, a la mayoría de la gente no le importa la política, ni cree en ella. Sí creen en la ayuda internacional, su única esperanza a día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto Pilar, como Laura, de la Agencia Española de Cooperación, creen que la apuesta que la Comunidad Internacional ha hecho por Haití es seria y poderosa. Y aunque el plazo de recuperación se estima en más de diez años, ambas creen que el mundo logrará rescatar a este país del infierno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi opinión creo que es la prueba final. Nos lo debemos. Tenemos que servir para algo. Haití es el ahora o nunca de occidente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-8308162701108093307?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/8308162701108093307/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/09/haiti-y-aquello-ya-esta-reconstruido_10.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8308162701108093307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/8308162701108093307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/09/haiti-y-aquello-ya-esta-reconstruido_10.html' title='Haití. Y aquello, ¿ya está reconstruido?'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-5068068451569495935</id><published>2010-05-26T01:47:00.009+02:00</published><updated>2010-12-10T13:16:52.326+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>Palestina. Capítulo I: Teoría y Práctica.</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Primer capítulo de la serie 'Palestina' en la que, a través de mis vivencias tras mis desplazamientos a la zona, intentaré explicar y acercar la realidad del conflicto a todo aquel que le interese. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la porción de tierra que se comprende desde el Mar Mediterráneo hasta el Mar Muerto y desde la Península del Sinaí hasta el sur de Líbano, se encuentran el Estado de Israel y los Territorios Palestinos. Es decir, Israel y Palestina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta porción de tierra, según lo acordado por la ONU en 1948 (año de la fundación del Estado de Israel), debería dividirse en dos partes: una el Estado de Israel y la otra debería ser el Estado de Palestina. Pero Palestina no es un estado, y nunca lo ha sido, sino que es un Territorio reconocido por casi todos los países pero sin dicho estatus. De manera que, a día de hoy, lo que &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Mapa_terriotorios_palestinas_con_colonias_de_israel.GIF"&gt;nos encontramos aquí&lt;/a&gt; es, por un lado el Estado de Israel, y por el otro Palestina, un territorio en suspenso legal y compuesto por dos zonas incomunicadas entre sí: la Franja de Gaza, que es una extensión de tierra al sur de Israel que controla Hamás, y Cisjordania, que es otra extensión de tierra entre Israel y Jordania que controla la Autoridad Nacional Palestina (ANP). La ANP es una suerte de Gobierno de facto reconocido por la ONU y que hoy ocupa el partido Al Fatah, enfrentado a muerte, por cierto, con Hamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hamas y Al Fatah son los dos principales partidos políticos palestinos. También está la conocida como ‘Tercera Vía’, que serían los partidos de izquierdas y comunistas, mucho más minoritarios. Al Fatah es un partido laico cuyo ideario es nacionalista, no religioso. Ocupa ahora mismo la ANP, el Gobierno palestino, tras vencer las elecciones. Reconocen el Estado de Israel e Israel les reconoce como interlocutor. Por ello, su brazo armado, las &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Brigadas_de_los_M%C3%A1rtires_de_Al-Aqsa"&gt;Brigadas de los Mártires de Al Aqsa&lt;/a&gt;, está en ‘stand by’. Sin embargo Al Fatah no gobierna en toda Palestina, ya que en 2006 la Franja de Gaza celebró sus propias elecciones en las que venció rotundamente Hamas. Hamas es un partido islámico que no reconoce el Estado de Israel y cuyo brazo armado son las &lt;a href="http://www.qassam.ps/"&gt;Brigadas Ezzedin al Qassam&lt;/a&gt;. Ambos partidos están profundamente enfrentados, por lo que los dos territorios, Cisjordania y la Franja de Gaza, están muy distantes. Hasta tal punto que en ambos lados hay presos políticos del partido ‘rival’ y en 2007 estalló una guerra civil entre ellos. &lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Por si la división interna palestina fuera poco, dentro de Cisjordania existen asentamientos de colonos judíos y la Franja de Gaza está completamente bloqueada, de manera que sus habitantes no pueden salir de ella.  Israel, sin embargo, sostiene que Palestina es territorio en disputa y por lo tanto es legítimo de pelear mediante la ocupación. Dicha postura es condenada y sancionada por la ONU, pero nunca ha sido resuelta por el Consejo de Seguridad, debido al veto de EEUU.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estado de Israel fue creado en 1948 y es el objetivo cumplido del movimiento sionista. El sionismo es una corriente de pensamiento judía por la que la comunidad hebrea siente la necesidad de poseer un estado propio ante el rechazo sufrido en todo el mundo y a lo largo de toda la historia. Esta corriente fue convertida en ideario político por el judío húngaro &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Theodor_Herzl"&gt;Theodor Herzl&lt;/a&gt;, quien en 1896 publicó un libro titulado ‘El Estado de los judíos’. El título condensa la tesis defendida en el libro: dado que al pueblo judío no se le había permitido integrarse en la vida europea, a éste no le quedaba más remedio que unirse y fundar su propio estado. Al año siguiente se celebró el primer Congreso Sionista. Y a lo largo de los años posteriores se celebrarían sucesivos congresos que movilizarían a cada vez más judíos de todo el mundo. Lo cierto es que sólo una minoría de judíos apoyaba el sionismo antes de 1930, pero a raíz del holocausto nazi, y ante el horror descubierto tras la guerra, la mayoría de judíos abrazó este ideario. Así pues, tras la Segunda Guerra Mundial, la idea de un Estado de Israel tomó forma definitivamente y la maquinaria judía comenzó a funcionar para lograrlo, apoyándose especialmente en las influencias que esta comunidad tenía en EEUU. En un principio se barajaron varias alternativas para ubicar dicho estado, como la Pampa argentina o Uganda, pero finalmente los sionistas pusieron sus ojos en Palestina, su tierra santa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquel entonces Palestina era un protectorado británico habitado por una mayoría de árabes y por aisladas comunidades judías que convivían en paz. Sin embargo, la fuerza que cobraba la creación del Estado de Israel desencadenó la tensión. Muchos inmigrantes judíos comenzaron a desplazarse a la zona ante la corriente sionista imparable. Los judíos argumentaban (y la mayoría argumenta todavía hoy) que esa tierra les pertenece, ya que allí estaban hace más de 2.000 años cuando fueron expulsados y, además, es la tierra prometida por Dios. Pero los países árabes de alrededor, Egipto, Jordania (entonces Transjordania), Siria, Líbano, Irak y Arabia Saudí, no tenían la misma idea, y comenzaron a mostrar su público rechazo a la creación del estado sionista y a reclamar como suyo aquel territorio. La escalada de tensión fue a más, y parte de la comunidad judía ya establecida comenzó a organizar grupos paramilitares que atacaban a población árabe y a soldados británicos, como el &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Irg%C3%BAn"&gt;Irgún&lt;/a&gt;. El acto más grave protagonizado por estos grupos paramilitares (armados y organizados) fue &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_al_Hotel_Rey_David"&gt;el atentado contra el hotel Rey David de Jerusalén&lt;/a&gt;, que costó la vida a 91 británicos. Paradojas del destino, hoy vive en este hotel el británico Tony Blair, Alto Comisionado de la UE para Oriente Medio y ex primer ministro de Reino Unido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1948, ante la presión sionista, la retirada británica y la herida conciencia del mundo tras el holocausto, la recién creada ONU somete a votación la creación del Estado de Israel en una parte de la Palestina Histórica y la del Estado de Palestina en la otra. Aunque los sionistas reclamaban para sí todo el territorio palestino, finalmente cedieron a la partición como única vía para lograr la fundación del estado. La ONU estableció una frontera denominada la Línea Verde y EEUU logró convencer a Grecia, Haití, Ecuador, China, Liberia, Honduras, Paraguay y Filipinas para que votaran a favor de la partición y por tanto, inclinaran la balanza definitivamente a la aparición del Estado de Israel. El 14 de mayo de 1948 se declara el Estado de Israel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el pueblo palestino hubiera aceptado el resultado de esta votación en ese momento, tal vez nada de todo lo que vivimos hoy estuviera pasando. Sólo tal vez. Pero entonces el pueblo palestino no estaba organizado y sus intereses eran movidos por los seis aliados árabes que pretendían el territorio adjudicado a Israel. Un día después de la declaración de la fundación del Estado de Israel, Líbano, Siria, Irak, Transjordania, Arabia Saudí y Egipto declaran la guerra a Israel. En el transcurro de esta guerra, millones de árabes palestinos son expulsados de sus casas, cientos de pueblos son arrasados y destruidos por parte del ejército israelí y miles de palestinos mueren a causa de los ataques y de las expulsiones. La guerra finaliza con una victoria clara de Israel, que gana territorio y achica las fronteras del que debiera ser Estado Palestino. Además, millones de palestinos expulsados de sus pueblos y aldeas se ven obligados a instalarse en campamentos de refugiados, la mayoría de ellos todavía existentes hoy. La fundación del Estado de Israel nace con sangre y la ONU se estrena herida de muerte.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1964 ve la luz la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), fundada por Yasser Arafat. En 1967 vuelve la guerra, si es que alguna vez se fue. &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_los_Seis_D%C3%ADas"&gt;La Guerra de los Seis Días&lt;/a&gt;, como es conocido este nuevo conflicto, no la comenzó Israel. De nuevo los países árabes atacaron, pero esta vez la respuesta judía fue mucho más contundente y en seis días aplastaron a sus enemigos, redujeron todavía más el territorio palestino y se hicieron con la Península del Sinaí egipcia y los Altos del Golán sirios. Pero, sobre todo, y lo que es más importante y no había ocurrido hasta entonces, Israel ocupa los Territorios Palestinos y comienza a construir asentamientos. La ONU declara ilegal esta ocupación y la condena, pero nunca ha llegado a sancionarla. Esta ocupación fue desmantelada de la Franja de Gaza posteriormente, pero hoy sigue vigente en Cisjordania. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La superioridad mostrada en la Guerra de los Seis Días hizo que muchos países árabes abandonaran la causa palestina y, con el paso de los años, firmaran la paz con Israel y admitieran su existencia, como es el caso de Egipto (a quien le fue devuelta la Península del Sinaí), Jordania y Arabia Saudí. Ante el abandono árabe, los palestinos comenzaron a organizarse por su cuenta y empezó a cobrar verdadero sentido y fuerza la causa nacionalista palestina. Desde entonces, las negociaciones, a través de mediadores y con mayor o menor éxito, siempre se ha limitado a ambas partes: Israel y Palestina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1993 se produce el mayor avance de la historia, gracias a las negociaciones de Yasser Arafat e Isaac Rabin. Son los llamados &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdos_de_Oslo"&gt;Tratados de Oslo&lt;/a&gt;. Israel admite, por primera vez, la existencia del Territorio Palestino gobernado por un órgano provisional llamado Autoridad Palestina con potestad para negociar. Ambas partes acuerdan dividir &lt;a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d8/Westbankjan06.jpg"&gt;el suelo de Cisjordania&lt;/a&gt; y la Franja de Gaza en tres clases, que aún hoy perduran en Cisjordania: Zona A, territorio bajo control exclusivo palestino, Zona B, bajo control civil palestino pero militar israelí y Zona C, bajo control israelí. Este acuerdo debería ir evolucionando hacia una paulatina retirada de Israel del interior de los Territorios hasta que ésta fuera completa. Acuerdan además que Jerusalén sea un protectorado internacional pero no alcanzan un acuerdo sobre el retorno de los refugiados palestinos, algo que echa a perder todos los avances. Para colmo, un año después, un judío extremista asesina a Isaac Rabin. Este acto, según muchos israelíes, ha quedado grabado en la memoria colectiva israelí como una amenaza siempre presente a los presidentes que se atrevan a ir demasiado lejos ante los palestinos. Nunca se ha llegado a un acuerdo tan cercano a la solución como en Oslo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la ruptura, Israel olvidó su compromiso de retirarse Cisjordania. Aunque sí lo hizo de la Franja de Gaza (aunque posteriormente la invadió, la arrasó y la mantiene bloqueada), en Cisjordania la ocupación, a día de hoy, es total. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, y tras numerosos intentos de volver a sentarse a negociar, el panorama que hoy en día se dibuja en la zona es el mismo que antes de Oslo: Existen dos territorios, uno reconocido como Estado (Israel) y otro no (Palestina). Este último se divide en dos territorios inconexos entre sí: la Franja de Gaza, no ocupada pero bloqueada y Cisjordania. Dentro de Cisjordania, las zonas controladas por las autoridades palestinas, es decir, las zonas A, no llegan al 48% del suelo cisjordano y quedan reducidas a una serie de núcleos urbanos aislados entre sí  y, en muchas ocasiones, incomunicados. El resto (52%) son zonas B y C, suelo controlado por el Ejército israelí donde los palestinos tienen restringido el paso y donde hay asentamientos judíos, que conviven en tensión con los pueblos y aldeas palestinas. Estas zonas B y C no están delineadas al azar, si no que se sitúan entre las principales ciudades y pueblos palestinos, haciendo que éstos queden aislados entre ellos y dibujando cinturones de asentamientos. Por ejemplo, Jericó, al este de Cisjordania, está completamente rodeada de suelo controlado por Israel. Este control llega hasta Belén, en el otro extremo del territorio, de manera que desde un lado a otro del ancho de Cisjordania, todo es control israelí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para impedir la libre circulación de palestinos y poder controlar a los que entren y salgan de las zonas B y C, Israel ha instalado puestos de control militar, de manera que toda Cisjordania está llena de los conocidos como ‘check points’. Los palestinos tienen que pasarlos para moverse por su propio territorio. También los visitantes extranjeros. Esto supone un obvio problema para vivir.  Muchos ‘check points’ separan la casa de un palestino de su lugar de trabajo o universidad, con lo que deben atravesarlos a diario y no siempre lo logran. En el mejor de los casos deben aguardar interminables colas y atascos, soportar los registros en sus vehículos o ropas y alcanzar el otro lado del ‘check point’. En Palestina no se sabe nunca el tiempo que te puede llevar ir de un punto a otro. Por si fuera poco, el Gobierno israelí ha construido modernas carreteras que conectan los asentamientos judíos con Israel. Pero estas carreteras no tienen salida a ninguna población palestina, por lo que resultan inútiles en la mayoría de los casos a los palestinos, que deben circular por sus carreteras, mucho más rudimentarias y donde el tiempo para llegar a cualquier lugar se multiplica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He pasado en numerosas ocasiones por ‘check points’. Los que controlan la salida de zonas israelíes para entrar en zonas palestinas suelen estar vacíos, o si acaso con un soldado adormilado. Cuando es a la inversa, los soldados suelen parar los vehículos, hacen bajar al conductor, registran el maletero y dejan continuar. Miles de palestinos tienen que pasar esta rutina a diario. Si van a pie, deben atravesar unos tornos, vaciar los bolsillos y volver a recoger sus cosas para salir por otro torno. Así cada día. A veces los ‘check points’ cierran, y los vecinos se quedan bloqueados unas horas, una tarde o unos días. Hasta que vuelve a abrir. La normalidad en sus vidas es imposible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/S_xkRcuZekI/AAAAAAAABHc/Y9y5_B-EaKM/s1600/Nablus+033.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475361497907034690" src="http://1.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/S_xkRcuZekI/AAAAAAAABHc/Y9y5_B-EaKM/s400/Nablus+033.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 300px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El 'check point' de la ciudad de Nablus, es uno de los más estrictos.Los soldados, como en la foto, registran cada coche. Foto: Nacho Carretero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente están los ‘check points’ que dan acceso a Jerusalén: Belén y Kalandia. Son los más estrictos y lo que padecen los palestinos para atravesarlos es sencillamente indigno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/S_xlWPmTGOI/AAAAAAAABHk/Tc-bXdP-6Jk/s1600/Palestina+2009+188.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475362679794374882" src="http://2.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/S_xlWPmTGOI/AAAAAAAABHk/Tc-bXdP-6Jk/s400/Palestina+2009+188.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 300px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Acceso al 'check point' de Belén. Foto: Nacho Carretero.&lt;/span&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto el control de Belén como el de Kalandia, permiten atravesar el Muro. Y es que, además de los ‘check points’ en el interior de Cisjordania, Israel ha levantado un enorme muro entre Cisjordania e Israel. Este muro discurre a decenas de kilómetros de la Línea Verde establecida por la ONU y que delimita la frontera entre ambos territorios. El muro se adentra en territorio palestino y discurre sin ningún tipo de criterio justificable. Con una altura de cinco metros, el imponente muro de hormigón, plagado de murales y grafitis en muchos de sus tramos, se retuerce como una serpiente para aislar pueblos y aldeas palestinas, llega a girar sobre sí mismo para rodear completamente poblaciones enteras y separa absolutamente a ambas poblaciones, en un auténtico apartheid del siglo XXI. Israel justifica su existencia amparándose en la seguridad. Palestina se pregunta qué seguridad puede dar un muro de cinco metros si de verdad tu enemigo tuviese armas.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muro rodea Jerusalén por la parte Este, es decir, la parte palestina, aunque la Línea Verde queda mucho más hacia el Oeste. De manera que los palestinos que necesitan acudir cada día a Jerusalén a trabajar deben atravesarlo por uno de los dos ‘check points’ que dan acceso a la ciudad santa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/S_xmC3rAxdI/AAAAAAAABH4/8w8SIny8-hE/s1600/Palestina+2009+141.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475363446465807826" src="http://2.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/S_xmC3rAxdI/AAAAAAAABH4/8w8SIny8-hE/s400/Palestina+2009+141.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 300px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tramo de Muro que separa Belén de Jerusalén. Foto: Nacho Carretero.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En Belén, cada mañana, miles de ciudadanos palestinos hacen larguísimas colas en el ‘check point’ para poder acudir a Jerusalén a trabajar. Belén es a Jerusalén lo que Getafe es a Madrid, por poner un ejemplo. Si ya es duro acudir al trabajo a las cinco de la mañana cada día, qué decir si, para hacerlo, tienes que atravesar un control israelí. En una ocasión decidí atravesar el ‘check point’ con los trabajadores palestinos para aproximarme a lo que pueden sentir. Con caras ajadas, agotadas por el sueño y el cansancio, miles de obreros palestinos se agolpan cada mañana (todavía sin luz) en los tornos del ‘chek point’ mientras las voces metálicas de los soldados israelíes ocultos tras cristales tintados (al más puro estilo 1984 de Orwell) gritan que se ordenen y no se agolpen. Pero algunos llegan tarde y todavía tienen que pasar dos arcos de seguridad (vaciando los bolsillos, quitándose el cinturón y descalzándose en cada uno de ellos), tienen que superar dos tornos metálicos y una identificación de su huella dactilar. Después deben recorrer un pasadizo enjaulado hasta salir al otro lado, a Jerusalén, y coger un autobús urbano para ir a trabajar. A la vuelta, después de toda la jornada laboral, lo mismo. Así cada día. A mí me permiten pasar aunque el arco de seguridad me pite. El soldado me mira, y sonríe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Kalandia, el ‘check point’que separa Ramallah de Jerusalén, el embotellamiento es igual pero con coches. Una jauría de vehículos se agolpa cada día sin ningún orden ni criterio para intentar pasar el control cuanto antes. La mayoría llega tarde al trabajo, pero la parsimonia de los soldados israelíes parece hecha adrede. El estruendo es constante. Los palestinos no dejan de hacer sonar sus bocinas para incomodar a los soldados. Es su única arma en ese momento. En medio del caos, donde nadie cede el paso a nadie ni un solo centímetro, la vida se abre camino y numerosos jóvenes y niños venden agua, fruta y pan en puestos que, en hora punta, parecen un mercado pequeño. El atasco es diario. La calidad de vida, lamentable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zonas restringidas, ciudades y pueblos aislados, cientos de ‘check points’ y un enorme muro infranqueable. La vida no es fácil para los palestinos que, además, también sufren la ocupación: asentamientos, colonos, segregación y bloqueo de todo tipo. Pero de eso ya hablaré en el próximo capítulo.     &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-5068068451569495935?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/5068068451569495935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/05/palestina-capitulo-i-teoria-y-practica.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/5068068451569495935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/5068068451569495935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/05/palestina-capitulo-i-teoria-y-practica.html' title='Palestina. Capítulo I: Teoría y Práctica.'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/S_xkRcuZekI/AAAAAAAABHc/Y9y5_B-EaKM/s72-c/Nablus+033.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-1606877864452019900</id><published>2010-05-24T00:28:00.004+02:00</published><updated>2010-12-10T13:17:12.957+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Novedades'/><title type='text'>Reorganizando ideas</title><content type='html'>En primer lugar quiero pedir perdón por mi ausencia. He estado muy ocupado (se suele decir esto ¿no?) y he dejado abandonado el blog. Pero ahora ya estoy aquí, y me quedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este tiempo, entre otras cosas, he regresado por tercera vez a Palestina. Tras tres estancias allí he decidido poner orden a mis ideas, ya que he revisado textos ya publicados y tengo mucho que añadir o modificar. Para ello, voy a iniciar una serie de posts acerca del conflicto. Algunos de ellos son los mismos que ya he publicado con anterioridad pero revisados tras dos estancias más en la zona, y los demás son nuevos. En total, la serie completa pretende acercar a quien interese, qué ocurre en Palestina. Y pretendo hacerlo a través de lo que he vivido allí. Los capítulos, sujetos a modificaciones sobre la marcha, serán los siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Palestina. Teoría y Práctica. Parte I.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palestina. Teoría y Práctica. Parte II.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sionistas.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jerusalén. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hebrón. El laboratorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jenin. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kalandia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los samaritanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El debate.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que os gusten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. Sigo en la lucha por que mi reportaje (ahora es más de uno) vean la luz. Y que la vean bien. Os mantendré informados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3313213818634002991-1606877864452019900?l=www.nachocarretero.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.nachocarretero.net/feeds/1606877864452019900/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/05/reorganizando-ideas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/1606877864452019900'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3313213818634002991/posts/default/1606877864452019900'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.nachocarretero.net/2010/05/reorganizando-ideas.html' title='Reorganizando ideas'/><author><name>El autor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01826288081562264741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_UhEf-dkFEqw/SPU_IATHYZI/AAAAAAAAAMo/gbUzOLkppsc/S220/regalo+01+(23).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3313213818634002991.post-1151773868941294451</id><published>2010-03-31T01:21:00.003+02:00</published><updated>2010-12-10T13:17:32.441+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Haciendo un reportaje en Palestina. Capítulo II. Con los sionistas.</title><content type='html'>Tal y como explicaba en &lt;a href="http://sinanimodenada.blogspot.com/2010/01/haciendo-un-reportaje-en-palestina.html"&gt;la primera parte&lt;/a&gt;, la intención del reportaje (aún pendiente de publicar) es montar una suerte de debate entre palestinos e israelíes sobre el conflicto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras visitar el campo de refugiados de Kalandia, acudí a entrevistarme con algunos judíos. Logré concertar sendos encuentros con dos colonos, Haim, del asentamiento de Ofra, y Gita, del de Kaffar Adummin. Con ambos charlé sobre la situación y futuro del contencioso y les pedí su opinión sobre los palestinos. También acudí al barrio judío de Jerusalén, donde hablé con Daniel y algunos compañeros suyos, estudiantes de una Yeshiva (escuela judía) y me desplacé hasta la Kneset (Parlamento israelí) para entrevistar a Yakoov Katz, rabino y líder del partido de extrema derecha United Nation. Finalmente decidí trasladarme hasta Tel Aviv, donde estuve con algunos judíos considerados de izquierda y hasta radicales de izquierda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus  opiniones son las que conformarán la parte judía del debate del reportaje. A modo de sumario, puedo adelantar que sus razones para defender la actual situación se basan en la seguridad ante los ataques terroristas palestinos y en su historia, que dice que los judíos estaban allí hace más de 2.000 años y por lo tanto consideran esa tierra como suya. Dentro de estas conclusiones distinguí distintos grados de radicalidad, desde las opiniones que se basan en el Antiguo Testamento para sostener que Palestina es la tierra prometida de los judíos y punto, hasta no pocos judíos deseosos de paz y dispuestos a conceder la oportunidad de un estado palestino a sus vecinos. &lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En mis entrevistas, más allá de sus opiniones y argumentos (respetables y razonados), fui descubriendo a través de toda esta gente un trocito de la realidad de la sociedad israelí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es inigualable la conciencia de pueblo que poseen las personas de religión judía. Ninguna otra religión tiene un vínculo tan sólido entre sus miembros. Hasta el punto de que los judíos son la única religión que se considera a sí misma como un pueblo, independientemente de la nacionalidad o etnia de cada uno. De este modo, según los judíos, un ruso y un argentino o un etíope y un polaco, forman un solo pueblo, algo que los palestinos, defensores de una causa mucho más nacionalista que religiosa, no entienden ni comparten. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentimiento de pueblo es tan imperante que hasta un árabe judío es judío pero no árabe. Me explico: se considera árabe a todo aquel que hable lengua árabe y tenga unas bases culturales árabes. Independientemente de su nacionalidad (hay árabes egipcios, libaneses o argelinos) y de su religión (hay árabes cristianos o musulmanes). Excepto judíos. Si un árabe es judío (apenas hay algunos casos en Yemen) entonces a esas personas se les considera judíos, y no árabes. Tal es el sentimiento judío y tal el abismo que separa ambas identidades. Aclarar este concepto nos da una base de cuán complejo es el conflicto sobre el que he buscado el debate. En mi opinión, esta disyuntiva religión-nación pasa por ser una de las claves que impiden una resolución al conflicto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este fuerte sentimiento judío tiene su máxima expresión en el sionismo, que es el movimiento político-cultural que defiende que los judíos tienen derecho a un estado. Que este estado haya sido fundado en Palestina y, en consecuencia, haya convertido a Israel en un pequeño país rodeado de enemigos dispuestos a aniquilarlo, no ha hecho sino alimentar y reforzar este sentimiento de cohesión sionista. Por ello, en mis entrevistas y desplazamientos, me encontré con una sociedad autoritaria y poco dada a la multiculturalidad, una sociedad obsesionada con la identidad y con la defensa de lo suyo. Flota en el ambiente un exacerbado nacionalismo que ha desembocado en una sociedad cerrada a la incursión de otras culturas e implicada, individuo por individuo, en la defensa de su país. También, como no, me encontré excepciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Implicación en la defensa de Israel:&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las cosas que más llama la atención paseando por Jerusalén es ver a un grupo de crías, 18 ó19 años, con sus bolsas de Zara tras hacer comprar, sus modelitos, sus accesorios, sus blancas sonrisas… y sus subfusiles colgados al hombro. El servicio militar es obligatorio en Israel para todos sus ciudadanos excepto para los ortodoxos. Deben cumplirlo durante tres años y los hombres más de una vez. Mientras lo hacen deben ir siempre armados y después pasan a ser reservistas con licencia de armas. Por ello es frecuente ver a pandillas de niñas armadas, un chico leyendo en el parque con el subfusil descansando en sus rodillas o un hombre agachado esperando a su hija al final del tobogán y con la pistola asomando del pantalón. Todos están implicados en la defensa de Israel, individuo por individuo, como sostén de una sociedad minoritaria rodeada de enemigos hostiles.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Rechazo a incursiones de otras culturas:&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentido del sionismo es que la sociedad que lo conforme sea una sociedad judía. Por ello no son muy amigos de la incursión de otras culturas o religiones, aunque ni mucho menos están prohibidas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rechazo es especialmente palpable hacia el pueblo árabe, al que la mayoría de judíos con los que hablé consideran un pueblo violento, cruel e ignorante, opiniones éstas propias de una parte que está en guerra contra otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la mayoría de judíos no rechaza sólo a los árabes con los que están en guerra, sino que también lo hacen con los árabes que viven dentro de Israel. Cientos de miles de árabes se quedaron dentro de las fronteras de Israel cuando el estado de fundó en 1948, y tuvieron la ‘suerte’ de no tener que exiliarse a campos de refugiados como ocurrió con millones de árabes palestinos ese año. Esa colonia que se quedó en Israel forma hoy los llamados árabes-israelíes, ciudadanos israelíes de etnia árabe que, en teoría, tienen los mismos derechos. En teoría, claro, porque los israelíes nunca dejan nada al azar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, el documento de identidad israelí (nuestro DNI) es de un color diferente si pertenece a un israelí árabe. Además, los árabes israelíes, a diferencia de los judíos, no están obligados a cumplir el servicio militar. Esto es para evitar traiciones o que algún soldado árabe utilice su posición en contra de los intereses israelíes. Como es obvio, prácticamente ningún árabe se ofrece voluntario para servi
